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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

miércoles, 14 de enero de 2015

Italia: Cinco inmigrantes destrozan una imagen de la Virgen María y orinan sobre los restos. 14 - Enero - 2015

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Italia: Cinco inmigrantes destrozan una imagen de la Virgen María y orinan sobre los restos.

ad alerta digital. 14-01-2015.


Viernes 9 de enero. Un hombre se hallaba rezando de rodillas ante la imagen de la venerada Madonna, con la fotografía de un ser querido en la mano, en la pequeña ermita de San Bernabé, en Perugia (Italia), cuando fue atacado por un cinco inmigrantes. Lo primero que hicieron fue arrancarle la foto de las manos. Posteriormente desataron su odio contra la imagen de la Virgen. La rompieron a patadas y posteriormente miccionaron sobre ella.

El suceso ha causado una gran conmoción entre los vecinos. Algunos han arremetido contra el Papa, al que acusan de contemporizar con los inmigrantes hasta extremos grotescos. Recuerdan unas recientes palabras de Bergoglio: “Los migrantes, por su propia humanidad, sus valores culturales, amplían el sentido de la fraternidad humana”.

Don Scarda, párroco de San Bernabé, informó que el grave suceso fue protagonizado por cinco extranjeros. La persona que portaba la foto pudo avisar a la policía. Cuando los agentes llegaron a la ermita, sin embargo, los agresores ya habían huido. No hay pistas sobre su identidad.
Gracias a los fondos de los vecinos, la imagen profanada pudo ser restaurada y reemplazada en su ubicación original. Centenares de católicos participaron ese día en un rosario de desagravio.

La Diócesis, en la línea buenista (o entreguista) impulsada por Bergoglio, condenó el acto de sacrilegio para a continuación eximir al islam de cualquier responsabilidad con lo sucedido.
“Para el islam, la figura de María es muy importante: es la madre del profeta Jesús concebido en la virginidad y de la Santísima Virgen es la mujer más santa”, dijo el obispo auxiliar de Perugia-Città della Pieve, monseñor Paolo Giulietti.
“Los musulmanes rezan en los santuarios marianos en el Medio Oriente. No podemos atribuir este acto de vandalismo, que como he dicho es condenable en todos los sentidos, un episodio de odio religioso. Es importante no alimentar la desconfianza mutua, especialmente en este momento”, añadió el prelado.

lunes, 12 de enero de 2015

Dominicas Lerma. Las monjas del Whatsapp. Lunes, 12 - Enero - 2015

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Las monjas del Whatsapp


diariodeburgos.es
H. Jiménez / Burgos

En algunas páginas web se pueden ver a las monjas posando con teléfonos, tabletas y portátiles para mostrar estos nuevos caminos de evangelización. 

Foto: Alberto Rodrigo

Miles de personas reciben cada mañana un mensaje con vivencias y enseñanzas de las dominicas de Lerma. Empezaron con SMS cuando no existía la aplicación y, ante el éxito de su iniciativa, ya han abierto un blog.

Cada mañana, camino del trabajo recostado en el asiento del autobús, Óscar recibe un mensaje por Whatsapp. Llega puntualmente entre las 7,30 y las 8 de la mañana para darle los buenos días. Pero no es su novia ni un amigo contándole la juerga de la noche anterior. Son las dominicas de Lerma con su «reto del amor».

Las monjas de clausura de este monasterio burgalés se han hecho famosas entre una red de casi 1.000 contactos directos, a los que habría que sumar la capacidad multiplicadora de la red, que cada día reciben una breve historia bajo el lema ‘Vive de Cristo’ con el que cierran sus intervenciones. «A través de su vida ordinaria, partiendo de experiencias que les ocurren a ellas o pequeñas cosas que observan, transmiten la presencia de Dios en su vida», relata Óscar. «Y no son nada elevadas, sino muy sencillas».

Vía telefónica y de forma instantánea sus mensajes han llegado hasta todos los rincones del planeta. Les consta que tienen receptores de «el reto» en América, en Oceanía y en Asia. Su iniciativa empezó en la ‘era A.W.’ (antes del whatsapp) mediante mensajes de texto, pero subidas al carro de la aplicación verde han incrementado exponencialmente sus impactos.

«En estos tiempos nuevos la evangelización tiene otros medios», apunta Carmen, otra de las que cada mañana recibe los mensajes. Ella ha sido siempre una mujer cercana a la iglesia católica e interesada por la vida de las comunidades religiosas y ahora es una forma de ‘colarse’ entre las paredes de las dominicas de Lerma y conocer su día a día.

Las monjas han rechazado los intentos de este periódico por conceder una entrevista, pero sabemos muchos detalles de su iniciativa a través de un blog que abrieron hace unas semanas en la página web de Religión en Libertad. Allí se explica que sor Leticia, la maestra de novicias, es el ‘alma máter’ de esta iniciativa. La propia Leticia salió en estas páginas hace tres años porque en su juventud había sido practicante de esgrima e incluso fue invitada a los Juegos Olímpicos de Atlanta en el año 1996. Hoy ha cambiado el florete por el móvil y el ejercicio físico por el espiritual.

Ellas mismas cuentan que son siete dominicas las autoras de los textos diarios. Se van turnando en su redacción y por eso cada día lo primero que hacen es presentarse como sor Carmen, Inés, Aroa, Sión, Israel, Joane y la propia Leticia. 

Tocan temas muy variados. Estos últimos días, aprovechando las fechas navideñas, hablaron del acompañamiento, de cuidar las relaciones familiares y las amistades, pero también ha habido espacio incluso para hablar de algo tan profano como «el liderazgo empresarial». Por supuesto, en su relato Cristo era el jefe en el que se debe confiar para organizar el trabajo diario.

Un correo para ‘apuntarse’.


Las monjas han admitido en más de una ocasión que son incapaces de saber a cuánta gente les llegan sus mensajes matutinos. Ofrecen una dirección de correo electrónico (vivedecristo@gmail.com ) para quienes quieran dejar sus teléfonos y unirse a los grupos de whatsapp, y saben por ejemplo que llega a los internos de la prisión masculina de Pamplona.

Resulta difícil comprender desde fuera cómo se conjuga la privacidad de una clausura con la exposición pública que supone la difusión masiva. Ellas argumentan que lo único que hacen es transmitir sus vivencias desde el interior hacia el exterior, compartir desde el convencimiento de que, como dijo Benedicto XVI, los monasterios deben ser «oasis del espíritu». Fue el mismo Papa que se estrenó en Twitter. Y quién sabe si él también recibe el reto diario de las dominicas de Lerma.

http://dominicaslerma.es/ 

miércoles, 7 de enero de 2015

¿LEES EL RETO? ¡AHORA TAMBIÉN PUEDES ESCUCHARLOS! 7 - Enero - 2015

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¿LEES EL RETO? ¡AHORA TAMBIÉN PUEDES ESCUCHARLOS!
¡Por fin ha llegado el gran día! No te puedes imaginar el tiempo que llevamos todas mordiéndonos la lengua para no descubrir esta sorpresa. Es complicado mantener en secreto algo así, no escribir nada sobre ello... ¡¡¡pero ya está aquí!!!

EL AUDIO-RETO

Las pasadas navidades, superando fresco burgalés, superando las gripes invernales que pretendían acabar con el Novi, superando mil problemillas técnicos, nació el CD del Reto, el Audio-Reto.
Fuísteis muchos los que lo solicitásteis, y también fuísteis muchos a los que no pudimos hacer llegar el CD por los problemas del correo internacional. Pero a Cristo no se le agotan las ideas, ¡y ya está en marcha el plan B! ¡¡Tenemos el Audio-reto en Internet, a disposición de todos!!
En esta página, en la sección de audios, hemos subido los 14 retos grabados en audio, para que puedas oírlos (o, incluso, descargarlos) estés donde estés y de forma totalmente gratuita.
Pero, si sigues interesado en recibir el CD desde el monasterio, por favor, escríbenos. Sólo tienes que pinchar en la pestaña "Contacta / Contacta Vive de Cristo", ¡y nos pondremos en contacto contigo para hacértelo llegar!
Queremos acompañarte a lo largo de todos los kilómetros que recorres cada día para ir a trabajar, para llevar a los niños al cole, para ver a tus seres queridos. Queremos que Cristo se cuele no sólo en tu WhatsApp, sino también en tu lista de reproducción, en tu coche, en tu cadena de música o en tu MP3. ¡Él quiere hablarte incluso en esos momentos en que no puedes leer!
VIVE DE CRISTO
http://dominicaslerma.es/

martes, 6 de enero de 2015

La Epifanía: ¡Adoremos al Niño Dios! 6 - Enero - 2015

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La Epifanía: ¡Adoremos al Niño Dios!
06 de Enero 2015


El primer domingo del año, se celebra la Fiesta de la Epifanía, fecha en la que conmemoramos la adoración al Niño Dios por parte de tres reyes sabios que llegaron a belén desde el Oriente para ofrecerle al Niño tres obsequios simbólicos: incienso, mirra y oro.

Epifanía significa “manifestación”, Jesús se da a conocer. Es la fiesta en la que Jesús toma una presencia humana en la tierra, y por tanto, es posterior a la Navidad. Tanto la Navidad como la Epifanía celebran, desde diferentes perspectivas, el misterio de la encarnación, la venida y manifestación de Cristo al mundo. Es un día de alegría, en el que salimos al encuentro con Jesús y le rendimos nuestra adoración como lo hicieron los Reyes Magos.

Aunque existen varias manifestaciones en la historia cristina, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos: La Epifanía del Señor ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12); Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán; Su Epifanía a sus discípulos y el milagro en Caná.

No obstante, la primera manifestación del Hijo de Dios hecho Hombre al mundo pagano, fue aquella que tuvo lugar con la adoración de los Reyes Magos y por ello es la celebración magna, la cual proclama la misión salvadora de Cristo.

Antecedente Histórico

La fiesta de la Epifanía tiene su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de Europa, el 6 de enero tanto en Egipto como en Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas. 

Epifanio explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos dice además que los paganos hacían una fiesta significativa y suntuosa en el templo de Coré.

 Cosme de Jerusalén cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos con ritos nocturnos en los que gritaban: "la Virgen ha dado a luz, la luz crece".

Entre los años 120 y 140 AD los gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando el bautismo de Jesús. Siguiendo la creencia gnóstica, los cristianos de Basílides celebraban la Encarnación del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado.

 Epifanio trata de darles un sentido cristiano al decir que Cristo demuestra así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento.

Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. 
Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota, es decir, la santa luz.
Esta fiesta nacida en Oriente ya se celebraba en la Galia a mediados del s IV donde se encuentran vestigios de haber sido una gran fiesta para el año 361 AD. La celebración de esta fiesta es ligeramente posterior a la de Navidad.

Los Reyes Magos

Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.

De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. 
Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar. 
Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.

El hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando en cuenta que "lo que hiciéreis con uno de estos pequeños, a mí me lo hacéis" (Mt. 25, 40); a los niños haciéndoles vivir hermosa y delicadamente la fantasía del acontecimiento y a los mayores como muestra de amor y fe a Cristo recién nacido.

Según cuenta la tradición, los Reyes Magos (como se llamaba en el primer siglo a los astrónomos) eran hombres poderosos y sabios, provenientes de naciones al oriente del Mediterráneo, y quienes llegaron buscando al nuevo rey que habría de nacer, guiados por un estrella que presagiaba su llegada.
La tradición los describe como tres reyes bondadosos:

Melchor: su regalo para el niño Jesús fue oro, representando su naturaleza real.

Gaspar: su regalo fue el incienso, que representa la naturaleza divina de Jesús.

Baltasar: su regalo a Jesús fue mirra, que representa su sufrimiento y muerte futura.

Fuente: Lafamilia.info , aciprensa

domingo, 4 de enero de 2015

Vivir el domingo 2º después de Navidad, ciclo B. Domingo, 4 - Enero - 2015

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Vivir el domingo 2º después de Navidad, ciclo B


JUAN 1, 1-18

Al principio ya existía la Palabra y la palabra se dirigía a Dios y la Palabra era Dios. Ella al principio se dirigía a Dios. Mediante ella existió todo, sin ella no existió cosa alguna de lo que existe. Ella contenía vida y la vida era la luz del hombre: esa luz brilla en la tiniebla y la tiniebla no la ha apagado. Apareció un hombre enviado de parte de Dios, su nombre era Juan; éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, de modo que, por él, todos llegasen a creer. No era él la luz, vino sólo para dar testimonio de la luz. Era ella la luz verdadera, la que ilumina a todo hombre llegando al mundo. En el mundo estaba y, aunque el mundo existió mediante ella, el mundo no la reconoció. Vino a su casa, pero los suyos no la acogieron. En cambio, a cuantos la han aceptado, los ha hecho capaces de hacerse hijos de Dios: a esos que mantienen la adhesión a su persona; los que no han nacido de mera sangre derramada ni por designio de un mortal ni por designio de un hombre, sino que han nacido de Dios. Así que la Palabra se hizo hombre, acampó entre nosotros y hemos contemplado su gloria -la gloria que un hijo único recibe de su padre-: plenitud de amor y lealtad. Juan da testimonio de él y sigue gritando: - Éste es de quien yo dije: «El que llega detrás de mí estaba ya presente antes que yo, porque existía primero que yo». La prueba es que de su plenitud todos nosotros hemos recibido: un amor que responde a su amor. Porque la Ley se dio por medio de Moisés; el amor y la lealtad han existido por medio de Jesús Mesías. A la divinidad nadie la ha visto nunca; un Hijo único, Dios, el que está de cara al Padre, él ha sido la explicación.

ACOGER A DIOS

Jesús apareció en Galilea cuando el pueblo judío vivía una profunda crisis religiosa. Llevaban mucho tiempo sintiendo la lejanía de Dios. Los cielos estaban «cerrados». Una especie de muro invisible parecía impedir la comunicación de Dios con su pueblo. Nadie era capaz de escuchar su voz. Ya no había profetas. Nadie hablaba impulsado por su Espíritu.
Lo más duro era esa sensación de que Dios los había olvidado. Ya no le preocupaban los problemas de Israel. ¿Por qué permanecía oculto? ¿Por qué estaba tan lejos? Seguramente muchos recordaban la ardiente oración de un antiguo profeta que rezaba así a Dios: «Ojalá rasgaras el cielo y bajases».

Los primeros que escucharon el evangelio de Marcos tuvieron que quedar sorprendidos. Según su relato, al salir de las aguas del Jordán, después de ser bautizado, Jesús «vio rasgarse el cielo» y experimentó que «el Espíritu de Dios bajaba sobre él». Por fin era posible el encuentro con Dios. Sobre la tierra caminaba un hombre lleno del Espíritu de Dios. Se llamaba Jesús y venía de Nazaret.

Ese Espíritu que desciende sobre él es el aliento de Dios que crea la vida, la fuerza que renueva y cura a los vivientes, el amor que lo transforma todo. Por eso Jesús se dedica a liberar la vida, curarla y hacerla más humana. Los primeros cristianos no quisieron ser confundidos con los discípulos del Bautista. Ellos se sentían bautizados por Jesús con su Espíritu.

Sin ese Espíritu todo se apaga en el cristianismo. La confianza en Dios desaparece. La fe se debilita. Jesús queda reducido a un personaje del pasado, el Evangelio se convierte en letra muerta. El amor se enfría y la Iglesia no pasa de ser una institución religiosa más.

Sin el Espíritu de Jesús, la libertad se ahoga, la alegría se apaga, la celebración se convierte en costumbre, la comunión se resquebraja. Sin el Espíritu la misión se olvida, la esperanza muere, los miedos crecen, el seguimiento a Jesús termina en mediocridad religiosa.

Nuestro mayor problema es el olvido de Jesús y el descuido de su Espíritu. Es un error pretender lograr con organización, trabajo, devociones o estrategias diversas lo que solo puede nacer del Espíritu. Hemos de volver a la raíz, recuperar el Evangelio en toda su frescura y verdad, bautizarnos con el Espíritu de Jesús.

No nos hemos de engañar. Si no nos dejamos reavivar y recrear por ese Espíritu, los cristianos no tenemos nada importante que aportar a la sociedad actual, tan vacía de interioridad, tan incapacitada para el amor solidario y tan necesitada de esperanza.

José Antonio Pagola

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Homilía: María es el Paraíso de Dios. Miércoles, 31 - Diciembre - 2014

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Adelante la fe
Homilía: María es el Paraíso de Dios
Por Padre Jorge Luis Hidalgo


Lecturas: Núm. 6, 22-27; Ps. 66; Gal. 4, 4-7; Lc. 2, 16-21.
«María es el Paraíso de Dios y su mundo inefable, donde el Hijo de Dios entró para hacer maravillas, para guardarle y tener en él sus complacencias.»

Con esta frase, san Luis María alaba la Maternidad Divina de María Santísima, y nos recomienda entrar en su Santuario Inmaculado, a través de la esclavitud mariana.

Celebramos hoy este inmenso privilegio de Nuestra Señora, como la otra faceta del misterio de la Navidad: El 25 de diciembre hicimos hincapié en el anonadamiento del Verbo Encarnado, hoy lo hacemos mirando a Aquella pura criatura de la que Dios quiso necesitar para salvar a la humanidad.

Esta verdad de fe, creída por siempre por la Iglesia, según las palabras que Isabel le dice a la Santísima Virgen: «¿De dónde me viene, que la Madre de mi Señor venga a mí?» (Lc. 1, 43), fue proclamada solemnemente por la Iglesia en el Concilio de Éfeso, contra los errores del Patriarca Nestorio, el cual afirmaba que en Jesucristo no había una unión real entre su divinidad y su humanidad, sino que Dios habitaba en el hombre como si fuera un templo. De este modo, Jesucristo no sería una única persona, ni se podría afirmar que María es Madre de Dios, sino solamente madre del hombre Jesucristo.

Frente a esta herejía, el Concilio de Éfeso, en el año 431, declaró la maternidad divina de María Santísima: «No decimos que la naturaleza del Verbo, transformada, se hizo carne; pero tampoco que se trasmutó en el hombre entero, compuesto de alma y cuerpo; sino, más bien, que habiendo unido consigo el Verbo, según hipóstasis o persona, la carne animada de alma racional, se hizo hombre de modo inefable e incomprensible y fue llamado hijo del hombre, no por sola voluntad o complacencia, pero tampoco por la asunción de la persona sola, y que las naturalezas que se juntan en verdadera unidad son distintas, pero que de ambas resulta un solo Cristo e Hijo; no como si la diferencia de las naturalezas se destruyera por la unión, sino porque la divinidad y la humanidad constituyen más bien para nosotros un solo Señor y Cristo e Hijo por la concurrencia inefable y misteriosa en la unidad… Porque no nació primeramente un hombre vulgar, de la santa Virgen, y luego descendió sobre Él el Verbo; sino que, unido desde el seno materno, se dice que se sometió a nacimiento carnal, como quien hace suyo el nacimiento de la propia carne… De esta manera [los Santos Padres] no tuvieron inconveniente en llamar madre de Dios a la santa Virgen.»

«Padres de la Iglesia se llaman con toda razón aquellos santos que, con la fuerza de la fe, con la profundidad y riqueza de sus enseñanzas, la engendraron y formaron en el transcurso de los primeros siglos», en palabras de Juan Pablo II. A ellos la Iglesia siempre debe volver, para conservar la unidad de la fe, para profesarla siempre «con el mismo sentido y con la misma sentencia», como escribió san Vicente de Lérins. Entre las enseñanzas de estos santos podemos citar a san Ignacio de Antioquía, quien en el año 108 escribió: «Nuestro Dios, Jesucristo, ha sido llevado en el seno de María, según la economía divina, nacido “del linaje de David” (Jn. 7, 42; Rom. 1, 3; 2 Tim. 2, 8) y del Espíritu Santo. Él nació y fue bautizado para purificar el agua por su pasión.» 

Como dice también san Atanasio, en el año 365: «El Verbo que ha sido engendrado desde lo alto por el Padre de modo inefable, inexplicable, incomprensible y eterno, Él mismo ha sido generado en el tiempo abajo desde la Virgen María, Madre de Dios, para que, los que antes fueron engendrados abajo, nazcan en segundo lugar desde lo alto, es decir desde Dios.» Como explica santo Tomás: «La Santísima Virgen se llama Madre de Dios, no porque sea Madre de la Divinidad, sino porque, según la humanidad, es Madre de la persona que tiene la Divinidad y la humanidad.»

No cabe una unión superior a ésta entre el Hijo de Dios y criatura alguna. Porque, en la ordenación de los seres, nada hay más grande que Dios; y en el orden de la naturaleza, no hay unión más grande entre dos personas que la de la maternidad. Por ello, la relación existente en entre María Santísima y su Hijo supera el orden de la naturaleza e incluso el de la gracia. Ella está asociada al orden hipostático, es decir, aporta todos los elementos humanos a la persona de Jesucristo, superando de este modo a los seres más nobles y puros que existen en el universo por su cooperación al actual plan de salvación de Dios.

Esta excelsa criatura, «tesoro digno de ser venerado por todo el orbe, lámpara inextinguible, corona de la virginidad, trono de la recta doctrina, templo indestructible, lugar propio de aquel que no puede ser contenido en lugar alguno», en palabras de san Cirilo de Alejandría, gran defensor de este dogma, es, por pura misericordia de Dios, también Madre nuestra. Por ello debemos hacernos sus hijos más pequeños, ponernos en su regazo. Por eso su Corazón Inmaculado debe ser nuestro seguro refugio, y quien nos alcance hasta Dios. 

Por esto debemos renunciar a nosotros mismos, como consecuencia necesaria de nuestro Bautismo, y poner nuestro ser en manos de Jesucristo, a través de su más limpia criatura. «María no es como las demás criaturas, que si nos adherimos a ellas podrían más bien separarnos de Dios que aproximarnos a Dios: la inclinación más fuerte de María es unirnos a Jesucristo, su Hijo, y la inclinación más fuerte del Hijo es que se vaya a Él por su Santísima Madre».

Este es «el camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Dios que es la perfección cristiana». Por esto, algunos miembros de nuestra parroquia harán hoy su esclavitud mariana, como signo de querer hacer en todo la santa Voluntad de Dios, renunciando a sí mismos, y queriendo luchar contra todo lo que desagrada a Dios, al mundo, al demonio y a la propia carne.

Sabemos que el demonio no se quedará de brazos cruzados. Vendrá a atacarnos para matar en nuestra alma el deseo de perfección. El principal enemigo somos nosotros mismos, que no podemos vencer nuestros vicios dominantes; que seguimos atados al pecado mortal, o al pecado venial deliberado; que nos sigue importando el respeto humano, antes que los derechos de nuestro Dios.

Pero también conocemos que el demonio utilizará a algunos secuaces, que se harán sus títeres, consciente o inconscientemente. Esos han sido los que han profanado nuestro sagrario; los que han roto la imagen de Nuestro Señor, el Pantocrátor; los que han revolcado por el piso los objetos de la Legión de María. Estos son los que han saqueado la casa de Dios… Dios tenga misericordia de sus almas, y nos dé a nosotros espíritu para reparar semejantes infamias.

Sí, «para nosotros la lucha no es contra sangre y carne, sino… contra los poderes mundanos de estas tinieblas» (Ef. 6, 12). 

El enfrentamiento es desparejo, no porque los demonios vengan contra nuestras pobres fuerzas humanas, sino porque ellos nada pueden contra Dios. «A una se confabulan contra el Señor y contra su Mesías» (Ps. 2, 2). Y nada pueden contra el Vaso Digno de Honor, que es la Madre del Señor. Como dice la Escritura: «El Señor quebranta las guerras; Señor es su nombre… El Señor Todopoderoso le hirió, entregándolo en manos de una mujer, que le quitó la vida» (Jdt. 16, 3. 7). Por esto nos alistaremos en las tropas de la Santísima Virgen, para que Ella nos alcance la victoria, para que Ella en nosotros pisotee al pecado, al demonio y a la muerte, para que en nuestra alma se cumpla la sentencia de San Juan de la Cruz: «Sólo mora en este monte honra y gloria de Dios».

Por ello terminamos con las palabras de la homilía más famosa de la antigüedad, de San Cirilo, que también nosotros hacemos nuestras: «Te saludamos a Ti, que encerraste en tu seno virginal a aquel que es inmenso e inabarcable; a Ti, por quien la santa Trinidad es adorada y glorificada; por quien la cruz preciosa es celebrada y adorada en todo el orbe; por quien exulta el cielo; por quien se alegran los ángeles y arcángeles; por quien son puestos en fuga los demonios; por quien el diablo tentador cayó del cielo; por quien la criatura, caída en el pecado, es elevada al cielo; por quien toda la creación, sujeta a la insensatez de la idolatría, llega al conocimiento de la verdad; por quien los creyentes obtienen la gracia del bautismo y el aceite de la alegría; por quien han sido fundamentadas las Iglesias de todo el orbe de la tierra; por quien todos los hombres son llamados a la conversión».

viernes, 26 de diciembre de 2014

La Navidad de los pobres. 26 - Diciembre - 2014

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La Navidad de los pobres


Estamos ya en Navidad y el mundo entero sufre una gran explosión de emociones, luces y colores. Pero no lamentablemente poco tiene esto que ver con el espíritu de la Navidad. Estamos tan lejos de aquel sentido primero de la Navidad pues quedamos perdidos en el mar de propuestas del capitalismo que nos pesca con la red de consumismo compulsivo, del “tener para ser”, de los fuegos artificiales. Somos parte de un gran circo mundial preparado perfectamente para convencernos de que la Navidad es simplemente una gran razón para que todo el mundo, durante alrededor de un mes, gaste la mayor cantidad de dinero posible con tal de no darse un tiempo de reflexión e interiorización. La Navidad pasa a ser un barullo exterior que nos aparta del silencio interior que todos necesitamos, de la comunión íntima con lo importante.
Visto así pareciera que toda la sociedad, en sus diferentes capas, pudiera cumplir con los requisitos que le impone el mercado. Pero no, no todos lo pueden hacer. No todos en la sociedad poseen tarjetas de crédito ni cuentas bancarias, no todos manejan chequeras, no todos tienen tarjetas de débito, no todos cuentan con sueldos que alcancen para pagar las cuentas del mes y guardar algo como reserva para estas ocasiones. No todos pueden ir de compras al super y comprar sin preocuparse. No a todos le alcanza el sueldo para irse de shopping (aprovechando la rebaja del 23%) y comprarse hasta aquello que no necesita, y que aún le sobre dinero en su bolsillo. No a todos le sobra para hacer esto, cuando días antes pasó el tan esperado “día del centro” donde todos corren a aprovechar las ofertas de los productos que tanto se desean. No, no todos lo pueden hacer. Los pobres viven de una manera muy distinta este consumismo masivo.
Muchos son los que no tienen sueldo, muchos los que no llegan a fin de mes, los que sacan préstamos cada dos por tres para poder comprarse algo que los haga sentir iguales a los de la clase pudiente. Éstos llegan a de dejar de comer bien durante un tiempo para poder acceder a los mismos productos que los demás pero a un costo mayor: el crédito eterno de las mil cuotas, donde se condena la conciencia a una deuda a largo plazo. Son lo que piden prestada la tarjeta de un conocido para poder comprarse lo que los demás tienen. Son los que lapidan de antemano su flaco aguinaldo al cual ven como la solución a tantos problemas: el pago de las cuentas atrasadas, la oportunidad de comprar algo nuevo para el hogar (si ya tienen la TV plasma y el equipo de música), el hacer regalos, comprar adornos para la navidad, comprar el cordero o el lechón para comer muy bien, el casillero de cerveza, el pan dulce y la sidra. La felicidad pasa por lo que se puede consumir.

La Navidad es mucho más que consumismo

Con todo lo anterior parece que la Navidad es sólo consumir cosas, comidas, regalos, y cuentas. Pero no, la Navidad tiene otras connotaciones que tienen que ver con esa necesidad humana de reunirse para celebrar, de sentirnos unidos y poder festejar. Por eso también en toda la sociedad se experimenta la necesidad de reunirse en familia y con amigos para poder compartir un momento todos juntos, de compartir el mismo pan en la mesa y de sentir el cariño de otros mediante el recibimiento de un abrazo, de un beso, de un regalo, sin importar lo que sea. Tiene muchas veces al árbol de Navidad como centro y, en la mayoría de los casos al pesebre, aunque en el fondo la escusa es estar cerca unos de otros.
Experimentamos en el alma y en el cuerpo esa necesidad afecto que nos atraviesa a lo largo del año y nos hace padecer, que la vamos posponiendo por la velocidad con que vivimos a lo largo del año entre familia, trabajo, compromisos, estudio, etc. Es el abrazo, el beso, el cariño que se transforma en la gran descarga de emociones que el mundo continuamente reprime porque la vida es dura y hay que estar siempre bien para poder sobrellevar las responsabilidades. Al coincidir con el final del año la Navidad es la oportunidad de pasar raya y hacer las cuentas, no sólo las monetarias, sino las que tienen que ver con la propia realización, con aquellas cosas que logré hacer y me hicieron sentir vivo, con las personas que conocí y que se integraron a mis redes de afectos, con aquellos que perdí y que en estos momentos siento su falta. La Navidad es oportunidad de darnos cuenta si al terminar el año hemos crecido en humanidad o si nos hemos cosificado.

La Navidad en la Palabra de Dios

Por un lado dijimos que la Navidad no es consumismo aunque nos quieran convencer de ello y todos seamos víctimas del mercado, y a peor grado los pobres. Por otro lado afirmamos que la Navidad es la oportunidad de dejar aflorar los verdaderos sentimientos que cargamos en nuestro interior y que es la posibilidad de dar y recibir el cariño que nos merecemos por ser seres humanos. Pero aun nos queda algo más por intentar desvelar: la posibilidad que tienen los pobres de vivir el verdadero significad de la Navidad, lo cual no es tan fácil para los que no lo son, ya que el poder adquisitivo mayor es factor de mayor distracción de lo verdaderamente importante. Vayamos a la Palabra bíblica para que nos ilumine en nuestra reflexión.
Leemos en Lucas 2, 6-12“Estando ellos allí, le llegó la hora del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había encontrado sitio en la posada. Había unos pastores en la zona que cuidaban por turnos los rebaños a la intemperie. Un ángel del Señor se les presentó. La gloria del Señor los cercó de resplandor y ellos sintieron un gran temor. El ángel del Señor les dijo: -No teman. Miren, les doy una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”¿Cómo ilumina nuestra reflexión este texto? Intentaremos destacar algunos puntos que queremos describir:

1- Los pastores, en la época de Jesús, eran parte de la gran masa de excluidos sociales, despreciados no sólo en el ámbito social sino en su mismísima humanidad. Eran vistos como esa parte escindida del pueblo elegido, pues eran pobres, y si eran pobres era porque ellos o alguien de su familia había pecado y Dios los había castigado con la pobreza. En un mundo donde la riqueza era vista como bendición, la pobreza significaba que Dios se había olvidado de ellos, abandonándolos a su propia suerte. Así ellos dedicaban sus vidas al cuidado de las ovejas y guardaban, como todo judío religioso, la esperanza de la llegada del liberador que les traería la vida en abundancia y la liberación de su condición de esclavos y excluidos.

2- El anuncio del Ángel. Más allá de la figura del Ángel nos queremos detener en el contenido de su mensaje: la llegada del tan esperado Mesías del Pueblo elegido, no es con bombos y trompetas, rodeado de un gran ejército poderoso y majestuoso. El Mesías Salvador llega en forma de un niño recién nacido; Dios ha elegido para revelarse la manera más débil de la condición humana: un bebé. Alguien totalmente dependiente de las decisiones de una madre joven y de un padre postizo que aún no saben bien qué hacer con lo que reciben. Es imagen de la completa debilidad: necesita ser alimentado con leche materna, necesita abrigo, necesita cuidados, necesita ser protegido de todos los peligros de la árida vida propia de los pobres.

3- El pesebre. Dios no eligió nacer en el gran Palacio de Herodes, rodeado de todos los lujos propios de la aristocracia judía, donde no falta la comida, ni el vino, ni el mejor coro de aduladores del poder. Tampoco ha decidido nacer en el Gran Templo de Jerusalén donde los sacerdotes decían adorar a al Dios Todopoderoso, creador de todo lo existente, que guió con mano firme al pueblo de la mano de los padres y de los profetas, llegando hasta el Rey Herodes. Dios no ha elegido ni la riqueza ni el poder de los hombres, sino todo lo contrario: ha elegido ser un pobre completo, sin poder alguno y sin riqueza alguna. Ha elegido la debilidad y dependencia. El pesebre quizá sea el peor de los lugares pensables para a llegada del Mesías, del Hijo de Dios, pero así ha sido, ¿porqué? Porque Dios lo ha querido y si lo quiso es porque era bueno.
Estos elementos analizados nos ayudan a destacar un determinado accionar de Dios en la historia humana, que es nuestra historia y que es la historia de Dios con el hombre, y que es allí donde confirmamos nuestra fe en un Dios que se hizo hombre no sólo para que el hombre lo comprenda, sino que -y sobre todo- lo hace para experimentar en su propia carne las necesidades humanas. Creemos firmemente (y así lo confirman los últimos estudios sobre el Jesús histórico de Pagola, Küng, Nolan, Sobrino y tantos otros) en la veracidad del acontecimiento y por ello en ello sostenemos nuestra reflexión.

La Navidad de los pobres: una oportunidad única

Dios regala su mensaje a los olvidados de la sociedad, a los expulsados de los caminos por donde va el común de la masa social. Los pobres hoy son aquellos que, aunque intenten imitar lo que viven y tienen los ricos, no lo pueden hacer, ya que son sometidos a un desprecio social debido a su condición de ser simplemente pobres. Pero son ellos a los que justamente Dios elige para anunciar la llegada del Mesías. También hoy siguen siendo los predilectos de Dios y los que más se asemejan a su Hijo Jesús. Éstos pobres son lo que el Ángel, al dirigirse a ellos, comienza diciéndoles: “No teman. Miren, les doy una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo…” El ser visitados por un mensajero de Dios los asusta. Desde el primer momento se muestra que los pastores no se sienten merecedores de ser los primeros en recibir la Buena Noticia. Hoy en día son muchos los pobres que no se creen con derechos a ser felices por lo que la misma sociedad les hace sentir. Muchos de ellos se sienten abandonados por Dios. Pero esto no es así, pues el Dios de Jesús es justamente el Dios de los pobres, de los que no se sienten dichosos de ser los primeros en el Reino.
Muchos pobres se avergüenzan por vivir en las condiciones que viven: en casas hechas con restos de materiales, chapas viejas y usadas, ventanas con nylon transparente como vidrio, puertas herrumbradas, pedazos de muebles viejos sacados de algún basurero o construidos con maderas encontradas en la calle, colchones viejos con olor a humedad, frazadas viejas y sucias… Muchas personas se sienten que no pueden recorrer un shopping con la ropa y costumbres que cargan consigo, pues la sociedad los ha estigmatizado y les hace saber de su rechazo. Es en condiciones similares en las cuales el hijo de Dios nace: un pesebre oloroso y sucio, utilizado como dormitorio y de baño por animales. Es allí donde el Mesías encontró acogida y decidió bajar al mundo terrenal del amor humano. Es allí, y bajo similares condiciones de pobreza, que el Salvador es recibido.
¿No son, entonces, los pobres los que Dios quiere privilegiar con su llegada? ¿Acaso no es entre ellos que el Reino de Dios comienza a tomar forma? Desde aquel día y hasta hoy es entre los pobres donde Dios sigue armando su carpa y en donde nos espera que lo visitemos y lo elijamos para quedarnos a vivir con él. No es en la Meca, ni lo que queda del antiguo Templo Judío ni los palacios del Vaticano, ni las más hermosas estructuras que abrigan la Hostia Consagrada en sus sagrarios, sino que es la vida misma del pobre la que nos muestra el verdadero lugar de Dios, donde habita siempre. Si Dios elige llegar como débil y pobre entre los pobres ¿cómo no ver en la pobreza la posibilidad de descubrir, o al menos convivir, con el Misterio del Dios encarnado? Nuestros trabajos y esfuerzos deben posarse en la pobreza porque es fruto del egoísmo humano que no sabe compartir los bienes que son de todos y que algunos se lo apropian para beneficio de pocos.
Por eso son los pobres los privilegiados. Aunque deben ser conscientes de su ser víctimas de un sistema, también pueden sacar fuerzas del Dios de los pobres, el Dios de Jesús, que decidió venir al mundo en situaciones como las de ellos. El pobre puede encontrar en el pesebre de Belén la inspiración necesaria para recobrar su dignidad de Hijo de Dios, de ser elegido directamente por el Altísimo, que lo ama más que nadie, para saberse DIGNO de Dios, merecedor de una vida feliz y próspera, de saberse valorado, no por lo que tenga, sino simplemente por ser humano. Sin duda que también nosotros, todos los cristianos, tenemos la misión de ayudarlo a ser consciente de esto por todos los medios posibles, pero sobre todo con nuestro compromiso social, político y religioso, de luchar por un mundo más justo y equitativo, donde todos podamos vivir bien. Dios viene en la pobreza para que percibamos donde está la gravedad de los grandes problemas y errores humanos.
“No caben más discusiones: Jesús estuvo de parte de los pobres, los que lloran, los que pasan hambre, los que no tienen éxito, los impotentes, los insignificantes” (Küng), y esta decisión madura de Jesús le viene por una decisión anterior: la decisión de Dios de nacer pobre entre pobres. Por eso los pobres tienen la gran oportunidad de experimentar el verdadero Misterio de la Navidad, ya que llevan marcadas en su alma las cicatrices de los latigazos sociales que reciben a lo largo de todo el año. Mientras algunos intentamos adornar el árbol con un pesebre acorde al nacimiento de Jesús, los pobres parten de su vida diaria para vivir el pesebre. Pero también tienen esa gran posibilidad de mostrar al mundo la horrible situación en la cual todos nosotros los hemos puesto y que esto exige un cambio radical, una revolución urgente.
Deseo ardientemente que la Navidad de los pobres, que no es solamente el día 25 de diciembre sino que cada día de su vida, nos ayude a ver en ellos el verdadero rostro de Dios encarnado, hecho hombre y despreciado hace más de dos mil años y hasta hoy. Somos nosotros los que seguimos ignorándolo mientras comemos tranquilos en nuestra mesa mientras Jesús nace y muere en cada hermano que sufre la pobreza. Que estos pobres de hoy y con los que nos toca convivir, nos ayuden a animarnos a vivir el pesebre de forma real y no solamente representado en una linda imagen de plástico o porcelana, por más piadosa que sea. La Navidad de Jesús nos espera entre los pobres… ¿seremos capaces de vivirla de verdad?

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