"Ventana abierta"
ENCUENTRO
Yo - Tú - Nosotros
P. Horacio Solís Iglesias. S.S.P.
Parece estar fuera de lugar el decir a una persona: Vive. Ama la vida, la fiesta, la alegría. Y, sin embargo, si penetramos más allá de lo que con la simple mirada constatamos, a lo mejor, no estamos tan equivocados al hacer dicha afirmación.
Nos encontramos con jóvenes en quienes sus ilusiones están al borde del precipicio o se han despeñado ya. Cuesta el mantener la ilusión cuando no se ve nada claro el futuro. Personas que lo han dado todo, en largas horas de trabajo, robándolas del sueño, ven ahora transcurrir sus monótonos días en la más honda y silenciosa soledad. ¿Dónde están los suyos? Nadie. Nada. Ni ganas de vivir. Silencio, soledad.
La vida, tomada en serio, nos exige total sinceridad y profunda coherencia. Creo que no descubrimos nuestros valores y los valores de los demás porque tenemos miedo al encuentro personal e interpersonal. Y, sin embargo, el encuentro es una dimensión fundamental de los hombres y de todos los pueblos. El encuentro nos lleva y a la vez nos exige una constante dinámica como es la comunicación.
Comunicarse es acoger al otro y dejarse acoger. Toda la Historia de la Salvación es una dinámica amorosa de entrega por parte de Dios y de una sencilla y tímida acogida por parte del hombre. En este intercambio amoroso descubrimos esa inmensidad de Dios y la pobreza de ser persona. Todo queda suspendido por una vivencia de fe. Fe que debe ser compartida en una amistad, esperanza y fraternidad. De esta forma ya no tiene razón de ser el decir a otro que viva. Todo es encuentro, acogida, fiesta, verdad... Vida.
Un feliz día para todos.



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