"Ventana abierta"
La Buena Semilla
Las cosas invisibles de él, su eterno poder y
deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo
entendidas por medio de las cosas hechas.
Romanos 1: 20
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni
siegan… y vuestro Padre celestial las alimenta.
Mateo 6: 26
Una exhortación para los padres
cristianos
En nuestro mundo actual es muy importante
llamar la atención de nuestros hijos sobre las señales de la existencia, del
poder y del amor de Dios. Así les ayudamos a abrir su inteligencia y su
sensibilidad a la relación que existe entre la naturaleza y el Creador.
Un niño que no ha tenido la oportunidad de
maravillarse ante la grandeza del Todopoderoso, ante la belleza y la realidad
de su creación, tendrá una concepción falsa de Dios, y una visión reducida y
limitada de las cosas. Por ello debemos aprovechar cada oportunidad para hablar
a nuestros hijos de la gloria de Dios. Ante un arco iris o frente a las
poderosas olas del mar, e incluso ante un cielo lleno de estrellas, les
ayudamos a tomar consciencia de que alguien infinitamente más grande que ellos
creó el universo, y que ese Creador “sustenta todas las cosas con la palabra de
su poder” (Hebreos 1: 3).
Nuestros hijos necesitan maravillarse ante la
creación, y este puede ser el primer encuentro objetivo con Dios. Aprovechemos
este momento para enseñarles a ver más allá de lo visible, a ver a Dios,
infinito y eterno.
Llevémoslos a tomar conciencia de la presencia
del Dios Creador Todopoderoso, mostrémosles la fuente del verdadero y eterno
gozo. Y cuando les hablamos de las respuestas a nuestras oraciones, tienen la
prueba de que el Señor también está muy presente en nuestra vida. Les ayudamos
a comprender que el Señor está cerca de ellos y que, incluso en las
dificultades, está listo para manifestarles su presencia y su gracia.




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