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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

sábado, 12 de noviembre de 2022

RINCÓN PARA ORAR. LA PERSEVERANCIA EN LA FE Y EN EL BIEN, NOS SALVARÁ. Sábado, 12 - Noviembre - 2022

 "Ventana abierta"

RINCÓN PARA ORAR

SOR MATILDE

LA PERSEVERANCIA EN LA FE Y EN EL BIEN, NOS SALVARÁ


5 Como dijeran algunos, acerca del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, él dijo:

6 « Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida. »

7 Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?»

8 El dijo: «Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: "Yo soy" y "el tiempo está cerca". No les sigáis.

9 Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato.»

10 Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino.

11 Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo.

12 « Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre;

13 esto os sucederá para que deis testimonio.

14 Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa,

15 porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios.

16 Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros,

17 y seréis odiados de todos por causa de mi nombre.

18 Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza.

19 Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas. (Lc. 21, 5-19)

Jesucristo, aunque vive en el tiempo por ser Hombre verdadero, ve los acontecimientos futuros en un presente, sin por ello, acelerar los tiempos de Dios. Así, les asegura a los apóstoles que, el Templo de Jerusalén, una obra grandiosa del ingenio humano, no ha mucho tiempo, será destruido y no quedaría piedra sobre piedra como así sucedió el año 70, por mandato del emperador romano Tito. Pero no sólo el Templo, sino la nación entera sería hollada por los gentiles.

Nos pinta aquí Jesús, una situación de la humanidad catastrófica: guerras y revoluciones, pestes y hambres, naciones enfrentadas y por si esto fuera poco “grande señales en el cielo”. ¿Y los fieles de Cristo, tendrán que sufrir? ¡Sí, pues ellos son los únicos que, en estos tiempos calamitosos darán testimonio de que Jesús, Aquél que vivió y murió a nuestras manos, ¡es el Señor de la Historia y el Principio y el Fin de este mundo y de los posibles mundos que existan! Porque Dios Padre, le ha dado el Señorío sobre todas las cosas. Esto, que es el gozo y la adoración a Dios de todos los fieles y los santos del Altísimo, será por el contrario para otros, motivo de endurecimiento y maldad que, descargarán sobre éstos que, sólo ponen su confianza en el Señor. Y, así, tendrán ocasión de dar testimonio de su fe.

Cuando leemos este Evangelio, tenemos la tentación de pasar de largo, de no querer oír hablar de estas cosas. Pero si somos sinceros, todo lo que nos relata Jesús, está ocurriendo ya y ahora, en cualquier lugar de nuestro planeta. Pensemos en la guerra de Ucrania y otras; En el covid y otras pestes mortales que asolan nuestra tierra; Y, sobre todo, de tantos mártires anónimos que sufren persecución y hasta la muerte por confesar a Cristo, el Señor de todos.

Y al final, la Palabra de Jesús, nos vuelve a confortar y hace crecer nuestra fe y confianza en Él: “ni un cabello de vuestra cabeza perecerá, porque nuestra perseverancia en el bien y en la escucha de su Palabra, nos hará salvar nuestra alma”.

Nosotros, no somos Dios, por ello, no podemos cambiar el mal en bien, ni torcer el curso de la historia, pero tenemos a cambio un arma poderosa: la oración insistente a Dios para que Él, haga como desee su voluntad y en su misericordia, que no defrauda, nos regale la perseverancia hasta el final en confesar su Santo Nombre ¡Y esto, aunque el universo entero desaparezca como un castillo de arena! ¡Somos del Señor porque Él nos ha creado y nos ha dado todo lo necesario para que un día podamos estar, ya sin amenazas, junto a Él en el cielo! Esta es nuestra fe que, deseamos mantener con constancia y amor. Y nuestra confianza no quedará defraudada.

¡Hazlo por tu amor, Señor Jesús! ¡Mantennos en tu Palabra, de pie, cuando aparezcas! ¡Amén! ¡Amén!

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