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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

lunes, 30 de mayo de 2011


“Ventana abierta”
Corpus Christi.


La fiesta del Corpus Christi, nos lleva directamente a la Eucaristía, y ésta a la entrega de Jesús.
Es Cristo la manifestación definitiva de la Palabra de Dios en la historia.
La Eucaristía es compromiso de amor con el hermano.
Porque si la Eucaristía es comunión –común unión- con el Cuerpo de Cristo, necesariamente ha de serlo también con el hermano, pues el Pan que nos es dado y repartido, no es para romper  la unidad del Cuerpo del Señor, sino para construirlo.

El apóstol Pablo nos dijo:
“El Pan que repartimos ¿no nos une a todos en el Cuerpo de Cristo?”

Formamos un sólo cuerpo porque comemos todos del mismo Pan.
Esta unidad que nos pide nuestra vocación cristiana, es también una exigencia de examen.

Es el mismo apóstol Pablo quien nos recuerda que:
“Cada uno se examine antes de comer el Pan y beber la Copa, pues quien no reconoce el Cuerpo del Señor, se come y se bebe su condena”.

Corpus Cristi es decir Caridad, es bajar a nuestra realidad, a nuestros compromisos concretos de amor a los demás.
Porque Dios no está allí donde se odian o se ignoran los hombres, donde la vida y la justicia son profanadas.
Por el contrario, Dios sÍ está donde se respeta la vida y se comparte el amor.

Decir Caridad hoy es:
Denunciar toda injusticia.
Es preocuparnos por un mayor conocimiento de nuestro entorno.
En definitiva:
Res poner en práctica la parábola evangélica de “El buen samaritano”.

Decir Caridad es:
Intentar con todos los medios a nuestro alcance que a nadie le falte Pan.
Pan físico sí, pero  también:
El Pan cultural.
El Pan espiritual.
El Pan del diálogo.
De la paz.
Del trabajo.
Del amor.

Todo esto nos trae a la mente la frase:
“No sólo de pan vive el hombre, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios”.
(Del Libro del Deuteronomio).

Más o menos todos tenemos la experiencia personal, de que no sólo de pan y de tantos bienes de consumo vive la persona, pues el vacío profundo que existe en el ser humano no puede llenarse con lo material.

¡Corpus Christi!
Una fiesta que nos invita a compartir de lo más profundo de nosotros.
No se vive la alegría sin compartirla.
No se vive la amistad con Dios en soledad.

Ser cristiano es:
Celebración común, salir y abandonar todo individualismo.

Corpus Christi es:
Cercanía de Dios hecho Hombre.

El cristiano es:
Como la máxima humanización de Dios, comunica a los creyentes a través de los signos y gestos, esa voluntad de cercanía y salvación que ofrece.

Corpus Christi es:
Eucaristía, y la Eucaristía es un toque de atención, es un recuerdo de lo más importante que Jesús quiso decir:
“Yo soy el alimento de este mundo, y el que me recibe vivirá para siempre”.

Recibirlo no es sólo comulgar el Pan, es aceptar como norma de nuestra vida, de mi vida, su misma Vida.



domingo, 29 de mayo de 2011

"Aclama al Señor tierra entera"


"Aclama al Señor tierra entera" hemos repetido hoy reiteradamente en el Salmo.
En castizo diríamos: "Si no quieres caldo, ¡toma, dos tazas!"

¿Y por qué?
Porque la 1ª Lectura ilumina perfectamente lo que estamos diciendo.
Han matado a Esteban, el diácono; lo han matado para acallar la Palabra de Dios, para que nadie se entere del gran acontecimiento que divide la historia en dos mitades, el acontecimiento que afecta a nuestras vidas. No se puede eludir el mensaje sin matar al mensajero.

Pero paradójicamente ocurre todo lo contrario. La muerte del diácono, va a hacer que los siete diáconos se dispersen. Y aquí nos encontramos ya con el comienzo de la puesta en práctica del mandato de Jesús:
"Id por todo el mundo y por la tierra entera..."Y la región contigua a Judea se llama Samaria.

Los samaritanos no se hablaban con los judíos, y sin embargo, ahí comienza las maravillas de Dios, y se produce el primer fruto del Espíritu, "la alegría.

La muerte del diácono Esteban, provoca la dispersión, y con la dispersión el mensaje, y así la Palabra de Dios se va difundiendo con alegría. Y esta misión es confirmada ni más ni menos que por los apóstoles, que, sabedores que algo está ocurriendo y grande, en Samaria, envía a dos columnas, el mismo Pedro y Juan, en viaje apostólico se hacen presente en aquella incipiente comunidad de Samaria para algo concreto.
No es simplemente un viaje para felicitarles. No es un viaje para animarles. No es un viaje de observación a ver cómo va la misión incipiente que ha comenzado el diácono Felipe, bajando de Jerusalén a Samaria, sino para comunicar el Espíritu Santo, y orando e imponiendo las manos; ambos gestos quedan presentes en el 2º sacramento, lo que llamamos: "La Confirmación" o también Crismación", porque hoy al gesto de la imposición de las manos, la Iglesia ha añadido la Crismación.



El Crisma -como sabemos- es aceite mezclado con perfume.
Y se mezcla aceite con perfume, porque la Iglesia antigua quería ver que siendo Cristo una única persona -Crisma. El Crismado. El Ungido. El Cristo- siendo uno el Crisma,tiene dos componentes perfectamente unidos, sin mezcla ni división; y que es aceite y perfume.
Una imagen -comparación lejana si queréis- pero muy apropiada de quién es Cristo: naturaleza divina, naturaleza humana.
Y por eso el Crisma, esta mezcla de aceite y de perfume, sirve para acompañar la imposición de las manos y comunicar todavía hoy hasta que Él vuelva, la efusión del Espíritu Santo.

 Son los sucesores de los apóstoles, los obispos, los encargados de Confirmar.

¿Qué significa Confirmar?
A veces, en la Catequesis, somos un poquito imprecisos.

Hay chicos que dicen: "Voy a confirmarme".
¡No, no!, no vas a confirmarte, vas a ser confirmado, que es distinto.

Dicen: "Voy a confirmar mi fe".
¡No,no!, la fe se renueva, no se confirma.

El sacramento de la Confirmación hace referencia al ministerio apostólico, es decir, hace referencia a lo que el obispo, sucesor de los apóstoles, hoy continúa con alegría, haciendo en la comunidad cristiana, que es comunicar la plenitud del Espíritu Santo - en todos los sacramentos se comunica el Espíritu Defensor, el Espíritu de la Verdad-
Pero en el sacramento, que llamamos Confirmación o Crismación, se comunica el Espíritu Santo como don pleno, es decir, somos sumergidos, o lo que es lo mismo, bautizados en el Espíritu.



Cuando recibimos el sacramento: Bautismo y Confirmación, están en orden a la Eucaristía, están en orden a entregarnos con Cristo, a entrar en comunión -común unión- plena y definitiva con Cristo.



Aquellos apóstoles van a Samaria, imponen las manos, rezan, y así esa oración se hace plena con la celebración eucarística: "Aclama al Señor tierra entera".

No querían que la Palabra continuase. Han matado a Esteban. Y sin embargo, la muerte del diácono Esteban, hace posible el comienzo de la misión, es un movimiento de expansión y de comunicación, que marca una nueva etapa en el ministerio de Cristo; porque Cristo ya no es visible, pero no es por ello menos real su presencia, y eso, la presencia de Cristo, provoca en Samaria, como provocará en todos los sitios, una auténtica explosión de alegría, porque la alegría es la presencia ya del Espíritu.

De este Espíritu, nos habla Jesús, de una manera hoy interesantísima en el Evangelio.
Primero lo llama Paráclito, ¡qué palabra tan especial!, casi no se puede traducir en nuestra lengua.

...Y recuerda aquella señora del pueblo que decía: "El Espíritu Santo Paralítico".
¡Paráclito, no Paralítico!

Paráclito significa Defensor.
Paráclito significa Intercesor.
Paráclito significa Abogado.

Interesante dos cosas:
Una que dice "Otro Defensor, otro Paráclito". Luego el primer Paráclito es Cristo mismo, ¿eh?
Otro Paráclito, aunque no está aquí física, visiblemente presente, Él está presente con toda la fuerza:
 Él es el que sostiene, Él es el que intercede, Él es el que aboga,  Él es el que defiende.

Pues bien, en esta conversación del Evangelio de hoy, que se mantiene en la sobremesa de la Última Cena, el texto de hoy está situado históricamente en el Jueves Santo; Él habla a los apóstoles, y hablando a los apóstoles, habla a toda la Iglesia, diciendo:
"No me veréis físicamente, pero yo estaré, y estaré por la fuerza del Espíritu.



Otro Paráclito, otro defensor.
Defensor significa, que habrá ataques, ¿eh?.
Si es un apoyo significa que habrá debilidad.
Si es Intercesor, significa que habrá alguien que acuse.
 En definitiva, no faltará acusador día y noche acusándonos.

Pero ante el acusador, el príncipe de la mentira, está el Espíritu de la Verdad, el que nos lo vaya recordando todo., el que haga que sea posible que la Iglesia no olvide lo fundamental que es hacer memoria de Cristo en hombres que somos vulnerables.

Él nos ha pedido permanecer en su amor, pero no va a ser fácil esa permanencia ni la práctica de los mandamientos -como dice el Evangelio- porque somos débiles, y para ayudar a esta debilidad, Jesús promete una ayuda: El Defensor, y está para todos los cristianos, no para algunos.


Los dones y carismas serán como Él quiera, y a quienes Él quiera, pero Él es para todo el pueblo de Dios. El Espíritu  nunca ha dejado de actuar en la Iglesia para el bien del mundo. El Espíritu cuenta con todo.

Es tremendo el clericalismo.
Teóricamente todos estamos de acuerdo en que en que no tiene que haber clericalismo en la Iglesia, pero a la hora de mojarnos, de comprometernos, de dar la cara, decimos:
"Para eso están los pastores, que hablen de ellos, o para eso está el cura".
O por parte de los clérigos:
"Que los fieles no lo sepan, que los fieles no se enteren". Como si fueran de 2ª división.

Y el Espíritu Santo, sin embargo, se da a todos.



Hemos sido todos consagrados.
Cualquier persona que tenemos delante, está consagrada, dedicada.
Cualquier persona bautizada es sagrada, porque el Espíritu se da a todos, para la edificación común.

¡Qué magnífica reflexión ésta, preparándonos a celebrar Pentecostés ya dentro de quince días!

Y es que la Iglesia, después de la fiesta de Pentecostés, no hay ninguna acción sacramental que no sea pentecostal, no hay nada que no tenga la efusión del Espíritu; y esto es el dinamismo.
Cuando hay apatía, cuando hay tristeza, cuando hay inmovilismo, ¡ay! qué terrible es eso, ¿eh? porque es que no hay Espíritu, no hay, porque es que donde no hay alegría, donde no hay fortaleza, hay que pedirlo.
El Espíritu se recibe por la imposición de las manos sacramentalmente y se renueva por la oración.



Acabando el mes de mayo, referencia obligada a María.
"Perseveraban en la oración con María, la Madre de Jesús y los hermanos de Éste".

Perseveremos en la oración y pidamos para todos -para todos sin excepción- la Fuerza del Espíritu Santo.

viernes, 27 de mayo de 2011

Jugar al escondite.



Domingo de la Santísima Trinidad 

Uno de los primeros juegos de los niños suele ser jugar al escondite. Los niños sienten una gran alegría escondiéndose o corriendo tratando de encontrar al que se escondió.
Hoy Día de la Trinidad, Día de Dios, no digo cumpleaños, sino el Santo de Dios, he vuelto a recordar este jugar al escondite, pero pensando no en los niños sino en los que ya somos grandes. ¿No jugará Dios al escondite con nosotros los hombres? ¿No jugaremos nosotros al escondite con Dios?
Dios buscando al hombre.
El hombre buscando a Dios.

Dios juega al escondite

Dios escondiéndose tras los acontecimientos humanos, para que el hombre lo busque lo descubra y encuentre.
Dios escondiéndose tras los velos de la encarnación, pidiendo al hombre que lo reconozca mediante la búsqueda de la fe.
Dios escondiéndose tras el misterio de la cruz, pidiendo al hombre que lo reconozca en el misterio pascual.
Dios escondiéndose tras el misterio de la Iglesia, para que sirva de camino para llegar a El.
Dios escondiéndose tras el misterio del pan y del vino, para que lo comulguemos en la Eucaristía.
Dios escondiéndose tras el misterio del pobre, para que le reconozcamos a él presente en el débil.
Dios escondiéndose tras el misterio de su Palabra, para que abramos nuestras mentes y nuestros corazones a su revelación.
Dios suele esconderse tras unos velos que terminan por desvelar su rostro.
Dios se esconde no para ocultarse sino para manifestarse.
Dios se esconde, no para que nos alejemos de él, sino para que nos encontremos con él.
Por eso mismo, una de las más bellas expresiones de nuestro caminar por la fe es: “he buscado y he encontrado a Dios”. Claro que aquí, ya no se trata de un juego de niños para divertirse, sino de una experiencia de adultos en su búsqueda esencial.

El hombre juega al escondite

Pero también el hombre suele jugar al escondite. También él se esconde de Dios. Pero no precisamente para que Dios lo encuentre, sino para sentirse libre de él.
El hombre juega a esconderse de Dios, detrás de una falsa libertad.
El hombre juega a esconderse de Dios, justificando una vida que tiene poco que ver     con Dios.
El hombre juega a esconderse de Dios, haciéndose el sordo a sus llamadas e invitaciones.
El hombre juega a esconderse de Dios, justificándose con mil y una ocupaciones: no tiene tiempo para nada.
El hombre juega a esconderse de Dios, refugiándose en su propia mentira y engaño.
El hombre juega a esconderse de Dios, cuanto trata de ocultar su propia vida a Dios.
Fue el primer escondite del hombre. “Adán, ¿dónde estás? Escuché tu voz y me escondí. ¿Por qué te escondiste? Tuve vergüenza de dar cara y que me vieran tus ojos”.
Dios necesita esconderse para ser encontrado y visto.
El hombre necesita esconderse para que Dios no dé con él y no le vea.
Dios necesita esconderse, porque sin los velos de la encarnación, resulta invisible.
El hombre necesita esconderse, porque su conciencia le impide encontrarse cara a cara con él. “Tuve vergüenza”.
Cada disculpa que ponemos para no darnos cita con Dios, es una manera de jugar al escondite. Como si Dios no supiese donde encontrarnos.
Muchos han pasado la mayor parte de su vida escondiéndose de Dios, jugando con su ateísmo práctico.  Hasta que un día, Dios les salió al camino y no pudieron dar marcha atrás.
Y se encontraron tú a tú con El.
Y se dieron cuenta, de que Dios no les puso mala cara.
Que Dios les sonrió.  Dios los abrazó.
Los estrechó contra su corazón. Y les ganó el suyo.
Muchos siguen teniendo miedo a ver el rostro de Dios, porque temen morir.
Y cuando lo ven, se dan cuenta de que, no sólo no mueren, sino que la vida les renace.
Alguien me contó la historia de un amigo que vivió la experiencia de este juego con Dios. De joven sentía que Dios le llamaba a la vida religiosa. Pero él no quería saber nada de eso. Y comenzó a meterse en el ruido de la vida para no escucharle. Se metió tan hondo que estuvo a punto de caer en la adicción. Un día vio a un amigo suyo adicto, caído en medio de un basural. Fue tan duro el golpe, que decidió echar marcha atrás. Hizo una terapia espiritual en los oídos de su corazón, y se destapó ante Dios en una confesión donde lloró a gusto. Y como Dios le seguía llamando, salido del escondite, tuvo el atrevimiento de decirle: “Señor, ¿qué quieres de mí?” Entró al Seminario. Se ordenó Sacerdote. Juan Pablo II lo nombró Obispo de una Misión en el Africa. La última vez que lo ví fue hace unos diez años. Y con gran humor me decía: “No juegues al escondite con El. Pierdes el tiempo. Al final de todo, Dios termina por encontrarte”.
Clemente Sobrado C. P.
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jueves, 26 de mayo de 2011

No somos huérfanos


Estoy seguro de que muchos de nosotros nos sentimos un tanto huérfanos. Un poco parecido a cuando muere alguno de nuestros padres. Nos consuela pensar que él se ha ido al cielo y está con el Señor. Pero nosotros nos quedamos sin él. Sólo nos quedan su recuerdos. ¿No nos sucederá algo parecido como cristianos? Desde que Jesús se nos fue de nuevo al Padre, sentimos que hemos quedado huérfanos de él. ¿No fue esa la primera experiencia de los discípulos? Los discípulos de Emaús dan la impresión de sentirse unos huérfanos que ahora van a refugiarse a la casa de los abuelos.
Estoy seguro de que muchos de nosotros nos sentimos un tanto huérfanos. Un poco parecido a cuando muere alguno de nuestros padres. Nos consuela pensar que él se ha ido al cielo y está con el Señor. Pero nosotros nos quedamos sin él. Sólo nos quedan su recuerdos. ¿No nos sucederá algo parecido como cristianos? Desde que Jesús se nos fue de nuevo al Padre, sentimos que hemos quedado huérfanos de él. ¿No fue esa la primera experiencia de los discípulos? Los discípulos de Emaús dan la impresión de sentirse unos huérfanos que ahora van a refugiarse a la casa de los abuelos.
Y sin embargo Jesús nos dice claramente: “No os dejaré huérfanos, volveré”.
No os dejaré huérfanos porque estaré con el Padre, pero también seguiré con vosotros.
Estaré con vosotros, no como hasta ahora, sino mucho más presente, porque estaré en medio de vosotros y estaré con vosotros.
No os dejaré huérfanos porque  “pediré al Padre os dé otro defensor que esté siempre con vosotros”.
No estamos huérfanos, porque no solo él seguirá con nosotros sino que nos regalará al Espíritu Santo que vive en nosotros, está en nosotros y nos guiará hasta la verdad plena.
No solo no seremos unos huérfanos de Dios sino que seremos “hombres y mujeres nuevos, reanimados y habitados por el Espíritu de Dios”. Y como hombres y mujeres nuevos, nuestra vida será distinta como es distinta la de Jesús junto al Padre.
Ya no seremos los hombres y mujeres que viven siempre bajo el miedo y la cobardía, sino que una nueva savia correrá por dentro de nosotros que nos hará florecer en una primavera de coraje, de valentía, de ánimo y de esperanza.
Ya no seremos hombres y mujeres esclavizados por la ley, sino animados por el Espíritu.
Ya no seremos hombres y mujeres que tengamos que vivir siempre pendientes de la autoridad de los hombres. Ni serán ellos quienes nos marquen cada día el camino. Ni serán ellos quienes nos tengan que decir cada día lo que tenemos que hacer.
Será el Espíritu el que nos haga sentir la experiencia de Dios, la experiencia del Resucitado en nuestros corazones como los verdaderos animadores de nuestro espíritu.
Será el Espíritu el que nos haga madurar de nuestra condición de niños y nos haga adultos en la fe y maduros en la verdad.
“No seremos huérfanos” sino que sentiremos más hondamente la paternidad de Dios y nuestra condición de hijos. Experimentaremos mucho más profundamente que Dios no es alguien lejano al que es preciso tenerle miedo, sino que es Padre. Y experimentaremos nuestra libertad de hijos. Y sentiremos que nuestras vidas no están:
Dirigidas desde fuera por otros.
Dirigidas desde fuera por los mandatos de los hombres.
Dirigidas desde fuera por la obediencia a la ley.
Sino que están dirigidas por el Espíritu de la verdad. “Que nuestras vidas no están programadas por las prohibiciones” sino por las mociones del Espíritu dentro de nosotros.
“Cuando el creyente vive esta experiencia del Espíritu, el creyente descubre que ser cristiano no es un peso que oprime y atormenta la conciencia, sino que es dejarse guiar por el amor creador del Espíritu que vive en nosotros y nos hace vivir con una espontaneidad que nace no de nuestro egoísmo sino del amor”. (Pagola)
“No quedaremos huérfanos” porque recibiremos el “Espíritu de la verdad” que nos hará libres frente a la mentira del mundo.
Que nos hará fuertes para resistir a la mentira.
Que nos hará valientes para confesar la verdad.
Que nos hará testigos de la verdad en un mundo de engaño y mentira.
Que nos hará sentir que no solo los que mandan tienen la verdad sino que también Dios habla a través de nosotros y de nuestra verdad. Porque el mismo Espíritu que ilumina a los de arriba también ilumina a los de abajo. Es el Espíritu que habita en toda la Iglesia, en todo el Pueblo de Dios.
Que nos haré fuertes para saber discernir la verdad y la mentira venga de arriba o venga de abajo.
Que nos hará capaces de decir la verdad aunque luego tengamos que pagar las consecuencias. Porque es entonces que más nos asemejaremos a Jesús que murió precisamente por decir la verdad.
Que nos hará capaces y nos dará derecho a ser también nosotros escuchados.
Es este “Espíritu de la verdad” el que todos seremos “oídos”, pero también todos seremos “lengua”. Donde todos escuchemos a todos, porque nadie tiene la “exclusiva del Espíritu”.
Cito aquí unas frases del Cardenal Newman, hace poco beatificado por Benedicto XVI: “Ha vuelto, pero en su Espíritu, es decir, el Espíritu ha venido en su lugar….. Pero ¿para qué ha venido? ¿Para suplir la ausencia de Cristo, o para perfeccionar su presencia. Incontestable para hacerlo presente”.
Clemente Sobrado cp.www.iglesiaquecamina.com

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miércoles, 25 de mayo de 2011

lunes, 23 de mayo de 2011

Vivir seriamente y sencillamente.


El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro,
empieza a vivir más sencillamente por fuera.

La mejor persona.


La mejor persona no es aquella que tiene un mensaje
sino aquella que hace de su propia vida un mensaje.

- Yasir Qadhi

La calumnia.

 
Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor oscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.

Autor: RUBÉN DARÍO
La grandeza.


“De donde nos llegó esa idea
de que una vida estable y lujosa,
sin obstáculos ni dificultades
creó hombres prósperos y ejemplares;
es totalmente lo opuesto.

Aquellos que han tenido una vida fácil
seguirán desarrollando hábitos de ociosidad
con el pasar de sus años.

La historia atestigua que la grandeza
se halla en hombres con distintos pasados y entornos.

Entre ellos encontramos atmósferas
buenas y malas a la vez,
o entornos en los que no podía distinguirse
lo bueno de lo malo.

Y de esos ambientes han surgido hombres
con grandes responsabilidades sobre sus espaldas,
sin dejarlas de lado ni por un instante".

Emerson
La verdad.



Cuando la mentira coje el ascensor,
la verdad sube por la escalera;
puede ser que tarde más tiempo, pero acaba siempre por llegar...
 
 


“Quien vive sin pensar,
no puede decir que vive”.

Calderón de la Barca
No esperes...

No esperes…
Una sonrisa para ser amable
A estar solo para conocer el valor de un amigo
A ser amado para amar
Un buen empleo para empezar a trabajar
A tener mucho para compartir
La caida para acordarte del consejo
El dolor del otro para pedir perdón...
Pues no sabemos de cuánto tiempo disponemos todavía...



Ateo.



La peor cosa para un ateo
es sentirse agradecido
y no tener a nadie a quien agradecer.
Doce rosas.


Le regaló doce rosas...
once naturales y una artificial.
Y le dijo: ”te amaré hasta que mueran todas las rosas”.


Secretos


"A quien dices tus secretos, le entregas tu libertad"
Fernando de Rojas.

"El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo de él"
Baltazar Gracián.

Las mujeres somos como manzanas en los árboles.


Las mejores están en la copa del árbol.
Los hombres no quieren alcanzar las mejores,
porque tienen miedo de caer y herirse.

En cambio, toman las manzanas podridas que han caído a tierra
y que, aunque no son tan buenas,
son fáciles de alcanzar.

Así que las manzanas que están en la copa del árbol,
piensan para si, que algo está mal con ellas,
cuando en realidad, "Ellas son grandiosas".

Simplemente tienen que ser pacientes
y esperar a que el hombre correcto llegue,
aquel que sea lo suficientemente valiente
para trepar hasta la cima del árbol por ellas.

No nos caigamos para ser alcanzadas,
quien nos necesite y quiera hará TODO para alcanzarnos....

La mujer salió de la costilla del hombre,
no de los pies para ser pisoteada,
ni de la cabeza para ser superior.

Sino del lado para ser igual,
debajo del brazo para ser protegida,
y al lado del corazón para ser amada.



 El sabio.


El sabio es como el agua,
ya que el agua
no se estrella contra la roca
tratando de atravesarla.

Por el contrario, llega a ella
y la rodea por izquierda y derecha,
por arriba y por abajo.


Cerremos los ojos y recordemos...

"Ventana abierta"



¡Dile que le quieres!


Laura Gutman


Cerremos los ojos y recordemos lo más hermoso que nos han dicho nuestros padres: Princesa…rey de la casa…mi vida…eres un encanto…cariño…mi corazón…mi amor…mi cielo…qué guapo…qué listo…
¿Estamos sonriendo?
Tal vez algunos de nosotros no logremos traer estos recuerdos, y en su lugar aparezcan sin permiso otros: qué tonto eres…pues sólo sabes mentir…que si sigues así se lo diré a tu padre…eres malo…no te quiero… ¿acaso no comprendes?... ¿eres sordo?...distraída como su madre…
¿Estamos compungidos?
Lo que nuestros padres -o quienes se ocuparon de criarnos- hayan dicho, se ha constituido necesariamente en lo más sólido de nuestra identidad. Porque somos los adultos quienes nombramos cómo son las cosas. Por eso lo que decimos, es.
El niño pequeño no pone en duda lo que escucha de los mayores. Puede ser doloroso o gratificante, pero en todos los casos, la interpretación de los adultos es absolutamente certera para el niño que aprende a traducir al mundo a través del cristal de los mayores.
En este sentido, la intención con la que hablamos con los niños es importante. Si los amamos de verdad, seguramente nuestras palabras estarán cargadas de sentimientos cariñosos y suaves. Pero si estamos llenos de resentimiento, destilaremos odio aún cuando los niños no tengan nada que ver.
Es verdad que hay situaciones donde el niño se equivoca o hace algo inadecuado. Pues bien. Una cosa es conversar sobre eso que “hizo” mal, y otra cosa es que ese acto lo convierta en alguien que “es” malo. Sólo nuestro rencor puede confundir entre lo uno y lo otro. Si el niño, de tanto escuchar a sus padres diciendo lo mismo, se convence de que es malo, quedará atrapado por ese circuito donde “es” en la medida que es malo, y para ser malo, tiene que seguir haciendo todo lo que haga enfadar a sus padres. En ese punto, ha perdido toda esperanza de ser amado sin condiciones.
Para el niño “eternamente malo a ojos de sus padres”, siempre aparecerá otro individuo que actuará el personaje opuesto: “el eternamente bueno”. A veces es alguien tan cercano como el propio hermano o hermana, u otra persona muy próxima a la familia. Allí, en ese personaje, -no importa qué es lo que haga- recaerá toda la admiración y será nombrado por los padres como alguien “bueno, inteligente y listo”. Esta es la prueba fehaciente de que no se trata de lo que cada uno es o hace, sino de la necesidad de los adultos de proyectar polarizadamente, nuestros lados aceptados y nuestros lados vergonzosos en otros individuos, para no hacernos cargo de quienes somos. Y también para dividir la vida en un costado bien negro y en otro bien blanco, de modo de tener cierta sensación de claridad. Que por supuesto no es tal.
Parece que los adultos necesitamos mostrar todo lo que los niños hacen mal, cuán ineptos o torpes son, para sentirnos un poquito más inteligentes. Es una paradoja, porque al actuar de esta forma, es obvio que somos increíblemente estúpidos.
Sin embargo las cosas son más sencillas de lo que parecen. Decirles a los niños que son hermosos, amados, bienvenidos, adorados, generosos, nobles, bellos, que son la luz de nuestros ojos y la alegría de nuestro corazón; genera hijos aún más agradables, sanos, felices y bien dispuestos. Y no hay nada más placentero que convivir con niños alegres, seguros y llenos de amor. No hay ningún motivo para no prodigarles palabras repletas de colores y sueños, salvo que estemos inundados de rabia y rencor. Es posible que las palabras bonitas no aparezcan en nuestro vocabulario, porque jamás las hemos recibido en nuestra infancia. En ese caso, nos toca aprenderlas con tenacidad y voluntad. Si hacemos ese trabajo ahora, nuestros hijos -al devenir padres- no tendrán que aprender esta lección. Porque surgirán de sus entrañas con total naturalidad, las palabras más bellas y las frases más gratificantes hacia sus hijos. Y esas cadenas de palabras amorosas se perpetuarán por generaciones y generaciones, sin que nuestros nietos y bisnietos reparen en ellas, porque harán parte de su genuina manera de ser.
Parece que nuestra generación es bisagra en la evolución de la sociedad occidental. A las mujeres nos toca aprender a trabajar y lidiar con el dinero. A ser autónomas. Nos toca aprender sobre nuestra sexualidad. A re aprender a ser madres con parámetros diferentes de los de nuestras madres y abuelas. Y nos toca aprender a amar. Por eso es posible que sintamos que es un enorme desafío y además es mucho trabajo, esto de criar a los niños de un modo diferente a como hemos sido criadas. Es verdad. Es mucho trabajo. Pero se lo estamos ahorrando a nuestra descendencia. Pensemos que es una inversión a futuro con riesgo cero. De ahora en más… ¡sólo palabras de amor para nuestros hijos! Gritemos al viento que los amamos hasta el cielo. Y más alto aún. Y más y más.

DISCURSO DEL DALAI LAMA AL RECIBIR EL PREMIO NOBEL DE LA PAZ


 


« DISCURSO DE S.S. EL DALAI LAMA TENZIN GYATSO AL RECIBIR EL PREMIO NÓBEL DE LA PAZ. OSLO, NORUEGA, DICIEMBRE DE 1989 » 

Hermanos y Hermanas:
Es un honor y un placer estar hoy entre ustedes. Me alegro realmente de ver muchos viejos amigos que han venido de diferentes rincones del mundo y de poder hacer nuevos amigos, a quienes espero encontrar de nuevo en el futuro.
Cuando me encuentro con gente de diferentes partes del mundo, siempre recuerdo que todos somos básicamente iguales: todos somos seres humanos. Posiblemente vistamos ropas diferentes, nuestra piel sea de color diferente o hablemos distintos idiomas. Pero eso es superficial; en lo básico, somos seres humanos semejantes u esto es lo que nos vincula los unos a los otros. Además, es lo que hace posible que nos entendamos y que desarrollemos amistad e intimidad.
Pensando sobre lo que podía decir hoy, he decidido compartir con ustedes los problemas comunes con los que todos nosotros, como miembros de la familia humana, nos enfrentamos. Puesto que todos compartimos este pequeño planeta, tenemos que aprender a vivir en armonía y paz entre nosotros y con la naturaleza. Esto no es solamente un sueño, sino una necesidad. Dependemos los unos de os otras en tantas cosas que ya no podemos vivir en comunidades aisladas, ignorando lo que ocurre fuera de ellas.
Cuando nos encontramos con dificultades necesitamos ayudarnos los unos a los otros, y debemos compartir la buena fortuna que gozamos. Les hablo solamente como otro ser humano, como un sencillo monje. Si encuentran útil lo que digo, espero que intenten practicarlo.
Hoy también deseo compartir con ustedes mis sentimientos con respecto a la difícil situación y las aspiraciones del pueblo de Tíbet. El Premio Nóbel es un premio que ellos bien merecen por su valor e inagotable determinación durante los pasados cuarenta años de ocupación extranjera. Como libre portavoz de mis compatriotas cautivos, hombres y mujeres, siento que es mi deber levantar la voz en su favor.
No hablo con un sentimiento de ira u odio contra aquellos que son responsables del inmenso sufrimiento de nuestro pueblo y de la destrucción de nuestra tierra, nuestros hogares y nuestra cultura. Ellos también son seres humanos que luchan por encontrar la felicidad y merecen nuestra compasión. Sólo hablo para informarles de la triste situación de hoy en día en mi país y de las aspiraciones de mi pueblo, porque en nuestra lucha por la libertad, sólo poseemos como única arma la verdad.
La comprensión de que somos básicamente seres humanos semejantes que buscan la felicidad e intentan evitar el sufrimiento, es muy útil para desarrollar un sentido de fraternidad, un sentimiento cálido de amor y comprensión por los demás. Esto, a su vez, es esencial si queremos sobrevivir en el, cada vez más reducido, mundo en que vivimos.
Porque si cada uno de nosotros buscamos egoístamente sólo lo que creemos que nos interesa, sin preocuparnos de las necesidades de los demás, acabaremos no sólo haciendo daño a los demás, sino también a nosotros mismos. Este hecho se ha visto claramente a lo largo de este siglo.
Sabemos que hacer la guerra nuclear hoy, por ejemplo, sería una forma de suicidio; o que contaminar la atmósfera o el océano para conseguir un beneficio a corto plazo, sería destruir la base misma de nuestra supervivencia. Puesto que los individuos y las naciones están volviéndose cada vez más interdependientes, no tenemos más remedio que desarrollar lo que yo llamo un sentido de responsabilidad universal.
En la actualidad, somos realmente una gran familia mundial. Lo que ocurre en una parte del mundo puede afectarnos a todos. Esto, por supuesto, no es solamente cierto para las cosas negativas, sino que es igualmente válido para los progresos positivos. Gracias a los extraordinarios medios de comunicación tecnológicos, no sólo conocemos lo que ocurre en otra parte, sino que también nos vemos afectados directamente por los acontecimientos de sitios remotos.
Nos sentimos tristes cuando hay niños hambrientos en el este de África. Del mismo modo, nos alegramos cuando una familia se reúne, después de una separación de décadas debido al muro de Berlín. Cuando ocurre un accidente nuclear a muchos kilómetros de distancia, en otro país, nuestras cosechas y ganado se contaminan y nuestra salud y sustento se ven amenazados. Nuestra propia seguridad aumenta cuando la paz irrumpe entre facciones que luchan en otros continentes.
Pero la guerra o la paz, la destrucción o la protección de la naturaleza, la violación o el fenómeno de los derechos humanos y libertades democráticas, la pobreza o el bienestar material, la falta de valores espirituales y morales o su existencia y desarrollo y la ruptura o desarrollo del entendimiento humano, no son fenómenos aislados que puedan ser analizados y abordados independientemente. De hecho, están muy relacionados a todos los niveles y necesitan ser tratados con ese entendimiento.
La paz, en el sentido de ausencia de guerra, es de poco valor para alguien que se está muriendo de hambre o de frío. No eliminará el dolor de la tortura infligida a un prisionero de conciencia. Ni tampoco consuela a aquellos que pierden a sus seres queridos en inundaciones causadas por la intensa deforestación en un país vecino.
La paz sólo puede durar allí donde los derechos humanos se respetan, donde la gente está bien alimentada y donde los individuos y naciones son libres. La verdadera paz con nosotros mismos y con el mundo a nuestro alrededor sólo se puede lograra través del desarrollo de la paz mental. Los otros fenómenos mencionados anteriormente están también relacionados. Así, por ejemplo, comprendemos que un medio ambiente limpio, riqueza o democracia tienen poco valor frente a la guerra, especialmente la guerra nuclear, y que el desarrollo material no es suficiente para asegurar la felicidad humana.
El progreso material es, por supuesto, importante para el avance humano. En Tíbet prestamos muy poca atención al desarrollo económico y tecnológico, y actualmente nos damos cuenta de que esto fue una equivocación. Al mismo tiempo, el desarrollo material sin un desarrollo espiritual puede causar también graves problemas. En algunos países se concede demasiada atención a las cosas externas y muy poca importancia al desarrollo interior. Creo que ambos son importantes y deben ser desarrollados conjuntamente para conseguir un buen equilibrio entre los dos.



Los tibetanos somos siempre considerados por los visitantes extranjeros como gente feliz y jovial. Esto forma parte de nuestro carácter nacional, arraigado en valores culturales y religiosos que acentúan la importancia de la paz mental conseguida por medio de generar amor y bondad hacia todos los seres vivos, humanos y animales. La clave es la paz interior: si se tiene paz interior, los problemas externos no afectarán al profundo sentido de paz y tranquilidad. En este estado mental se pueden afrontar las situaciones con razonamiento y tranquilidad, mientras se mantiene la felicidad interior. Esto es muy importante. Sin paz interior, por muy confortable que sea la vida material, aún se estará preocupado, molesto o triste por diferentes circunstancias.
Por lo tanto, está bien claro que tiene una gran importancia comprender la interrelación entre estos y otros fenómenos y considerar y tratar de resolver los problemas de una forma equilibrada que tenga en consideración los diferentes aspectos. Por supuesto, no es fácil. Pero el intentar resolver un problema tiene poco beneficio si actuando de esta forma creamos otros igualmente serios. Por tanto, no tenemos alternativa: debemos desarrollar un sentido de responsabilidad universal, no sólo en el aspecto geográfico, sino también con respecto a las diferentes cuestiones con las que se enfrenta nuestro planeta.
La responsabilidad no descansa sólo en los líderes de nuestros países o en aquellos que han sido elegidos para hacer un trabajo concreto. Está individualmente en cada uno de nosotros. La paz empieza dentro de cada uno. Cuando poseemos paz interior, podemos estar en paz con nuestro alrededor.
 Cuando nuestra comunidad está en un estado de paz, esta paz suele ser compartida con nuestras comunidades vecinas. Cuando sentimos amor y bondad hacia los demás, esto no sólo hace que los demás se sientan amados y protegidos, sino que nos ayudan también a nosotros a desarrollar paz y felicidad interior. y hay maneras en las que podemos trabajar conscientemente para desarrollar paz y felicidad interior. Para algunos de nosotros, la forma más efectiva de hacerlo es a través de las prácticas religiosas. Lo importante es que cada uno de nosotros hagamos un esfuerzo sincero de tomar seriamente nuestra responsabilidad por los demás y por el medio ambiente.
Me siento muy alentado por los acontecimientos que están teniendo lugar a nuestro alrededor. Después de que los jóvenes de muchos países, particularmente en el norte de Europa, han hecho repetidas llamadas para que cese la peligrosa destrucción del medio ambiente que se está llevando a cabo en nombre del desarrollo económico, los líderes políticos mundiales están ahora empezando a dar pasos significativos para solucionar este problema. El informe de la Comisión Mundial de Desarrollo y Medio Ambiente al Secretario General de la Naciones Unidas (el informe Brundtland), fue un paso importante para la toma de conciencia de los gobiernos sobre la urgencia de tal cuestión.
Serios esfuerzos para llevar la paz a las zonas destrozadas por la guerra y conseguir el derecho de autodeterminación de algunos pueblos, han traído como resultado la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán y el establecimiento de la independencia de Namibia. Gracias a los esfuerzos populares no violentos, cambios dramáticos han ocurrido en muchos lugares, desde Manila, en Filipinas, a Berlín, en la Alemania del Este, acercando muchos países a una verdadera democracia. Con la era de la guerra fría aparentemente terminada, la gente vive en todas partes con renovada esperanza.
Lamentablemente, los valerosos esfuerzos del pueblo chino para traer un cambio similar a su país fueron brutalmente aplastados en el pasado mes de junio. Pero sus esfuerzos son también una fuente de esperanza. El poder militar no extinguido el deseo de libertad y la determinación del pueblo chino por lograrla.
En particular, admiro el hecho de que estos jóvenes, a los que se les ha enseñado que "el poder crece con los cañones de los fusiles", hayan elegido en cambio el uso de la no-violencia como arma. Estos cambios positivos indican que la razón, el valor, la determinación y el inextinguible deseo de libertad, puedan finalmente vencer. En la lucha entre las fuerzas de la guerra, violencia y opresión por una parte, y la paz, razón y libertad por otra, estas últimas están ganando terreno. Esta situación nos da a los tibetanos la esperanza de que también nosotros un día seremos libres de nuevo.
La concesión del Premio Nóbel a un simple monje del remoto Tíbet, aquí en Noruega, también nos llena a los tibetanos de esperanza. Quiero decir que, a pesar del hecho de no hemos atraído la atención hacia nuestra difícil situación por medios violentos, tampoco hemos sido olvidados. Esto también quiere decir que los valores que nosotros apreciamos particularmente, nuestro respeto hacia todas las formas de vida y la creencia en poder de la verdad, son hoy reconocidos y fomentados. Es también un tributo a mi maestro, Mahatma Gandhi, cuyo ejemplo es una inspiración para muchos de nosotros.
La concesión de este premio es una indicación de que este sentido de responsabilidad universal se está desarrollando. Estoy profundamente conmovido por la sincera preocupación mostrada por mucha gente en esta parte del mundo por el sufrimiento del pueblo del Tíbet. Esto es una fuente de esperanza no sólo para nosotros los tibetanos, sino para todos los pueblos oprimidos.
Como saben, Tíbet ha estado bajo ocupación extranjera durante cuarenta años. Hoy en día, hay estacionadas en Tíbet más de un cuarto de millón de tropas chinas. Algunas fuentes estiman el doble de esa cifra. Durante todo este tiempo, los tibetanos han estado desposeídos de sus más básicos derechos humanos, incluyendo el derecho a la vida, a moverse, a hablar o a practicar sus cultos, mencionando sólo algunos. Más de una sexta parte de la población de seis millones de tibetanos ha muerto como resultado directo de la invasión y ocupación china.
Incluso antes de que comenzara la Revolución Cultural muchos de los monasterios, templos y edificios históricos fueron destruidos. Y casi todo lo que quedó fue destruido durante la Revolución Cultural. No deseo hacer hincapié en este punto, que por otra parte es bien conocido. Lo importante es darse cuenta, sin embargo, de que a pesar de la limitada libertad concedida después del año 1979 para reconstruir partes de algunos monasterios y otras muestras de liberalización, los derechos humanos fundamentales son, todavía, violados sistemáticamente. En los últimos meses esta grave situación ha empeorado todavía más.
Si no fuera por nuestra comunidad en el exilio, tan generosamente amparada y apoyada por el gobierno y el pueblo de la India y ayudada por organizaciones e individuos de muchos lugares del mundo, nuestra nación sería poco más que el resto destrozado de un pueblo. Nuestra cultura, religión e identidad nacional hubieran sido efectivamente eliminadas. Lo que ha sucedido es que hemos construido escuelas y monasterios en el exilio y hemos creado instituciones democráticas que sirvan a nuestro pueblo para conservar las semillas de nuestra civilización. Con esta experiencia tratamos de poner en práctica una plena democracia para el futuro del Tíbet libre. Así, mientras desarrollamos nuestra comunidad en el exilio sobre unas líneas modernas, también cuidamos y preservamos nuestra propia identidad y cultura, y llevamos esperanza a millones de nuestros compatriotas en el Tíbet.
El problema más urgente en este momento es la masiva afluencia de colonos chinos hacia Tíbet. A pesar de que en las primeras décadas de ocupación un considerable número de chinos fueron transferidos a las zonas orientales de Tíbet -a las provincias tibetanas de Amdo (Chinghai) y Kham, cuya mayor parte ha sido anexionada por la provincia china vecina-, desde 1983 una cantidad sin precedente de chinos han sido alentados por su gobierno a emigrar a todas las zonas de Tíbet, incluyendo el centro y oeste de Tíbet (al que la República Popular China alude como la Región Autónoma de Tíbet). Los tibetanos están siendo reducidos rápidamente a una insignificante minoría en su propio país. Este proceso, que amenaza la verdadera supervivencia de la nación tibetana, su cultura y herencia espiritual, aún puede ser detenido e invertido. Sin embargo, esto debe hacerse ahora, antes de que sea demasiado tarde.
El nuevo ciclo de protestas y represión violenta que empezó en Tíbet en septiembre de 1987 y culminó con la imposición de la ley marcial en Lhassa, la capital, en marzo de 1989, fue en gran parte una reacción a esta enorme influencia de los chinos. La información que ha llegado a nosotros en el exilio señala que las marchas de protesta y otras formas de manifestaciones pacíficas continúan en Lhassa y en numerosas parte de Tíbet, a pesar de los severos castigos y trato inhumano dado a los tibetanos detenidos por expresar sus quejas. No se conoce el número de tibetanos muertos por las fuerzas de seguridad durante las manifestaciones de marzo, y los que han muerto en la cárcel después aunque se cree que son más de doscientos. Miles han sido detenidos o arrestados y encarcelados, y la tortura es algo común.
En base a este empeoramiento de la situación y para prevenir futuros derramamientos de sangre, propuse lo que generalmente se conoce como el Plan de Paz en Cinco Puntos, para la restauración de la paz y los derechos humanos en Tíbet. El año pasado, en mi discurso de Estrasburgo, expliqué los detalles del mismo. Creo que este plan proporciona una estructura razonable y realista para negociar con la República Popular China. Hasta ahora, sin embargo, los líderes chinos no han dado una respuesta constructiva. La brutal represión del movimiento democrático chino en junio de este año (1989), sin embargo, refuerza mi punto de vista de que cualquier solución del problema tibetano sólo será significativa si es apoyada por unas adecuadas garantías internacionales.
El Plan de Paz en Cinco Puntos aborda los asuntos principales y aquellos relacionados con ellos , a los cuales me he referido en la primera parte de mi conferencia. Pedimos:
1) La transformación de la totalidad de Tíbet, incluyendo las provincias orientales de Kham y Amdo, en una zona de "ahimsa" (no-violencia)
2) El abandono por China de la política de traslado de población.
3) El respecto a los derechos humanos y a las libertades democráticas fundamentales del pueblo tibetano.
4) La restauración y protección del entorno natural de Tíbet.
5) El comienzo de negociaciones formales sobre la futura situación de Tíbet y las relaciones entre los pueblos chino y tibetano.
En la conferencia de Estrasburgo propuse que Tíbet se convierta en una entidad democrática y política totalmente autogobernada.
Quiero aprovechar esta oportunidad para exponer el concepto de zona ahimsa o santuario de paz, que es el elemento central del Plan de Paz de Cinco Puntos. Estoy convencido de que es de una gran importancia no sólo para el Tíbet, sino para la paz y estabilidad de Asia.
Mi sueño es que toda la meseta tibetana se convierta en un refugio libre, donde los seres humanos y la naturaleza puedan convivir en equilibrio armonioso y pacífico. Sería un lugar donde la gente de todo el mundo podría venir en busca del verdadero sentido de la paz interior, fuera de las tensiones y presión de una gran parte del mundo. Tíbet podría, en efecto, convertirse en un centro creativo para fomentar y desarrollar la paz.
Éstos son los elementos clave para la propuesta zona Ahimsa: Toda la meseta tibetana sería desmilitarizada. La fabricación, las pruebas y el almacenamiento de armas nucleares y otros armamentos en la meseta tibetana serían prohibidos. La meseta tibetana sería convertida en el parque natural o biosfera más grande del mundo. Leyes estrictas se impondrían para proteger la fauna y la flora; la explotación de recursos naturales sería cuidadosamente regulada para no dañar los ecosistemas pertinentes; y se adoptaría una política de desarrollo continuado en las zonas pobladas. La fabricación y el uso de la energía nuclear y demás tecnologías que producen residuos peligrosos serían prohibidos. Los recursos nacionales y la política estarían dirigidos hacia una promoción activa de la paz y la protección del entorno natural. Las organizaciones dedicadas al fomento de la paz y a la protección de todas las formas de vida encontrarían acogida en Tíbet. El establecimiento de organizaciones internacionales y regionales para la promoción y protección de los derechos humanos serían alentados en Tíbet.
La altitud y el tamaño de Tíbet, así como su historia única y profunda herencia espiritual, hacen que pueda perfectamente desempeñar el papel de un santuario de paz en el estratégico corazón de Asia. Esto también estaría de acuerdo con su papel histórico de nación budista pacífica y región "amortiguadora", separando a los grandes y a menudo rivales poderes del continente asiático.
Para reducir las tensiones existentes en Asia, el presidente de la Unión Soviética, el señor Gorbachov, propuso la desmilitarización de las fronteras chino-soviéticas, transformándolas en "fronteras de paz y buena vecindad". El gobierno de Nepal, anteriormente, propuso que el país himaláyico de Nepal, fronterizo con Tíbet, debe convertirse en zona de paz, aunque esta propuesta no incluía la desmilitarización del país.
Para la estabilidad y la paz en Asia, es esencial crear zonas de paz que separen a los mayores poderes y adversarios potenciales del continente. La propuesta del presidente Gorbachov, que también incluye una total retirada de las tropas soviéticas en Mongolia, ayudaría a reducir la tensión y la potencial confrontación entre la Unión Soviética y China. Una zona de verdadera paz debe, evidentemente, ser creada también para separar a los estados más poblados del mundo, China e India.
El establecimiento de la zona ahimsa requeriría la retirada de las tropas e instalaciones militares del Tíbet, lo cual permitiría también a India y Nepal retirar tropas e instalaciones militares de lasa fronteras himaláyicas con Tíbet. Esto tendría que ser llevado a cabo por acuerdos internacionales. Y sería muy interesante y beneficioso para los estados de Asia, particularmente para China e India, puesto que incrementaría su seguridad y al mismo tiempo reduciría la carga económica de mantener una alta concentración de tropas en remotas regiones.
Tíbet no sería la primera región estratégica en ser desmilitarizada. Partes de la península del Sinaí, el territorio egipcio que separa Israel de Egipto, han estado desmilitarizadas desde hace algún tiempo. Por supuesto, Costa Rica es el mejor ejemplo de un país completamente desmilitarizado.
Tíbet no sería tampoco la primera zona convertida en reserva natural o biosfera. Muchos parques han sido creados a lo largo de todo el mundo. Algunas zonas muy estratégicas han sido convertidas en "parques de la paz" naturales. El Parque de la Amistad, en la frontera de Costa Rica y Panamá, y el proyecto "Sí a la Paz", en la frontera de Costa Rica y Nicaragua, son dos ejemplos.
Cuando visité Costa Rica, pude ver cómo un país puede desarrollarse con éxito sin ejército, para llegar a ser una democracia estable, dedicada a la paz y la protección del entorno natural. Esto confirmó mi creencia de mi visión de Tíbet en el futuro es un plan realista, no meramente un sueño.
Permítanme terminar con una nota personal de agradecimiento a todos ustedes y a nuestros amigos que hoy no se encuentran aquí. La preocupación y el apoyo que han expresado por la difícil situación de los tibetanos nos ha conmovido enormemente, y continúa dándonos valor para luchar por la libertad y la justicia; no con el uso de las armas, sino con las poderosas armas de verdad y la determinación.
Sé que hablo en nombre de todo el pueblo de Tíbet cuando les doy las gracias y les pido que no olviden a Tíbet en este momento tan crítico de nuestra historia. Nosotros también esperamos contribuir al desarrollo de un mundo más pacífico, más humano y más hermoso. El futuro Tíbet libre procurará ayudar a todos los necesitados a lo largo de todo el mundo, a proteger la naturaleza y a promover la paz. Creo que la habilidad de los tibetanos para combinar las cualidades espirituales con una actitud realista y práctica nos permite hacer una contribución especial, por modesta que sea. Ésta es mi oración y esperanza.
Para finalizar, permítame compartir con ustedes una corta oración que me da una gran inspiración y determinación:
Por tanto tiempo como dure el espacio,
por tanto tiempo como permanezcan seres vivos,
hasta entonces, pueda yo también permanecer
para disipar la miseria del mundo.
Muchas gracias.
Su Santidad el Decimocuarto Dalai Lama Tenzin Gyatso.
Oslo, Noruega, Diciembre de 1989.