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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

martes, 25 de octubre de 2011

Lunita.

"Ventana abierta"


Lunita redonda,
Qué linda que estás,
¿Por qué tú no bajas?
¡Te invito a jugar!
El cielo es grandote,
Te puedes perder,
 Aquí yo te cuido
Y te doy de comer.
Un día de noche
Llorando te vi,
Lunita redonda
Ven hacia mí.
Dos alas muy grandes
Te puedo yo hacer,
Y así hasta mi casa
Me vienes a ver.
Lunita redonda
Qué linda que estás,
¿Por qué tú no bajas?
¡Te invito a jugar!


El baúl de los juguetes. Martes, 25 - Octubre - 2011

"Ventana abierta"


Tengo los juguetes
en mi habitación,
estantes repletos,
llenos el gran cajón.

Un gran barco pirata,
un hermoso avión,
raquetas de tenis,
y un viejo balón.


Osos de peluche
de varios colores,
un tren de madera,
 y un montón de coches,
puzzles de animales,
cuentos de Calleja,
un juego de llaves,
y una hucha vieja.

Un baúl de piezas
para construcción,
pelis infantiles,
vídeo en un rincón.


La alfombra de animales,
un móvil de peces,
globos en el techo, 
y un patinete.

Payasos de feria
con grandes babuchas,
un circo de trapo
que ya no me gusta.

Todo en un orden
muy desordenado,
no juego con ellos,
los he abandonado.

Mi perrito Floppi
ha sido un regalo
pasamos la tarde
juntos jugando.


El amor de un animal.

"Ventana abierta"


"Quien no conoce el amor de un animal,
tiene parte de su corazón dormido..."
"El amor por todas las criaturas
es el más noble atributo del hombre".
(Charles Darwin)


Un perro no sabría qué hacer con un coche de lujo,
o con una casa, o con ropa de diseño.
Se conforma con un palo empapado.

A un perro no le importa si eres rico o pobre,
listo o bobo, inteligente o tonto
Si le das tu corazón te entregará el suyo.

¿De cuánta gente podrías decir eso?

¿Cuánta gente puede hacerte sentir excepcional,
puro y especial?

¿Cuánta gente puede hacerte sentir...,
extraordinario?


Mi mascota preferida

"Ventana abierta"


Mi mascota preferida



Mi mascota preferida
Es mi perrito precioso,
Y se sabe consentido
Pero es también celoso.

A mi perro yo lo adoro
Y lo cuido con esmero
Él es mi gran tesoro,
A él mucho lo quiero.

Por las noches cuando duermo
Se me sube a mi cama,
Mi mami no está de acuerdo,
Mi papi siempre lo llama.

¡A tu cama señorito!
-Le dicen con gran cariño-
No le eches tus pulguitas
a nuestro tierno y dulce niño.

viernes, 21 de octubre de 2011

El abismo y la montaña.


Una vez dijo la montaña al abismo:
Yo, desde mis majestuosas cumbres tengo al mundo a mis pies, contemplo los más bellos amaneceres y los más esplendorosos crepúsculos; la luz de la luna acaricia mi cuerpo y me siento parte de las estrellas porque casi puedo tocarlas. Es tan grande mi presencia que casi puedo sentir que toco el cielo... Y tú, insignificante abismo...
¿Qué haces allá abajo?
Y el abismo le contestó:
 Soy yo quien te sostiene...


Oda a San Francisco.

"Ventana abierta"


Fray Eduardo Calero Velarde, ofm.
Septiembre-octubre-2011

Cuelga el alba sus oros
de los altos palacios,
y los enreda en un sutil testigo
entre los ajimeces de alabastro
de unos vetustos ventanales
donde la obscuridad abre sus puertan
a una tibia sonrisa de esperanza.

Por la calle empinada asciende el día
fresando las esquinas con un friso
de aurirrosada luz
sobre la piedra se alza
un jirón de aire limpio
y acota en el azul la clara bóveda
del espacio cercano
que estremecen las aves con su vuelo,
poblándolo de estelas,
de raudas ráfagas de nieve
o de agitados lirios repentinos.

Se nimba en luz la plaza porticada
en la gloria del día que amanece.

Los pasos lentos ceden
al veloz torbellino cotidiano.
Grita la flauta y la siringa
roza el murmullo y frota la palabra.
Se pregonan las rosas y hortalizas
que trasminan el húmedo perfume
de la fresca ternura de las huertas.
Se vende el paño
de áspero tacto, o la seda fina
de lívida caricia, o el almizcle.

Después todo se funde y se diluye
entre lo cotidiano y lo disperso.

Un clamor de añafiles
anuncia la presencia exacerbada
de Pedro Bernardone
que, adusto en lo voraz de su avaricia
restitución exige en su fortuna.

Pero el varón abre sus ojos nítidos
a un cielo de piedad
y tierno exclama con la voz serena:
"A nadie llamaré padre en la tierra;
mi palabra hablará sólo este nombre:
"¡Padre nuestro
que en los cielos estás...!"

El varón se desciñe los vestidos,
los arroja a los pies de Bernardone
y su carne desnuda
florece como un nardo.

Con castos ojos le miraba el día
bajo los soportales de la plaza,
y una voz salmodiaba en las alturas:
¡Este es mi hijo amado,
miradlo bien:
despojado de todo
y cosido a la vida
como un cristo a su cruz!

El varón traspasado
se aureola en la luz de esa presencia.
En su costado le ha nacido un arpa
donde un mirlo le canta en cada cuerda;
y se marchó, desnudo, por el mundo
cantando su canción de trovador.

El día esplende. Y en el cielo se alza,
enjoyando el azul, serena, un águila
con alas desplegadas en un vuelo
de libertad.


jueves, 20 de octubre de 2011

Preguntas decisivas.

"Ventana abierta"

 
Cuando las cosas en la vida nos van mal, los creyentes sobre todo, nos dirigimos a Dios haciendo preguntas:
¿Por qué me ha ocurrido esto?
¿Qué sentido tiene lo que me pasa?
¡Me has abandonado...!
Y, sin embargo, cuando vamos a la Biblia buscando respuestas, nos encontramos que el Dios de la Biblia, es un poco gallego
-comenta el fraile dominico Fco J. Podríguez Fassio- porque responde haciéndonos preguntas.


Parece inconsecuencia que Dios nos haga preguntas,
 ¿no es el que lo sabe todo?,
 ¿no dice que conoce hasta lo más profundo de nuestro corazón, Aquel en quien delante de Él no tenemos ningún secreto, que la historia está abierta como un libro?
 ¿Por qué tiene que hacer preguntas?
¿Por qué Jesús de Nazaret cuando alguien se le acerca para pedirle un favor, un milagro o una curación empieza preguntando algo tan obvio como:
"¿Qué puedo hacer por ti?".
¡Hombre!, si le pidieran que les curase un cáncer de hígado, sería lógico porque no se ve aparentemente, aunque si Cristo era Dios a lo mejor podía verlo; pero si es un ciego, si es un mudo, está patente lo que necesita esa persona y lo que pide y, sin embargo, las preguntas que nos hace Dios en la Biblia y Jesús en el Evangelio, y que nos tenemos que hacer cada día nosotros, realmente son muy importantes, porque la pregunta que nos hace Dios, sirve, no para que Él se entere de cosas, sino para que nos enteremos nosotros.

Cuando el Señor te pregunta:
"¿Qué quieres que haga por ti?"
En realidad lo que nos está incitando es a plantearnos:
¿Qué quiero yo de la vida?
¿qué quiero yo de mí mismo?
¿A qué llamo felicidad?
¿Cómo la quiero conseguir?
¿Qué es lo que verdaderamente le pido al Señor, simplemente que intervenga en este caso conflictivo de mi vida, en este problema; o verdaderamente sea Compañero durante toda la vida, que mi vida se transforme en una convivencia con Él, que me saque de mis casillas para trabajar a favor de los demás?
¿O por ejemplo cuando Jesús nos pregunta como a María Magdalena:
¿Por qué lloras?
Y es que lo que nos hace sufrir, lo que nos hace llorar, aunque sea hacia dentro, lo que nos hiere, revela mucho de nosotros mismos.

Cuando han pasado los años y miramos hacia atrás, a veces decimos como Séneca:
"¡Con cuántas cosas he sufrido que después no han ocurrido!
O ¡con cuántas cosas he sufrido demasiado, porque tampoco merecían la pena!
¡Cuánto sufrimiento inútil y, sin embargo, cuánta insensibilidad ante otras cosas que tenía que haber hecho, de las que tenía que haberme preocupado, y porque no me dolieron en ese momento no fui capaz, no supe pedir perdón, ayudar, comprender...

Sí, por eso está bien que el Señor nos pregunte:
" Y tú, ¿por qué lloras?
Qué es lo que te hace sufrir?
¿Qué es lo que te hunde?
¿Qué es lo que te deprime?
¿Qué es lo que notas en falta?
¿Qué es de lo que tienes hambre?
Porque nos revela también a nosotros mismos, y por lo tanto, la solución que podemos pedirle a Él.
También esas preguntas de Jesús, por ejemplo, de:
¿Dónde estás?,
que también habla el Señor en el primer capítulo del Génesis, diciéndole a Adán:
¿Dónde estás?
¡Pues no eres Tú Dios, pues lo tienes que ver!
Si se ha escondido, pues detrás de la mata estará, ¿dónde va a estar si no!
Y sin embargo, la respuesta tiene que dársela también Adán, y nos la tenemos que dar nosotros:
¿Yo, dónde estoy en la vida?
¿De qué voy por la vida?
¿Cuál es mi situación vital?
¿Cómo me lo planteo?
¿Estoy o me lo ahorro?
¿Estoy o huyo?
¿Estoy o vuelvo la espalda?
¿Cómo estoy?
¿Dónde estoy en mis relaciones, en mi fe, estoy entero o solamente cuarto y mitad?
¿Estoy solamente cuando las cosas van bien, y no cuando las cosas están mal?
¿Estoy escuchando cuando estoy oyendo a una persona?
Por eso ¿dónde estoy?

Y otra pregunta también del Antiguo Testamento que le dirige Dios a Caín:
¿Dónde está tu hermano?
¡No eres Tú el Padre de los dos, pue cuídalo Tú, que bastante tengo yo conmigo mismo!

Sin embargo, como en la parábola del "Hijo pródigo" , no se puede ser hijo, si no tiene uno preocupación activa y cuidado concreto por cualquier persona, porque somos hermanos. Por eso, nosotros que somos tan... -cómo diría yo, continúa explicando el Padre Rodríguez Fassio- a veces impertinente para decir a Dios:
¿Por qué, por qué, por qué...?, sin plantearnos nada más.
Sería bueno que nos dedicásemos mucho tiempo -porque nos es necesario- a responder.
Al fin y al cabo, ¿qué significa que el hombre tenga responsabilidad?
Pues como no tiene la vida hecha, tiene que responder de lo que hace ante sí mismo.
¿Me estoy haciendo o destruyendo ante Dios, ante los demás, ante la vida, ante la naturaleza...?

Por eso, las respuestas son muy importantes: nos aclaran, nos definen, nos abren nuevos proyectos, nos desmontan, nos construyen.
Por eso, las preguntas decisivas quizás no sean lo que uno hace, sino las que uno se hace, porque al fin y al cabo la respuesta no está fuera de nosotros, es que nosotros mismos somos la respuesta.

Gloria Fuertes, aquella gran poetisa, que decía las cosas más profundas con un lenguaje que parecía infantil, y era falsamente simple aunque muy sencillo, nos habla de esa capacidad de lo que hay detrás de esas preguntas, de esas respuestas que tenemos que dar y que somos; esos interrogantes que parecen ingenuos, pero que tienen mucha miga, en una poesía que ella llama: "Vamos a ver".

VAMOS A VER SI ...

 Vamos a ver si es cierto que le llamamos.
Vamos a ver si es cierto que le amamos.
Vamos a mirarnos por dentro un poco.
¡Hay cosas colgadas que a Él le lastiman,
freguemos el suelo y abramos las puertas,
que salgan las lagartijas y entren las luces!
Borremos los nombres de la lista negra,
coloquemos a nuestros enemigos
encima de la cómoda,
invitémosles a sopa.
Toquemos las flautas
de los tontos, de los sencillos,
que Dios se encuentre a gusto si baja.


La Misa: el centro de la misión.


Una fiesta cada día

Extraído del libro
“Yo los envío. Una historia misionera”
Grupo Misionero Nuestra Señora del Pilar.


“La Santa Misa alegra toda la corte celestial, alivia a las pobres ánimas del purgatorio, atrae sobre la tierra toda suerte de bendiciones, y da más gloria a Dios que todos los sufrimientos de los mártires juntos, que las penitencias de todos los solitarios, que todas las lágrimas por ellos derramadas desde el principio del mundo y que todo lo que hagan hasta el fin de los siglos.”
Santo Cura De Ars - Sermón sobre la Santa Misa
(…)La Misa es lo más grande que le puede pasar en el día a cualquier católico. Tiene por sí misma un valor tan inmenso que no hay nada en la creación que valga tanto. Entendiendo su verdadero y profundo significado, no dejaríamos de ir por nada en el mundo a esta fiesta, a este encuentro con Dios, a esta comunión con nuestros hermanos, a este banquete celes­tial. Es un verdadero anticipo del Reino. San Pio de Pietrelcina decía-. "Seria mas fácil la existencia del mundo sin el sol que sin la santa Misa".
El momento más importante del día del misionero siempre fue la Misa. A las 7.45 en punto de la tarde cada pareja se despedía de las personas que estaba visitando para ir a la capilla del pueblo. Era lindísimo ver como todos se iban acercando a la iglesia con el llamado de las campanas. Y la gente, con la mejor de sus ropas se acercaba al festejo. Los misioneros volvíamos a encontrarnos entre nosotros, con la gente visitada y con Jesús. Esta forma sublime de oración reunía las peticiones de las visitas, las sonrisas y las tristezas escuchadas, el agradecimiento compartido, la alabanza y la fortaleza de Dios para seguir adelante. No podría imaginar una misión sin Misa.
La Misa de la tardecita nos reúne y congrega... No importa lo que uno esté haciendo, simplemente deja de hacerlo y se dirige a Misa, centro de la misión. Allí, reunidos, nos sentimos comunidad en Jesús y compartimos nuestra riqueza más alta. Varones y mujeres, grandes y chicos, ricos y pobres, santos y pecadores, nos acercamos al mismo banquete a celebrar eso que nos une: el amor a Dios y el ser amados por Él. Dios, que es familia, nos quiere ver a nosotros también reunidos en familia y por eso el gesto lindísimo de rezar juntos el Padre Nuestro (¿Nuestro? Si, nuestro, de todos). Y este gesto, que es sólo un símbolo, se vuelve realidad en la comunión, momen­to importantísimo de la Misa. Allí no solo los presentes se unen, sino también los hermanos de todo el mundo y los san­tos del Cielo porque no existen distancias entre sagrarios.
Allí recibimos a la Eucaristía, al mismo Jesús que se queda oculto en la apariencia de un pedazo de pan y en un poco de vino, verdaderamente, con su Cuerpo y con su Sangre, con su Espíritu, con su Gracia y Divinidad. Dios, en su infinita misericordia, se quiso quedar en el mundo en la sencilla forma de pan para darse a los hombres todos los días. Y esto es lo más importante que sucede en la Misa. Es su sentido más profun­do, su verdadera razón, su propósito último. Solo en la Eucaristía toma color y forma el festejo, la oración y la comunidad. En la Eucaristía encontramos la fuerza para vivir el Evangelio, para ser mejores cristianos, para soportar nuestras cruces, pa­ra querernos más.
En la Misa meditamos la Palabra, Dios nos habla al corazón con palabras vivas y actuales. Como un padre reúne a sus hijos para enseñarles algo, así Dios nos congrega para ensenarnos a nosotros cuánto nos quiere. Solo en la oración con el Padre descubrimos las enseñanzas justas y las palabras perfectas que nos ayudan a santificarnos día a día. Así, cada Misa es distinta a otra y este rito sagrado no se transforma en rutina, sino en una aventura apasionada en la búsqueda de la santidad. (…)


miércoles, 19 de octubre de 2011

A mi nietecito Víctor.

"Ventana abierta"



Mi niño bonito
se quiere dormir,
y el pícaro sueño
no quiere venir.

Mi niño bonito
se quiere dormir,
cierra los ojitos 
y los vuelve a abrir.


A mi niño bonito
¿Qué le traeré?
Un lindo perrito
que ayer le compré.

Es muy mansito.
No sabe morder.
Aquí se lo traigo
que juegue con él.


martes, 18 de octubre de 2011

Mi hija Raquel tiene dos corazones.

"Ventana abierta"


Mi hija Raquel muy emocionada me contaba esto, a la vuelta  de hacerse la ecografía:
Mamá, tengo dos corazones.



Cuando fui a la primera ecografía de mi criatura no sabía lo que iba a encontrarme, si sería varón o hembra, me pareció increíble, y sentí una enorme ilusión al ver ese pequeñito ser anidando dentro de mí. 

Primero me encontré con una pequeña mancha en mitad de la nada, y luego me estremecieron los latidos enormes de su corazón.


Uno de ellos bombea rápidamente, luchando por hacerse un hueco en el seno materno, por seguir adelante. El otro es el mío.
Sí, tengo dos corazones y nadie más puede amar tanto como yo lo hago, sólo la gente en mi estado puede amar de esta manera, porque amamos doblemente.

 Hoy me han vuelto a hacer otra ecografía y me acaban de enseñar a mi querubín, hermoso, precioso.
De nuevo volvía a buscar en la pantalla ese pequeñito corazón bombear.
Después me fijé en su imagen y comprobé cómo se movía en un suave vaivén. Mi bebé estaba situado en su sitio.
La Ginecóloga me enseñó sus atributos y me dijo:
"¡como puedes comprobar, es un varón!".


¡Uf!, todo está en su sitio, ¡perfecto! Y sí, un bebé solo.
Porque una de mis abuelas tuvo mellizos.
Yo podía haber heredado esta maravillosa realidad, pero no, sólo me envía Dios uno, y además de nuevo otro varón, ya tiene nuestro  Iván un hermanito para jugar, al que llamaremos Aarón.


 El día más probable en el cual daré a luz D.M., será el próximo 7 de Enero. 



Todo depende de si se me puede adelantar o no el parto, y también según las ganas que tenga de salir a la vida nuestro chiquitín, claro.