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Sean bienvenidos
Invitación y bienvenida
Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.
Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.
Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!
Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.
Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...
Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.
Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)
domingo, 6 de febrero de 2011
"Vosotros sois sal y luz".
"Sal y Luz del mundo".
sábado, 5 de febrero de 2011
¿Por qué veneramos el crucifijo?
Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios".
( I Corintios 1, 23-24).
La Cruz, sea que tenga representado el cuerpo de nuestro Salvador, o no, es el mismo signo.
Pero los católicos solemos representarla con Su cuerpo por el valor que tiene contemplar su pasión, el amor con que nos salvó.
Jesús nos ordenó a abrazar también nosotros la Cruz:
"Entonces dijo Jesús a sus discípulos:
"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame".
( Mateo 16, 24).
Contemplarle en la Cruz nos sana espiritualmente, como sanó al ladrón que estaba junto a Jesús cuando Él le dijo:
"Hoy estarás conmigo en el Paraíso".
( Lucas 23, 43).
También sanó al centurión que estaba a los pies de la Cruz, que se convirtió y dijo:
"Este Hombre era el Hijo de Dios".
( Marcos 15, 39).
Contemplar el crucifijo es un acto de fe. Nos inspira a tener la misma actitud que "Cristo, que se humilló y obedeció hasta la muerte, incluso hasta la muerte por crucifixión".
( Filipenses 2, 5-8).
El crucifijo hace visible el sacrificio de Jesús y de esa manera nos llama a "ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios a través de Jesús".
( Pedro. 2, 5).
Y a "ofrecer nuestros cuerpos como un sacrificio vivo".
( Romanos 12,1).
La revelación del amor perfecto es la Cruz, mientras que la Resurrección es su victoria.

La Cruz le costó a Jesús inmensos sufrimientos que aceptó libremente por nosotros.
La Resurrección manifiesta su poder sobre la muerte, su gloriosa victoria.
Cristo transformó el sentido de la Cruz.
Antes era la vergüenza e ignominia más grande posible.
Ahora es la gloria y la victoria máxima.
Amor a la Cruz nos comunica la gracia para ser fieles en nuestras cruces unidas a la Suya.
Es una costumbre muy antigua representar a Jesús en diferentes momentos de su vida.
En las catacumbas vemos que los cristianos de los primeros siglos expresaban su amor a Jesús por medio de imágenes.
Los que se oponen al crucifijo, ¿acaso no muestran imágenes de Jesús cuando era Niño, en Navidad?.
La imagen del Niñito Jesús representa un momento de Su vida al igual que Su crucifixión representa otro, y este es el momento que cambió para siempre nuestras vidas.
El antipadrenuestro.
Y decir lo siguiente:
"Desconocido y tiránico Padre mío.
El que tu nombre sea santificado es tu problema.
Venga mi reino y el de los de mi cuerda.
Hágase mi voluntad en la tierra, y si existe algo, también en el cielo.
Te exijo mi pan, mi mantequilla, mi mermelada, mi realización, mi comodidad, mi prestigio, mi imagen social, mi progreso económico, mi felicidad, aquí, ahora, y sin condiciones ni obligaciones.
Es tu problema -para eso eres Dios- el concedérselo a los demás; de no hacerlo, no significa que lo tenga que hacer yo, sino que Tú no existes y que la vida es injusta y absurda.
No necesito que me perdones nada, ya no tengo responsabilidad para nada, pues soy fruto totalmente de la biología, o del ambiente, o de la educación, o de la sociedad, o del azar, o del destino etc.etc. Si yo perdonara "me comerían por sopas". "La mejor defensa es un buen ataque". "La tentación es la salsa de la vida", y prefiero un infierno divertido, a ese cielo tan aburrido. Mi medida es el aguante de mi hígado y de mi cartera.
"Del mal no nos libra ni la santa caridad", así que al que le toque que se aguante y que no moleste a los demás.
Amén.
Que así sea.
Porque así lo quiero yo".
Perdónanos Padre, porque no sabemos lo que decimos ni lo que hacemos.
Señor Jesucristo, Tú quisiste compartir con nosotros la fatiga del vivir y del morir; al resucitar de la muerte has liberado nuestro corazón de todo miedo y de toda tristeza, y nos has dado la certeza de participar en tu victoria.
Concédenos reconocerte con la sencillez y el arrepentimiento de Pedro.
viernes, 4 de febrero de 2011
Corazón de diamante.
El burrito inteligente.
Traición castigada
La planta carnívora y el carnicero.
El valiente jefe cobarde.
Mi pequeño mundo se ha roto.
El gallo, el pato y las sirenas.
El aprendiz de artesano.
jueves, 3 de febrero de 2011
Ser luz que tiene mucho de fiesta
Con tu permiso, José Luís, déjame que aplique tu imagen al Evangelio de hoy. Jesús pide a los cristianos ser “luz del mundo”, pide a la Iglesia “ser luz de los pueblos”. Y yo me pregunto ¿qué dirán tantos hombres y mujeres que nos miran a los cristianos y nos ven como velas de altar apagadas,
o como focos fundidos, o linternas a las que ya se les gastaron las pilas?
Somos luz, en la medida en que como Jesús caminamos al lado de los hombres.
Somos luz, en la medida en que como Jesús nos acercamos a los sufren y les ofrecemos la sanación de sus vidas.
Somos luz, en la medida en que como Jesús somos capaces de tocar a los leprosos, digamos, a los contagiados del Sida sin miedo a contaminarnos.
Somos luz, en la medida en que como Jesús somos capaces de entregar nuestras vidas por los demás.
Somos luz, en la medida en que somos capaces como Jesús de decir la verdad a los poderosos, aunque tengamos que correr el riesgo de terminar en la cruz.
Somos luz, en la medida en que, como Jesús, somos capaces de abrir a la esperanza a los desesperanzados.
Somos luz, en la medida en que comprometemos nuestras vidas luchando por la justicia de los que viven sin que nadie dé cara por ellos.
Somos luz, cuando cada uno de los hombres es nuestro hermano.
Somos luz, cuando nuestras vidas transmiten e irradian la alegría de la fe y de la vida.
Somos luz, cuando nuestras vidas son la fiesta de Dios y la alegría de Dios.
Somos luz, cuando vivimos con gozo nuestra fe y nuestro compromiso con el Evangelio.
Somos luz, cuando nuestras vidas cuestionan la vida de los demás.
Cada día puedes hacer el milagro de que alguien renazca a la vida. No podrás resucitar los cuerpos muertos, pero siempre estará en tus manos resucitar corazones moribundos. Basta que les digas que los amas.
Cada día pueden nacer nuevas vidas. Es suficiente que tú les ofrezcas el calor de la tuya. El calor de una vida es como el calor del sol, que hace brotar las semillas ocultas en la tierra.
Cada día puedes hacer el milagro de una sonrisa, de una palabra, de un gesto. Esos milagros también pueden sanar los cuerpos heridos por el sufrimiento.
Cada día puede haber más luz dentro de ti. Basta que enciendas dentro la luz de la esperanza. Y si el viento del fracaso te la apaga, vuelve a encenderla. Tú eres más capaz de encenderla, que el fracaso de apagarla.
Cuando todo lo veas oscuro, sin horizonte y sin mañana, recuerda los días de luz que ya has vivido. También ellos volverán a brillar en tu vida.
Cuando ya no tengas nada de luz dentro de ti, no la busques en los fuegos artificiales de las evasiones. Sencillamente ponte de rodillas y dile a Dios: “Señor, Sé Tú mi luz”,
para que “yo pueda ser tu luz”.
Jesús quiere que seamos que así como el sol que al día siguiente amaneció en el jardín y despertó la alegría en Adán, así que el sol de nuestras vidas despierte a los que llevan el alma y el corazón dormido.
Cuento en positivo.
Ser luz.
Se pregunta ¿qué sentiría Adán aquel primer día de su vida cuando todo era luz, y el jardín estaba lleno de flores, pero de repente al atardecer el sol comienza a desaparecer y la noche se le echó encima?
De seguro se preguntaría ¿a dónde se ha ido la luz? ¿Tendré que vivir ahora en la oscuridad?
Con tu permiso, José Luís, déjame que aplique tu imagen al Evangelio de hoy. Jesús pide a los cristianos ser “luz del mundo”, pide a la Iglesia “ser luz de los pueblos”. Y yo me pregunto ¿qué dirán tantos hombres y mujeres que nos miran a los cristianos y nos ven como velas de altar apagadas,
o como focos fundidos, o linternas a las que ya se les gastaron las pilas?
Somos luz, en la medida en que como Jesús caminamos al lado de los hombres.
Somos luz, en la medida en que como Jesús nos acercamos a los sufren y les ofrecemos la sanación de sus vidas.
Somos luz, en la medida en que como Jesús somos capaces de tocar a los leprosos, digamos, a los contagiados del Sida sin miedo a contaminarnos.
Somos luz, en la medida en que como Jesús somos capaces de entregar nuestras vidas por los demás.
Somos luz, en la medida en que somos capaces como Jesús de decir la verdad a los poderosos, aunque tengamos que correr el riesgo de terminar en la cruz.
Somos luz, en la medida en que, como Jesús, somos capaces de abrir a la esperanza a los desesperanzados.
Somos luz, en la medida en que comprometemos nuestras vidas luchando por la justicia de los que viven sin que nadie dé cara por ellos.
Somos luz, cuando cada uno de los hombres es nuestro hermano.
Somos luz, cuando nuestras vidas transmiten e irradian la alegría de la fe y de la vida.
Somos luz, cuando nuestras vidas son la fiesta de Dios y la alegría de Dios.
Somos luz, cuando vivimos con gozo nuestra fe y nuestro compromiso con el Evangelio.
Somos luz, cuando nuestras vidas cuestionan la vida de los demás.
Cada día puedes hacer el milagro de que alguien renazca a la vida. No podrás resucitar los cuerpos muertos, pero siempre estará en tus manos resucitar corazones moribundos. Basta que les digas que los amas.
Cada día pueden nacer nuevas vidas. Es suficiente que tú les ofrezcas el calor de la tuya. El calor de una vida es como el calor del sol, que hace brotar las semillas ocultas en la tierra.
Cada día puedes hacer el milagro de una sonrisa, de una palabra, de un gesto. Esos milagros también pueden sanar los cuerpos heridos por el sufrimiento.
Cada día puede haber más luz dentro de ti. Basta que enciendas dentro la luz de la esperanza. Y si el viento del fracaso te la apaga, vuelve a encenderla. Tú eres más capaz de encenderla, que el fracaso de apagarla.
Cuando todo lo veas oscuro, sin horizonte y sin mañana, recuerda los días de luz que ya has vivido. También ellos volverán a brillar en tu vida.
Cuando ya no tengas nada de luz dentro de ti, no la busques en los fuegos artificiales de las evasiones. Sencillamente ponte de rodillas y dile a Dios: “Señor, Sé Tú mi luz”,
para que “yo pueda ser tu luz”.
Jesús quiere que seamos que así como el sol que al día siguiente amaneció en el jardín y despertó la alegría en Adán, así que el sol de nuestras vidas despierte a los que llevan el alma y el corazón dormido.





























