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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

sábado, 27 de junio de 2026

DESDE ESPAÑA PEDIMOS EN ORACIÓN POR VENEZUELA. "LA PIEDAD DEL ESCOMBRO: UN MILAGRO EN CARACAS". Miércoles, 24 y Sábado, 27 de Junio de 2026

"Ventana abierta" 

DESDE ESPAÑA PEDIMOS EN ORACIÓN POR TODOS LOS FALLECIDOS EN EL TERREMOTO DE VENEZUELA PARA QUE HAYAN SIDO ACOGIDOS EN EL ABRAZO SIEMPRE TIERNO Y ETERNO DEL PADRE

Y PARA QUE LOS HERIDOS Y DAMNIFICADOS SE SIENTAN ASISTIDOS, COMO YA LO ESTÁ HACIENDO CADA PAÍS Y VOLUNTARIOS, ACUDIENDO EN SU AUXILIO

"LA PIEDAD DEL ESCOMBRO: UN MILAGRO EN CARACAS"

El silencio después de la sacudida es, quizá más aterrador que el estruendo. En Caracas, tras el terremoto que fragmentó el cielo y derribó montañas de concreto, ese silencio fue breve, roto por los gritos de los vivos buscando a sus muertos y los quejidos apagados de los que esperaban ser encontrados.

En medio de una colina de escombros de lo que alguna vez fue un edificio residencial en La Candelaria, un grupo de rescate, exhausto, se detiene. El líder, con el rostro cubierto de polvo gris, hace una señal de silencio absoluto. Un sonido se filtra entre las grietas: el respirar ronco de un animal y un llanto casi imperceptible.

Comienza el milagro.

Retiran con las manos desnudas las piedras sueltas, con cuidado de no provocar un nuevo derrumbe. La grieta se agranda. De repente, una linterna ilumina un rincón oscuro y polvoriento, revelando la escena que se convertiría en el emblema de la tragedia y la esperanza en Venezuela.

Bajo un techo improvisado y precario de vigas rotas y mampostería agrietada que parece a punto de colapsar, no hay solo escombros. Hay vida. Una vida doble.

Lo primero que encuentran es la mirada. Unos ojos marrones, grandes y tristes, llenos de un miedo tan profundo que paraliza, pero también de una determinación feroz. Son los ojos de un perro mestizo, un cacri que, en medio del horror, no huyó. Su pelaje, alguna vez canela, está cubierto por el mismo polvo gris que impregna el aire. Se ha posicionado como un guardián, un muro de carne y hueso contra el caos.

Y justo debajo de él, protegido por el refugio improvisado de su cuerpo y el concreto colapsado, yace el motivo de su vigilia.

Es un bebé. Un niño de apenas meses, vestido con un mameluco manchado de polvo. Duerme. Contra toda lógica, en medio de la destrucción total, este bebé somnoliento. Su rostro está cubierto de polvo, pero su expresión es de una paz ajena a la devastación que lo rodea.

No es el sueño de la muerte; es el sueño del milagro. El peso de un mundo que se derrumba no pudo tocarlo gracias al sacrificio y la presencia de su compañero canino.

La escena es una Piedad moderna y brutal. No es una Virgen sosteniendo a Cristo, es un perro protegiendo a la humanidad.

El contraste es desgarrador: la inmensa fragilidad del bebé y la fragilidad del refugio, versus la fuerza silenciosa e instintiva del animal. La mirada del perro, dirigida directamente a la cámara que lo inmortaliza, no es solo miedo; es una apelación al mundo, un testimonio de la devastación, una súplica de ayuda para lo que más ama.

El rescate continúa con una urgencia renovada. Se saca primero al perro, que se aferra al suelo y a la criatura, solo cediendo cuando un rescatista le habla suavemente. El bebé es izado, despertando con un llanto que es, para todos los presentes, la música más hermosa del mundo. Ambos están cubiertos de polvo, pero están vivos.

Esta imagen, congelada en el tiempo y guardada bajo el nombre, no es solo una foto. Es la crónica visual de la supervivencia.

Es el recordatorio de que, en Venezuela, incluso cuando la tierra tiembla y todo se derrumba, los lazos de lealtad y el instinto de protección de la vida pueden encontrar la manera de triunfar sobre la destrucción.

En medio de los escombros de Caracas, esta mirada y este sueño fueron, por un momento, todo lo que importaba en el mundo.

Aquí se interpone una pregunta es un milagro de Dios o es el instinto de protección del animal.

Compartamos porque Venezuela hoy más que nunca necesita de nuestro apoyo y de un mensaje de aliento, que el mundo lo mire entre tristeza con el corazón roto, pero con la fuerza de que tiene manos amigas.


¡Señor, te pedimos por cada persona que aún permanece bajo los escombros.

Abrázalos con tu amor, dales fuerzas para resistir un poco más, calma en medio del miedo y esperanza para no rendirse.

 Sostén sus vidas, protégelos y permite que la ayuda llegue a tiempo. 

Guía las manos de quienes los buscan, dales sabiduría, fuerza y perseverancia para encontrarlos.

Que quienes esperan un milagro puedan volver a abrazar a sus seres queridos. Amén.

Compartamos esta oración para que seamos miles unidos en oración por cada vida que aún espera ser rescatada.

¡Bendito sea Dios!

¡Y su Santísima Madre la Virgen María!

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