"Ventana abierta"
El recuerdo de la madre siempre es tranquilizador, pero cuando esta Madre es María, la paz inunda nuestra alma, la sonrisa aflora a nuestros labios, la alegría penetra a nuestra vida. Piensa, pues, con frecuencia en María, tenla presente en todos los momentos de tu vida, invócala sobre todo en los tramos más difíciles y comprometidos.
SI VAS CON ELLA, NO PERDERÁS EL RUMBO
ÁNGELUS
LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA
La palabra que mejor comprendía la vida de la Santísima Virgen María es Madre, pues ella lo es doblemente: Madre de Jesús y Madre Espíritu al de todos los hombres.
Jesús su primogénito, fue engendrado con amor, pero ¡cuánto tuvo que padecer para dar la vida sobrenatural a los hombres.
Elegida por Dios para hacer renacer a los hombres a la vida divina, María debió padecer Dolores proporcionados a tan sublime maternidad.
Pensemos que también ella sufrió para darnos la vida de Dios.
VIRGEN MARÍA, BENDITA SEAS POR TODOS LOS SIGLOS POR HABERNOS DADO A JESÚS. QUE LOS CRISTIANOS NO MIDAMOS DOLORES PARA COMUNICAR AL MUNDO LA SALVACIÓN.
Padre Nuestro. . .
Ave María. . .
Gloria. . .
♡Nuestra Señora del Ave♡
En el Monasterio de Claraval. Bernardo pasea
por su claustro. Hay una imagen de María.
Cada vez que pasaba ante ella, Bernardo la
saludaba con una inclinación de cabeza y unas palabras: ¡Dios te salve, María!
Y así siempre.
Un día la imagen se animó, y le respondió muy
educada al saludo: ¡Salve, Bernardo! ¡Salve, Jesús!! ¡Salve, Eulalia! ¡Salve,
Laly! ¡Salve, Pedro! ¡Salve Alejandra! ¡Salve Visitación!
Le agrada a la Virgen mucho este saludo, porque
al oírlo revive el gozo del anuncio del Arcángel de que iba a ser la Madre de
Dios.
Por eso Tomás de Kempis nos aconseja:
“Saludadla a menudo con la salutación angélica, porque este saludo lo escucha
muy complacida”.
Y María le confió a Santa Matilde, que no puede
recibir saludo mejor que el Ave María.
El que saluda a María, será saludado por ella,
como San Bernardo. Saludo de María que consistirá, según San Buenaventura, en
otorgar alguna gracia cada vez que se la saluda.
Y pregunta Ricardo de San Lorenzo: Si uno le
dice Ave María, ¿le podrá negar la gracia la que prometió a Santa Gertrudis
tantos auxilios en la hora de la muerte cuantas fuesen las Ave Marías que le
había rezado?
Y afirma el Beato Alano que cuando se reza el
Ave María, goza todo el cielo y tiembla y huye el demonio, y lo mismo confirma
Tomás de Kempis, quien al decir Ave María puso en fuga al demonio que se le
había aparecido
Cada vez que pasaba por delante de una imagen
de la Virgen María, le saludaba diciendo "Dios te salve, María".
Cuando San Bernardo murió y el cuerpo pasó por delante de la citada imagen, fue
la propia Virgen María quien exclamó: "Dios te salve, hijo mío
Bernardo".
Bienaventurados aquellos labios y aquellos lugares en los que se saluda con el: “Ave María”.
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.





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