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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

sábado, 24 de octubre de 2026

RINCÓN PARA ORAR. "AMARÁS A TU DIOS, CON TODO TU SER". Sábado, 24 - Octubre - 2026

 "Ventana abierta""

RINCÓN PARA ORAR

SOR MATILDE

AMARÁS A TU DIOS, CON TODO TU SER

 

34 Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo,

35 y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba:

36 « Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley? »

37 El le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.

38 Este es el mayor y el primer mandamiento.

39 El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

40 De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.» (Mt. 22, 34-40)

Jesús estaba ganando muchos seguidores y las autoridades judías no veían esto con buenos ojos. Querían tenderle una trampa con una pregunta que lo comprometía y poder así desacreditarlo ante el pueblo. Jesús sabía muy bien el Antiguo Testamento. ¿Cómo no lo iba a saber si había sido ÉI quien lo había dictado y más el mandamiento principal de la Ley, que estaba escrito en su doble vertiente en los libros: (Dt. 6,5; Lv. 19,18)?. Él los cita textualmente los dos. Si elige sólo uno, tenían los fariseos de qué acusarlo.

En tiempos de Jesús, se contabilizaban 613 mandamientos en la Torá (los cinco primeros libros de la Biblia) y, entre ellos, buscaban los maestros de la Ley, cuáles eran los mandamientos importantes y cuáles los más ligeros. Por esto, la pregunta a Jesús era “muy inteligente” para ellos, que se perdían en un sin fin de mandatos y habían minimizado los dos mandamientos más esenciales: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo”.

El “corazón” es para el judío no sólo una víscera, sino el centro de los deseos más interiores, de las pasiones y las emociones; el “alma” es el centro de tu comunicación con Dios, es toda tu vida íntima espiritual y tu “mente”, es el lugar de tus decisiones, lo que piensas y razonas, lo que decides. De aquí que toda la mente ha de estar dirigida a la búsqueda de Dios, a su voluntad y querer sobre el mundo y sobre uno mismo. Nada hay fuera de este mandamiento principal, él abarca todo mi ser. Y el segundo se equipara a este primero: “amar al prójimo como a uno mismo”. Ya sabemos que, a veces, no nos amamos bien y nos hacemos daño, por esto Jesús lo rectificó en el Evangelio diciendo:“amarás al prójimo, como Yo os he amado”. Amarse a sí mismo está bien, pero no es bastante. Jesús nos ha amado, no sólo como hombre perfecto, sino también como Dios. Y, un hijo de Dios lleva impreso en su corazón la imagen divina. Por tanto, puede amar a sus semejantes como Dios nos ha amado, ¡hasta el extremo!. Y “extremo” es amar hasta a los enemigos, a los que me hacen daño. Así, “seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo y hace salir su sol sobre malos y buenos, sobre justos e injustos”, sobre santos y pecadores.

Y este “exceso” de su mandamiento no nos es imposible, porque la gracia de Dios, con “su amor ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado”. Él nos hace capaces de ser como Dios.

¡Oh Señor, qué altas y sublimes son tus enseñanzas, porque, además, con el mandato, nos das la fuerza y la gracia para cumplirlo! No nos dejes, Señor, en nuestro natural frágil y pobre. ¡Sé rico en nosotros por tu abundante misericordia! ¡Qué así sea! ¡Amén! ¡Amén!"

 

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