"Ventana abierta"
Los cinco minutos del Espíritu Santo
Cuando le pedimos al Espíritu Santo que sane
nuestros recuerdos, no tenemos que pensar solo en lo que nos han hecho los
demás. A veces sufrimos más por lo que hemos hecho nosotros mismos. Los
remordimientos son recuerdos dolorosos de errores que hemos cometido; errores
que nos llevan a despreciarnos a nosotros mismos, y así nos hacen sentir
indignos de vivir.
Si no los curamos, los remordimientos no
desaparecerán con el paso del tiempo. Podremos disimularlos con la actividad o
las distracciones; pero ni bien tengamos un momento de soledad o de silencio,
volverán a torturarnos. Y si escapamos de la soledad, aparecerán igualmente, en
medio de una conversación o de un pasatiempo, impidiéndonos disfrutar de lo que
estamos viviendo.
O aparecerán en medio del trabajo y nos harán
sentir que lo que hacemos no vale la pena, porque ya no es posible modificar el
pasado.
Esos sentimientos quitan la alegría, el
entusiasmo, la iniciativa. Son como una mancha que parece arruinarlo todo. Pero
no se puede volver atrás para borrar lo que pasó.
Lo mejor es pedirle al Espíritu Santo que nos
ayude a reconciliarnos con nosotros mismos, que nos dé su amor para comprendernos
y perdonarnos a nosotros mismos con ternura. Porque de nada nos sirve odiarnos
y despreciarnos. Dios no quiere eso. Sólo quiere que entreguemos nuestro pasado
y marchemos hacia adelante con alegría y con ganas.
A veces es necesario pedir durante un tiempo al
Espíritu Santo, la gracia de perdonarnos a nosotros mismos, porque solo él
puede tocar y sanar nuestras angustias más profundas y él nos va liberando poco
a poco, a medida que le abrimos nuestro corazón.
http://bit.ly/2KTVzEr
#CincoMinutos #EspírituSanto #VíctorManuelFernández #EditorialClaretiana
#CincoMinutos #EspírituSanto #VíctorManuelFernández #EditorialClaretiana



No hay comentarios:
Publicar un comentario