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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

miércoles, 17 de junio de 2026

RINCÓN PARA ORAR. "SEAMOS VERACES CUANDO OREMOS, AYUNEMOS Y HAGAMOS LIMOSNA". Miércoles, 17 - Junio -2026

"Ventana abierta"

RINCÓN PARA ORAR


SOR MATILDE


SEAMOS VERACES CUANDO OREMOS, AYUNEMOS Y HAGAMOS LIMOSNA

1 « Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial.

2 Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga.

3 Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha;

4 así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

5 « Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga.

6 Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

16 « Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga.

17 Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,

18 para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. (Mt. 6, 1-6. 16-18)

 

Con Dios hay que ir siempre “al desnudo”, despojándonos de nuestros ropajes y vestiduras suntuosas, porque esto no son más que mentiras, cubren consciente o inconscientemente la desnudez cruda y simple de nuestra pobreza y, casi siempre, de nuestro pecado. Querer aparentar ante los demás lo que no somos ni tenemos se llama “hipocresía”. Y, ¿con qué fin?, con el de ganarnos estima, quizás, la misma que nos falta de nosotros mismos. Pero ese aprecio que buscamos fuera, el Señor, Dios de tu Amor, nos lo ofrece en el corazón y un amor que sacia nuestros anhelos de ser y de tener. Y aquí nos propone San Mateo tres actitudes que el mismo Señor se lo manifestó en su Palabra: la limosna, la oración y el ayuno.

La limosna es la entrega de nosotros mismos por el amor. Pero aquí nos dice Jesús que no siempre está limpio el fin con el que lo hacemos: ¿Por aparentar?, ¿por ostentación?, ¿porque me lo agradezcan?... Como vemos, hay múltiples motivos. Pero si deseamos que Dios mismo lo vea, ha de ir en secreto, sin testigos y anónima, a ser posible. Si el temor de Dios me guía, veremos que sólo el agradar a Dios es el fin de nuestras obras. Y porque Él es bueno y misericordioso con cada uno de los hombres, Él se da entero a todos, pero a veces quiere asociarnos a su magnanimidad y nos pide limosna en el hermano.

La oración no tiene intermediarios, o se hace a Dios o nos hablamos a nosotros mismos. Por esto ha de ser más secreta y escondida que la limosna o el ayuno. Orar es levantar el corazón a Dios para adorarlo, bendecirlo y amarlo, porque sólo Él es Santo y merece nuestro homenaje. Y en última instancia, le pedimos dádivas porque reconocernos pobres y pecadores es ya una humildad y reconocimiento “en Espíritu y en verdad”. Esta es la oración que el Padre desea. Además, ¡orar y hablar a Dios y con Dios, debe de ser el gozo sublime de todo cristiano, de todo hijo de Dios auténtico!

Y, por último, el ayuno que es una obra de misericordia hacia nosotros que, ante Dios, queremos ofrecerle “lo que no vale”, por lo que vale de veras que es la unión con Dios. Nuestros sacrificios no le hacen falta a Dios, pero sí a nosotros mismos. Ellos, primeramente, nos unen a Jesús que, por amor nuestro, pasó tantos dolores y penas. El pecado es la causa principal de todo sufrimiento que Cristo cargó en la Cruz. Y, en el ayuno, por amor a Él, somos con-sufrientes con quien nos amó sin medida y excesivamente.

Orar, sacrificarnos y darnos son el programa cristiano para entrar en intimidad con Dios! Oh Señor, que nos sumerjamos en esta tarea que nos propone la Iglesia! ¡Ella, por ser la Esposa de Cristo, sabe muy bien lo que a Él le agrada! ¡Qué no seamos remisos en orar en todo tiempo y en todo el lugar, actualizando la presencia de Dios! ¡Pues, en verdad, está dentro de nosotros más que uno mismo! ¡Y con esta presencia viva en la fe, nos entregaremos generosamente a los demás, sin hacernos problema en negarnos a nosotros mismos, para que nuestros hermanos vivan por nuestro amor! ¡Que así sea! ¡Amén! ¡Amén!

 

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