"Ventana abierta"
Una visita al cielo
Yo con lágrimas en los ojos y con una tristeza en el alma, volví a insistir...
- Por favor Señor, déjame verle un momento. Señor, Tú lo tienes a tu lado todos los días, pero yo... solo puedo imaginar cómo puede ser... Señor sólo te pido un momento por favor.
Dios calló por un instante, y respondió:
- Dejaré que puedas verle, pero solo será por un pequeño instante.
- ¡MAMITA!
Caminé hacia él, y cuando lo tuve cerca, lo abracé, lo besé, y le dije cuánto lo amaba y la inmensa falta que me había hecho.
Él, atento, viéndome y escuchándome siempre con una bella sonrisa, tomó mi mano, y de detrás de su espalda sacó una hermosa rosa roja, y dijo:
- ¡Es para ti mamita!, ¿por qué lloras?
Mamita yo me encuentro bien, aquí me cuidan los ángeles de Dios, y tengo muchos amiguitos, aquí puedo gritar, correr, jugar, cantar y reír, aquí puedo hacer todas esas cosas que en la tierra no habría podido hacer.
También esta Papá Dios, Él me cuida y me habla de ti y mi papito.
Mamita, por favor, no estés triste, de verdad, yo estoy bien.
De pronto se quedó todo en silencio y se escuchó aquella voz nuevamente diciendo:
- La visita ha terminado!
Con tristeza respondí:
- ¡NO, yo me quiero quedar aquí!
Abracé con toda mi fuerza a mi bello ángel y lloré!
Dios con su voz amorosa me contestó:
- Aún no puedes quedarte aquí, aún no es tu tiempo, debes regresar, solo te di una pequeña oportunidad de poderlo visitar. En la tierra aún tienes mucho que hacer, espera por ti un esposo, unos hijos, una madre, un padre, hermanos, amigos a los cuales les haces falta, todavía tienes una misión que realizar, aún tienes un propósito que cumplir!
Debes aprender a sonreír a pesar de la adversidad, debes aprender a ser feliz, y debes volver a vivir.
Sé que para ti es muy difícil, pero yo estoy contigo en cada paso que das. Solo debes aprender a confiar. Ahora es momento de despedirte.
Con lágrimas en mis ojos me volví para ver a mi ángel otra vez, y le dije:
- Tengo que irme...
Él sonrió y me dijo:
Mami ve con alegría, allá todavía tienes muchas cosas bellas que aprender. Yo desde aquí seguiré velando por ti, y cada día estaré contigo en cada paso del camino. Pero mami por favor no te detengas.
Me abrazó con toda ternura, me tomó la mano, se acercó, y con todo el amor me dio un beso en la mejilla, y partió.
Así llegó la mañana y desperté de ese hermoso sueño...
Con mis ojos húmedos y con el alma rebosando de alegría por haberle visto un momento, di gracias a Dios por permitirme UNA VISITA AL CIELO.




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