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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Añoranza.

"Ventana abierta"


Navidad 2011

Una vez más, intento sonreir al colocar los turrones y regalos.
 

Un año más, celebro la cena de Navidad, saboreando al mismo tiempo mis lágrimas. 

Un año más pienso en mis seres queridos que ya no están entre nosotros, al mirar el  belén que con tanto cariño e ilusión hemos preparado junto con nuestros pequeños nietecitos.

Un año más miro con detenimiento los hermosos regalos que reposan esparcidos en un rincón especial de la casa, donde parecen que esperan el momento en el que regreséis desde el más allá para ser repartidos por ustedes, como antaño.



Un año más, vuestra ausencia me invade, y deseo que con
 cada uva que tomo, este dolor y al mismo tiempo esta
 esperanza no desaparezcan nunca, porque así, mientras se os recuerde, no moriréis jamás.



Porque cada lágrima me acerca un poco más a ustedes.


Porque no quiero podáis pensar, que con el paso del tiempo os pueda olvidar.
Os recuerdo siempre y os llevo dentro de mi corazón aunque me duela profundamente vuestra ausencia, desde aquel fatídico día en que os dejamos de ver para partir a la Casa del Padre. 

Desde allí sé que intercederéis por vuestra familia y por toda la humanidad, de tal manera que el Señor no dejará de escucharos.

Clamaréis como el Espíritu Santo clama por todos nosotros con voces inefables.   

 Papá y tita Carmen.



del Señor.

Gracias por vuestro cariño y cuidados tantos años compartidos.
Ya disfrutáis de una nueva Navidad Eterna.
Para ustedes será siempre Navidad.
Camino por el que el Señor nos guiará, para que no nos desviemos y nos lleve a unirnos de nuevo, y ya para siempre.

Conservar castañas.

 

Consejos

Si queremos conservar castañas para a lo mejor en agosto hacer un pollo asado con castañas, es muy sencillo, simplemente damos un corte a las castañas, las metemos un minuto más o menos en el microondas a potencia media, para luego poderlas pelar; y una vez peladas, las metemos en bolsas de congelación, las anudamos, y hacemos bolsitas de 50 en 50 gr. o de 100 en 100 gr. según nos convenga y las congelamos; y luego ya directamente utilizar para un postre, para un asado, para una salsa, incluso para una crema de castañas sin ningún problema.


martes, 8 de noviembre de 2011

La ilusión.

"Ventana abierta"


La ilusión


¡Hola amigos y amigas!
Bienvenidos a "Ventana abierta".

Quiero comenzar estos artículos hablándoles de "la ilusión".

Se oye por ahí muchas veces en parejas, incluso de recién casados:
"¡Es que se me ha pasado la ilusión!".

No es difícil escuchar esta frase de desaliento o desánimo también en matrimonios con pocos años de casados y en ocasiones incluso con meses, algo así como recién casados -como digo-.
En estos casos una se pregunta:
Pero ¿qué es la ilusión?
¿A qué se le llama ilusión, a ese desasosiego que tiene una cuando lo desea, y no puede estar con la otra persona?
¿A que cada vez que le miro me parece estar ante una aparición o un sueño?
¿Pero realmente alguien en su sano juicio piensa que eso puede durar siempre, eternamente?
Ese estado que nadie sabe definir con exactitud, ¿por qué creernos que es eterno?
Eso no es cariño, eso es algo relacionado con la atracción, algo que nos atrae de la forma de ser de la otra persona, y tiene muchísimo que ver con la novedad; llega un momento en que deja de ser novedoso, y si en eso ponemos toda nuestra carga de felicidad, antes o después nos vamos a sentir totalmente desencantados.

El factor novedad es ilusionante, pero desaparece siempre.
¿Que a mí me gustaría vivir siempre en ese estado de ilusión como si estuviera flotando?, ¡por supuesto! Pero es que las cosas son como son.
Además, esto pasa en otras muchas situaciones. Cuando una tiene un hijo hay mucha euforia, se ve todo de color de rosa, es una situación tremendamente ilusionante, pero eso pasa.
Y también diremos que queremos más al hijo recién nacido que cuando tiene ya diez años, cuando han pasado diez años nadie siente esa misma ilusión de la que venimos hablando por haber tenido ese hijo.
La ilusión va y viene, se nos escapa de las manos, causa sorpresa en muchas ocasiones, es imaginación proyectada en el futuro, pero mientras esa ilusión no la llenemos de obras, de hechos, estaremos en el terreno, no de la ilusión, amigos/as, sino de lo ilusorio, por eso fracasan muchos matrimonios, por lo ilusorio.

Dice D. José María Contreras:
"Creerse que sin hacer nada, sin lucha, dejando la vida correr, van a estar siempre embobados, ¡eso es ser ilusos!".

Cuando esto se comenta, te suelen decir:
¡Hombre, si yo me lo creo, pero...!

Pero vivimos como si nos lo creyésemos; y cuando las cosas ocurren como nosotros sabíamos que tarde o temprano tenían que ocurrir, nos venimos abajo, y creemos que hemos fracasado, ¿por qué? sencillamente por la razón, porque la razón nos decía que las cosas no eran así, pero nuestro corazón, nuestros sentimientos no terminaban de aceptarlo. No aceptamos con facilidad el hecho de que el cariño conlleva muchas emociones negativas, y cuando las tenemos, nos creemos que no deberían ser así.

El factor novedad, está rompiendo muchos matrimonios a cambio de nada.
La moda, si nos descuidamos, se lo lleva todo por delante, nos hace creer que si no sientes la ilusión o la continua novedad, es que ya no quieres.
Y es que a veces, para ser felices, estamos pidiendo cosas imposibles, ¿o no, amigos/as?, ¿ustedes qué creen?.

Cuando alguien se enamora, quiere amar al amado del mejor modo, con la mayor intensidad, quiere procurar a aquel que ama, la felicidad mayor; o eso, o simplemente, no hay suficiente amor.

Adios, amig@s



domingo, 6 de noviembre de 2011

La tristeza buena.

"Ventana abierta"


La tristeza buena


La tristeza no nos gusta, porque la tristeza es el sentimiento ante el mal presente; y cuando somos conscientes de que algo nos amenaza, de que algo nos afecta, de que algo negativo está actuando en nuestra vida, evidentemente no es un sentimiento grato; además tiene consecuencias muy negativas, la tristeza nos cierra el corazón, nos lo angustia.
La tristeza en cierto modo encoge nuestros horizontes, hace que no estemos abiertos: ¡Bastante tenemos con lo nuestro!
La tristeza también nos aisla de los demás, queremos estar solos, que no nos molesten; incluso en casos más graves, puede ponernos enfermos.
Sí, la tristeza desde luego no es para que nos guste, no nos gusta, pero, ¿no habrá también una tristeza útil, una tristeza buena, no por su gusto sino por sus consecuencias?

Creo que sí -nos explica el sacerdote dominico Fco. J. Rodríguez Fassio- que hay tristezas que son muy buenas e incluso necesarias si queremos madurar en lo humano y también en lo cristiano.
Por ejemplo, la tristeza de descubrir lo que me falta, porque de ninguno de nosotros está todo hecho, y descubrir ese trozo en cualquier parte de tu vida que te falta por realizar, y que necesita ponerte a ello, hace que no pueda vivir ni vanidoso, ni presumido, ni creyendo que ya ha llegado.
Dicen los especialistas en aprendizaje, que para conseguir dominar bien una parcela de conocimiento, hace falta pasar por dos etapas:

1. La primera es la que ellos llaman la "incompetencia inconsciente", es decir, yo no sé una cosa, pero como lo necesito, como nunca me lo he planteado, como no me es necesario, pues tampoco me causa ningún problema no saberlo.
 No saber cómo hablaban los antiguos egipcios 3.000 años antes de Cristo, a la mayoría de la población no le causa ningún problema añadido.

2. Pero cuando yo me esfuerzo en conocer una cosa, en practicar una cosa, entro en la etapa que se llama la "incompetencia consciente", pues me subo a un coche para aprender a conducir, y me doy cuenta lo difícil que es llevar todo para adelante; intento cocinar algo y veo que la cocina no es tan simple; intento aprender un idioma, y me doy cuenta de la complejidad de la Gramática, del vocabulario, de las expresiones.
Por lo tanto, en ese momento realmente me siento triste y mal, porque me doy cuenta de que soy muy poco experto en eso que necesito aprender o que quiero aprender.

3. La tercera etapa sería la de la "competencia consciente", es decir, ya sé manejarme en ese asunto, pero tengo que estar muy consciente de cómo en un idioma utilizar esta palabra y no otra; estoy pensando en español aunque hable en inglés, estoy muy consciente de todos los artículos del código de la circulación y también de las enseñanzas del profesor.

4. Hasta llegar a una cuarta etapa, que es la que llaman la "competencia inconsciente", ya no me tengo que preocupar, puedo conducir y oir la radio al mismo tiempo y hablar con alguien, ya hablo un idioma, me sale espontáneo, pienso en ese idioma, tengo el secreto de mi idioma incorporado a mí.

Y dicen los especialistas, que el aprendizaje, que la etapa más importante, donde se aprende más, aunque sea la más dura y la más triste, es la segunda, la "incompetencia consciente", esa tristeza de saber que yo tengo que aprender algo que no domino, es triste pero es sano.
Es triste, porque además en las grandes asignaturas de la vida, esa tristeza va a durar siempre, porque ¿cuándo vamos a decir ¡basta!?, pero es sana y se aprende más.

También otra tristeza viene cuando somos conscientes que hay que desaprender. Bueno, vamos aprendiendo cosas, pero a veces aprendemos las cosas mal; pensemos en alguien que practica un deporte y tiene un mal hábito, se lo tiene que corregir y cuesta más que aprenderlo de nuevo, o cuando uno tiene un vicio, o cuando tiene un pronto -que decimos- y te da tristeza el tener que esforzarte por desaprender lo malo para reemplazarlo con lo bueno.

Otro tipo de tristeza buena es la tristeza ante el mal del otro, la compasión que lleva a la solidaridad, que lleva a asumir como propia las necesidades de los demás.
Sería tan fácil, pues, no darse cuenta, mirar para otro lado, pasar de largo.
Sería tan satisfactorio vivir en un mundo donde no tuviera que preocuparme de nada ni de nadie.
Sería tan feliz un telediario donde no me contara penas, donde solamente saliesen cosas positivas, dond no hubiera dudas, donde no hubiera tragedias, donde no hubiera dolores, donde no hubiera muerte...

Ver la vida como es, en sus afectos positivos, pero también esos afectos carenciales o negativos, es duro, es triste, nos afecta, nos hunden, pero por cierto es sano, es útil, nos transforma, nos obliga a pensar, nos obliga a actuar, nos obliga a remangarnos, nos obliga a caminar.
Claro, que tenemos que tener en cuenta, para no caer en el victimismo, ni en la melancolía, que la tristeza por muy buena que sea es solamente un medio, un medio para ponernos en movimiento, para levantarnos, para motivarnos, pero nunca puede ser un fin.
¡Ay de los trágicos! ¡Ay de los resignados! ¡Ay de los amargados! ¡No!, la tristeza tiene que ser un medio para conseguir el bien, para conseguir el fin bueno.
Por eso no basta -y lo vemos en el caso de Judas- simplemente con arrepentirse del mal cometido, si no hay una conversión a mejor, a otra nueva vida como hizo Pedro.
Porque en definitiva, la tristeza puede ser un buen diagnóstico, pero evidentemente lo importante es, a base de luchar y aprender, y trabajar por el bien, llegar a la alegría que es la salud y el fin.



miércoles, 2 de noviembre de 2011

Todos los Santos y fieles difuntos. 1 y 2 de noviembre.

"Ventana abierta"

 

FIELES DIFUNTOS

En la festividad de Todos los Santos mirábamos al cielo.
Ahora quiere la Iglesia que nos acordemos de los que están en la antesala: de esos fieles difuntos que aún necesitan purificarse para ser capaces de amar a Dios como se le ama en la Gloria.

Benedicto XVI, en su Encíclica sobre la Esperanza, habla también del purgatorio, y lo ilustra así:
"Algunos teólogos recientes piensan que el fuego que arde, y que a la vez salva, es Cristo mismo Juez y Salvador".
El encuentro con Él es el acto decisivo del Juicio. Ante su mirada, toda falsedad se deshace. Es el encuentro con Él lo que, quemándonos, nos transforma y nos libera para llegar a ser verdaderamente nosotros mismos. En ese momento, todo lo que se ha construido durante la vida puede manifestarse como paja seca, vacua fanfarronería, y derrumbarse. Pero en el dolor de este encuentro, en el cual lo impuro y malsano de nuestro ser se nos presenta con toda claridad, está la salvación. Su mirada el toque de su Corazón, nos cura a través de una transformación, ciertamente dolorosa, "como a través del fuego. "Pero es un dolor bienaventurado, en el cual el poder santo de su amor nos penetra como una llama, permitiéndonos ser por fin totalmente nosotros mismos y, con ello, totalmente de Dios".

Al leer este texto me viene a la memoria lo que San Josémaría decía acerca del Purgatorio:
"Cuando el hijo pequeño llega sucio de la calle, la mamá le da un buen baño: lo lava, lo enjabona, lo frota por todas partes, lo perfuma y lo deja hecho un cielo. Luego le planta dos besos y lo viste de fiesta".
¡Si ese es el fuego purificador, me apunto ya!

En este día, miles de personas entran y salen del Camposanto llevando flores a sus seres queridos: crisantemos, lirios, gladiolos y rosas entre otras.
Otros se quedan en misa, dejando sus quehaceres familiares en bóvedas, capillas mausoleos, donde tienen enterrados a quienes un día caminaron sobre la tierra. Sin embargo la realidad de fe no elimina la sensibilidad humana ante el hecho traumático de la muerte, pero le da un sentido.

¿No lloró Jesús ante el sepulcro de Lázaro, a punto de resucitarlo? (Jn 11, 40).
Y ¿No se sintió triste hasta la muerte en Getsemaní y pidió al Padre que pasara de Él el cáliz?. (Mt 26, 39).

Nuestra resurrección seguirá el modelo de Cristo viviendo una vida nueva en la que nos encontraremos a nosotros mismos, pero de un modo diverso:
"Se siembra en corrupción y se resucita en incorrupción; se siembra en vileza y resucita en gloria; se siembra en flaqueza y resucita en fuerza; se siembra cuerpo animal y resucita cuerpo espiritual". (1 Cor 15, 42).

Nosotros conocemos la muerte, como una realidad que ha causado en nuestra carne desgarramientos dolorosos. Acuden a nuestra mente nombres de personas, rostros, palabras hermosas que llenan el recuerdo de los días vividos juntos, o de sufrimientos que nos hacían llorar viendo el dolor de los que hemos amado, que nos dolía casi más que si lo sufriéramos nosotros mismos, impotentes para apagarlo y se nos representan los lugares animados por personas queridas y amadas.
san Agustín nos cuenta su tristeza al morir su madre y su llanto copioso.

El consuelo nos lo ofrece la fe. Pensemos que están con nosotros. Ellos son invisibles, pero no están ausentes. Nos podemos comunicar con ellos por medio de la oración.
Ellos permanecen completamente transfigurados o en vías de maduración. Por eso ofrecemos nuestra oración y sobre todo la Eucaristía, para que la Sangre de Cristo la acelere.
"Si el grano no cae en la tierra y muere, queda infecundo, pero si muere produce mucho fruto". (Jn 12, 24).

De ese grano muerto en el Calvario y enterrado, han brotado tres espigas: la de la vida celeste, la de la vida que se purifica y la que peregrina por este mundo. Las tres están unidas en la caridad.

Estamos unidos con nuestros difuntos, pues la familia no se divide, sino que se transfigura en la ciudad celeste y ellos nos ven, como el jardinero ve las rosas en el jardín, aunque las rosas, que viven una vida inferior, no vean al jardinero.
Nosotros somos esas rosas visibles para ellos, pero ciegos para verlas.

¿Y en la muerte; dónde está la muerte?
"En lugar de la muerte tenía la luz" -escribió un poeta-.
Y otro de los nuestros:
"Morir sólo es morir.
Morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
y encontrar lo que tanto se buscaba".

(Martín Descalzo).
Vuestra hermana en el Señor: Angelita...



Seguir la senda

Las manos.

"Ventana abierta"


Las manos de mi madre


El otro día me quedé mirando fijamente las manos de mi madre.
Ella estaba acostada sobre su cama, descansando un rato, y no se percató de mi entrada furtiva en la alcoba.

La miré de pies a cabeza, pero sus manos me llamaron mucho la atención, las manos de mi madre estaban arrugadas.
Sus venas se ven abultadas, y gruesas líneas de piel, como cordoncillos dispersos, se cruzan entre sí.

De primera intención sus manos me parecieron feas, pero me puse a pensar lo que esas manos significaban para mí, y al mirarlas de nuevo, las vi hermosas, dignas, fuertes, como envueltas en luz diamantina.

Esas manos fueron débiles y tiernas un día; luego fueron creciendo y cobraron fuerzas, y se hicieron bonitas. Pero el peso de los años y el sello del trabajo las envejecieron y arrugaron.

Ahora son manos de una mujer anciana, encina noble que se ha ido doblegando ante los ímpetus de la vida.
Yo amo esas manos, ellas se abrieron para cargarme cuando yo era apenas un bultito de carne y huesos.


Siempre estuvieron solícitas para guiar mis pasos trémulos en mi niñez, inciertos en mi juventud y aún no siempre firmes ahora que soy un adulto.


Esas manos prepararon con amor sin igual los alimentos que me dieron vida. Más de una vez apretaron la vara para castigarme por alguna falta cometida.



Fueron manos constructoras, que tenían el encanto de transmitir amistad e inyectar estímulo.
Por los dedos de esas manos se derramó la luz de un corazón amante, o fueron como hilos dorados que se entretejieron a mi alrededor para darme protección.


En el hogar esas manos se mantuvieron ocupadas haciendo mil cosas, siempre para hacer el bien.



Ahora son manos temblorosas, arrugadas y sin mucha fuerza pero no han dejado de ser una inspiración para mí,

porque ellas todavía se estiran para abrirle la puerta al hijo/a, que vuelve a casa, para sostener la taza de café que me obsequia durante mis visitas,


 o para saludar a cuantos se acercan a ella.

En la tela de la historia, las manos de las madres han hecho mucha labor.



 Antes de salir del cuarto, yo me incliné y besé las manos, las bellas manos de mi dulce madre.

Y tú, ¿te has detenido a contemplar las manos de tu madre?

Espero ustedes valoren a su madre.
¡Aprovechen cada segundo que Dios les regala con ella...!
¡Ojalá les haya gustado, amigos!

 

 

Alegre vengo.

ALEGRE VENGO DE LA MONTAÑA


Alegre vengo de la montaña,
de mi cabaña que alegre está
y a mis amigos les traigo flores
de las mejores de mi rosal.

Desde la montaña
venimos aquí,
para desearles, para desearles
un año feliz.

Alegre vengo de la montaña,
de mi cabaña que alegre está
y a mis amigos les traigo flores
de las mejores de mi rosal.


Oigame compay
yo se lo decía
que esta parrandita,
que esta parrandita
yo se la traía.

Alegre vengo de la montaña,
de mi cabaña que alegre está
y a mis amigos les traigo flores
de las mejores de mi rosal.

Si no te levantas
y me abres la puerta
estaré cantando,
estaré cantando
hasta que amanezca.

Alegre vengo de la montaña,
de mi cabaña que alegre está
y a mis amigos les traigo flores
de las mejores de mi rosal.

 

martes, 1 de noviembre de 2011

La plegaria del niño travieso.

"Ventana abierta"


Quiero pedir por los niños que dejan
sus dedos llenos de chocolate en todo lo que tocan,
que saltan en los charcos
y arruinan sus pantalones nuevos,
que comen dulces antes de la comida
y que nunca encuentran sus zapatos en la mañana...


Quiero pedir por los niños que miran
a los fotógrafos desde atrás de los alambres de púas,
que nunca han caminado por la calle
con un par de zapatos nuevos,
que nunca han jugado "encantados"
y que han nacido en lugares a donde
nosotros jamás nos acercaríamos,
que es donde probablemente morirán...


Quiero pedir por los niños que nos dan
besos pegoteados de caramelo y ramos de flores,
que duermen con su perro
y quieren enterrar a sus pescaditos,
que nos abrazan muy fuerte
y que olvidan su dinero para la merienda,
que riegan la pasta de dientes por todo el baño,
que observan con ojos asombrados
a su padre cuando se afeita
y a su madre mientras se maquilla,
que hacen ruído cuando toman la sopa...


Y también quiero pedir por los niños
que nunca han comido postre,
que no tienen cobija favorita
para llevar a todos lados,
que ven a sus padres sufrir,
que se acercan a nuestros coches
en cada crucero pidiendo con sus ojos,
que no tienen baños para asearse,
y cuya foto aparece en las estaciones de policía
y no en las oficinas de sus padres...


Quiero pedir por los niños
cuyas pesadillas suceden a la luz del día,
que comen lo que encuentran,
que duermen bajo el cielo
abrigados por periódicos,
que nunca han ido al dentista,
que no reciben mimos de nadie,
que se van a dormir hambrientos
y se despiertan hambrientos,
que no tienen dirección...


Quiero pedir por los niños
a quienes les gusta que los carguen
y por aquellos que tienen que ser cargados,
por los que se dan por vencidos
y por los que siguen luchando,
por los que no encuentran manos que tomar...


Por todos esos niños, Señor,
quiero pedir en el día de hoy
porque todos son valiosos,
dan una nueva forma de amor a nuestras vidas
y una razón para vivir,
porque ellos nos hacen sentir
la necesidad de comprometernos
a construir un mundo más justo...


Rezo y pido por nuestros hijos
los que nacieron y los que nacerán,
porque son la mejor esperanza
para nuestro mundo,
la compensación de nuestro trabajo,
la realización de nuestros sueños incompletos,
la garantía de nuestra inmortalidad,
y la muestra de que Dios no ha perdido
la esperanza en los hombres...


Por todos los hijos del mundo...
para que Dios los bendiga con amor y alegría...
Amén.

Fdo. Cristóbal Aguilar.


Muchas gracias, estimado amigo Cristóbal.

Espero no cometer ninguna infracción al hacerme eco en mi blog de su hermosa reflexión.

Es muy importante que lo propaguemos -nombrándole, eso sí, como titular de éste y con su permiso -en cada uno de los blog, a todos los que nos llamamos cristianos y a todos aquellos que aunque no profesen nuestra misma religión -pues a todos respetamos- tengan los mismos sentimientos y podamos entre todos ayudar con nuestra oración continua y a poder ser también aportando nuestro pequeño granito de arena monetario, que tanto necesitan.


El miedo.

"Ventana abierta"


Abriendo puertas


En una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto:
A sus prisioneros no los mataba...
los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado
y una inmensa puerta de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre...

En esta sala, les hacía formar un círculo y les decía:
- Ustedes pueden elegir entre morir a flechazos por mis arqueros o pasar por aquella puerta...
Casi todos elegían ser muertos por los arqueros...

Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo había servido al rey se dirigió al soberano:
- Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?
- Dime, soldado.
- Señor, ¿qué hay detrás de la puerta?
El rey respondió:
- Ve y averígualo tú mismo!!!

El soldado abrió temerosamente la puerta y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraban...
Y finalmente, sorprendido, descubrió que...
la puerta se abría sobre un camino que conducía a la LIBERTAD!!!

 
El soldado, embelesado, miró a su rey, quien le dijo:
- Yo les daba la oportunidad de elegir, pero por temor preferían morir a arriesgarse a abrir esta puerta!!!

¿Cuántas puertas dejamos de abrir por el miedo de arriesgar?
¿Cuántas veces perdemos la libertad y morimos por dentro, solamente por sentir miedo de abrir la puerta de nuestros sueños?


Te deseo una linda semana
sin miedo de abrir
NUEVAS PUERTAS.


Festividad de Todos los Santos y día de los fieles difuntos.

"Ventana abierta"


1-2  -Noviembre- 1992

Festividad de Todos los Santos.

Buenos días amigos/as:
Vaya por delante mi más cordial saludo, que quiere llegar a todos/as, aquellos/as, que me van siguiendo este blog.

Así comienza el mes de noviembre, un mes lleno de evocaciones, de fe y de esperanza; fe en la misericordia de Dios que nos hizo para la eternidad.


La Fiesta de Todos los Santos nos ha recordado ese destino de eternidad que tiene nuestra vida, y esperanza en ese más allá dichoso para siempre que deseamos y pedimos para nuestros difuntos y esperamos para nosotros mismos; que no es un mes de tristeza y de cementerios, sino de gozo y de esperanza, porque Jesús nos prometió ser felices para siempre, y la Palabra de Jesús se cumplirá.

Conmemoración de los fieles difuntos


Desde hace tiempo muchos han planeado un puente o un fin de semana de viaje, pero esta vez no a la playa o a la montaña, sino al lugar donde están enterrados sus seres queridos, y otra vez el recuerdo de la muerte y la afluencia a los cementerios, las tumbas se llenan de flores, y las gentes se recogen un momento ante ellos para orar.
Aunque parece que la muerte no es observada por una sociedad demasiado absorbida por los modos de vida de la gran ciudad:
- Se muere en los hospitales.
- Se vela al difunto lejos de la casa familiar.
- Los coches fúnebres pasan velozmente por calles y carreteras de circunvalación.
Las generaciones jóvenes no viven con intensidad el proceso de una existencia que un día se colma en plenitud de Vida y desconocen el sufrimiento y la cercanía de la muerte.
Sin embargo, la muerte es inevitable, todos pasaremos por ese trance, viendo y viviendo la de nuestros familiares, nuestros amigos y nuestros convecinos y viendo y viviendo también nuestra propia muerte; y ocurrirá de la manera más imprevisible:
- Como consecuencia de una larga enfermedad, o quizá repentinamente.
- En un accidente fuera de casa, o después de una larga ancianidad.
De una manera o de otra, la muerte está a nuestro lado, aunque nos resistamos a hablar de ella.
Sin embargo no debe paralizarnos la existencia como si nada mereciera la pena por el hecho de tener que abandonar este mundo.
La meditación sobre la muerte es buena ocasión para aprender a relativizar todas las cosas y todos los afanes en que nos hallamos inmersos.

La Iglesia celebra el 2 de noviembre a los difuntos, pero el día anterior celebra solemnemente a Todos los Santos, a esa multitud de Santos anónimos que ya han alcanzado la felicidad de la visión de Dios y que no tienen fecha reconocida públicamente por la Iglesia en el Santoral del año litúrgico.
Estos primeros días de noviembre se recuerda a quienes nos precedieron, con un aire de tristeza porque ya no están entre nosotros, pero también con una esperanza que se torna en alegría porque nos han precedido en el encuentro con Dios Padre de Misericordia y de Perdón.
Por eso para los cristianos, los cementerios son camposantos
-campos santos- donde colocamos los cuerpos de los difuntos, allí quedan como sembrados para que fecunde la Vida Nueva de resucitados y nazcan a la fértil primavera de Dios.
Es un mes que comienza con una gran esperanza y con una gran fe en Alguien, Dios, mi Padre, tu Padre, nuestro Padre, que nos espera al otro lado de la vida con los brazos abiertos.

"Que lo sepan a tiempo"


Ponle una flor en la solapa mejor que en la tumba.


Eduardo Galeano Cuenta:
Fue en la selva en la amazonía ecuatoriana.

"Los indios shuar estaban llorando a una abuela moribunda.
Lloraban sentados, a la orilla de su agonía.
Un testigo, venido de otros mundos, preguntó:
- ¿Por qué lloran delante de ella, si todavía está viva?
Y contestaron los que lloraban:
- Para que sepa que la queremos mucho. Que no se nos vaya sin saber nuestro cariño. Que lo sepa a tiempo.

Llorar después de la muerte tiene algo de llanto egoísta por el dolor propio cuando ya el que se marchó no se entera.
Y no sólo llorar en el último momento, sino reir y conversar en momentos anteriores, que nadie se nos vaya sin saber nuestro cariño, sentir nuestra cercanía.
De poco sirve alabar a los que no están si se les ignoró cuando estaban".

¡Que lo sepan a tiempo!
Con frecuencia nos resulta más fácil señalar lo malo, lo negativo y tener palabras duras con los demás. Y nos da cierto reparo alabar, señalar, lo positivo, decir que estamos satisfechos o contentos por algo, que estamos agradecidos por el cariño, esfuerzo, trabajo y dedicación de lo que otros hacen con nosotros...

Decía San Agustín:
"Una lágrima por el difunto se evapora.
Una flor sobre su tumba se marchita.
Pero una oración por su alma  siempre la recoge Dios".