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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

domingo, 6 de febrero de 2011

"Vosotros sois sal y luz".


"Vosotros sois la luz del mundo".

La invitación que hace Jesús en el sermón del monte (Mt 5) a ser sal de la tierra y luz del mundo, viene precedida por las bienaventuranzas.
El camino hacia el Reino es camino de felicidad, de gozo.
Nosotros que hemos recibido este anuncio, y que andamos por este camino, estamos llamados a ser testigos.
 Es una invitación acompañada de advertencias: si la sal se vuelve sosa...No se enciende una lámpara y se pone debajo del celemín...Lo que recibimos hemos de anunciarlo, si no se hace anuncio nuestro propio vivir se convierte en insípido y falto de luz.

Pero no somos los dueños de la luz; Cristo es la Luz (Juan 1,9) nosotros sólo intentamos reflejar esa luz recibida.
Estamos llamados a iluminar este mundo nuestro, sabiéndonos iluminados por el amor del Padre manifestado en Jesús, y habitados por el Espíritu.

Sólo podemos iluminar saliendo al encuentro del otro, de los otros, poniéndonos a caminar al ladode los hombres: "Los gozos y la esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo". (GS 1).

Hemos de evitar la tentación de querer deslumbrar en lugar de iluminar; iluminar no es deslumbrar, la luz como la sal es humilde, sirve si no se deja ver demasiado, si no busca los primeros planos, si no le asusta desaparecer.

Nuestra vocación a ser luz, es una llamada personal que toca a la libertad personal, pero es también una llamada comunitaria a vivirlo en plural como nos dice Jesús:
"Vosotros sois...Vosotros sois..."


"Sal y Luz del mundo".


Palabras de Jesús: 


 "Vosotros sois la sal de la tierra...


Vosotros sois la luz del mundo".
(Mt. 5, 13 ss)

D. Félix González de los Sagrados Corazones, nos explica:

"Con estas palabras, Jesús define quiénes son sus discípulos. No dice Jesús "deberíais ser", sino "sois".
Sólo si somos sal de la tierra y luz del mundo, podemos saber si somos de verdad, y no sólo de nombre, discípulos suyos.

Ser sal, significa en lenguaje metafórico, llenar la vida de sabor de evangelio y llenarla de contenido en línea, la línea del Reino:
- Es saber condimentar todos nuestros actos con la alegría de saberse hijos de Dios.
- Es desterrar la tristeza, por el hecho de ser menos y poseer menos.
- Es conformarse con el último lugar, sabiendo que ante Dios no hay primeros ni últimos.
- Es saber poner esperanza donde falta, paz en vez de violencia.
- Es, sobre todo, derramar amor a corazón abierto.

Ser luz, es abrir la vida a la verdad, al entusiasmo, a la generosidad, al perdón a la confianza en el Dios fiel:
- Es iluminar los caminos de la vida y desterrar las tinieblas del corazón del mundo.
- Es curar las cegueras voluntarias, romper cadenas de esclavitud.
- Es estar anclado fuertemente en Dios.

Pero el Señor también dice que "si la sal se vuelve sosa; si la luz se pone debajo del perol de nada sirven".

Y ese es el riesgo de los discípulos.
Ese es el verdadero trauma que se produce cuando no somos lo que Jesús pone como condición para seguirle: sal y luz.

Jesús, con las palabras citadas por Mateo no nos hace una invitación, ni una oferta, ni una meta que alcanzar. Sencillamente, pone unas condiciones para ser sus discípulos.
No dice debéis ser, debéis intentar, no; dice "vosotros sois". Y si no somos (sal - luz), no somos sus discípulos; seremos aprendices de discípulos o futuros discípulos.

En la famosa "Carta a Diogneto", se dice: "Lo que es el alma en el cuerpo, son los cristianos en el mundo".
El alma es lo que vivifica y anima el cuerpo.

Los cristianos ¿vivificamos y animamos suficientemente este mundo?

La respuesta más acertada sería decir: unos, sí, y otros, no.

Pero no se trata de las individualidades, siempre expuestas a la debilidad y al cansancio.
Se trata de los cristianos como comunidad universal (eclesial). Y en este sentido, dejamos mucho que desear.

Somos unos 1700 millones de cristianos en el mundo, un número impresionante, con una gran fuerza potencial de influencia y testimonio.
No podemos negar que la cristiandad ha influído muchísimo a lo largo de la historia, y sigue influyendo en grandes sectores; pero no podemos gloriarnos, ni estar satisfechos, de lo que no hacemos o influímos.

Un reducido número de apóstoles y discípulos de Jesús, fueron capaces de cambiar gran parte  del gran mundo greco-romano, en condiciones mucho más árduas que hoy.

Cuando los cristianos nos convertimos en "cristiandad", perdimos gran parte de la fuerza testimonial; la única que arrastra y convence.

Aunque el Espíritu Santo no cesa de transformar a personas y pequeños grupos, que son capaces de poner su fuerza en el Dios de Jesucristo, y ser referencia transformadora en sus ambientes. "Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra". (Hch 1, 8)".


sábado, 5 de febrero de 2011

¿Por qué veneramos el crucifijo?



El P. Jordi Rivero nos explica:

¿Por qué veneramos el crucifijo si ya Jesús ha resucitado?


Los protestantes se preguntan por qué los católicos exhibimos la Cruz con el cuerpo de Cristo, si ya Jesús ha resucitado.

La Cruz es parte inseparable del misterio pascual que incluye:
Pasión, Muerte y Resurrección.

Los católicos profesamos que Cristo ha muerto por nuestros pecados y ha resucitado glorioso.

El crucifijo en ninguna manera niega la resurrección sino que manifiesta la seriedad de nuestros pecados y el amor infinito con que Cristo murió por salvarnos.

Jesús enseñó:
"Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces sabréis que Yo Soy".
(Juan 8. 28).

La Cruz, es mencionada explícitamente 29 veces en el Nuevo Testamento.
Muchas más veces se refiere a ella sin usar la palabra exacta.
No es el madero en un sentido material en lo que ponemos nuestro corazón, sino en Jesús, que por nosotros colgó de él.
Él es quien nos atrae.

Jesús nos dijo:
"Y yo cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí".
(Juan 12, 32).

Esta enseñanza es válida para todos los tiempos.
Contemplar a Jesús "levantado" en la Cruz es clave para conocerlo íntimamente.

San Pedro y San Pablo, proclaman la Cruz sin cesar.

¿Acaso no sabían ellos que Cristo ha resucitado?
Claro que sí, pero comprendían la importancia de tenerla siempre presente, porque ella es el poder de Dios contra todas las fuerzas infernales:
las fuerzas de la carne, es decir de nuestro ego. La carne tiende a su placer, su conveniencia, su engrandecimiento; la Cruz pone a muerte todo eso para que reine el Amor.
(Hechos 2, 36).

"Sepa pues, con certeza toda la casa de Israel, que Dios ha constituído Señor y Cristo a este Jesús, a quien vosotros habéis crucificado".
(Gálatas 2, 19).

"En efecto, yo por la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios: con Cristo estoy crucificado".
(Gálatas 5, 24).

"Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias".
(Gálatas 6, 14).

"Lo que es a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo".
( I Corintios 1, 13).

¿Está dividido Cristo?
¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros?

Los cristianos siempre hemos tenido la Cruz como signo del amor y poder de Cristo.
Hay amplia evidencia que desde los primeros siglos se levantaban cruces como signo de la fe en Cristo.

A los que nos atacan por llevar la Cruz en el cuello o tenerla en un lugar de honor en nuestras casas o por erguirla sobre un lugar visible, hemos de responder con San Pablo:
"Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan -para nosotros- es fuerza de Dios".
( I Corintios 1, 18).

Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios".
( I Corintios 1, 23-24).

La Cruz, sea que tenga representado el cuerpo de nuestro Salvador, o no, es el mismo signo.

Pero los católicos solemos representarla con Su cuerpo por el valor que tiene contemplar su pasión, el amor con que nos salvó.

Jesús nos ordenó a abrazar también nosotros la Cruz:
"Entonces dijo Jesús a sus discípulos:
"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame".
( Mateo 16, 24).

Contemplarle en la Cruz nos sana espiritualmente, como sanó al ladrón que estaba junto a Jesús cuando Él le dijo:
"Hoy estarás conmigo en el Paraíso".
( Lucas 23, 43).

También sanó al centurión que estaba a los pies de la Cruz, que se convirtió y dijo:
"Este Hombre era el Hijo de Dios".
( Marcos 15, 39).

Contemplar el crucifijo es un acto de fe. Nos inspira a tener la misma actitud que "Cristo, que se humilló y obedeció hasta la muerte, incluso hasta la muerte por crucifixión".
( Filipenses 2, 5-8).

El crucifijo hace visible el sacrificio de Jesús y de esa manera nos llama a "ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios a través de Jesús".
( Pedro. 2, 5).
Y a "ofrecer nuestros cuerpos como un sacrificio vivo".
( Romanos 12,1).

La revelación del amor perfecto es la Cruz, mientras que la Resurrección es su victoria.



La Cruz le costó a Jesús inmensos sufrimientos que aceptó libremente por nosotros.
La Resurrección manifiesta su poder sobre la muerte, su gloriosa victoria.

Cristo transformó el sentido de la Cruz.
Antes era la vergüenza e ignominia más grande posible.
Ahora es la gloria y la victoria máxima.

Amor a la Cruz nos comunica la gracia para ser fieles en nuestras cruces unidas a la Suya.

Es una costumbre muy antigua representar a Jesús en diferentes momentos de su vida.
En las catacumbas vemos que los cristianos de los primeros siglos expresaban su amor a Jesús por medio de imágenes.

Los que se oponen al crucifijo, ¿acaso no muestran imágenes de Jesús cuando era Niño, en Navidad?.


La imagen del Niñito Jesús representa un momento de Su vida al igual que Su crucifixión representa otro, y este es el momento que cambió para siempre nuestras vidas.


¡Te adoramos oh Cristo y te bendecimos
porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo!
Amén.


El antipadrenuestro.



La oración más propia del cristiano, sea cual sea su Iglesia o confesión, es el Padrenuestro, la oración del Señor.
La rezamos con frecuencia, por desgracia muchas veces, sin demasiada atención, como una cantinela repetida y sin captar el sentido profundo de sus palabras, el sentido profundo de sus ideas y el compromiso que supone también.

El Padre Nuestro es tan importante, que los primeros libros para enseñar a los cristianos a rezar en los primeros siglos de la Iglesia, eran simplemente comentarios al Padrenuestro, aprendiendo el Padrenuestro se aprendía a rezar y a orar; además, si uno quiere saber qué es el cristianismo, con ver el Padrenuestro, tenemos un resumen de todo el Evangelio, de toda la doctrina cristiana; y si un@ quiere vivir en cristiano, conque viva el Padrenuestro, ya tiene todo hecho.

Pero cuando nosotros rezamos el Padrenuestro tan repetidamente, ¿nos vamos convirtiendo a él, o inconscientemente lo que queremos es que él se convierta a nosotros?

Hoy se habla en distintos ámbitos:
- En el mundo del márketing.
- De la dinámica de grupo.
- De la psicología.
- De lo que se llama las agendas secretas...
En una negociación, una cosa es lo que dice el negociador, y otra cosa lo que pretende realmente, lo que aparece en su agenda pública, la que tiene encima de la mesa, y esa agenda secreta de sus intenciones menos confesables que tiene en su interior.

Quizá también en una relación interurbana, por ejemplo, yo hablo, y doy una imagen e intento convencer al otro de algo que no se puede manifestar tan claramente, porque es mi intención de manipulación de la otra persona.
O bien para mí mismo puede ser que tenga agendas secretas conmigo mism@, que mi manera de pensar sea una, y si me preguntan por ella -por mi ideología, por mis valores- responda de una manera; y por el contrario mi manera de actuar, mi manera de sentir, mi manera de comportarme en la vida, sea absolutamente diferente e incluso interpuesta.
Por eso aparece las incoherencias en nuestra vida.
Por eso decimos:
"Del dicho al hecho va mucho trecho".
Por eso rezamos tantas veces el Padrenuestro, y somos por desgracia todavía tan poco parecidos a la sicología y a la actuación del Padrenuestro.
Por eso vamos a preguntar a nuestra vida: nuestra vida personal, nuestra vida como comunidad cristiana, nuestra vida social, ¿cuál sería nuestro auténtico Padrenuestro?, es decir esa agenda, esa manera de pensar, de sentir, de actuar que corresponde a nuestros deseos más inconfesables, quizá más ocultos, pero por desgracia quizá más reales; no vaya a ser, que aunque recemos muchas veces el Padrenuestro, lo que realmente estemos pensando, y pidiendo, y deseando, y haciendo en la vida sea un antipadrenuestro, un antipadrenuestro que más o menos podía rezarse así.

 Y decir lo siguiente:

"Desconocido y tiránico Padre mío.
El que tu nombre sea santificado es tu problema.
Venga mi reino y el de los de mi cuerda.
Hágase mi voluntad en la tierra, y si existe algo, también en el cielo.
Te exijo mi pan, mi mantequilla, mi mermelada, mi realización, mi comodidad, mi prestigio, mi imagen social, mi progreso económico, mi felicidad, aquí, ahora, y sin condiciones ni obligaciones.
Es tu problema -para eso eres Dios- el concedérselo a los demás; de no hacerlo, no significa que lo tenga que hacer yo, sino que Tú no existes y que la vida es injusta y absurda.
No necesito que me perdones nada, ya no tengo responsabilidad para nada, pues soy fruto totalmente de la biología, o del ambiente, o de la educación, o de la sociedad, o del azar, o del destino etc.etc. Si yo perdonara "me comerían por sopas". "La mejor defensa es un buen ataque". "La tentación es la salsa de la vida", y prefiero un infierno divertido, a ese cielo tan aburrido. Mi medida es el aguante de mi hígado y de mi cartera.
"Del mal no nos libra ni la santa caridad", así que al que le toque que se aguante y que no moleste a los demás.
Amén.
Que así sea.
Porque así lo quiero yo".

Perdónanos Padre, porque no sabemos lo que decimos ni lo que hacemos.

Señor Jesucristo, Tú quisiste compartir con nosotros la fatiga del vivir y del morir; al resucitar de la muerte has liberado nuestro corazón de todo miedo y de toda tristeza, y nos has dado la certeza de participar en tu victoria.


Concédenos reconocerte con la sencillez y el arrepentimiento de Pedro.


Con la alegría desbordanta de la Magdalena.


Y con la esperanza inquebrantable de tu Madre, la Virgen María.

viernes, 4 de febrero de 2011

Corazón de diamante.

 Justina Cabral. Escritora de Mar del Plata, Argentina.
Esperando el día de camping, Pepe se encontraba entusiasmado armando su canoa para pasear por el lago del lugar y Manuela esperaba aquel día con mucha ansiedad. No veía la hora de tomar su salvavidas y la maya floreada que sus padres le habían obsequiado para navidad. La madre y el padre de los pequeños se veían con mucho trabajo preparando deliciosos emparedados de jamón y queso y fantásticos postres de chocolate para la hora del almuerzo... Después de una larga espera el gran día llegó. El sitio era realmente hermoso: La calma que se sentía tentaba a cualquier persona a recostarse contra un árbol a dormir oyendo el canto de los pájaros y disfrutando de un cálido día de sol. Las flores eran de todos colores y de las formas más extrañas que se pudiesen encontrar. El agua azul, azul como el cielo y llena de pequeños peces de colores. Pepe y Manuela encantados con ese maravilloso sitio cogieron sus cosas y partieron a jugar. Salieron corriendo felices con esa magnífica canoa que a pepe le había costado tanto construir y se metieron a navegar al transparente lago. Muchos niños navegaban por el agua, y entre ellos unas niñas que se burlaban de Manuela que no tenía las fuerzas suficientes para remar. Pepe enojado y muy triste por ello comenzó a discutir con las pequeñas y les rogó con lágrimas en los ojos que dejen de molestar a su hermana. En ese dificil momento de discución una de las niñas cayó al agua y comenzó a ahogarse. Entonces, Manuela con gran corazón y sus más nobles sentimientos remó hasta la orilla con todas sus fuerzas, tomó su salvavidas y se lo tendió a la niña para que se salvará. Desde ese entonces la pequeña que se reía de ella aprendió que nunca más debía burlarse de alguién y el alma se le lleno de amistad, amor, y pureza. Desde ese día Dios consigió un ángel más para el cielo con corazón de diamante llamado Manuela.
Fin



El burrito inteligente.

 Carmen María Rondón Misle, escritora venezolana.
Cuento sobre el valor de superarse.


Había una vez en una aldea muy lejana un burrito que soñaba con estudiar pero nadie le hacía caso. Sólo se burlaban de él cuando decía que quería ir a la escuela a aprender.
Tomás lloraba triste. Lo hacían trabajar sin descanso, arriando carretas, cargando pajas y labrando la tierra. Lo mantenían ocupado para que no pensara más tonterías. Tomás no entendía el por qué de tanta injusticia, por qué no le daban una oportunidad de demostrar que era inteligente.
Que tenía el mismo derecho que todos a de estudiar, pero su fama de tonto lo seguía a todos lados, así que decidió marcharse de allí. Tomás se alejó hasta no ver más su aldea, caminaba muy triste ya que ni sus padres lo apoyaban. Llegó al claro de un bosque y escuchó a uno chicos riendo jugaban de lo más alegres.
Tomás se acercó y los miró con asombro, ellos se dieron cuenta y lo saludaron cordialmente.
-Hola amiguito ¿Cómo estás? ¿Qué haces por acá?-preguntó Carlitos el osito.
-Yo estoy bien, un poco sorprendido de verlos acá ¿no deberías estar en la escuela?
-¿Quién eres nuestra madre ja ja? –rieron burlones.
- No pero yo daría cualquier cosa por estudiar y aprender y ustedes que si la tienen ¿la desaprovechan?
- ¿Tu estudiar? -se rió burlándose Luisito el tigrecito
- Pues si yo - dijo molesto.- estoy seguro que se arrepentirán algún día. Adiós.
Sintió rabia, pero mientras más se burlaban, más fuerza le daba para seguir adelante. No descansaría hasta encontrar a un profesor que de verdad lo aceptara en su clase y le diera una oportunidad.
Siguió caminando hasta casi anochecer. Llegó a una casita, tocó a la puerta y la señora tigresa atendió.
-Hola hijito ¿como estas, que deseas?
- Disculpe señora, no quisiera molestar, pero vengo de muy lejos, y estoy cansado y hambriento. Si me da algo para comer y un sitio donde dormir, le compensaré se trabajar muy duro.
-Claro que si no lo dudo, cariño pero los niños no son para trabajar duro sino para estudiar, jugar y aprender a obedecer a sus mayores. Para más tarde cuando sea grande, hay leyes que respetar en nuestra sociedad y eso le ayudara a ser buenas personas. ¿No te parece amiguito?- dijo sonriente la amable y dulce señora tigresa.
-Ya lo creo que sí, señora…
-Señora Amanda.
-Claro que si señora Amanda.
- Y dime mi linda criatura ¿qué haces tan solo por acá y lejos de casa y tus padres?
Tomás contó a la señora tigresa toda su historia mientras esta le servía un plato de frijoles y pan. Ella lo escuchó atentamente. Y finalmente hasta que éste terminó su relato ella suspiro y dijo triste:
-Qué historia más triste mi pequeño, ojala mi Luisito fuera como tu y le gustara estudiar así. Ven, te digo algo: desde ahora este será tu hogar, acá serás muy feliz y serás tratado como mereces. Hiciste bien en seguir tus sueños, nunca se debe renunciar a ellos, debes buscar dentro de tu corazón y que el te guié hasta tus sueños y luego a esforzarse muy duro para lograrlos. Sin embargo le escribiremos a tus padres y le diremos que estas bien, y en cuanto al trabajo colaborar un poco trabajando está bien eso, te crea responsabilidades. Ojala mi Luisito aprenda algo de ti.
Asi fue como Tomás encontró un nuevo hogar. Pasó un tiempo allí ayudando a la señora tigresa a hacer los mandados, limpiar el huerto y otras hacer tareas. El señor tigre también estaba complacido con su estadía. Todos menos Luisito, a quien le molestaba que lo compararan con ese desconocido.
Sin embargo, Tomás siempre trataba de ayudarlo y hasta hacia sus tares y lo cubría en sus escapadas para no entristecer a su mamá. La señora tigresa le enseñó a leer, contar, sacar cuentas. Tomas estaba feliz, hasta que un día un coche se detuvo al frente de la casita de sus protectores. Bajaron el señor y la señora burro.
A Tomás se le detuvo el corazón mientras leía un libro que la señora Amanda le había prestado. Se acercaron a Tomás, mirándolo severamente sin decir una sola palabra, pero éste levantó la mirada desafiante. Nadie lo haría desistir. Estaba decidido a seguir adelante. Los señores tigres salieron a recibirlos.
- Siéntanse bienvenidos- dijeron.
-Así jovencito ¿qué tienes que decir a tu fuga de la casa?
-que si no lo hacía de esa manera no me hubiesen dejado ir
-Claro que no ¿Quién te dijo a ti que los burros nacieron para aprender?
-Pues no se si los burros nacieron o no para eso, pero yo si voy aprender. Es más, ya se leer y escribir, sacar cuentas y no me iré de aquí.- dijo molesto Tomás dio media vuelta y se alejó.
Su padre furioso se disponía a seguirlo y su esposa lo detuvo mirando a los señores tigres que los miraban sin decir nada. Más tarde, en la sala de estar, tomaban te y galletas. Amanda le contó todo a sus padres que finalmente entendieron, y permitieron que Tomás se quedara allí.
Así fue como este pequeño que no se dejó vencer por nada para lograr su sueño de estudiar y llegar a tener un título universitario, fue a la escuela. Estudio mucho y siguió su camino al ser mayor.
Consiguió un trabajo y estudió mucho más. Luisito, en cambio, sólo llego a duras penas a mitad de escuela y comenzó en trabajar en un taller mecánico su amigo oso se fue lejos y solo se supo que trabaja en una tienda de ropa, la mamá de tigrito acepto que no todos nacen para tener títulos universitarios, lo importante es que siempre luchemos por ser mejor cada día, y ser una mejor persona en nuestro mundo, y ser feliz con lo que realicemos.
Se lo que tu quieras ser pero con amor, y con libertad para ser cada día mejor en lo hagas… Burro se graduó con honores de médico, se casó, y sus padres se sentía orgulloso de el, Luisito se hizo su mejor amigo al igual que sus padres de los papás de Tomás.
Fin

Traición castigada


Traición castigada. Vladimir Barriga Cuentas, escritor. Cuento sobre la traición.

Ocurrió así. A unos cuantos kilómetros de la ciudad de La Paz se halla una región mejor conocida como los Yungas que no son mas que un conjunto de valles cubiertos de selvas serranas tropicales. La región difiere de las tierras montañosas por la abundancia de las precipitaciones lo que origina el surgimiento de los bosques tropicales siempre verdes que los caracterizan.
En un ambiente de clima subtropical, los Yungas alojan en su hábitat una selva de palmeras, bambúes y epifitas que configuran el gran ecosistema en el que se ha desarrollado la coca, arroz, plátanos, cítricos, té, y café. Por tratarse de zonas húmedas de ladera suelen encontrarse una gran cantidad de sapos como nuestro protagonista.
El sapo es un anfibio similar a la rana que se distingue de esta por la rugosidad de su piel. Los sapos son animales tímidos, por lo general nocturnos, que durante el día se ocultan en lugares oscuros y durante la noche se dedican a la caza de insectos, gusanos, babosas, lombrices y otros invertebrados.
Sin embargo nuestro protagonista, tenía otro defectillo, era sumamente flojo. No quería que llegue la noche porque le daba pereza salir a buscar su comida. Su pereza llega al extremo que por no salir a la tradicional y ardua faena para la caza de su alimento, paso aproximadamente una semana sin bocado alguno.
Finalmente, tremulento por su fragilidad, confabuló un plan. A las doce de un soleado día fue en busca de insectos, a su paso se encontró con varios gusanos que en un principio trataron de huir, pero luego se percataron que lo que el sapo quería era conversar con ellos.
- No teman no les comeré- exclamo el sapo
- Vine preocupado porque allá, ladera arriba, escuché atónito una noticia que les dejará igual.
- De que se trata?- masculló apesadumbrado el gusano rey.
A lo que el sapo respondió:
- Pues supe que pronto, de la ciudad, llegarán unos hombres con el único propósito de atraparles a ustedes, esto porque quieren realizar investigaciones, ya que vosotros les podéis ser de mucha utilidad como nuestros amigos, los ratones.
Melancólico el gusano rey vitoreó:
- Y ahora, ¿qué será de nosotros?
A su turno el sapo:
- Yo ya tengo una idea.
- Debemos confiar en ti- el gusano Presuroso el sapo contestó:
- Así es, en el transcurrir de mis días, mis saltos me llevaron a una región río arriba, más conocida como la región del Madidi.
Los gusanos con fácil de confianza escuchaban al sapo:
- Es una región bellísima con abundante vegetación, no les faltará nada, el clima es muy parecido al de acá.
El gusano rey, después de dialogar con sus coterráneos, se dirigió al sapo:
- Y como iremos allá, nosotros no conocemos el camino.
El sapo: -
Pues yo les llevaré, pero como no puedo llevarles a todos juntos, les llevaré uno a uno, en mi lengua.
Confiando totalmente en el sapo y sin hallar otra solución a su problema, los gusanos uno a uno montaban la lengua del sapo y este comenzaba a saltar.
No obstante, cuando se alejaba no dudaba ni un instante y se devoraba al gusano que sostenía en su lengua. El sapo había encontrado la perfecta solución a su problema de alimentación. Así, día tras día repetía la misma rutina. Los gusanos estaban muy alegres ya que pensaban que estaban siendo salvos de la desgracia que el sapo les había dicho que se avecinaba.
No obstante, por la región se encontraba una serpiente que observaba lo que hacia el sapo. Consternado por los gusanos, la serpiente decidió castigar al anfibio.
Un buen día, la serpiente, apareció entre los gusanos dirigiéndose al presuroso sapo que nuevamente se disponía a llevar a cabo su tradicional tarea:
- Me comentaron, los gusanos, que los estas trasladando hacia la región del Madidi.
- Así es – el sapo
- Pues yo vivo allá y resulta que las lluvias, características de la época, me arrastraron a esta región y estoy como una semana tratando de buscar el camino de regreso a casa y no lo encuentro. ¿Será que me puedes llevar?
Ante esta contingencia y para que no sospechen los gusanos, al sapo no le quedó otra opción que aceptar. Fue así que con su lengua cogió a la serpiente, la misma era enorme por lo que el sapo tuvo que transportarla del medio de su cuerpo.
Cuando habían recorrido varios kilómetros y sin que el sapo se percatará, súbitamente la serpiente abrió su boca y de un feroz mordisco comenzó a devorar al sapo sin que este pudiese hacer nada. La cadena alimenticia que rige a los seres vivos había sido cumplida; así mismo, la traición había sido castigada.
Fin


La planta carnívora y el carnicero.

Autor: Pedro Pablo Sacristán.

Valor Educativo:
Obediencia.

Idea y Enseñanza Principal:
Detrás de todas las órdenes dadas por quienes más nos quieren siempre está la intención de ayudarnos y protegernos, aunque pueda parecernos que no es así.


Flora era una planta carnívora, pero carnívora de verdad, que vivía en un supermercado junto al puesto de Paco, su gran amigo carnicero.

Paco la trataba con cariño y atención y siempre tenía algún trocito de carne que darle al final de cada día.

Pero un día, Flora no recibió su ración de carne, y al día siguiente tampoco, y empezó a preocuparse tanto, que decidió expiar a Paco.

Así fue como descubrió que el carnicero no le daba nada de carne, porque guardaba grandes trozos en una caja amarilla.

Haciéndose la despistada, Flora llegó a pedirle un poco de aquella comida guardada en la caja; pero Paco respondió muy severo que no, y añadió:
- ¡Ni se te ocurra, Flora! ¡No se te ocurra tocar la carne de esa caja!

La planta se sintió dolida, además de hambrienta, y no dejaba de pensar para quién podría estar reservando el charcutero aquellas delicias.

Con sus malos pensamientos se fue llenando de rabia y de ira, y aquella misma noche, cuando no quedaba nadie en la tienda, llegó a la caja, la abrió, y comió carne hasta ponerse morada...

A la mañana siguiente, justo cuando llegó Paco, para descubrir el robo, Flora comenzó a sentirse fatal.
Su amigo le preguntó varias veces si había sido ella quien había cogido la carne, y aunque comenzó negándolo, viendo la preocupación y el nerviosismo del charcutero, decidió confesar.

- Pero ¿qué has hecho, imprudente? -estalló Paco- ¡¡Te dije que no la tocaras!!
¡Toda esa carne estaba envenenada! Por eso llevo días sin poder darte apenas nada, porque nos enviaron un cargamento estropeado...

A la carrera, tuvieron que ir a buscar un quimijardioveterinario con un invernadero -hospital, que pudo por poco salvar la vida de Flora, quien se pasó con grandes dolores de raíces y cambios de colores en las hojas, durante las siguientes dos semanas.

El susto fue morrocotudo para todos, pero al menos la planta aprendió que obedecer las normas puestas por quienes más nos quieren, es mucho más seguro que obrar por nuestra cuenta sin más.


El valiente jefe cobarde.

Autor: Pedro Pablo Sacristán.

Valor Educativo:
Paciencia.

Idea y Enseñanza Principal:
La paciencia ayuda a resolver los problemas en el momento más adecuado, aunque a veces nos obligue a soportar una gran presión.


Cuando el joven Nerino fue nombrado jefe de la tribu, todos esperaban que, tal y como era costumbre en la isla, dedicase sus esfuerzos a luchar contra la gran bestia del ojo de fuego, el malvado ser que los aterrorizaba desde hacía cientos de años.

Nerino había prometido derrotar a la bestia, y aunque era un buen luchador, no parecía mejor que los que habían fracasado antes que él.

Calculaban que no duraría mucho más de un año como jefe de la tribu.
Era más o menos el tiempo que se tardaba en preparar y entrenar un grupo de guerreros para viajar hasta la cima del volcán, donde vivía el terrible enemigo.

Una vez allí, sin importar lo valientes y fuertes que fueran, todos los del grupo eran aniquilados en unas pocas horas. Pero no ocurrió nada.

Nerino no preparó un ejército, ni entrenó más de lo habitual, ni inventó nuevas tácticas de lucha. Se limitó a cambiar el asentamiento de la tribu cuando en verano la bestia lanzaba sus más feroces ataques, inundando todo con el abrasador fuego de su ojo.

Todos le miraban con insistencia y preocupación.
Le pedían que luchara, que hiciera algo, que fuera tan valiente y cumpliera con su deber como jefe.
Pero Nerino, se limitaba a decir:
"Venceré a la bestia, pero aún no es el momento".

Así pasaron tantos años que Nerino se convirtió en un anciano. Y aunque le respetaban como jefe, pues su estrategia de ir cambiando de lugar en la isla había permitido salvar muchas vidas, todos le tenían por un cobarde.

Pero cuando ya nadie lo esperaba, Nerino preparó un grupo de guerreros. Lo hizo de pronto, sin avisar, una fría noche de invierno.

La nieve, rara en aquella isla, cubría el suelo, y el grupo tuvo que marchar descalzo, con los pies helados, camino del volcán a toda prisa.

Junto a la cima del volcán encontraron la cueva de la bestia.
Nerino entró decidido, mientras sus compañeros realizaban los rituales típicos de despedida y se disponían a morir...

Cuando entraron, el anciano estaba de pie junto a la bestia.
Ésta estaba tendida en el suelo, hecha un ovillo, temblando y gimiendo, al borde de la muerte.

Nerino y sus guerreros no tuvieron problemas para apoderarse del ojo de fuego y encadenar fuertemente a la bestia.

De vuelta al campamento de la tribu, todos deseaban escuchar la aventura de Nerino y su combate con la bestia. Ni siquiera el bebé más pequeño faltaba cuando el jefe inició su relato:
"Jamás he pensado luchar con algo tan terrible, y hoy tampoco lo he hecho" -dijo, creando un sentimiento de extrañeza y expectación. Y prosiguió:
"¿Ninguno os habíais fijado en que la bestia nunca atacaba en los peores días del invierno, y que después de alguna época especialmente fría, su fuego no era tan intenso, ni sus ataques tan terribles?

Durante muchos años he estado esperando una nevada como la de hoy, pues lo que necesitábamos no eran guerreros, sino frío.

Cuando llegamos al volcán, la bestia estaba tan débil que no pudo ni luchar.

Por fin hemos acabado con siglos de luchas y muertes, y tenemos a la bestia y su ojo de fuego a nuestro servicio".

Todos aclamaron la sabiduría de su jefe, y todavía más le felicitaban quienes más le habían criticado y despreciado por su supuesta cobardía.
Y hasta el más impaciente de la tribu aprendió que, aveces, la paciencia puede llegar a ser mucho más útil que la acción, aunque tengas que ser tan valiente que permitas que te traten como un cobarde.



Mi pequeño mundo se ha roto.

Autor: Pedro Pablo Sacristán.

Valor Educativo:
Superación y adaptación a los cambios.

Idea y Enseñanza Principal:
Que las cosas cambién no es malo en sí mismo, depende de nosotros abrir los ojos y hacer que los cambios sean buenos.

Había una vez un muelle que vivía tranquilo y seguro dentro de su bolígrafo.

Aunque oía muchas cosas procedentes del exterior, vivía creyendo que fuera de su mundo no había nada bueno. Sólo pensar en dejar su bolígrafo le daba tal miedo que no le importaba pasar su vida encogiéndose y estirándose una y otra vez en el minúsculo espacio del boli.

Pero un día, se acabó la tinta, y cuando su dueño lo fue a cambiar tuvo un despiste.
El muelle saltó por los aires y fue a parar al desagüe del lavabo, y por ahí se perdió de vista.

El muelle, aterrorizado y lamentándose de su suerte, atravesó tuberías y tuberías, pensando siempre que aquello era su fin.

Durante el viaje por las cañerías no se atrevió a abrir los ojos de puro miedo, sin dejar ni un momento de llorar.

Arrastrado por el agua siguió, siguió y siguió, hasta ir a parar a un río; cuando la corriente perdió fuerza, al ver que todo se calmaba, dejó de llorar y escuchó a su alrededor, y al oir sólo los cantos de los pájaros y el viento en las hojas de los árbolles se animó a abrir los ojos.

Entonces pudo ver las aguas cristalinas del río, las piedras del fondo, y los peces de colores que en él vivían y jugaban, comprendiendo que el mundo era mucho más que su pequeño bolígrafo, y que siempre había habido muchas cosas en el exterior esperando para disfrutarlas.

Así que después de jugar un rato con los peces, fue a parar a la orilla,y después a un campo de flores.
Allí escuchó un llanto, que le llevó hasta una preciosa flor que había sido pisada por un conejo y ya no podía estar recta.

El muelle se dio cuenta entonces de que él podía ayudar a aquella hermosa flor a mantenerse recta, y se ofreció para ser su vestido.

La flor aceptó encantada y así vivieron juntos y alegres.
Y siempre reían al recordar la historia del muelle, cuando pensaba que lo único que había en la vida, era ser el triste muelle de un bolígrafo.



El gallo, el pato y las sirenas.

Autor: Pedro Pablo Sacristán.

Valor Educativo:
Vencer el miedo a la oscuridad. Perseverancia.

Idea y Enseñanza Principal:
El miedo a la oscuridad no es miedo a nada real, y sólo puede impedir descubrir otras cosas interesantes.


Un gallo y un pato discutían tanto sobre si existían las sirenas, que decidieron averiguarlo yendo al fondo del mar.

Bajaron viendo primero pececitos de colores, luego peces medianos y grandes, hasta que todo estuvo oscuro y no veían nada. Entonces les entró un gran miedo y subieron.

El gallo estaba aterrado y no quería volver. Pero el pato le animó a seguir intentándolo, y para calmarle llevó una gran linterna.

Bajaron, y al llegar a la oscuridad, cuando estaban pasando más miedo, encendieron la linterna y descubrieron que estaban totalmente rodeados de sirenas,que les podían ver en la oscuridad.

Ellas les contaron que pensaban que no les querían, porque la otra vez se habían ido justo cuande les iban a invitar a una gran fiesta, y se alegraron muchísimo de volver a verles.

Y gracias a su valentía y perseverancia el gallo y el pato fueron grandes amigos de las sirenas.



El aprendiz de artesano.

"Cuentos de Pedro Pablo Sacristán".

Valor educativo:
El esfuerzo y el trabajo bien hechos.

Idea y enseñanza principal:
Esforzarse por hacer las cosas bien es mucho más gratificante y satisfactorio que hacerlas sólo medio bien.


Había una vez un joven a quien gustaban tanto las marionetas que se convirtió en aprendiz de artesano.
Pero era muy torpe, y su maestro y compañeros constantemente le decían que no tenía habilidad para ello y que nunca llegaría a nada.

Sin embargo, tanto le gustaba que trabajaba día tras día por mejorar.
Y aún así, siempre encontraban fallos en sus muñecos, hasta que terminaron echándole de la escuela.

Entonces, decidido a no rendirse, aquel joven dedicó desde aquel día todo el empeño en hacer un muñeco, sólo uno.
Siempre hacía la misma marioneta, y en cuanto detectaba un fallo, la abandonaba y volvía a empezar desde cero.

Pasaron los años, y con cada nuevo intento su muñeco era un poco mejor.
Y aunque su marioneta era mucho más bella que cualquiera de las que hacían sus antiguos compañeros, no dejaba de intentar que fuera perfecta.
Así, el hombre no ganaba dinero, y como era muy pobre muchos se reían de él.

Cuando aquel pobre artesano llegó a viejecito, su marioneta era realmente maravillosa.
Tanto, que finalmente un día,tras mucho trabajo, terminó el muñeco y dijo:
"No encuentro ningún defecto, esta vez ya es perfecto", y por primera vez en todos aquellos años, en lugar de abandonar el muñeco, lo colocó en un estante, verdaderamente satisfecho y feliz.

Lo demás ya es historia.
Aquel muñeco perfecto llegó a cobrar vida, vivió mil aventuras, y dio a aquel viejecito, llamado Gepetto, más alegrías de las que ningún otro artesano famoso consiguió con ninguna de sus marionetas.


jueves, 3 de febrero de 2011


Ser luz que tiene mucho de fiesta


José Luís Martín Descalzo tiene, en uno de sus artículos, una reflexión muy bonita sobre Adán. Se pregunta ¿qué sentiría Adán aquel primer día de su vida cuando todo era luz, y el jardín estaba lleno de flores, pero de repente al atardecer el sol comienza a desaparecer y la noche se le echó encima. De seguro se preguntaría ¿a dónde se ha ido la luz? ¿Tendré que vivir ahora en la oscuridad?
Con tu permiso, José Luís, déjame que aplique tu imagen al Evangelio de hoy. Jesús pide a los cristianos ser “luz del mundo”, pide a la Iglesia “ser luz de los pueblos”. Y yo me pregunto ¿qué dirán tantos hombres y mujeres que nos miran a los cristianos y nos ven como velas de altar apagadas,
o como focos fundidos, o linternas a las que ya se les gastaron las pilas?
Para que un foco alumbre necesita estar conectado a la corriente eléctrica. Y los cables son muy largos porque tienen que llegar hasta la Central. Para que un cristiano alumbre también necesita estar conectado a la central de la fe y del amor que es Jesús. Si en el camino hay algún cable roto, o un fusible que saltó, nuestras vidas también se oscurecen y pierden su capacidad de alumbrar. Como Adán en aquél primer día, ¿los hombres y mujeres de hoy, ¿no se preguntarán dónde se han ido los cristianos?
Somos luz, en la medida en que Jesús alumbra dentro de nosotros.
Somos luz, en la medida en que como Jesús caminamos al lado de los hombres.
Somos luz, en la medida en que como Jesús nos acercamos a los sufren y les ofrecemos la sanación de sus vidas.
Somos luz, en la medida en que como Jesús somos capaces de tocar a los leprosos, digamos, a los contagiados del Sida sin miedo a contaminarnos.
Somos luz, en la medida en que como Jesús somos capaces de entregar nuestras vidas por los demás.
Somos luz, en la medida en que somos capaces como Jesús de decir la verdad a los poderosos, aunque tengamos que correr el riesgo de terminar en la cruz.
Somos luz, en la medida en que, como Jesús, somos capaces de abrir a la esperanza a los desesperanzados.
Somos luz, en la medida en que comprometemos nuestras vidas luchando por la justicia de los que viven sin que nadie dé cara por ellos.
Somos luz, cuando cada uno de los hombres es nuestro hermano.
Somos luz, cuando nuestras vidas transmiten e irradian la alegría de la fe y de la vida.
Somos luz, cuando nuestras vidas son la fiesta de Dios y la alegría de Dios.
Somos luz, cuando vivimos con gozo nuestra fe y nuestro compromiso con el Evangelio.
Somos luz, cuando nuestras vidas cuestionan la vida de los demás.
Por eso, el cristiano está llamado a ser cada día la fiesta de Dios, la fiesta del amor, la fiesta del perdón, la fiesta de la mesa compartida. Porque solo la fiesta es luz. Seamos la luz de la Bueno Noticia del Evangelio, siendo la luz de la fiesta del amor de Dios. Ya basta de seriedad y caras de ayuno. No olvidemos que, para cuantos creemos, la fiesta es posible todos los días.
Cada día puede ser fiesta en tu vida, si dentro de ti cultivas el amor, la esperanza y haces un poco más felices a los demás.
Cada día puedes hacer el milagro de que alguien renazca a la vida. No podrás resucitar los cuerpos muertos, pero siempre estará en tus manos resucitar corazones moribundos. Basta que les digas que los amas.
Cada día pueden nacer nuevas vidas. Es suficiente que tú les ofrezcas el calor de la tuya. El calor de una vida es como el calor del sol, que hace brotar las semillas ocultas en la tierra.
Cada día puedes hacer el milagro de una sonrisa, de una palabra, de un gesto. Esos milagros también pueden sanar los cuerpos heridos por el sufrimiento.
Cada día puede haber más luz dentro de ti. Basta que enciendas dentro la luz de la esperanza. Y si el viento del fracaso te la apaga, vuelve a encenderla. Tú eres más capaz de encenderla, que el fracaso de apagarla.
Cuando todo lo veas oscuro, sin horizonte y sin mañana, recuerda los días de luz que ya has vivido. También ellos volverán a brillar en tu vida.
Cuando ya no tengas nada de luz dentro de ti, no la busques en los fuegos artificiales de las evasiones. Sencillamente ponte de rodillas y dile a Dios: “Señor, Sé Tú mi luz”,
para que “yo pueda ser tu luz”.
Jesús quiere que seamos que así como el sol que al día siguiente amaneció en el jardín y despertó la alegría en Adán, así que el sol de nuestras vidas despierte a los que llevan el alma y el corazón dormido.
Clemente Sobrado C. P.www.iglesiaquecamina.com
(Si este mensaje te ha dicho algo, compártelo con tus amistades)


Cuento en positivo.

( de "101 cuentos para la Catequesis",
P. Mateo Bautista, Ed. San Pablo).


Cuentan que había una viejecita que nunca hablaba mal de nadie.
Siempre encontraba algo bueno en toda persona.

Un día falleció un vecino que parecía atesorar en sí, todas las miserias humanas:
era ladrón, borracho, pendenciero, pegaba a su mujer y a sus hijos...;
una verdadera calamidad.

La noche del velatorio, llegó la viejecita a la sala donde se iba a rezar el santo Rosario por el difunto.

Todos se miraron y se decían por dentro:
-De éste no podrá decir nada bueno.

La viejecita estuvo un momento callada. Parecía que no sabía qué decir.

Al fin habló:

-Ciertamente sabía silbar con mucha gracia.
Daba gusto oirle cuando pasaba por debajo de mi ventana, todas las mañanas.
lo echré de menos".

Moraleja:

"Pensar bien, ya es ayudar bien".



Ser luz.

Ser luz tiene mucho de fiesta



José Luís Martín Descalzo tiene, en uno de sus artículos, una reflexión muy bonita sobre Adán.
Se pregunta ¿qué sentiría Adán aquel primer día de su vida cuando todo era luz, y el jardín estaba lleno de flores, pero de repente al atardecer el sol comienza a desaparecer y la noche se le echó encima?
De seguro se preguntaría ¿a dónde se ha ido la luz? ¿Tendré que vivir ahora en la oscuridad?
Con tu permiso, José Luís, déjame que aplique tu imagen al Evangelio de hoy. Jesús pide a los cristianos ser “luz del mundo”, pide a la Iglesia “ser luz de los pueblos”. Y yo me pregunto ¿qué dirán tantos hombres y mujeres que nos miran a los cristianos y nos ven como velas de altar apagadas,
o como focos fundidos, o linternas a las que ya se les gastaron las pilas?
Para que un foco alumbre necesita estar conectado a la corriente eléctrica. Y los cables son muy largos porque tienen que llegar hasta la Central. Para que un cristiano alumbre también necesita estar conectado a la central de la fe y del amor que es Jesús. Si en el camino hay algún cable roto, o un fusible que saltó, nuestras vidas también se oscurecen y pierden su capacidad de alumbrar. Como Adán en aquél primer día, ¿los hombres y mujeres de hoy, ¿no se preguntarán dónde se han ido los cristianos?
Somos luz, en la medida en que Jesús alumbra dentro de nosotros.
Somos luz, en la medida en que como Jesús caminamos al lado de los hombres.
Somos luz, en la medida en que como Jesús nos acercamos a los sufren y les ofrecemos la sanación de sus vidas.
Somos luz, en la medida en que como Jesús somos capaces de tocar a los leprosos, digamos, a los contagiados del Sida sin miedo a contaminarnos.
Somos luz, en la medida en que como Jesús somos capaces de entregar nuestras vidas por los demás.
Somos luz, en la medida en que somos capaces como Jesús de decir la verdad a los poderosos, aunque tengamos que correr el riesgo de terminar en la cruz.
Somos luz, en la medida en que, como Jesús, somos capaces de abrir a la esperanza a los desesperanzados.
Somos luz, en la medida en que comprometemos nuestras vidas luchando por la justicia de los que viven sin que nadie dé cara por ellos.
Somos luz, cuando cada uno de los hombres es nuestro hermano.
Somos luz, cuando nuestras vidas transmiten e irradian la alegría de la fe y de la vida.
Somos luz, cuando nuestras vidas son la fiesta de Dios y la alegría de Dios.
Somos luz, cuando vivimos con gozo nuestra fe y nuestro compromiso con el Evangelio.
Somos luz, cuando nuestras vidas cuestionan la vida de los demás.
Por eso, el cristiano está llamado a ser cada día la fiesta de Dios, la fiesta del amor, la fiesta del perdón, la fiesta de la mesa compartida. Porque solo la fiesta es luz. Seamos la luz de la Bueno Noticia del Evangelio, siendo la luz de la fiesta del amor de Dios. Ya basta de seriedad y caras de ayuno. No olvidemos que, para cuantos creemos, la fiesta es posible todos los días.
Cada día puede ser fiesta en tu vida, si dentro de ti cultivas el amor, la esperanza y haces un poco más felices a los demás.
Cada día puedes hacer el milagro de que alguien renazca a la vida. No podrás resucitar los cuerpos muertos, pero siempre estará en tus manos resucitar corazones moribundos. Basta que les digas que los amas.
Cada día pueden nacer nuevas vidas. Es suficiente que tú les ofrezcas el calor de la tuya. El calor de una vida es como el calor del sol, que hace brotar las semillas ocultas en la tierra.
Cada día puedes hacer el milagro de una sonrisa, de una palabra, de un gesto. Esos milagros también pueden sanar los cuerpos heridos por el sufrimiento.
Cada día puede haber más luz dentro de ti. Basta que enciendas dentro la luz de la esperanza. Y si el viento del fracaso te la apaga, vuelve a encenderla. Tú eres más capaz de encenderla, que el fracaso de apagarla.
Cuando todo lo veas oscuro, sin horizonte y sin mañana, recuerda los días de luz que ya has vivido. También ellos volverán a brillar en tu vida.
Cuando ya no tengas nada de luz dentro de ti, no la busques en los fuegos artificiales de las evasiones. Sencillamente ponte de rodillas y dile a Dios: “Señor, Sé Tú mi luz”,
para que “yo pueda ser tu luz”.
Jesús quiere que seamos que así como el sol que al día siguiente amaneció en el jardín y despertó la alegría en Adán, así que el sol de nuestras vidas despierte a los que llevan el alma y el corazón dormido.
Clemente Sobrado C. P.www.iglesiaquecamina.com
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martes, 1 de febrero de 2011

El abrazo de Dios.


Un hombre santo, orgulloso de serlo, ansiaba con todas sus fuerzas ver a Dios.

Un día Dios le habló en un sueño.
"¿Quiéres verme? En la montaña, lejos de todos y de todo, te abrazaré".

Al despertar al día siguiente, comenzó a pensar qué podría ofrecerle a Dios.
Pero ¿qué podía encontrar digno de Dios?

"Ya lo sé" -pensó-. "Le llevaré mi hermoso jarrón nuevo. Es valioso y le encantará...
Pero no puedo llevarlo vacío. Debo llenarlo de algo".

Estuvo pensando mucho en lo que metería en el precioso jarrón. ¿Oro¿ ¿Plata?
Después de todo, Dios mismo había hecho todas aquellas cosas, por lo que se merecía un presente mucho más valioso.

"Sí" -pensó al final- le daré a Dios mis oraciones. Esto es lo que esperará de un hombre santo como yo:
Mis oraciones, mi ayuda y servicio a los demás, mi limosna, sufrimientos, sacrificio, buenas obras...".

Estaba contento de haber descubierto justamente lo que Dios esperaría y decidió aumentar sus oraciones y buenas obras consiguiendo un verdadero record.

Durante las pocas semanas siguientes anotó cada oración y buena obra colocando una piedrecita en su jarrón. Cuando estuviera lleno lo subiría a la montaña y se lo ofrecería a Dios.

Finalmente, con su precioso jarrón hasta los bordes, se puso en camino hacia la montaña.
A cada paso se repetía lo que debía decir a Dios:
"Mira, Señor, ¿te gusta mi precioso jarrón?
Espero que sí y que quedarás encantado con todas las oraciones y buenas obras que he ahorrado durante este tiempo para ofrecértelas.
Por favor, abrázame ahora".

Al llegar a la montaña, oyó una voz que descendía retumbando de las nubes:
"¿Quién está ahí abajo? ¿Porqué te escondes de mí? ¿Qué has puesto entre nosotros?"

"Soy yo. Tu santo hombre. Te he traído este precioso jarrón. Mi vida entera está en él. Lo he traído para Ti.

"Pero no te veo. ¿Por qué has de esconderte detrás de ese enorme jarrón?
No nos veremos de ese modo. Deseo abrazarte; por tanto, arrójalo lejos.
Quítalo de mi vista".

No podía creer lo que estaba oyendo. ¿Romper su precioso jarrón y tirar lejos todas sus piedrecitas?
"No, Señor. Mi hermoso jarrón, no.  Lo he traído especialmente para Ti. Lo he llenado de mis..."

"Tíralo. Dáselo a otro si quieres, pero líbrate de él. Deseo abrazarte a ti.
Te quiero a ti".