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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

domingo, 30 de enero de 2011

Pregunto: ¿Dónde están los niños?




PREGUNTO: ¿DÓNDE ESTÁN LOS NIÑOS?

He visto las mismas bombas que astillaron Bagdad
como una antigua magnífica cerámica
caer con su bramido de roja singladura
sobre Beirut.
¿Es verdad que el miedo se espesa
hasta hacer coraza de la piel ardida?
¿Cuánta muerte, Andrés, amigo mío,
significa Israel partida por la rabia?
¿Se puede medir la gravedad del miedo,
la profundidad de la sangre?
¿Cómo se dice: ¡Basta! para que se entienda?
¡Cuántos muertos sin muerte en los refugios
donde también se apilan desmemorias!
¿Es verdad que en Beirut las calles
conducen sólo a una gran tumba abierta?
¿Dónde están los niños?
¿Han sobrevivido las muchachas que resplandecían
detrás de los inmensos ojos negros?
¿Va de cadáver en cadáver la poesía
que abrió las ventanas del Líbano
a paisajes de andamios y de pájaros?
¿Dónde esta los niños?
¡Dónde!
¡Dónde están los niños!
Generales, mercaderes de armas, traficantes
de banderas, secuaces del imperio:
¡dónde están los niños!
Si es verdad que las heridas
lloran gotas de respuestas rotas, el aire
es espada que destroza la mano que la empuña.
¿Porqué Joumana los verdugos
cuando todo pedía por el canto?
¡Dónde están los niños!
¿Junto a los huesos de sus padres en las cárceles
y los centros de tortura?
¿Bajo la lluvia de plomo a mansalva?
¿En las orillas de las ciudades sitiadas por el odio?
Las mismas bombas que una vez y otra
se repiten imbéciles, ciegamente imbéciles
sobre plazas, mercados, aulas y cocinas,
sobre los niños del Líbano y Palestina,
sobre todas las conciencias
también caen ahora sobre mi casa.

Gabriel Impaglione

Pregunto: ¿Dónde están los niños? Poemas

Llorando a mares.

Extraído de la red.



Llorando a mares
Gritan al cielo piedad
Niños sin madres
Sufren en silencio y sin paz.

Llorando a escondidas
No le quedan más lágrimas que soltar,
Sus fuerzas se agotan
Sus pequeñas piernas ya no pueden andar.

¿Nadie hace nada por ayudar?
Los días pasan y mas muertos hay que enterrar.
Niños corriendo quieren llegar a su hogar.
Tumbas de escombros, huellas borradas por la tempestad.

Llorando en silencio
Están solos ante la crueldad.
¡Son niñoooos! dadles una segunda oportunidad
Demasiada sangre sus hermanos tuvieron que derramar.

 

Dedico esto a todo el pueblo palestino y sobre todo a los niños que son los mas afectados de esta guerra.



Más de 300 mil menores de edad son reclutados para participar de conflictos armados

Despojados de su infancia son obligados a convivir a diario con la muerte    
 Infancia armada, infancia destrozada
Taiana González (APM)    19 de Junio de 2008 América Latina (El MERCURIO Digital)

Si por un momento cada persona cerrara los ojos y se pusiera a pensar un mundo perfecto, seguramente nadie imaginaria un niño sosteniendo un arma de fuego, y dispuesto a matar. Pero hoy en día, es casi inevitable que los menores acaben participando como soldados en los conflictos armados. En África y Asia el problema es más crítico, pero los niños son usados por ejércitos regulares y grupos armados en países de América, Europa y Medio Oriente.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) calcula que casi 300.000 niños menores de 18 años son explotados en conflictos armados en todo el mundo. Si bien se estima que entre 2004 y 2007 el número de países, en que mayor participación infantil se observa, disminuyo de 27 a 17, la cifra sigue siendo alarmante.

Aunque existe un consenso mundial que regula la protección de los niños (la Declaración Universal de los Derechos del Niño) y prohíbe, entre otras cosas, que éstos sean utilizados como soldados, en la actualidad hay países que siguen reclutando menores para engrosar las filas armadas.

La Coalición para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas soldados, formada por organizaciones de derechos humanos, presentó en Madrid el informe “Niños y niñas soldados. Informe Global 2008”. Este documento cubre el periodo 2004-2007, y en él se hace un análisis de la situación que se vive en 197 países con respecto al reclutamiento de menores de edad.

En este informe elaborado cada cuatro años, se muestra que el descenso es a causa de la finalización de muchos conflictos armados; y no por iniciativas políticas que fijen medidas para que los niños dejen de ser reclutados y utilizados como soldados.

Tras concluir prolongados conflictos en Liberia, Sierra Leona y el sur de Sudán, muchos niños y niñas han sido desmovilizados de los ejércitos y grupos armados. Sin embargo, miles siguen expuestos a la muerte, a sufrir traumas psicológicos y lesiones físicas.

A nivel mundial, el caso de Colombia es preocupante ya que existen 14.000 niños reclutados. Es el tercer país con mayor índice de pequeños soldados, y es el caso más preocupante de América Latina.

De los menores de edad que se encuentran en esta situación, alrededor de 11.000 están en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y el resto en el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y grupos paramilitares.

Uno de cada tres estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), firmaron el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, relativo a la participación de niños en conflictos armados, que entró en vigencia en 2002. De acuerdo a lo señalado, se prohíbe reclutar menores de 18 años a las fuerzas armadas y se establece que los Estados Parte velen para que eso se cumpla.

La Convención sobre los Derechos del Niño, en su artículo 38, fija en 15 años la edad mínima de reclutamiento voluntario. Aunque exista una Convención, un Protocolo y demás tratados internacionales firmados, que establecen la edad mínima, el promedio de los pequeños combatientes colombianos alcanza los 13,8 años, aunque algunos tan solo tienen 7 años.

Otro dato preocupante, es que muchos son secuestrados de comunidades campesinas e indígenas y obligados a realizar un reclutamiento forzado, cuando en realidad se debiera garantizar la seguridad y protección de los menores.

Una situación similar se vive en Uganda, donde se estima que unos 8.000 niños y niñas han sido secuestrados por el Ejército de Resistencia del Señor, y están siendo utilizados como esclavos sexuales, informantes, e incluso se los emplea para colocar o retirar minas terrestres.

Según datos de UNICEF y otras instituciones internacionales encargadas de la problemática infantil, se calcula que los menores armados rondan los 300 mil, pero en realidad el número es mayor, puesto que a la hora de establecer quiénes se consideran “niños soldados”, se ignora a aquellos que combaten en países en los que no hay una guerra declarada.

Los Principios de Ciudad del Cabo firmados en 1997, establecen que hablar de niño soldado no se refiere sólo al que lleva o ha llevado armas, sino que "es cualquier persona de menos de 18 años que forme parte de una regular o irregular fuerza armada o grupo armado en cualquier tarea".

En los países más pobres, donde la miseria se hace evidente culpa de la guerra, y los niveles de indigencia son muy elevados, los menores de edad deciden ingresar a las filas armadas para mejorar su situación y garantizarse por lo menos el alimento diario.

Los niños ante la desintegración de sus familias -que han muerto en estos conflictos- ven en los grupos armados la solución más próxima para prosperar. Incluso creen que el reclutamiento voluntario es la forma más eficaz de estar “seguros” y de vengar la violencia que han padecido tanto ellos como su familia.

Las guerras son hechos inaceptables, y no se desencadenan porque si. Todo conflicto tiene su origen y por lo general es económico, aunque muchas veces esta causa este encubierta.

En 1998 se inició lo que se conoce como la “Guerra Mundial Africana”. Pese a la paz oficial que se alcanzó en el 2003 la lucha persiste, sobre todo en la zona del este, costeada por la extracción ilegal de minerales. Esta guerra dentro de África tiene fuertes vinculaciones con la industria de los países más ricos.

La Republica Democrática del Congo, es una zona rica en recursos naturales. Posee oro, diamantes así como también petróleo y madera. Además, es una región fértil de coltán, recurso que escasea en el mundo y que es muy importante ya que, uno de sus componentes, el tantalio, es utilizado para la producción de teléfonos celulares, satélites, reactores nucleares y misiles.

A su vez, este país tiene un lugar estratégico dentro del continente, ya que tiene frontera con otros 9 países. Es decir, tener el control sobre la República Democrática del Congo implica tenerlo también sobre el África subsahariana.

El hecho de que Estados Unidos busque apropiarse de las reservas del planeta, no es una novedad. El ayudante del secretario de estado para asuntos de África, Walter Kansteiner, en el 2002 declaró: "El petróleo de África se ha convertido para nosotros en una estrategia nacional atrayente”.

Un análisis del Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos, titulado “Tendencias Globales para 2015”, prevé que para ese año la cuarta parte de las importaciones de petróleo de los Estados Unidos provendría de África.

Es por estas reservas naturales, que se hace cada vez más evidente la presencia de Estados Unidos en el continente más pobre. Una declaración hecha en el 2001, por el vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, en un informe sobre Política Nacional de Energía en Estados Unidos, afirmaba que África iba a ser "una de las fuentes de petróleo y gas para Estados Unidos de crecimiento más rápido".

Los intereses de Washington se mueven para obtener el control total de las riquezas. Se instalan transnacionales estadounidenses en el Golfo de Nueva Guinea, no por razones humanitarias, sino por la inmensa reserva de hidrocarburos y gas.

Muchas multinacionales instaladas en el continente africano han pagado para poder operar en la zona. Dinero que se utiliza para financiar la compra de armas, el 95 por ciento de las armas proviene del exterior. Es decir que la presencia de industrias, provenientes de los países más ricos, contribuye a que los conflictos armados persistan.

Hay que tener presente que la venta de armas es el negocio que más dinero maneja y Estados Unidos es el principal proveedor. Se estima que estas guerras producen intercambios mercantiles que superan los 12.000 millones de dólares anuales. En estas zonas donde se desatan conflictos fuertemente vinculados con la explotación de recursos naturales, la vida parece valer mucho menos que los intereses que se ponen en juego.

Tras tantos años de conflicto, el número de soldados “legales” ha ido disminuyendo, razón por la cual es muy común encontrar niños alistados como soldados de los ejércitos. Esta problemática que afecta a miles de niños no es un hecho nuevo, es un problema que se remite a la Primera Guerra Mundial, cuando era común la utilización de niños en conflictos bélicos.

La situación mundial sigue siendo vergonzosa y aunque han pasado más de 80 años de aquella guerra, las políticas internacionales de defensa a la infancia siguen siendo prácticamente nulas, porque se siguen utilizando ilegítimamente niños para conflictos armados.

Para la directora de la Coalición, la doctora Victoria Forbes Adam, “… muchos grupos (armados) conceden poco valor a las normas internacionales, y contar con una fuerza de combate es para ellos una necesidad mucho más imperiosa que cualquier otra consideración”.

Estos niños que son reclutados para manipular armas de fuego y combatir en primera línea, dentro de sus países son considerados menores de edad. Sin embargo, se los considera aptos para ir a la guerra, y dentro de las filas se los provee de drogas, convirtiéndolos en soldados dispuestos a violar, secuestrar y matar.

Según la Coalición, la reinserción de los menores es muy complicada, porque los programas llevados a cabo no los protegen lo suficiente y porque la brutalidad que han padecido, y los traumas psicológicos generados por las guerras son muy difíciles de borrar.

En el caso de las niñas, esta situación es mucho más angustiante porque la mayoría son violadas y esas agresiones sexuales pueden producirles daños físicos graves y el contagio de enfermedades de transmisión sexual.

De acuerdo a una investigación llevada a cabo en Uganda, la mayoría de los niños que fueron soldados asumen un papel más activo en la sociedad, que aquellos que no fueron obligados a alistarse a las filas armadas. Pero eso, para nada puede ser una justificación, ya que los niños no deberían ser soldados, ni estar obligados a realizar atrocidades y a poner en riesgo su vida.

La guerra una vez más se ensaña con los más chicos. Vivir y desarrollarse dentro de un campo de batalla, tiene consecuencias muy fuertes, ya que la violencia se convierte en su estilo de vida y se ven obligados a dejar su infancia a un lado, para convertirse -por obligación- en pequeños adultos.

La ONU no está llevando a cabo una correcta legislación internacional. Las políticas de desarme, desmovilización, rehabilitación y reintegración no son suficientes. Unos 14.000 ex niños soldados han quedado excluidos del proyecto, y al no conseguir trabajo y por lo tanto tener una condición económica precaria, muchos han vuelto a alistarse a los grupos armados.

Según UNICEF más de dos millones de niños, niñas y adolescentes han muerto en el mundo a causa de la guerra desde 1990, mientras que seis millones más resultaron heridos o quedaron discapacitados y otros veintidós millones perdieron sus hogares. Estas cifras demuestran que hay que alejar a los niños del campo de batalla, ellos no tienen que ser victimas, ni verdugos. EMD

  * APM, Agencia Periodística del MERCOSUR niños, soldado, guerra, armas, ONU, denuncia, infancia Los fusiles no son juguetes, ni la guerra un juego 20-6-2008

LA MUERTE DE UN INOCENTE.

(Recogido de "El Rinconcito de Luidca".
Excepto los cuatro últimos versos que yo soy la autora.)

¿Dónde están los niños?
¿Dónde están las cometas?
¿Por qué hay tanto peligro
cuando jugamos a la guerra?

Una cadena identificada,
un fusil perdido en la arena
llora pues no tiene más balas
y la tierra aún no está serena.

Los tanques de guerra
le disparan al pueblo,
aquí nadie te entierra
todos están muertos.

Como plaga de Egipto
el río se tiñe de sangre,
todos somos conscriptos
donde libertad es barbarie.

¿Por qué violas a mis mujeres?
¿Por qué matas a mis hombres?
La solución aquella que tú tienes
yo la conozco por otro nombre.

Esto es un baño de sangre
hoy me bautizaron a balazos
veo venir llorando a mi madre
la bala se incrustó en mi brazo.

Mi casita se cae en pedazos
una granada cae en el techo
mientras me gritan soldados
que hoy mismo estaré muerto.

¿Dónde está la vida?
Hoy yo la necesito
y sangra mi herida
enrojece el piso.

Veo una luz blanca
no es la puerta al cielo
es la bala que me abraza
inundándome en el suelo.

¿Dónde está mi vida?
Se la llevó la guerra.

Es una pena señores
que esto pase en la tierra.
que de la peor manera acabe
 esta pobre vida nuestra.


  

CONSTRUCTORES DE PAZ.


 Cuaresma.


Visitando en la cárcel y Perdonando a la misma persona que le disparó.
Una vez más nos encontramos frente a la triste realidad de la guerra. Una realidad triste, que nos golpea en lo más hondo del alma. Una realidad que, además, nos abruma ya que nos sentimos indefensos ante ella. Una realidad inmanejable para nosotros desde nuestra pequeñez. Una realidad triste, triste, triste...
Numerosas voces se han alzado en contra de la guerra. Desde personas influyentes hasta las más humildes. Desde Jefes de Estado hasta el último de los ciudadanos de muchos países. El Santo Padre, inclusive, ha pedido repetidas veces que se evitara la guerra y se optara por la vía diplomática.
Ante esta difícil y dura realidad tenemos - como siempre - distintas alternativas. Una de ellas es la de la indiferencia. ¡Total es tan lejos!
¡Cuántas veces somos indiferentes ante nuestro prójimo necesitado, y no nos preocupamos sino hasta que el problema nos afecta directamente! Cabe entonces preguntarnos cuál sería nuestra postura si nuestro país fuera el atacado.
Otra alternativa es la del odio. Creemos que esta postura no nos llevaría a nada. Jesús mismo viene a decirnos que tenemos que AMAR a nuestros enemigos. ¡Difícil tarea!
Desde "Mensajes del Alma", queremos proponer, humildemente, ser constructores de paz. Como cristianos, estamos llamados a esto. Nadie con un mínimo de sensatez podría pedirnos que solucionemos el conflicto entre EEUU e Irak. Sin embargo, hay muchas otras cosas que sí podemos hacer. Veamos algunos ejemplos:
· Podemos saludar a nuestro vecino
· Podemos obedecer con paciencia a nuestros padres, jefes y sacerdotes.
· Podemos ser más pacientes con nuestros hijos y empleados.
· Podemos ser más respetuosos con los demás (tal vez no fumando en lugares prohibidos, manejando con prudencia, tirando los papeles en el cesto, evitando hablar mal del prójimo)
· Podemos, sobre todo, dedicar más tiempo a la oración (especialmente en este tiempo de Cuaresma), para pedirle al Buen Dios que ilumine a aquellas personas que rigen los destinos de nuestra tierra.
Y esta es nuestra propuesta. Porque queremos no solamente evitar esta inútil guerra, sino prevenir las futuras. Si cada uno de nosotros pone un poco de sí mismo, seguramente podremos, entre todos, construir un mundo mejor para nuestros hijos.
¡María Santísima, que seamos constructores de paz!



SENTIMIENTO DE POETA .


Tantas frases echamos al sentimiento,
que una más nos dará fuerzas...
fuerzas de querer lo que queremos,
y de sentir lo que sentimos.

¿ Que sentimos ?

Un ¡¡¡ NO !!!... rotundo al terrorismo,
se han escrito mil y un sentimientos...
por lo que pasamos... unos y otros.

¡¡¡ Nadie !!!... ¡ Nadie !!!,
tiene derecho a quitarnos la vida...
es nuestra y de nuestro Dios,
esperamos a cuando nos llame.

¿ La humanidad de todos ?,
hay algunos que no la tienen...
con ello viviremos toda la vida.

Nuestros hermanos han caído...
y digo nuestros hermanos...
porque así lo pensamos,
un sentimiento de impotencia...
nos une en un único afán,
el sentimiento de hermandad.

Mis pensamientos no son únicos...
el sentimiento de impotencia y...
estupor... me llena de lloro,
vivimos en la distancia...
pero esa misma nos invade...
el corazón de llanto...
en el sentido que tenemos,
seamos tolerantes... no paguemos,
con la misma moneda.

El dolor nos corroe interiormente...
personas somos de buena voluntad...
que en la lectura de nuestros escritos,
sentimos el alma y el derecho a la vida.
Nosotros que la tenemos, demos
un paso más hacia el amor...
y sentimiento de todos.

¡¡¡ NO AL TERRORISMO !!!

¡¡¡ SI A LA VIDA !!!

¡¡¡ NO A LAS GUERRAS !!!

¡¡¡ VIVE... Y DEJA VIVIR !!!.

Joan Perelló Masip

FRASES DE JUAN PABLO II.

Sobre la Paz.


"Los cristianos, en particular, estamos llamados a ser centinelas de la paz, en los lugares donde vivimos y trabajamos; es decir, se nos pide que vigilemos para que las conciencias no cedan a la tentación del egoísmo, de la mentira y de la violencia."
"La guerra es siempre una derrota de la humanidad."
"El derecho internacional, el diálogo leal, la solidaridad entre los Estados, el ejercicio tan noble de la diplomacia son los medios dignos de los hombres y de las naciones para superar sus contiendas."
"Valorar los recursos humanos endógenos significa garantizar el equilibrio sanitario y, en definitiva, contribuir a la paz del mundo entero."
"Desde hace meses la comunidad internacional vive con gran aprensión por el peligro de una guerra que podría turbar a toda la región de Oriente Medio y empeorar las tensiones que, desgraciadamente, ya existen en este inicio del tercer milenio. Es un deber para los creyentes, cualquiera sea su religión, proclamar que nunca podremos ser felices unos contra otros; nunca el futuro de la humanidad podrá ser asegurado con el terrorismo y la lógica de la guerra".
"Nosotros los cristianos, en particular, estamos llamados a ser centinelas de paz en los lugares en que vivimos y trabajamos. Se nos pide que vigilemos para que las conciencias no cedan a la tentación del egoísmo, de la mentira y la violencia".
"No habrá paz en la tierra mientras perduren las opresiones de los pueblos, las injusticias y los desequilibrios económicos que todavía existen."
"Pero para que tengan lugar los cambios estructurales deseados, no son suficientes iniciativas e intervenciones externas; se requiere ante todo una conversión conjunta de los corazones al amor."
"El uso de la fuerza representa el último recurso, después de haber agotado cualquier otra solución pacífica, según los bien conocidos principios de la misma Carta de la ONU."
"Elevemos nuestras oraciones al Señor para que el amor venza al odio y para que la paz, la justicia y la solidaridad crezcan en todos los rincones del mundo, en el espíritu del Evangelio."
"Es todavía más urgente proclamar, con voz decidida, que sólo la paz es el camino para construir una sociedad más justa y solidaria."
"La violencia y las armas no pueden resolver nunca los problemas de los hombres."
"La verdad y la solidaridad son dos elementos claves que permiten a los profesionales de los medios de comunicación convertirse en promotores de la paz."
"Los creyentes de todas las religiones, junto con los hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, están llamados a construir la paz."
"En aquel Niño envuelto e pañales y acostado en el pesebre, es Dios que viene a visitarnos para guiar nuestros pasos por el camino de la paz."
"Hasta que quienes ocupan puestos de responsabilidad no acepten cuestionarse con valentía su modo de administrar el poder y de procurar el bienestar de sus pueblos, será difícil imaginar que se pueda progresar verdaderamente hacia la paz."
La paz es uno de los bienes más preciosos para las personas, para los pueblos y para los Estados."
"La paz, se realiza respetando el orden internacional y el derecho internacional, que deben ser las prioridades de todos aquellos que tienen a su cargo el destino de las Naciones."
"La pobreza pesa hoy día de manera alarmante en el mundo, poniendo en peligro los equilibrios políticos, económicos y sociales."
"Pidamos juntos a Dios, rico de misericordia y de perdón, que apague los sentimientos de odio en el ánimo de las poblaciones, que haga cesar el horror del terrorismo y guíe los pasos de los responsables de las naciones por el camino de la comprensión recíproca, de la solidaridad y la reconciliación".



martes, 06 de enero de 2009
INFANCIAS ROBADAS
La mitad de los 50 millones de refugiados del mundo tiene menos de 18 años

El futuro de los millones de niños refugiados del mundo está en el aire, ya que la guerra los obliga a dejar su hogar y su país en compañía de su familia o en ocasiones solos para vivir en la incertidumbre.
AJENOS A LA TRAGEDIA. Niños refugiados en un campo de Kenia
 Luis Miguel Ariza/El País 04-Enero-2009 Vanguardia (México)
 
La mitad de los 50 millones de refugiados del mundo tiene menos de 18 años. Han huido, con su familia o solos, de la guerra y la persecución, para acabar malviviendo su infancia en medio de ninguna parte. Su futuro está en el aire.

Luisa María vive en una chabola miserable, una de tantas que se apelotonan en un suburbio de Barrancabermeja, un municipio colombiano del departamento de Santander. De ojos y cabello negros, dientes blancos, una tez de un moreno aterciopelado, su mirada resulta transparente y sincera. No le importa explicar que su casa está hecha de maderos viejos, con un suelo de barro siempre húmedo. Cuando llegan las lluvias, en julio, la humedad es insoportable, y Luisa tiene que acostarse entre escalofríos. Su madre saca entonces todas las cazuelas imaginables para aprovechar el agua que chorrea de las goteras y los agujeros.

Luisa tampoco duda en afirmar, orgullosa, que es la dueña de una de las dos camas dobles de su hogar, aunque debe compartirla con su hermana Katia, de 10 años, y sus dos hermanas gemelas, Henri y Nina. Su madre y su hermana mayor tienen un poco más de suerte al dormir juntas. "Es la única familia que conozco que no gana lo suficiente para comer", explica el fotógrafo holandés Ton Koene, autor de las fotografías que ilustran este reportaje. "Los chicos se van a la cama cada noche con los estómagos vacíos, pero la familia es tan dulce y hospitalaria que resulta toda una contradicción".

Un gran oleoducto atraviesa el poblado procedente de la mayor refinería de petróleo de Colombia, con chimeneas de más de 60 metros de altura. Durante la noche, sus luces se reflejan en las aguas del río Magdalena. A más de un kilómetro y medio todavía huele a azufre, aunque, afortunadamente, la casa de Luisa está más alejada. En la refinería se procesan casi tres cuartas partes de la gasolina que se consume en Colombia, pero eso no mejorará el futuro de esta niña. Mucho antes de que ella naciera, durante los años cuarenta y cincuenta, surgió el movimiento sindical más poderoso del país alrededor de ese petróleo.

Las confrontaciones violentas entre las distintas facciones políticas en Barrancabermeja -un reflejo de lo que sucedía en otras partes de Colombia- dejaron 15 años después un terreno abonado para que prendieran aquí las primeras semillas del Ejército de Liberación Nacional colombiano (ELN). Más adelante, en los noventa, vendrían las FARC. La lucha entre el ejército del Gobierno, los paramilitares y las guerrillas convirtió a la región -y otras muchas zonas del país- en un territorio de guerra.

Es paradójico que la familia de Luisa haya venido a parar a este suburbio, en busca de más seguridad, huyendo siempre de la misma clase de violencia, la que ha empujado a poblaciones enteras en Colombia de las zonas rurales a las urbanas: guerrilleros que irrumpen en una casa de campesinos apropiándose de las gallinas, los cerdos o dinero, que vuelven con más frecuencia hasta que hay que huir para salvar la vida.

En una mañana, la vida de Luisa cambió. Con su madre y sus hermanas escapó en canoa por el río hasta llegar a las inmediaciones de Barrancabermeja en un par de horas. Los guerrilleros buscaban a su padre, que huyó para evitar un balazo en la cabeza. "A menudo me escribe y a veces hasta hace una llamada por teléfono, pero nunca dice dónde se encuentra. Me echa de menos, al igual que yo a él, y promete que vendrá a casa cuando la guerra haya acabado", le contó a Koene.

Luisa va a la escuela. Le gustaría asistir a todas las clases y no a la mitad, pero no hay suficientes profesores. No sabe lo que es comer tres veces al día, la casa tiene sólo una bombilla y muchas veces no hay dinero para pagar la luz, pero la niña juega en las afueras siempre que puede, va a nadar a un lago cercano y le encanta jugar al voleibol. Koene ha pasado varios años en diversos países del mundo fotografiando los rostros de los niños refugiados para un libro escrito en colaboración con la periodista Natalie Righton. La niña es especial. Él y su editor le envían dinero. "Es como un ángel. Pero me suicidaría si tuviera que vivir como ella", admite.

Luisa es uno de los cuatro millones de colombianos que han abandonado sus hogares por las guerrillas desde 1985, de acuerdo con la asociación Refugees International. Y un espejo de la situación de un océano de niños en todo el mundo.

Las cifras resultan aterradoras. De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), se calcula que existen unos 25 millones de niños -calificados como menores de 18 años- de un total de 50 millones de personas que han sido obligadas a abandonar su país o desplazarse de sus casas por culpa de los conflictos bélicos. Los que logran traspasar las fronteras de sus propios países, nos explica Agni Castro-Pita, representante de la oficina de ACNUR en España, pueden acogerse a la protección internacional como refugiados, de acuerdo con la convención firmada en 1951.

Los desplazados estarían teóricamente bajo el paraguas de sus propios países, lo que muchas veces se traduce en nada. La radiografía se hace más compleja y borrosa: unos 25 millones de desplazados internos no pueden acogerse a la protección internacional como refugiados.

Detrás de la desesperación que empuja a estas inmensas poblaciones flotantes están las guerras y la persecución, por supuesto. Si nos elevásemos lo suficiente para contemplar hoy mismo la Tierra y pudiéramos mirar a través de los ojos de los satélites militares de reconocimiento, contemplaríamos un mundo en un volcánico estado de guerra. Al final del pasado milenio, 35 países ardían en 41 conflictos, de acuerdo con la organización canadiense Plughshares.

Durante 2008, el número de enfrentamientos armados descendió hasta 31. El último ha estallado el pasado mes de octubre en la República Democrática del Congo, al norte de la provincia de Kivu, cuando un grupo de rebeldes atacó al ejército congoleño. En menos de seis semanas, 250.000 personas tuvieron que huir de sus casas, y el número estimado en la actualidad en esa provincia se acerca al millón, según Unicef, trayendo las escenas, tristemente familiares, de asesinatos, violaciones y saqueos de casas y tiendas.

El año pasado, Afganistán continuó siendo el primer productor de refugiados. En 28 años de conflicto -incluyendo la última guerra-, y a pesar del retorno de cuatro millones de refugiados desde 2002, Pakistán e Irán siguen dando cobijo a más de tres millones de afganos; la franja de Gaza y Líbano acoge a más de dos millones de palestinos en 59 años de conflicto. Y la guerra abierta entre el Gobierno sudanés en el oeste del país, en Darfur, contra los grupos de las milicias islámicas, emprendida en 2003, ha desplazado a 2,5 millones de civiles. Y el número de iraquíes desplazados dentro y fuera del país se acerca a los 4,5 millones.

 Otras cifras revelan una sobrecogedora estrategia militar, que tiene en su punto de mira a la población civil. Sólo así se explica la muerte de dos millones de niños durante los años noventa. O que algo tan inofensivo como un colegio se convierta en un objetivo estratégico. Los conflictos bélicos en Mozambique conllevaron la destrucción del 45% de las escuelas, según el ACNUR. Hoy, quizá el número de refugiados sea menor que antes, según Castro-Pita, "pero hay un mayor aumento de desplazados internos".

El caso de Sudán es ilustrativo. Darfur es el último de los conflictos que se extienden a lo largo de casi un cuarto de siglo en este país, una guerra que ha colocado unos 300.000 refugiados sudaneses directamente en países como Uganda, Kenia, Etiopía y Egipto. Pero Sudán es también un país de acogida de refugiados. Su parte oriental, una de las menos desarrolladas, ha dado cobijo a más de 135.000 personas llegadas de Etiopía y Eritrea, países que llevan décadas desangrándose en guerras. "En Sudán, nosotros trabajamos con refugiados que han llegado hasta allí, pero al mismo tiempo asistimos a desplazados internos sudaneses", asegura Castro-Pita. "Se produce, además, una incidencia de sudaneses que salen a buscar asilo a los países vecinos".

El año pasado, la inestabilidad en el vecino país, Chad, produjo un flujo migratorio de unos 20.000 chadianos que alcanzó el oeste de Darfur en busca de refugio, al tiempo que desde Darfur han escapado a lo largo de estos últimos años cerca de 250.000 refugiados a los campos de Chad.

Uno de ellos es un niño de 12 años llamado Zanussi Nimir. Ahora vive en un campo de refugiados en Nyala, Chad, pero tuvo que salir de su aldea precisamente por culpa del ataque de soldados sudaneses. Nimir recuerda perfectamente los tiros en la distancia mientras cuidaba de un rebaño de ovejas en una zona desértica de Darfur. Su madre le cogió de la muñeca junto con uno de sus hermanos. Escaparon a través del desierto. Los soldados patrullaban los alrededores y la única esperanza para Nimir consistía en esconderse tras unos arbustos resecos y rezar. Aquel día, el viento sopló fuerte, se levantó arena. Tardaron tres días en cruzar la frontera. Y frente a un gran lago, ya en Chad, logró reunirse con el resto de su familia. El asalto a su aldea había dejado casas quemadas y vecinos asesinados. Éste es su testimonio, recogido por la periodista Natalie Righton: "Tuvimos suerte, porque la tormenta de arena nos hizo invisibles. Unos días después, vino un hombre blanco al lago y dijo que nos iba a ayudar. Nos aseguró que ya no tendríamos que pasar miedo nunca más. Su nombre era Naciones Unidas".


Nimir y su familia reciben cada primera semana del mes ayuda alimentaria directa de ese hombre llamado Naciones Unidas -dos sacos de arroz, uno de judías, aceite vegetal, sal y azúcar-. Los suyos están acostumbrados a las duras condiciones del desierto, extraen agua para beber y cocinar, y saben lo valiosas que son las ovejas o los camellos por la leche nutritiva que proporcionan. El chico acude a la escuela, una desencajada tienda de plástico en cuyo interior apartan a los niños a la derecha y las niñas a la izquierda. Hasta que llegó al campo como refugiado, nunca había ido al colegio: una nota positiva después de salvar la vida. Sin embargo, los campos de acogida, en muchos casos, son como bolsas en las que se detiene el tiempo: una vez que se cae en ellos, el futuro puede esfumarse para siempre. "Hay niños que han nacido y que mueren en un campo de refugiados y que no han conocido otra cosa que las rejas de un campo de refugiados", asegura María Jesús Vega, responsable de relaciones externas de la oficina del ACNUR en Madrid. Ella conoce la realidad de estos campos repletos de refugiados somalíes, localizados en Dadaad, al noreste de Kenia. A finales de 2006, las tropas gubernamentales somalíes, con ayuda del ejército etíope, derrotaron a las milicias islámicas y recuperaron el control de Mogadiscio, la capital. Pero la guerra no cesó: los constantes hostigamientos entre contendientes empujaron a mediados de 2007 auna oleada humana de 750.000 personas fuera de sus casas. Lo que significa más presión para los campos de refugiados en países limítrofes, como es el caso de Kenia.


"Dadaad se encuentra en una zona semidesértica, a unos ochenta kilómetros de la frontera con Somalia. En la actualidad viven allí unas doscientas mil personas, la mayor parte somalíes", asegura Vega. Esta población está repartida en tres campos. "Allí hay gente que está viviendo desde hace más de quince años". Son ciudades prisión. Las autoridades kenianas no permiten que los refugiados salgan de los campos. ¿Cómo controlar la seguridad de decenas de miles de personas? Al depender del país que los acoge, la seguridad es muy endeble. Los campos de refugiados no siempre otorgan refugio.

En Gueckedou, al sureste de Guinea, se han venido organizando hasta 60 campos de acogida desde 1998 para recibir a más de 300.000 personas procedentes de Sierra Leona, desde el momento en el que los rebeldes del Frente Unido Revolucionario (RUF) fueron desalojados del poder. Este país africano vivió una década sangrienta cuyos horrores aún resuenan. Las organizaciones no gubernamentales denunciaron por entonces casos de niños sometidos a abusos sexuales en los mismos campos, bien por familiares cercanos o al cuidado de otras familias, y niñas que se han visto obligadas a prostituirse. La ubicación de muchos de los campos, peligrosamente cerca de la frontera con Sierra Leona, les ha expuesto a los ataques de las guerrillas, a matanzas y secuestros. La protección a veces es una ilusión; los informes de Naciones Unidas hablan de historias de terror en las que los niños fueron secuestrados por los demonios que creían haber dejado atrás.

La organización Human Rights Watch documentó la presencia incluso de combatientes en estos campos de refugiados con "un número grande de niños soldado en sus filas". Desde que acabó la guerra civil en 2002, Sierra Leona experimenta una transición pacífica con unas elecciones democráticas que en 2007 dieron el poder al partido de All People Congress (APC), cuyo presidente es Ernest Bai Koroma.

Las historias de niños soldado secuestrados, entrenados y a veces drogados para matar han dado la vuelta al mundo. Jonathan pudo convertirse en uno de ellos. De carácter afable y abierto, ahora tiene 24 años, se expresa en un español bastante razonable y tiene una buena caligrafía. Escribe el nombre de la zona semidesértica donde vivía, Adi Quala, al norte de Eritrea. "¿Qué echas de menos?". "Nada", responde con rapidez.

Cuando tenía 16 años, los soldados entraron en su casa, le registraron y le pidieron la documentación. "Yo estaba muy gordo por entonces y no creyeron que tenía los dieciséis". Explica que el reclutamiento de los jóvenes en Eritrea es obligatorio, sobre todo en época de guerra. Los enemigos son los etíopes, hay un condicionamiento político para odiarlos. Jonathan muestra su carné de testigo de Jehová, asegura que su religión le impide empuñar un arma, pero es llevado a una cárcel militar, Brigada 6, y luego trasladado a otra. En una cárcel de Eritrea hay golpes y palizas, por supuesto. Y tortura psicológica. Un compañero es arrastrado fuera por los soldados. Poco después, a Jonathan le llega el eco de un solo disparo. Uno solo. Luego le cuentan que le han matado. Ocurre varias veces. En ocasiones piensa que es un engaño, un tiro al aire, un ardid para obligarle al reclutamiento, pero no los vuelve a ver.

Jonathan estuvo encarcelado durante un mes, pero un soborno al jefe de la cárcel le abrió las puertas a la libertad. Alguien le trasladó en coche de madrugada y le llevó hasta la casa de su abuelo. El dinero salió de su entorno familiar. Vinieron a buscarle de nuevo dos semanas después con intención de reclutarle, pero no estaba en la casa en ese momento. Vivió un tiempo con su tío y tuvo que salir del país. Pasó casi tres meses en Egipto con un visado de turista, y antes de que expirase, logró un billete para trasladarse hasta Honduras para de allí dar el salto a EE UU y encontrarse con su padre, que tenía la nacionalidad norteamericana: primero una escala en Barcelona, luego otra en Madrid. Aquí, las autoridades le explicaron que no podría proseguir el viaje y tendría que regresar a Eritrea. Entonces, Jonathan pidió asilo y solicitó en España el estatuto de refugiado. Tuvo suerte. Ahora trabaja como auxiliar de biblioteca en Televisión Española.

De acuerdo con Pablo Pérez, religioso mercedario que ha trabajado con niños refugiados y coordinador del programa La Merced, casas de Refugiados e Inmigrantes Menores y Jóvenes no Acompañados, "España no es tierra de asilo. Sólo el 5% de las resoluciones resulta positivo". Tanto la legislación sobre el refugiado como la identificación de la persona que pide refugio van por detrás. La inmigración y las leyes de extranjería resultan demasiado opacas y miopes para distinguir al emigrante económico, que llega ilegalmente a nuestro país en busca de una vida mejor, y la persona que ha sufrido persecución probada por causa de sus ideas políticas, raza, sexo o procedencia. Se trata de un cajón de sastre: en cierto sentido, el problema es análogo al de la esclavitud actual, cuando las autoridades carecen de la sensibilidad suficiente para distinguir al emigrante ilegal del hombre o mujer que es objeto de tráfico por las mafias y que se convierte en esclavo laboral o sexual. Pérez cuenta historias terribles, como la de un menor de 13 años que un día, a la vuelta del colegio, comprobó que su poblado, ubicado en algún lugar entre la frontera de Liberia y Costa de Marfil, estaba ardiendo. Encontró a su padre con una guadaña en la mano derrumbado delante de la puerta de su casa. Había sido asesinado por intentar proteger a su familia, su madre y sus tres hermanos pequeños, y todos estaban muertos. "Las personas mayores del pueblo le dijeron que se dirigiera a un puerto, y el chico acabó embarcándose como polizón, llegando finalmente a Canarias. Y de allí nos lo envían a nuestra casa", dice Pérez. El chico empezó una nueva vida, y tras el primer año en un colegio privado, fue nombrado delegado de curso.

El terror que provoca en un menor africano la huida a través de un caluroso y polvoriento paisaje para escapar de la muerte debe de ser de la misma clase en todos los lugares. Como el de un niño de nueve años que tuvo que huir a través de las montañas del Himalaya por culpa del hostigamiento de los militares chinos. Es el caso de Lobsang Lungtok. Su testimonio fue recogido por Ton Koene cuando tenía 12 años. Ahora vive en la capital de Nepal, Katmandú, como un monje. El viaje no fue nada fácil. Duró seis días, y Lungtok aún recuerda el color negro de la congelación que vio en los dedos de las manos y los pies de tres personas que le acompañaron en la escapada junto con sus padres. Gracias a los yaks, pisando sólo por donde estos animales pisaban, consiguieron evitar los terrenos blandos y las trampas bajo la nieve. Lograron atravesar la frontera que separa a Tíbet de Nepal, aunque de vez en cuando veían el humo de las hogueras que los soldados chinos hacían para calentarse. "No querían que traspasáramos la frontera, y si nos hubieran visto, nos habrían disparado. Me enfadé, pero mi padre me dijo que callase y no me moviera, ya que de otra forma los soldados chinos nos habrían oído".

Es una entrada ilegal, por supuesto. El Gobierno chino tiene un acuerdo con Nepal para que no acepte más refugiados tibetanos. Pero el hecho es que estos niños y sus familias siguen arriesgándose en las montañas para alcanzar el borde con Nepal. Hace casi sesenta años, China se anexionó Tíbet. Eso ha ocasionado un desplazamiento de unas 150.000 personas, muchas de ellas, niños. Hay algo en la sangre de muchos de estos chicos tibetanos que les impulsa a estudiar budismo y convertirse en monjes, ya que pueden recibir educación y alimento. Pero eso choca radicalmente con las restricciones impuestas por los chinos, que dejan abiertos sólo un número limitado de monasterios. "Como consecuencia, la mayoría de los niños en Tíbet no pueden estudiar budismo ni convertirse en monjes", dice Koene. Esta situación les impulsa a salir del país, a veces sin la compañía de sus padres. "La mejor descripción que podríamos hacer de ellos es que son refugiados religiosos".

Mugi Songi, una chica birmana que ahora vive en un campo de refugiados en Tailandia, pertenece a la etnia kayan, cuyas mujeres son conocidas como las mujeres jirafa. Desde los cinco años, la niña lleva en el cuello una serie de anillos metálicos que pesan cuatro kilos y que proporcionan la ilusión de un cuello eterno. La aldea de Songi, Nai Soi, se encuentra ubicada en plena selva tailandesa. La dictadura militar en Myanmar ocupa el décimo lugar entre los países fuente de refugiados, con un número estimado en unos 203.000 en 2007, de acuerdo con la agencia internacional del ACNUR.

Myanmar llamó la atención de la prensa internacional por culpa del espantoso ciclón Nargis, que dejó unas 77.000 víctimas y miles de desaparecidos en mayo del año pasado. Luego, el país se esfumó para los medios de comunicación. Songi tuvo suerte. Ahora acude a la escuela en Nai Soi. Su padre tenía un elefante en Myanmar con el que recolectaba madera del bosque, pero tuvieron que abandonarlo por lo peligroso del viaje. Su madre lleva una tienda en la que se venden souvenirs para los turistas. Nai Soi acoge a unos trescientos birmanos, y la mitad pertenece a esta etnia donde las chicas alargan sus cuellos con los anillos a su alrededor. La proximidad con la ciudad de Mae Hong Son atrae a los turistas al campo de refugiados de Nai Soi: pagan una entrada por pasar. Pueden fotografiarse con una niña o mujer kayan por unos 5,5 euros (250 baths tailandeses). Los oficiales tailandeses se llevan su parte y proporcionan estipendios mensuales a las mujeres jirafa.

Las que llevan los anillos cobran más, entre 33 y 70 euros al mes. La vida aquí es mucho mejor que en otros campos. Songi es una refugiada y no puede salir de su aldea, pero estudia y puede comunicarse en cuatro idiomas, incluido el español. Algunas organizaciones humanitarias han rechazado este turismo calificándolo como "un zoo humano, éticamente inaceptable", dice Koene.

Es una definición discutible. ¿Se critica a un grupo de refugiados por cobrar una entrada y vivir mejor que otros? Por otra parte, algunos medios de prestigio como The New York Times o Los Angeles Times vienen recogiendo desde hace años testimonios de mujeres que denuncian que se han visto obligadas a llevar los pesados anillos en el cuello en contra de su voluntad para que el negocio no decaiga; el periódico digital australiano The Age narra la historia de Mu Lon, una mujer que llevó los anillos cuando tenía 12 años. Ahora tiene 23, se ha despojado de ellos, pero las autoridades no le permiten emigrar a Nueva Zelanda o Finlandia por el temor a que se produzca un éxodo de las mujeres jirafa, a pesar de que cumplen los requisitos de la Oficina Internacional de ACNUR para ser reasentadas en otros países. Falta la firma del gobernador de Mae Hong Song, que ha justificado su negativa, según el citado medio, por considerar a las mujeres jirafa "una especie en peligro de extinción que necesita protección".

Koene se refiere a las conversaciones que ha mantenido con algunas de estas refugiadas. "Me dijeron que si no querían llevar los anillos, no tenían por qué hacerlo. Nadie les forzaba a ello. Hay gente que ha tenido problemas, mientras que otros creen que es su elección el exponerse como una atracción turística.

Si no desean hacerlo, pueden volver a los campos principales". A este fotógrafo holandés le han pedido que no escriba nada negativo sobre la aldea, ya que sus miembros dependen de los ingresos de los turistas, y de no ser así, perderían un contacto con un mundo exterior que necesitan.

Los millones de niños refugiados retratan duramente la condición moral del mundo, de la propia humanidad. Al mismo tiempo, estos niños nos enseñan que los sueños son posibles. María Jesús Vega nos relata el caso de Abass Mohamed, un chico somalí que ahora tiene 25 años. Llegó a los campos de refugiados de Dadaad junto con su familia en 1992 y los abandonó 16 años después. "Abass estudió en la escuela del campo de refugiados y en 1997 fue el segundo mejor estudiante de la región. Su mérito fue haber estudiado en condiciones durísimas, a 45 grados centígrados por las mañanas, sin apenas material ni libros, sin electricidad y viviendo en una choza de dos habitaciones en las que conviven 11 miembros de su familia". La milagrosa visita de un profesor de la Universidad de Princeton, que supo de los progresos del joven gracias a los trabajadores sociales del campo, cristalizó en 2005. Abass obtuvo una de las tres becas ofrecidas por la prestigiosa Universidad de Nueva Jersey (EE UU) y fue aceptado. Comenzó a estudiar biología en 2006. ¿La razón? "Trata sobre la vida", manifestó un año después en una conferencia en la misma universidad.

"No importa realmente si estás en Colombia, Sudán, Myanmar o en China", concluye Koene. "Los niños siempre son los mismos; tienen los mismos deseos y sueños, y las mismas dificultades, a pesar de las enormes diferencias culturales entre ellos. Estoy asombrado aún por lo fuertes que son, cómo logran enfrentarse a todos los problemas y ansiedades que les asaltan cada día, la escasez de alimento y agua, la falta de escuela, o la violencia. Sonríen. Si no lo sabes, no lo ves".




sábado, 29 de enero de 2011

Poesía en la cocina.


Para su cuerpo el hombre
busca alimento,
y para el alma algo que esponje
su pensamiento.



Si se cultiva,
de la comida se hace arte,
y hay recetas exquisitas
en todas partes.
Hay cultura del vino
y de la mesa,
comidas de amigos
y de promesas.



De Ávila la Santa
decía -y yo así lo creo-
que Dios mismo anda
entre los pucheros.

En la cocina:
Arte, Cultura, Oración...
Hay también poesía
si se pone imaginación.



¡¡¡Con esta tarta late
más de prisa el corazón:
y si ésta es de chocolate,
te llenará de ilusión!!!


viernes, 28 de enero de 2011

Vigilia en la noche: contenido y espíritu




“Entrada la noche se puso a orar” (Mt14,23)
Primero nos ocurrirá un proceso de purificación y cambio. Se hará pedazos la distancia con el “Dios del cielo” para unirnos definitivamente al “Dios de la tierra”. Una vez encontrado, nosotros las olas, ya no nos consideraremos parte del mar, pues sólo habrá mar. Dios como realidad Una, es como el mar, que se manifiesta en miles de oleajes diferentes pero sigue siendo la misma agua. Sólo el Espíritu hace del mar (Dios) y de la ola (nosotros-mundo) una unidad indivisible en una sana tensión (ya que no son iguales, pero sí son lo mismo). “Todo es ola y mar a la vez ya que en esencia la ola y el mar son agua”. Dios se ha hecho Enmanuel en nosotros “si yo no existiese, Dios tampoco” (maestro Eckhardt), “Dios es como un río que entra en el mar, no puedo distinguir las aguas” (Santa Teresa. 7ª morada)

Noche en oración

“Era un arroyo pequeño, más bien un riachuelo, que nació de una suave lluvia de otoño. El agua caída del cielo aquella tarde, resbaló montaña abajo, y allí apareció él. Así, sin más, sin saber cómo, sin preguntar por qué, sin tener por dónde.
Tan pequeño se sentía, tan reciente su caminar.
Un riachuelo que no era más que agua en movimiento, campo a través, sin prisas por llegar a donde ni siquiera conocía.
Quizás al mar. Quizás.”

1. En el origen, la fuente



(1ª parte)
“Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas…”
Gn1, 2
“Al principio ya existía la Palabra y la Palabra se dirigía a Dios y la Palabra era Dios.” Jn1, 1
“Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé semilla al sembrador y pan para comer, así será mi Palabra…” Is55, 10
“Le dice la mujer: -Señor, no tienes cubo y el pozo es profundo, ¿de dónde sacas agua viva?” Jn4, 11 “
“ … el agua que yo le dé se convertirá dentro de él en fuente de agua que brota dando vida eterna” (Jn 4,14)
… Había un hombre que tenía una doctrina. Una doctrina que llevaba en el pecho, una doctrina escrita que guardaba en el bolsillo interno del chaleco. Y la doctrina creció. Y tuvo que meterla en un arca, en un arca como la del Viejo Testamento. Y el arca creció. Y tuvo que llevarla a una casa muy grande. Entonces nació el templo. Y el templo creció. Y se comió al arca, al hombre y a la doctrina escrita que guardaba en el bolsillo interno del chaleco. Luego vino otro hombre que dijo: El que tenga una doctrina que se la coma, antes de que se la coma el templo; que la vierta, que la disuelva en su sangre, que la haga carne de su cuerpo… y que su cuerpo sea bolsillo, arca y templo… (León Felipe)

2. En el camino, el río



(2ª parte)
“Del zaguán del templo manaba agua (…) El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia levante. Midió quinientos metros, y me hizo atravesar las aguas: ¡agua hasta los tobillos! Midió quinientos metros, y me hizo cruzar las aguas: ¡agua hasta las rodillas! Midió otros quinientos, y me hizo pasar: ¡Agua hasta la cintura! Midió otros quinientos: era un torrente que no pude cruzar, pues habían crecido las aguas y no se hacía pie.” Ez47, 1.3-5
“Le dice Jesús: -Yo soy el camino, la verdad y la vida.” Jn14, 6
“Me mostró un río de agua viva, brillante como cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero. En medio de la plaza y en los márgenes del río crece el árbol de la vida…” Ap. 22, 1-2
… Ya en la antigua Grecia, el filósofo Heráclito se dio cuenta de que uno no puede nunca bañarse dos veces en el mismo río. Todo cambia y fluye. El río cuyas aguas nos mojan al meternos por segunda vez habrá cambiado casi por completo, ninguna de sus gotas será la misma, aunque se llame de la misma manera y transcurra por el mismo cauce. Y tampoco nosotros seremos los mismos, si nos mojamos…

3. En el final, el mar



(3ª parte)
“Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: -Boga mar adentro y echa las redes para pescar” Lc5, 4
“El se despertó e increpó al viento y al oleaje; cesaron y sobrevino la calma. Les dijo: ¿Dónde está vuestra fe?” Lc8, 24-25
“Todos los seres vivos que bullan, allí donde desemboque la corriente tendrán vida, y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.” Ez47, 9
“Al oír Pedro que era el Señor, se ciñó un blusón, pues no llevaba otra cosa, y se tiró al agua.” Jn21, 7
…. Una muñeca de sal recorrió miles de kilómetros de tierra firme, hasta que, por fin, llegó al mar. Quedó fascinada por aquella móvil y extraña masa, totalmente distinta de cuanto ahí a visto hasta entonces. «¿Quién eres tú?», le preguntó al mar la muñeca de sal. Con una sonrisa, el mar le respondió: «Entra y compruébalo tú misma».Y la muñeca se metió en el mar. Pero, a medida que se adentraba en él, iba disolviéndose, hasta que apenas quedó nada de ella. Antes de que se disolviera el último pedazo, la muñeca exclamó asombrada: «¡Ahora ya sé quién soy!»…..







jueves, 27 de enero de 2011

   Paleta en las manos de Dios...


Dorados tonos 
Dorados tonos de la naturaleza, paleta en las manos de Dios,
Tanto amor, tanta belleza alegrando a los ojos míos...

Imagen de las tierras benditas de Canada...


Jamás te sientas en soledad... así cómo este árbol, 
aparentemente solitario en la vasta paisaje, 
tengas certeza de que siempre habrá el sol para te abrazar, te calentar...
 y mismo después de él se poner el el horizonte, 
podrás contar con a presencia de las estrellas, 
 fieles amigas a te calentar desde el  infinito. 
Nadie está solo cuando disfruta la presencia de las criaturas de Dios...


La paisaje del invierno también tiene su magia...

... pero los encantos de otoño son únicos...


Arquitectura Divina...


Benditas son las manos que diseñaran y esculpieron esta obra maestra.
Muchas veces vemos estas bellezas sin reflexionar sobre lo cuanto felices
somos nosotros que disfrutamos del placer de poder ver, mirar,
apreciar e tantas posibilidades más,
a partir de nuestros ojos saludables.
Agradezco, mi Dios, por mi visión perfecta.

Imagen de Noccalula Falls, tierras benditas de EEUU...


En el escenario de la Madre-Naturaleza han pasado infinitos espectáculos .
Es un privilegio apreciar dos al mismo tiempo:
el encanto de la catarata y la magia del poner de sol...
Una fiesta para los ojos y para el alma...

Imagen de Iguaçu, tierras benditas de Brasil, Argentina y Paraguay...


 

Es difícil no creer que estos son
dulces y diáfanos copos de algodón por los aires...
 una cascada de plumas... de espumas fluctuantes,
como diría el gran poeta brasileño Castro Alves.

Imagen de Victoria Falls, tierras benditas de África...

 

Ciertas imágenes no necesitan palabras...


Dos íconos sagrados de las tierras benditas de Japón:
El Monte Fuji y los cerezos en flor... 
captar a ambos es un momento de feliz inspiración...


 
Este aquí debe ser el portal del paraíso...

Flor de cacto...


No te confía totalmente en apariencias...
Así como la planta del cacto, tan áspera,
tan rústica, aparentemente tan seca y estéril...
pero que oculta un poder casi divino de exponer
a la naturaleza tan sublime y delicada flor...
Así también los seres humanos
pueden ocultar detrás de una aparente rusticidad,
un alma especial, el bien, la bondad,
el don de contribuir con
frutos de solidariedad para un mundo mejor.


Voy siguiendo mi camino, apreciando la paisaje otoñal...
Mis ojos miran una sencilla hoja
que baila en el aire, como a me decir adiós, en fluctuante despedida...

Explosión de alegría,
fascinante profusión de colores,
Como fue un día 
 la explosión de mis amores...


La pequeña hoja, finalmente, reposa sobre el suelo.
Ya non la percibo más;
 ella se ha mezclado con infinitos otros
 puntos amarillos del suelo de otoño...
se ha entregado a su inevitable destino de participar
del proceso de transformación de la naturaleza,
para un día retornar en alguna nueva paisaje,
como a hacerme recordar que...

...la vida se mueve en ciclos 
de hacer y deshacer,
que hay sentimientos que mueren,
que ardientes pasiones enfrían, 
que toda gloria es efémera...
pero que os ciclos favorecen 
el renacer de la esperanza -
– e este, sí, es duradero... es eterno
en todos los corazones humanos...



En homenaje al Lago Como, de Italia.
Vea abajo imágenes de este lago encantador...
 

Tierras benditas de Italia, cuna y hogar de mis amores...





Esta linda música que está oyendo es "Le Lac de Como",
en homenaje al Lago Como, de Italia.
Vea abajo imágenes de este lago encantador...




Dorados tonos de la naturaleza,
Paleta en las manos de Dios,
Tanto amor, tanta belleza
Alegrando a los ojos míos...

El crepúsculo, con su magia,
Colorido, intenso, breve,
Divino toque irradia
Y hace mi alma leve...

 Oriza Martins