"Ventana abierta"

ENCUENTRO
Yo - Tú - Nosotros
P. Horacio Solís Iglesias. S.S.P.
Aquí estoy
He pensado en ti y en aquellos momentos que te apetece compartir. Aquí me tienes.
TEN CORAJE
Buenos días amig@
Si fuésemos pesimistas diríamos que todo está por tierra. Nuestra humanidad la vemos amenazada por múltiples realidades. La loca carrera de armamentos, ¿a dónde nos lleva? Sangrientas guerras que parecen no encontrar un fin. ¿Por qué? Explotaciones de los grandes. Minorías dominadas. Los medios propagandísticos alienadores. La publicidad creando necesidades innecesarias. Personas, sobre todo jóvenes, sin un futuro alentador. Y sin embargo, de una u otra forma, el hombre busca apasionadamente su dignidad. Como un querer detener esa losa que le va aplastando en su lenta pero continuada caída.
Necesitamos levantarnos. Ser valientes. Ser portadores de esperanza. Para ello es necesario recorrer un camino. Un camino que parte de cada uno y cuya primera exigencia es la aceptación personal. Es fácil que en un primer momento todo sea euforia. Este fue el itinerario de Pedro y del hijo pródigo: "Tú eres el Cristo" (cfr Mc 8,29). Y luego: "Yo no conozco a ese hombre de quien habláis" (cfr Mc 14,71). "Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde" (cfr Lc 15,2). Y luego: "¡Cuántos jornaleros de mi padre!..." (cfr Lc 15,17).
Necesitamos pasar por la prueba del desierto para reconocer nuestra poquedad. Pedro saliendo fuera "rompió a llorar". El hijo pródigo: "No merezco ser llamado hijo tuyo". Y, yo...
Momentos claves y fuertes, pero necesarios, para llegar a una autenticidad personal. Momentos que no admiten cobardía alguna. La verdad solamente tiene un camino. El camino de la liberación, ya que ésta (liberación evangélica) es la salvación integral del hombre. "La verdad os hará libres (cfr Jn 8,32).
Tú y yo vamos también a levantarnos, pero juntos, y a ser testimonio de esperanza, reconciliación y amor. Testigos de la verdad.
Un feliz día para todos.

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