ventana

ventana

Sean bienvenidos

Sean bienvenidos

Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

martes, 15 de noviembre de 2022

REFLEXIÓN PARA EL MARTES DE LA TRIGÉSIMA TERCERA SEMANA DEL T.O. (2). 15 - Noviembre - 2022

  "Ventana abierta"

De la mano de María

Héctor L. Márquez (Conferencista católico) 


REFLEXIÓN PARA EL MARTES DE LA TRIGÉSIMA TERCERA SEMANA DEL T.O. (2) 


“Mira, estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo”.

La liturgia de hoy nos presenta como lectura evangélica la historia de Zaqueo, el publicano (Lc 19,1-10). Como hemos meditado esta lectura hace apenas dos semanas, hoy nos concentraremos en le primera lectura, tomada del libro del Apocalipsis (3,1-6.14-22).

Esta lectura, como todas que hemos venido leyendo en la liturgia de finales del tiempo ordinario, tiene un sabor escatológico, del final de los tiempos, y abarca las cartas que Juan, repitiendo las palabas que el Señor le instruye, envía a las iglesias (comunidades) de Sardes (1-6) y Laodicea (14-22).

El tono de estas cartas, aunque parece ser un tanto pesimista, en realidad es una llamada de alerta para aquellas comunidades que, a pesar de haber recibido la Palabra de Dios y aceptado su mensaje, han perdido el ardor inicial de la conversión y caído en la rutina. Algo así como lo que nos pasa cuando asistimos a un retiro y salimos de allí enardecidos a “llevarnos el mundo de frente”, pero con el tiempo comenzamos a enfriarnos.

Aquellas comunidades, cuya fe se había enardecido por las persecuciones y la “inminencia” del fin de los tiempos, se habían “acostumbrado” a las persecuciones que se habían convertido en parte del diario vivir y parecían menos cruentas, dejando ser un signo de la cercanía del Reino. También habían sido testigos de la caída de Jerusalén y la destrucción de Templo sin que llegara el día final, lo que hacía que esos eventos perdieran su significado escatológico. Habían caído en la tibieza espiritual…

Por eso les dice a los de Sardes: “tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto”, y a los de Laodicea: “Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero porque eres tibio, ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca”. Una fe vacía, sin obras (Cfr. St 2.15).

La actitud de aquellas primeras comunidades cristianas no dista mucho de nuestras comunidades del siglo XXI. Hemos caído en la rutina, hemos perdido la capacidad de interpretar los signos de los tiempos, las persecuciones de los cristianos parecela algo distante; nuestra fe se ha entibiado, hemos perdido el sentido del anuncio del Reino.

Pero el Señor siempre viene en nuestro auxilio. Nosotros podremos entibiarnos, y hasta enfriarnos, pero el ardor de Su amor infinito y su deseo de que todos nos salvemos (1 Tim 2,4) permanece inalterado.

Por eso nos dice: “sé vigilante y reanima lo que te queda y que estaba a punto de morir …  Acuérdate de cómo has recibido y escuchado mi palabra, y guárdala y conviértete”; y luego remata con esa hermosa afirmación llena de amor: “Yo, a cuantos amo, reprendo y corrijo; ten, pues, celo y conviértete. Mira, estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo”.

El Señor nos está “regañando”, pero lo hace con la dulzura y el amor que una madre corrige al hijo de sus entrañas.

Hoy te pregunto: ¿le abrirás tu puerta? Todavía estamos a tiempo.

No hay comentarios: