"Ventana abierta"
La Buena Semilla
Mi arco he puesto en las nubes, el cual será
por señal del pacto entre mí y la tierra. Y me acordaré del pacto mío, que hay
entre mí y vosotros… y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.
Génesis 9: 13, 15
(Jesús dijo:) Entre tanto que estoy en el
mundo, luz soy del mundo.
Juan 9: 5
El arco iris
Después de una tormenta, a veces aparece el
arco iris mostrando sus magníficos colores. La física nos enseña que este
fenómeno se produce por el encuentro de las gotas de agua y los rayos del sol:
la luz blanca se descompone según toda la gama de colores del espectro
cromático.
La Biblia nos dice que Dios estableció el arco
iris después de haber enviado el diluvio a la tierra y haber salvado a Noé y
los suyos del juicio. Dios dio esta señal para mostrar que se acuerda de todas
las criaturas vivas de la tierra. A pesar de la maldad del hombre, Dios no
quiere su destrucción. Cada uno de nosotros es culpable ante Dios, pero todos
podemos ir al Salvador que él nos dio, es decir, Jesucristo.
El arco iris también nos habla de Jesús, el
Hijo de Dios que vino a la tierra como la luz del cielo. “Dios es luz” (1
Juan 1: 5) y quiso revelarse a los hombres. Entonces, así como el arco iris
descompone la luz, Jesús nos reveló unas tras otras las glorias de Dios: su
exigencia de verdad, que pone en evidencia todo lo que el hombre querría dejar
escondido en lo profundo de su corazón; su justicia, que no soporta el pecado;
su bondad, que busca y atrae al pecador; su paciencia, que espera que todos se
arrepientan…
Y después de haber dado su vida para expiar
nuestros pecados, Jesús volvió al cielo, donde ahora está sentado a la diestra
de Dios el Padre, garante de nuestra eterna salvación.
“El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz;
y a los asentados en región de sombra de muerte, la luz les resplandeció” (Mateo
4: 16).




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