ventana

ventana

Sean bienvenidos

Sean bienvenidos

Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

lunes, 30 de marzo de 2020

Los capellanes de hospitales en la crisis del coronavirus: “No estáis solos”. Lunes, 30 - Marzo - 2020

"Ventana abierta"


Los capellanes de hospitales en la crisis del coronavirus: “No estáis solos”
Archidiócesis de Sevilla 



El mundo está sufriendo estas semanas probablemente el peor azote que se recuerda tras el final de la Segunda Guerra Mundial. La pandemia del coronavirus nos destroza el ánimo cada mañana con unos registros que nos resistimos a asumir. Cuando escribimos estas líneas, son 6.500 los fallecidos en España, 30 de ellos en la provincia de Sevilla, 78.797 casos los afectados, y en primera línea de batalla se encuentra el personal sanitario, un contingente de héroes que ponen todo de su parte para atender a las personas que a diario colapsan los centros de salud. Otros testigos directos de cuanto allí acontece son los capellanes de hospitales.


La cifra de capellanes de hospitales supera en España el medio millar. 28 de ellos desarrollan su tarea en los centros de salud comprendidos en  la Archidiócesis de Sevilla, y al frente de la coordinación se encuentra el sacerdote Manuel Sánchez de Heredia, que no cesa de recordar lo mismo cada vez que tiene ocasión: “quedaos en casa”. Paradójicamente, la recomendación ha diezmado considerablemente el contingente humano adscrito a la Pastoral de Salud en los hospitales, ya que los voluntarios, han pasado estos días a una especie de “reserva espiritual”, potenciando la oración y el contacto telefónico con enfermos y familiares con quienes solían mantener contacto. Sánchez de Heredia les envía a todos ellos su “afecto y oración agradecida, porque sé el dolor que les causa no poder visitar a sus mayores y enfermos”.

La movilización del sector sanitario para encarar esta pandemia afecta también a los capellanes de hospital. Su labor se orienta en dos direcciones. De un lado, mantener la disponibilidad absoluta ante las peticiones de todo tipo que reciben de los enfermos. Una tarea que abarca la asistencia sacramental y el acompañamiento. La escucha, la mano tendida, como terapia de choque en unas situaciones muy delicadas si tenemos en cuenta que muchos pacientes deben pasar el trance de la enfermedad en la más absoluta soledad, al haberse restringido el acceso de los familiares.

‘Sanitario, no estás solo’



Por otra parte, están especialmente atentos a los médicos y enfermeros: “Nos tienen a su entera disposición y, en la medida de nuestras posibilidades, estamos para ayudar en todo lo que, de bueno, sirva a la salud y a la vida de los hombres”.

El homenaje diario en forma de aplauso colectivo desde los hogares se siente de forma emotiva en el interior de los centros de salud. Manuel Sánchez da fe desde su puesto en el Hospital Virgen del Rocío, donde mantiene una estrecha relación con buena parte de los profesionales que desarrollan allí su labor. La disponibilidad es total: “los que son creyentes nos piden que recemos por ellos. Muchas veces sólo con sonreírles y saludarles amablemente les ayudamos, así como con saber que estamos ahí para lo que necesiten”. Estos días algunos se acercan a la capilla en un receso del trabajo buscando la paz, quizás respuestas a esta tragedia delante del Sagrario, y no faltan quienes piden la comunión.

Disponibilidad, colaboración, escucha… Estas son algunas de las constantes que resumen una tarea que, en este contexto, exige una vuelta de tuerca, un sobreesfuerzo a este colectivo de Iglesia en medio del sufrimiento. En esta línea de servicio, Alberto Cano, sacerdote jesuita y psiquiatra, ha ideado una campaña de acompañamiento a los profesionales sanitarios, ahora y después de la crisis, bajo el lema ‘Sanitario, no estás solo’. 

Iniciativas como esta son acogidas con gratitud por un colectivo estos días exhausto, necesitado también de la cercanía de los capellanes. El delegado diocesano no escatima elogios y pide a los fieles que los tengan en sus oraciones: “Que Dios les bendiga copiosamente, y guarde y proteja a todos sus familiares”, reitera.

Un servicio sin trabas


Gozan de libertad de acceso en todas las zonas hospitalarias, y eso hace que extremen las cautelas. “Tenemos que ser cuidadosos con las medidas de protección, no tanto por nosotros mismos, que también, sino porque tenemos que visitar a muchos enfermos y no podemos ser vectores de transmisión”, aclara. Pero todo enfermo que lo solicite tiene derecho a la atención espiritual, y Sánchez de Heredia subraya que “nadie pone impedimento a la labor del capellán”.

Desde la capellanía del hospital, nos hace llegar una petición concreta a cuantos formamos la Iglesia doméstica en el confinamiento de nuestras casas: que recemos. A tiempo y a destiempo. Ellos siguen las indicaciones del Arzobispo sobre las peticiones que dirigir al Señor en el rezo del Santo Rosario, y valoran muy positivamente las retransmisiones de las misas en streaming desde parroquias y capillas de hermandades. Un servicio éste impagable, que llega a las habitaciones donde muchas personas sufren el trance de la enfermedad. Y muchos de ellos lo hacen en medio de una soledad que los capellanes de hospital tratan de paliar con la misma disponibilidad de siempre. Ellos, ahora más que nunca, son mensajeros de esperanza en un mundo desorientado que no acierta a ver la luz.

domingo, 29 de marzo de 2020

Galería de bebés y niños graciosos

"Ventana abierta"




























































Galería de imágenes: Bajo el manto de María

"Ventana abierta"


Bajo el manto de María


















El obispo de Jaén, durante un acto religioso con mayores. Domingo, 29 - Marzo - 2020

"Ventana abierta"


El obispo de Jaén, durante un acto religioso con mayores 
ABC
CORONAVIRUS ANDALUCÍA

Obispo de Jaén: «Lo que no sabe este bicho es que los mayores tenemos otros medios para resistirle»

Amadeo Rodríguez Magro destaca en una carta a los ancianos la fuerza de la fe ante el coronavirus.

El obispo de Jaén. durante un acto religioso con mayores-ABC

Javier López
JAÉN

La esperanza apuntala la carta que ha remitido el obispo de Jaén, Amadeo Rodríguez Magro, a los mayores de la diócesis para romper el cerco anímico negativo del coronavirus, al que califica de «peligroso y agresivo», especialmente con las personas ancianas que han gastado sus energías con el paso de los años «al servicio del bien común». A pesar de lo que, el prelado advierte de la pandemia: «El coronavirus ha de saber que nos coge bien preparados y que tenemos otros medios para resistirle».

«No es justo que se fije en nosotros, pero es ley de vida; la enfermedad, aunque aceche a todos, es el santo y seña de los más débiles y gastados. En esta pandemia, dicen las estadísticas que, los mayores somos los más vulnerables. Pero lo que no sabe este bicho es que los mayores, aunque seamos los más débiles físicamente, tenemos acumulados unos valores que hacen que nuestra capacidad de lucha y resistencia sea muy grande», aclara en su carta el obispo.

Por edad y experiencia, los mayores, puntualiza el obispo, «hemos llenado la vida de bien, de amor y de alegría, aunque no nos han faltado desilusiones, luchas y penas». Todo eso, añade, «nos ha preparado para que nada nos coja de improviso, sobre todo porque en la balanza que mide la vida, la esperanza siempre tuvo más fuerza que el desencanto y la derrota. No le tememos ni a la muerte, porque cuando ésta llegue sabemos que antes hemos tenido la suerte de encontrar el tesoro escondido del amor de Dios, que nos ha dado la vida eterna en Jesucristo».

«Hemos aprendido, por la fe y la esperanza, que no hemos de tener miedo a mirar a Dios cara a cara; porque cuando estamos con Él, siempre lo sentimos misericordioso. Esta es la gran verdad de nuestra vida, la que más deja en ridículo a quien se ceba con los mayores, sobre todo en estos tiempos en los que se pretende arrinconarnos y anularnos», ha resaltado.


«Ha de saber también el virus que nuestra resistencia no será pasiva y resignada; seremos los primeros en cumplir, fielmente, con las normas que nos indican las autoridades. No le vamos a dar ninguna facilidad. Y si nos hiere, estamos convencidos de que la sociedad nos va a cuidar con la misma heroicidad con que lo está haciendo ahora», resalta la máxima autoridad de la Iglesia católica en Jaén.

Amadeo Rodríguez Magro prevé que el virus despertará el aprecio por los ancianos: «Estamos seguros de que las familias y toda la sociedad nos está mirando con afecto preferente; especialmente a los que estáis solos y a los que compartís vida en las residencias de mayores, que siempre hacen una labor humanizadora y, en muchos casos, también evangelizadora. Estamos convencidos de que, en la situación de fragilidad compartida que estamos viviendo, descubriremos el valor y la fuerza del cariño a los mayores».


El prelado explica en la carta que los católicos cuenta con un arma especial: «Queremos que el virus sepa que nuestra sabiduría es resistente y tiene un arma extremadamente poderosa, la de la fe, que no sólo no se debilita con la edad, sino que se fortalece. Los mayores la hemos ido acumulando, de experiencia en experiencia, con la oración, los sacramentos, el sacrificio, el deber cumplido, el sentido de la familia y el amor al prójimo, esos son los anticuerpos más resistentes frente a los que quieran quitarnos lo que más nos fortalece a nuestra edad: la esperanza».

«El virus tiene que saber que nada nos separará del amor de Dios; de la confianza en Jesucristo, nuestro Salvador y Redentor; ni del Espíritu Santo, que nos ha sostenido en la fe y ha sido para nosotros Señor y dador de vida», expone el obispo, quien advierte a la pandemia de que no cogerá a los mayores «con los brazos caídos".

Antes bien, «estaremos en la lucha con toda la sociedad, que se ha unido para vencerle. Aunque gane muchas batallas, no será el triunfador final. Más allá del Coronavirus hay futuro y hay vida. Fortalece nuestra confianza el saber que contamos con un amor especialísimo que nos protege, con el de la Santísima Virgen, la gran intercesora en favor nuestro ante su Hijo, Jesús. Ella nos ayudará a salir adelante».

Arzobispo de Sevilla. DOMINGO DE LA CUARTA SEMANA DE CUARESMA. 29 - Marzo - 2020

"Ventana abierta"


Archidiócesis de Sevilla 


DOMINGO DE LA CUARTA SEMANA


Los niños y el coronavirus


Me llegan noticias conmovedoras de niños que viven con paciencia y alegría esta situación de confinamiento, que a veces genera aburrimiento y cansancio. Pero sigue siendo hermoso ver como nuestros pequeños buscan con creatividad nuevos modos de afrontar las circunstancias. Aunque sepan que tienen que ser responsables, lavarse las manos y no salir para evitar el “bichito” —como ellos dicen—, los niños duermen plácidamente porque confían en que sus padres cuidarán de ellos.

Jesús nos dijo que hay que hacerse como niños para entrar en el reino de los cielos (Mt 18,3). ¿Cómo podemos hacernos niños? Poniendo la confianza en nuestro Padre del cielo. Lo decía santa Teresa de Lisieux: “reconocer nuestra nada, esperarlo todo del buen Dios, como un niño pequeño lo espera todo de su padre… no inquietarse por nada” (Consejos y Recuerdos).

Es posible que el miedo llegue a atenazarnos. Levantemos entonces la mirada. Tenemos a un Padre que se preocupa de nosotros y tiene contados hasta el último de nuestros cabellos (Mt 10:30). No dejemos que la epidemia de la angustia infecte nuestro corazón. Dios es más grande y más fuerte que el coronavirus. Ni siquiera el dolor inmenso de la muerte cercana debería mitigar esta confianza. Dios, en Cristo, ha vencido a la muerte. Ese será el anuncio de la cercana pascua. 

Luchemos sin cuartel contra el coronavirus, pero también pongamos nuestra confianza en Dios. No olvidemos este plus de sentido y fortaleza que nos da la fe. Termino con el salmo 130. Sus  palabras confortan: “Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad. Sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre; como un niño saciado así está mi alma dentro de mí. Espere Israel en el Señor ahora y por siempre. Amén”.

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla

UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA CUARESMA. Día 33º. DOMINGO, 29 - Marzo - 2020

"Ventana abierta"


UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA CUARESMA
Día 33º. DOMINGO 29 de marzo de 2020

Texto del Padre José Pedro Manglano Castellary

Perdonar siempre. Un día, la Madre Teresa de Calcuta, encontró sobre un montón de basura una mujer moribunda que le dijo que su propio hijo la había dejado abandonada allí. La Madre la recogió y la llevó al hogar de Kalighat. Aquella mujer no se quejaba de su estado sino de que hubiera sido su propio hijo quien la dejó allí. No podía perdonarle... La Madre Teresa, que quería que aquella mujer muriese en gracia de Dios, trataba de convencerla:

¿Debe perdonar a su hijo? le decía. Es carne de su carne y sangre de su sangre... Sin duda hizo lo que hizo en un momento de locura y ya estará arrepentido... Pórtese como una verdadera madre y perdónelo... Si ha pedido a Dios que le perdone sus pecados debe perdonar el que su hijo cometió con
usted. Si lo hace, Dios recompensará su generosidad con un lugar en el Cielo. La mujer se resistía, pero la gracia terminó venciendo. -Le perdono, le perdono... dijo por fin llorando. Poco después moría.

Dios mío, dame gracia y amor para perdonar siempre: que ningún día me acueste guardando rencor a alguien, aunque me parezca que tengo motivos. ¡Me has perdonado Tú a mí!

Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con la oración final.


Ahora es el momento importante, en el que tú hablas a Dios con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído. Cuando lo hayas hecho termina con la oración final.


ORACIÓN FINAL

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en la Cruz y escarnecido.
Muéveme ver tu cuerpo tan herido
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


Evangelio: San Juan 11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45. En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús diciendo: "Señor, el que tú amas está enfermo"... 5ª Semana de Cuaresma. Domingo, 29 - Marzo - 2020

"Ventana abierta"

Oración de Comunión Espiritual. Domingo, 29 - Marzo - 2020

 "Ventana abierta"


Oración de Comunión Espiritual


La Eucaristía es siempre vínculo de unión fraterna, en ella participamos realmente del Cuerpo y de la Sangre del Señor.
Y ahora cuantos amigos y amigas seguís este blog, y si así lo quieren, nos unimos en comunión con el Señor y con los hermanos.
 Hacemos nuestro deseo de recibir al Señor y nos unimos en la oración.


- "¿Dónde lo habéis enterrado? -preguntaste.

- Ven a verlo, Señor -te respondieron.

Y tu discípulo amado nos dice que comenzaste a llorar.

Nos conmueven, Señor,  tus lágrimas, son lágrimas de un hombre que llora ante el amigo que ha muerto, ante la soledad de las dos hermanas abatidas por el zarpazo de la muerte.

Quizá no fueron tus únicas lágrimas. 
Si lloraste ante la muerte de Lázaro, tu amigo, quizá también lloraste ante otras muertes. 
Quizá cuando José os dejó a Ti y a tu Madre, y la casa de Nazaret se llenó del vacío de su ausencia.
Las tuyas son las lágrimas del hombre que llora, porque no podía ser de otra manera, porque Tú eres el Hijo del hombre.

Nos conmueven, Señor,  tus lágrimas, porque son las lágrimas de Dios en tu rostro humano. 
En Ti, Señor, Dios llora en la tierra, y tus lágrimas nos consuelan ante todos nuestros dolores y ante todas nuestras muertes.

Tus lágrimas, Hijo de Dios Vivo, Señor, que te compadeces nos dicen que no estamos solos, que estás junto a nosotros, que nos acompañas siempre, y que has venido, para darnos con tu muerte, la plenitud de la Vida.

Gracias, Señor, por tus lágrimas que nos dan la paz de Dios y el consuelo del alma".

Cuaresma. 5 º DOMINGO. CICLO A. 29 - Marzo - 2020

"Ventana abierta"


Cuaresma. 5 º DOMINGO. CICLO A.


Jesús hace el milagro de la resurrección de Lázaro cuando aún sus fieles seguidores, Marta y posiblemente sus discípulos, no se imaginaban que volvería a la vida. Posiblemente, Lázaro se preguntaría, al ser resucitado por Jesús, lo que Dios quería de él ante el milagro de su vuelta a la vida.

Este planteamiento es el que, constantemente, hemos de tener aquellos que nos consideramos seguidores de Cristo, puesto que hay un campo extensísimo en el que Él nos ha puesto para “algo”. En nuestros ratos de oración y ante las necesidades y sufrimientos que vemos a nuestro alrededor, hemos de preguntarnos siempre, incluyendo también nuestras propias dificultades y debilidades: ¡qué es lo que el Señor quiere de mí!, puesto que nuestra resurrección, como la de Lázaro, en este mundo, es verlo representado en las personas rechazadas por la sociedad y que están necesitando nuestra ayuda.

El que Jesús fuera el Mesías universal no le impedía ser un hombre como los demás; y así, era amigo especial de Marta, María y Lázaro. La resurrección de Lázaro podría ser interpretada como un favoritismo; pero las exigencias de la amistad son mayores que las razones aducidas por unos críticos implacables.

“NO HEMOS NACIDO PARA LA MUERTE, SINO PARA LA RESURRECCIÓN”

“Como dice Jesús en el Evangelio, resucitaremos en el último día. Hoy podemos preguntarnos: ¿Qué me sugiere el pensamiento de la resurrección? ¿Cómo respondo a mi llamada a resucitar?. Una primera clave se encontraría en la invitación evangélica que realiza el mismo Cristo: “Venid a mí”. Ir a Jesús, el que Vive, para vacunarse contra la muerte, contra el miedo a que todo termine.  ¿Vivo caminando hacia el Señor o doy vueltas sobre mí mismo? ¿Cuál es la dirección de mi camino? ¿Busco únicamente quedar bien, salvaguardar mi papel, mis tiempos, mis espacios, o voy hacia el Señor?

Mientras rezamos por nuestros hermanos…, que han salido de esta vida para ir al encuentro del Resucitado, no podemos olvidar la salida más importante y más difícil, que es la que da sentido a todas las demás: la salida de nosotros mismos. Sólo saliendo de nosotros mismos abrimos la puerta que conduce al Señor.

En medio de tantas voces del mundo que nos hacen perder el sentido de la existencia, sintonicémonos con la voluntad de Jesús, resucitado y vivo: haremos del hoy que vivimos un alba de resurrección”.

Papa Francisco. Homilía Basílica de San Pedro. 4-11-2019
PREPARAMOS LA FIESTA DEL SEÑOR, NO SOLO CON PALABRAS, SINO TAMBIÉN CON OBRAS

El Verbo, que por nosotros quiso serlo todo, nuestro Señor Jesucristo, está cerca de nosotros, ya que Él prometió que estaría continuamente a nuestro lado. Dijo en efecto: “Mirad, yo estaré siempre con vosotros hasta el fin del mundo”. Y, del mismo modo que es a la vez pastor, sumo sacerdote, camino y puerta, ya que por nosotros quiso serlo todo, así también se nos ha revelado como nuestra fiesta y solemnidad, según aquellas palabras del Apóstol: Nuestro cordero pascual, Cristo, ha sido inmolado, puesto que su persona era la Pascua esperada. Desde esta perspectiva, cobran un nuevo sentido aquellas palabras del salmista: “Tú eres mi júbilo: me libras de los males que me rodean”.

De las Cartas pascuales de san Atanasio, obispo.

No me digáis que es imposible cuidar de los otros. Si sois cristianos, lo imposible es que no cuidéis

Pasa aquí lo mismo que en otros campos de la naturaleza, donde hay cosas que no pueden ser contradichas. Pues igual aquí: el compartir radica en la naturaleza misma del cristiano. No insultes a Dios: si dijeras que el sol no puede alumbrar, lo insultarías. Y si dices que el cristiano no puede ser de provecho a los otros, insultas a Dios y lo dejas por embustero. Más fácil es que el sol no caliente ni brille, que no que el cristiano deje de dar luz… Si ordenamos debidamente nuestras cosas, la ayuda al prójimo se dará absolutamente, se seguirá como una necesidad física”.

San Juan Crisóstomo, siglo IV

LA FE EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS


La epidemia que actualmente sufrimos me ha recordado un testimonio conmovedor del año 253 d. C. acerca de cómo los primeros cristianos afrontaron una gran plaga de peste que diezmó la ciudad de Alejandría. Así cuenta Dionisio, el obispo de aquella ciudad: «La mayoría de nuestros hermanos, por exceso de amor y de afecto fraterno, olvidándose de sí mismos y unidos unos con otros, despreocupados de los peligros, visitaban a los enfermos, les atendían en todas sus necesidades, los cuidaban en Cristo y hasta morían contentísimos con ellos… los mejores de nuestros hermanos partieron de la vida de este modo, presbíteros, diáconos y laicos, todos muy alabados, ya que este género de muerte, por la mucha piedad y fe robusta que entraña, en nada parece ser inferior al martirio...». (San Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, VII, 22.7-10; BAC 612, 470-471)

No traigo a colación esta noticia para invitar a actitudes privadas de sentido común o a decisiones incívicas y desobedientes, que no respetan las normas de nuestras autoridades. Los primeros cristianos se significaron precisamente por ser buenos ciudadanos incluso cuando el Imperio los perseguía. En estos tiempos turbulentos, los creyentes debemos ser testigos de responsabilidad, minimizando las oportunidades de ser causa de contagio para nuestros vecinos.

Sin embargo, el relato de Dionisio de Alejandría nos da un plus de sentido a lo que está pasando. Junto a la epidemia del coronavirus se está extendiendo otra epidemia invisible que destroza las almas, además de los cuerpos: la angustia y el sinsentido. Nuestros hermanos de la primera hora del Cristianismo alejandrino nos enseñan que la fe en Cristo resucitado debe ser más valerosa que el miedo que se extiende en nuestra sociedad y que el amor por nuestros prójimos, especialmente por los más débiles y vulnerables, debe ser más fuerte que ciertas actitudes pusilánimes, expresión de un posible individualismo insolidario…

Se dice que muchos paganos se bautizaron en Alejandría tras aquella epidemia, contemplando emocionados tantos actos gratuitos de amor por parte de sus vecinos cristianos. Ojalá que también en los tiempos del coronavirus la fe de los cristianos de la Archidiócesis de Sevilla resplandezca por la belleza de nuestra confianza en el Señor de la vida.

Álvaro Pereira, pbro.

DELEGACIÓN DIOCESANA DE PASTORAL SOCIAL, JUSTICIA Y PAZ