"Ventana abierta"

Los cinco minutos del Espíritu Santo
Mons. Víctor Manuel Fernández
Los hermanos de Oriente han desarrollado una profunda devoción al Espíritu Santo y nos han dejado hermosas oraciones. Oremos con una de ellas:
"Ven,
Espíritu Santo,
ven, luz
verdadera.
Ven,
misterio escondido.
Ven,
realidad inexplicable.
Ven,
felicidad sin fin.
Ven,
esperanza infalible
de los
que serán salvados.
Ven, tú
que despiertas a los que duermen.
Ven,
vida eterna.
Ven,
tesoro sin nombre.
Ven,
persona inconcebible.
Ven, luz
sin ocaso.
Ven,
resurrección de los muertos.
Ven, oh
potente, tú que siempre haces y rehaces todo y todo lo transformas con tu solo
poder.
Ven, oh
invisible, sutil.
Ven, tú
que permaneces inmóvil, y sin embargo en cada instante te mueves todo entero y
vienes a nosotros que estamos en los infiernos, tú que estás por encima de los
cielos.
Ven, oh
nombre predilecto y repetido por todas partes, del cual nos es absolutamente
imposible expresar su ser o conocer su naturaleza.
Ven,
gozo eterno.
Ven,
corona incorruptible.
Ven,
cinturón cristalino, adornado de joyas.
Ven,
púrpura real, verdaderamente soberana.
Ven, tú
que has deseado y deseas mi alma miserable.
Ven, tú
el Solo en el solo, porque ya ves, yo estoy solo.
Ven, tú
que has llegado a ser tu mismo deseo en mí, tú que me has hecho desearte, tú
absolutamente inaccesible.
Ven, mi
soplo y mi vida.
Ven,
consolación de mi pobre corazón.
Ven, mi
alegría, mi gloria y mi delicia para siempre."
Simeón, el Nuevo Teólogo
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