"Ventana abierta"
En el Evangelio de hoy (Lucas 9, 18-22), Jesús cuestiona a sus discípulos sobre su identidad, escucha la profesión de fe de Pedro y revela que la salvación pasa por el amor entregado en la Cruz y la victoria de la Resurrección.
OraciónPapa Francisco: El diablo es inteligente, sabe más teología que todos los teólogos juntos. Y por lo tanto quería que Jesús confesara: «Yo soy el Mesías, yo vine a salvaros?». Esta confesión hubiera suscitado una gran confusión en el pueblo, que habría pensado: «Este viene a salvarnos. Ahora formemos un ejército, expulsemos a los romanos: este nos dará la libertad, la felicidad». En cambio, precisamente para que la gente no se equivocara, Jesús protegía ese punto sobre su identidad. Él quería proteger su identidad. Y luego explica, comienza a dar la catequesis sobre la verdadera identidad. Y dice que el Hijo del hombre, es decir, el Mesías, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y los escribas; y ser matado y resucitar. Pero ellos no quieren entender y en san Mateo se ve cómo Pedro rechaza esto: «No, ¡no, Señor!». Por eso con los discípulos el Señor comienza a abrir el misterio de su propia identidad confiándoles: «Sí, yo soy el Hijo de Dios. Pero este es el camino: debo ir por este camino de sufrimiento». (26-09-2014).
Señor Jesús, eres el Mesías verdadero, el que sirve y se entrega por amor hasta la cruz; ayúdame a comprenderlo y a seguirte sin vacilar.
¡Bendito el Señor, mi alcázar! (Salmo 143, 1a).


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