"Ventana abierta"
EL PERDÓN
Web católico de Javier Olivares
Pocas veces somos
ofendidos; muchas veces nos sentimos ofendidos.
Perdonar es abandonar o eliminar un sentimiento adverso
contra el hermano.
¿Quién sufre: el que odia o el que es odiado?
El que es odiado vive feliz, generalmente en su mundo. El que
cultiva el rencor se parece a aquél que agarra una brasa ardiente o al que
atiza una llama; pareciera que la llama quema al enemigo, pero no, se quema uno
mismo.
El resentimiento solo destruye al resentido.
El amor propio es ciego y suicida; prefiere la satisfacción
de la venganza al alivio del perdón, pero es locura odiar: es como almacenar
veneno en las entrañas.
El rencoroso vive en una eterna agonía.
No hay en el mundo fruta más sabrosa que la sensación de
descanso y alivio que se siente al perdonar, así como no hay fatiga más
desagradable que la que produce el rencor.
Vale la pena perdonar, aunque sea solo por interés, porque no
hay terapia más liberadora que el perdón.



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