"Ventana abierta"
HOY EL RETO DEL AMOR ES ABRIR LA BIBLIA Y LEER UN RATITO DESPACIO
Hola, buenos días,
hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
RINCÓN PARA ORAR
Desde que entré en el monasterio, siempre me fijaba en sor Matilde. Por un lado, porque era mi madre maestra, pero de ella me llamaba mucho la atención la dedicación que tenía por la Biblia.
Su Biblia pequeñita está subrayada entera; la conocía muy bien. Y yo siempre me reía porque, cuando en clase no sabía una cita, siempre decía que era del apóstol Santiago.
Desde siempre la he visto preparando lecturas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Luego nos las explicaba para que, poco a poco, fuéramos entrando en este gran misterio que es la Palabra de Dios. Y, sin darte cuenta, no solo entrabas en este misterio, sino que también te va cautivando la Palabra.
El trato con la Palabra de Dios no te deja indiferente, ya que es Dios mismo quien te habla. La escribe para ti, ahora, en las circunstancias que estés viviendo. Cuando abres la Biblia, el Señor siempre tiene una palabra para tu vida concreta.
Es verdad que a veces te anima, otras te corrige, otras te enseña. Pero siempre te acompaña.
Ya sé que me dirás que el Antiguo Testamento es más difícil que el Nuevo, y tienes razón, pero lo importante es leerlo. Los Evangelios contienen una riqueza impresionante porque vemos a Jesús como era y cómo actuaba, y eso nos lleva a querer tener sus mismos sentimientos.
Porque, al final, lo que queremos es, como san Pablo decía, que ya no viva yo, sino que Cristo viva en mí. Esto es hacia donde caminamos: a tener los sentimientos de Cristo Jesús.
Hoy el reto del amor es abrir la Biblia y leer un ratito despacio. Pregúntale al Señor: ¿Qué quieres decirme hoy?
HOY EL RETO DEL AMOR ES PONERTE UN SIGNO QUE TE RECUERDE CONSTANTEMENTE AL SEÑOR
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
DETALLES CON SENTIDO
Muchos sábados durante el curso, recibimos grupos que vienen a hacer un mini retiro-convivencia con nosotras. En una ocasión, el conductor del autobús de uno de estos grupos, aunque se reconocía agnóstico, decidió entrar también.
Después le estuve atendiendo en la tienda y me sucedió algo curioso: quería llevarle un detalle a su mujer y me pidió que le ayudara a elegir una pulsera con una cruz. Cuando le dije la que pensaba que más le iba a gustar, me dijo: “Ponme dos”.
Así lo hice y, cuando le entregué las pulseras, me dijo que una se la llevaba y la otra era para mí. ¡Me hizo gracia su detalle! Y, entre bromas, le dije: “No sé si sabes lo que haces, porque ahora voy a rezar por ti...”.
Y, de hecho, llevo puesta esta pulsera precisamente con esa única intención. Es un recordatorio del que el Señor se vale para interceder por esta persona y, además, incluyo a otras personas que viven su misma realidad.
Pues bien, ayer la Priora nos regaló una pulsera a cada monja, y ya he decidido que va a ser mi pulsera del verano. La frase que lleva inscrita es un recordatorio para que en todo busque solo amar. Y, al verla, descubro mi pequeñez, que no sabe amar; sin embargo, me hace clamar al Señor para que Él me regale su Corazón para ver a los demás como Él los ve, o mejor aún, para que sea Él quien vea a través de mí, quien ame a través de mí, y así yo pueda decir con San Pablo: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”.
¡Qué importantes son los recordatorios humanos! Sobre todo los que nos señalan al Señor, para presentarle intenciones muy especiales o para pedirle la gracia de tener su Corazón.
Hoy el reto del amor es ponerte un signo que te recuerde constantemente al Señor. Algo que simbolice lo que llevas en el corazón, tu anhelo más profundo, para que así, al verlo, brote de ti el diálogo con Él.
VIVE DE CRISTO
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