"Ventana abierta"
La Buena Semilla
E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo:
¡Oh, si me dieras bendición… y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le
otorgó Dios lo que pidió.
1 Crónicas 4: 10
Todo tipo de oraciones (7) –
Jabes y la gracia
La corta historia de Jabes la encontramos
en 1 Crónicas 4: 9-10. Su nombre, Jabes, significa “dolor”, pues su madre
sufrió mucho al traerlo al mundo. Su nombre le recordaría durante toda su vida
que debido al pecado el dolor está presente en el mundo (leer Génesis 3:
16). Como llevaba este nombre, ¿pasaría toda su vida quejándose? ¡Todo
lo contrario! El sentimiento de estar marcado por las consecuencias del pecado
lo condujeron a invocar al Dios de Israel, por medio de una oración admirable.
Pidió a Dios que lo bendijese abundantemente, aunque no tenía ningún mérito que
hacer valer para justificar esta bendición.
Jacob también había hecho una petición, pero
con una intención muy diferente. Él quería “hacer su parte”, concluir un
contrato con Dios, es decir, negociar su bendición (Génesis 28: 20-22). Jabes
era consciente de que no tenía nada que ofrecer a Dios; no pretendía nada. Solo
invocó su gracia. Sabía que se dirigía a un Dios rico, siempre dispuesto a dar;
y no fue decepcionado: “Y le otorgó Dios lo que pidió”. Se complació en
responder a la humilde oración de este hombre de fe, sin pedir nada a cambio.
En efecto, nunca pedimos la gracia de Dios en vano. Él se complace “en los que
esperan en su misericordia” (Salmo 147: 11).
Cristianos, todos estamos marcados por el
pecado, como Jabes, y Dios no nos debe nada. Pero se complace en bendecir,
libre y abundantemente. Dirijámonos a él con valentía, sin olvidar que siempre
nos bendice con base en su gracia.
(continuará el próximo domingo)



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