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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

martes, 20 de octubre de 2026

RINCÓN PARA ORAR. "ESTÁD EN VELA, CON LAS LÁMPARAS ENCENDIDAS". Martes, 20 - Octubre - 2026

"Ventana abierta"

RINCÓN PARA ORAR

SOR MATILDE

ESTÁD EN VELA, CON LAS LÁMPARAS ENCENDIDAS

35 « Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas,

36 y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran.

37 Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá.

38 Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!

(Lc. 12, 35-38)

“Estar en vela”, estar despiertos y no amodorrados en una vida de molicie e insensatez. Despiertos a la voz del Señor que clama en nuestro corazón, día y noche. Despiertos a su voluntad para responder con presteza: “aquí estoy, mándame”. Su voz ha de ser nuestro faro en la noche de esta vida: “escuchad hoy la voz del Señor, no endurezcáis vuestro corazón”. Porque, lo contrario a la docilidad es la dureza de nuestro corazón, los oídos sordos y despiertos a los zumbidos de tantas voces del mundo que nos reclaman que las sigamos.

Con la gracia de Dios será posible estar alertas y prestos a las cosas de Dios y no tanto a las de la tierra. Y la lámpara que luce en nuestra alma es la fe. La fe que, el Espíritu Santo, ha encendido en el día de nuestro bautismo. Ella nos abre campos insospechados de entendimiento y sabiduría de las cosas de Dios. Y la luz de la fe hay que cuidarla, echarle el aceite necesario para que nunca se apague. Y el aceite que alimenta la llama es la perseverancia, la constancia en avivarla. Y sabemos, que debajo de la fe, está el bien obrar que dice Santiago: “muéstrame tu fe sin obras y yo, por las obras, te probaré mi fe”

El siervo cuidadoso, que escucha el menor aviso de su amo que está para llegar, es alabado por Dios y de tal manera es acogido por Él, que “se ceñirá y le irá sirviendo”. Sólo los criados se ceñían la túnica larga con un cinturón, para poder servir cómodamente a los amos (Siglo I en la cultura judía). Aquí se invierten los papeles: Jesús, el Señor, se hace como un criado o un esclavo y, ante sus fieles servidores, se dedica a servirles. Y, ¿qué vianda les da?: ¡su propio Cuerpo, ya en esta vida! Y es que, la grandeza interior se mide por el servicio: “yo estoy entre vosotros como el que sirve” y “el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos”.

¡Señor, que seamos siervos y no señores! ¡Qué te sirvamos en los pobres con diligencia, porque “lo que hicisteis a uno de estos mis pequeños hermanos, a mí me lo habéis hecho”! ¡Hagámoslo con diligencia y con amor, porque el que sirve con presteza lo hace con amor, y el amor es la señal de un bienaventurado, de un siervo de Cristo!

¡Qué tu Espíritu Santo no nos deje dormir y andar soñolientos por la vida! ¡Qué las cosas de Dios sean las que atraigan nuestro corazón hacia Dios! ¡Tú, Señor, lo puedes hacer en mí, porque conoces mi barro y sabes que sin Ti nada bueno sale de mí! ¡Qué así sea! ¡Amén! ¡Amén!

 

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