"Ventana abierta"
Papa Francisco: La mujer no respondió a Jesús con su inteligencia, sino con sus entrañas de madre, con su amor. Y dijo: «Pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños». Queriendo decir: «Dame estas migajas a mí». Impresionado por su fe el Señor hizo un milagro. Y, así, «al llegar a su casa, se encontró a la niña acostada en la cama, y el demonio se había marchado». Es, en esencia, la historia de una madre que se había expuesto al riesgo de hacer un mal papel, pero insistió por amor a su hija. (13-02-2014).


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