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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

sábado, 22 de agosto de 2026

RINCÓN PARA ORAR. "PERO VOSOTROS, ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?". Sábado, 22 - Agosto - 2026

"Ventana abierta"

RINCÓN PARA ORAR

SOR MATILDE


PERO VOSOTROS, ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?

13 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres  que es el Hijo del hombre? »

14 Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.»

15 Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?»

16 Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.»

17 Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

20 Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo. (Mt. 16, 13-20).

A Jesús no le interesa la opinión de la gente sobre Él, sino la opinión de sus discípulos. Y aun así, les pregunta, primero: “¿quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Y le contestan con lo que corre entre ellos, “unos que Juan el Bautista, otros que Elías o Jeremías o uno de los profetas”, todos estos, personajes carismáticos del pasado. Aquí, se ve la ambigüedad de lo que el hombre piensa acerca de Jesús. Y es que, con sola la mente humana, sin la ayuda del Espíritu Santo, yerra en sus apreciaciones sobre la identidad del Hijo del Hombre.

“Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Y aquí está la invitación que Jesús les hace para que, con la gracia que les asiste, puedan hacer una confesión de fe. Y Pedro, el más impulsivo y un poco “el jefecillo” de todos, le dice sin titubeos: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Esta Palabra, en boca de un hombre, es grandiosa y no es de la tierra sino del cielo. Porque, el Padre, ha impreso en el corazón de Pedro su gracia soberana para confesar a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

¡Es claro que es Dios el que hace santo y bienaventurado, en un instante, a un hombrecillo como Pedro! Él, que es un pecador como todos y a veces más que todos, porque sabemos que, más adelante, él negó a Jesús ante los paganos. Pero Dios, a quien elige, lo sostiene y Jesús le dijo más adelante a Pedro: “Yo he rogado por ti para que tu fe no se apague, porque tú vas a confirmar a tus hermanos en la fe en la divinidad de Jesús que es el Hijo Único de Dios”.

Y para nosotros, ¿Quién es Jesús? ¿Es mi Señor y mi Dios, sólo Él, digno de adoración y de alabanza? ¿Es Él en quien espero todo de mi vida y de mi muerte y más allá de la muerte? ¿Es Él en quien planeo, trabajo y programo mi tiempo? ¿Es Él a quien oro y suplico y el Único verdadero interlocutor de mis esperanzas y deseos?... Si es así, ¡Bendito sea Dios que me ha hecho uno de sus íntimos, como a Pedro y a los demás Apóstoles! Ellos son también mis intercesores ante Jesús para llegar a ser apóstoles y santos como ellos.

El Señor, sin ambages, confío en Pedro, por su amor y su fe, el ser la Piedra donde se asienta su Iglesia y Ella, aunque es también morada de pecadores, junto con los santos, está edificada sobre la Roca inamovible que es Cristo y ningún poder del infierno podrá nunca derrotarla.

¡Qué gran seguridad nos da, en este mundo, el estar dentro de este baluarte invencible que es la Iglesia y que además, no se avergüenza de tener en ella pecadores y arrepentidos a Dios!

¡Seamos agradecidos a nuestra Santa Iglesia que es también la Madre de nuestra fe, en donde mamamos de sus pechos, los sacramentos y la gracia! ¡Que así sea! ¡Amén! ¡Amén!

 

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