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Sean bienvenidos
Invitación y bienvenida
Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.
Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.
Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!
Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.
Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...
Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.
Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)
martes, 29 de marzo de 2011
Los mejores métodos de catequesis los puede echar a perder el catequista.
Es uno de los prejuicios más fuertes que hacen que el ministerio de un catequista se pierda, la exclusividad de la santidad para él, que bueno buscar la santidad y que la tenga, la mejor manera de hacerlo sin duda es siendo humilde y poniendo los carismas al servicio de la comunidad, al que se está formando, irradiando de forma natural esa presencia de Dios en la vida del catequista , sin que pida pompas y tambores para decir que él es el elegido del Espíritu santo, esto desvirtúa mucho la enseñanza pues llega un momento en que se hace cada cosa fuera de lugar, que puede dañar la manera de concebir la fe del que se está formando, claro que no dudamos de las manifestaciones de Dios, la sencillez para un catequista dará mejor testimonio de ese poder de Dios.
Es tan delicado este punto que nos puede perder en la enseñanza integra que debe de recibir el que se está formando, hacer a un lado la palabra de Dios suele hacerse muy continuamente, algunos llevan libros de autores que escriben bien algún tema que quieren tocar cuando el libro número uno en enseñanza es la sagrada palabra de Dios, olvidan con frecuencia hacer sus oraciones de inicio y al finalizar la enseñanza, no incluyen a los participantes en la oración, sólo ellos oran a la carrera; por otro lado el no ir comentando que vivir la fe representa un compromiso con los demás, se tiene que hablar de nuestra fe, de nuestro sentir cristiano y sólo con un compromiso se puede hacer.
Estamos conscientes que enseñar es una tarea difícil sobre todo cuando exige tiempo para preparar temas, exposiciones con frecuencia de tiempo, sabemos que se va a enseñar una hora o dos horas y que va a requerir quizá hasta 6 o 7 horas de preparación, por lo tanto es necesario que se busque el mejor método para preparar sus temas, el lugar y espacio, tener la fuente de consulta cercas y lo más importante auxiliarse alguien que pueda con sus consejos encontrar el método eficiente para preparar los temas, generándose en el un catequista responsable, prudente y calculador en las actividades de Dios, improvisar puede que te salga bien una dos o quizá 3 veces, pero después te cobrará la factura, vas a caer en errores bastantes fuertes, en contradicciones y tal vez en ridículo con los demás, improvisar corre el riesgo de hacer de ti un mal catequista quién a base de habito se olvido de preparar sus temas como debe de ser.
Su vida espiritual reflejada a los demás.
Se necesita mirar la situación social desde la óptica de la fe. Y, todos jugamos un papel relevante, tanto en lo personal como en lo comunitario.
Los creyentes realizaremos esa misión según las propias dotes, los carismas, los ministerios y las situaciones que nos ponen en contacto directo con las realidades temporales.
Esta es la “especificidad” de nuestra misión en relación directa con el mundo. En esta sociedad secularizada, tecnificada y cada vez más compleja, debemos dar testimonio de Cristo en una acción cotidiana impregnada de fe, de esperanza y de verdadero amor por los demás.
Animados por el Espíritu
Sin embargo, no sólo tenemos que reconocer que su presencia es muy fuerte, sino que nos corresponde darnos cuenta que, justamente el Espíritu Santo es la manera tangible y vivencial. Deberíamos descubrir que, más allá de los símbolos con que lo reconocemos (la imagen de la paloma, el fuego, el viento fuerte) y de sus nombres (el Consolador, el Paráclito, el Abogado…) hay una persona tan real como el Padre y el Hijo, que nos espera para establecer un vínculo de amor íntimo y especial que se hace pleno en la vida de la gracia y de la armonía con Dios.
También lo recibimos en el sacramento de la Confirmación, cuando decidimos por nosotros mismos asumir el compromiso de “ser de Cristo”.
Y, fundamentalmente, nuestro buen Dios se hace Espíritu de Amor para acompañarnos de cerca cada vez que lo invocamos en cada gesto de solidaridad, en cada palabra dicha a tiempo, en cada silencio paciente y en la oración, momento privilegiado de comunicación y puente entre el hombre y lo trascendente.
El Espíritu Santo está. Es una presencia cercana de Dios para animarnos “desde adentro” y no podemos cerrar los ojos a tan maravillosa realidad.
No es una reglamentación para cumplir. No es una práctica de piedad que se debe hacer por obligación. No es un precepto encomendado por la Iglesia. Es una actitud vital de encuentro.
El catequista no puede vivir sin este contacto y esa comunicación con Dios. Y el Espíritu Santo es la presencia actual de Dios entre nosotros. Nuestra fe tiene su centro en Jesucristo, Dios que se hizo hombre para salvarnos y devolver a la humanidad la relación quebrada por el pecado; es el mismo Cristo quien nos prometió el Espíritu Santo y nos regaló su presencia.
Es el Espíritu Santo quien nos lleva a Jesús y Jesús quien nos lleva al Padre.
Cuando Jesús cumple su etapa en el mundo, envía al Espíritu Santo. Quien percibe, ve, oye y siente al Espíritu, percibe, ve, oye y siente a Jesús. El Espíritu Santo es para el hombre de hoy una presencia tan concreta como lo era Jesús para los apóstoles y discípulos que compartieron su vida.
Nuestro camino para llegar a Jesús es el Espíritu Santo tal como Jesús es camino, verdad y vida para llegar al Padre. Por el Espíritu vamos a Jesús y por Jesús al Padre. El Espíritu Santo es quien nos permite comprender el mensaje del Evangelio. “Él les explicará todo lo que yo les he dicho”.
La esencia del Espíritu Santo es ser don, regalo, gracia que Dios da al hombre. Es el mismo Dios que se da al hombre en la plenitud de su esencia divina.
No es una inclinación propia de algunos grupos de Iglesia. Es un rasgo común a todos.
Debemos reconocer que en los dos milenios de cristianismo se ha predicado poco acerca de esto, pero es hora de que tomemos conciencia de ese aspecto del mensaje de Jesús.
No es una mirada nueva a la vida de fe sino un reconocer aspectos concretos del mensaje de Cristo que han quedado un poco olvidados o postergados. Es tomar conciencia plena de las palabras que se expresan a lo largo de toda la Biblia que nos muestran la acción del Espíritu de manera cercana y en permanente comunicación con la humanidad.
¿Que dice la Biblia sobre la muerte?
Ayuda Dios mío a todos sus familiares.
Dales paz y resignación AMEN.
“Dicho esto, les dijo después:
Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.
Dijeron entonces sus discípulos:
Señor, si duerme, sanará.
Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.
Entonces Jesús les dijo claramente:
Lázaro ha muerto”.
La Biblia compara la muerte con un sueño más de 50 veces.
“Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.”
Hay dos resurrecciones, una para vida y otra para condenación (muerte) eterna.
Juan 5:28-29 dice, “No os maravilléis de esto; porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”
“Entonces Yavé Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.
Dios no puso un alma dentro de un hombre.
Es como una ecuación:
Polvo + Aliento de vida = Ser Viviente.
Si tú estuvieras por hacer una caja de madera podrías decir:
tablas + clavos = caja de madera.
Tomas un par de tablas de madera y clavos, los ensamblas y obtienes la caja.
Si tomas los elementos por separado, quitando los clavos de las tablas, y colocas los clavos en un montón y las tablas en una pila, ¿qué sucede con la caja?
Simplemente deja de ser una caja hasta que la vuelvas a armar y clavar.
Así es como funciona la muerte.
Quitas el aliento, esa chispa de vida que proviene de Dios y el cuerpo vuelve al polvo (o a veces a las cenizas, en caso de cremación). ¿Qué sucede con el alma?
Simplemente deja de ser hasta que Dios venga en la resurrección y coloque los elementos todos juntos nuevamente.
En ese momento el polvo y el aliento de vida son reunidos y entonces tienes una vida, una persona viviente o un alma viviente nuevamente.
Eclesiastés 12:7 dice que el cuerpo vuelve al polvo y el espíritu (o aliento de vida) vuelve a Dios. Job 27:3 nos dice que el espíritu es lo mismo que el hálito de vida de Dios o su poder.
Los muertos no alaban a Dios, Salmos 115:17. Los muertos nada saben, Eclesiastés 9:5, “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tiene más paga; porque su memoria es puesta en olvido.”
Los seres humanos no tienen inmortalidad, sólo Dios (ver 1º Timoteo 6:16).
Recibiremos inmortalidad cuando Jesús vuelva (ver 1º Corintios 15:51-54).
Cuando Jesús vuelva su recompensa de vida eterna vendrá con él (ver Apocalipsis 22:12).
Todas las deformidades físicas serán curadas (los ojos de los ciegos serán abiertos, los oídos de los sordos serán abiertos y el lisiado, sanado). Lee también Isaías 35:3-6. Construirán casas y habitarán en ellas. Plantarán viñas y comerán de su fruto (Isaías 65:21-23). El lobo y el cordero morarán juntos. El Nuevo Reino de Dios será de tranquila paz (Isaías 65:25). Compartiremos con Abraham, Isaac, Jacob (Mateo 8:11).
- Te contaremos la historia:
- Dijimos que en la CONFIRMACIÓN, DIOS NOS DA SU ESPÍRITU SANTO.
- La CONFIRMACIÓN debe hacerla el SEÑOR OBISPO o un delegado suyo (alguien a quien él le da permiso especial para hacerlo).
- Al recibir la confirmación nos obligamos a:
Para confirmarse se necesita:
Sí, hay un padrino si el que se confirma es hombre o una madrina si la que se confirma es mujer. El padrino debe ser un católico que viva como tal y que ya esté confirmado. El padrino debe hacer cuanto pueda para que su ahijado lleve una vida católica plena.
Ven, Espiritu de Amor e Ilumina Nuestras Vidas!
***El Espíritu Santo y la vida cristiana***
A partir del Bautismo, el Espíritu divino habita en el cristiano como en su templo (Cf. Rom 8,9.11;
1Cor 3,16; Rom 8,9). Gracias a la fuerza del Espíritu que habita en nosotros, el Padre y el Hijo vienen también a habitar en cada uno de nosotros.
El don del Espíritu Santo es el que:
nos eleva y asimila a Dios en nuestro ser y en nuestro obrar;
nos permite conocerlo y amarlo;
hace que nos abramos a las divinas personas y que se queden en nosotros.
La vida del cristiano es una existencia espiritual, una vida animada y guiada por el Espíritu hacia la santidad o perfección de la caridad. Gracias al Espíritu Santo y guiado por Él, el cristiano tiene la fuerza necesaria para luchar contra todo lo que se opone a la voluntad de Dios. (Cf. Gal 5,13-18; Rom 8,5-17).
Para que el cristiano pueda luchar, el Espíritu Santo le regala sus siete dones, que son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu, estos dones son:
- Sabiduría: nos comunica el gusto por las cosas de Dios.
- Ciencia: nos enseña a darle a las cosas terrenas su verdadero valor.
- Consejo: nos ayuda a resolver con criterios cristianos los conflictos de la vida.
- Piedad: nos enseña a relacionarnos con Dios como nuestro Padre y con nuestros hermanos.
- Temor de Dios: nos impulsa a apartarnos de cualquier cosa que pueda ofender a Dios.
- Entendimiento: nos da un conocimiento más profundo de las verdades de la fe.
- Fortaleza: despierta en nosotros la audacia que nos impulsa al apostolado y nos ayuda a superar el miedo de defender los derechos de Dios y de los demás.
Los símbolos del Espíritu Santo
Al Espíritu Santo se le representa de diferentes formas:
El Agua: El simbolismo del agua es significativo de la acción del Espíritu Santo en el Bautismo, ya que el agua se convierte en el signo sacramental del nuevo nacimiento.
La Unción: Simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónima del Espíritu Santo. En el sacramento de la Confirmación se unge al confirmado para prepararlo a ser testigo de Cristo.
El Fuego: Simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu.
La Nube y la Luz: Símbolos inseparables en las manifestaciones del Espíritu Santo. Así desciende sobre la Virgen María para “cubrirla con su sombra”. En el Monte Tabor, en la Transfiguración, el día de la Ascensión; aparece una sombra y una nube.
El Sello: Es un símbolo cercano al de la unción. Indica el carácter indeleble de la unción del Espíritu en los sacramentos y hablan de la consagración del cristiano.
La Mano: Mediante la imposición de manos los Apóstoles y ahora los Obispos, trasmiten el “don del Espíritu”.
La Paloma: En el Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo aparece en forma de paloma y se posa sobre Él.
***ORACION PARA PEDIR LOS DONES
DEL ESPIRITU SANTO***
Envía Padre los dones del Espíritu Santo
Eterno Padre, en nombre de Jesucristo
y por la intercesión de la Siempre Virgen María,
envía a mi corazón al Espíritu Santo.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Sabiduría.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Entendimiento.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Consejo.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don de fortaleza.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Ciencia.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Piedad.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don del Santo Temor de Dios.
¿Quién es el Espíritu Santo?
“Nadie puede decir: ¡Jesús es el Señor! sino por influjo del Espíritu Santo” (1Co 12,3) Muchas veces hemos escuchado hablar de Él; muchas veces quizá también lo hemos mencionado y lo hemos invocado. Piensa cuántas veces has sentido su acción sobre ti: cuando sin saber cómo, soportas y superas una situación, una relación personal difícil y sales adelante, te reconcilias, toleras, aceptas, perdonas, amas y hasta haces algo por el otro…. Esa fuerza interior que no sabes de dónde sale, es nada menos que la acción del Espíritu Santo que, desde tu bautismo, habita dentro de ti.
El Espíritu Santo ha actuado durante toda la historia del hombre. En la Biblia se menciona desde el principio, aunque de manera velada. Y es Jesús quien lo presenta oficialmente:“SI ustedes me aman, guardarán mis mandamientos, y yo rogaré al Padre y les dará otro Defensor que permanecerá siempre con ustedes. Este es el Espíritu de Verdad…. En adelante el Espíritu Santo Defensor, que el Padre les enviará en mi nombre, les va a enseñar todas las cosas y les va a recordar todas mis palabras. … En verdad, les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Defensor no vendrá a ustedes. Pero si me voy se lo mandaré. Cuando él venga, rebatirá las mentiras del mundo…. Tengo muchas cosas más que decirles, pero ustedes no pueden entenderlas ahora. Pero cuando Él venga, el Espíritu de la Verdad, los introducirá en la verdad total”.Estos son fragmentos del Evangelio de San Juan, capítulos 14, 15 y 16. Si quieres saber más sobre las últimas promesas y más profundas revelaciones de Jesús, lee con atención y mucha fe, esta parte del evangelio.
Desde que éramos niños, en el catecismo aprendimos que “el Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad”. Es esta la más profunda de las verdades de fe: habiendo un solo Dios, existen en Él tres personas distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Verdad que Jesús nos ha revelado en su Evangelio.
El Espíritu Santo coopera con el Padre y el Hijo desde el comienzo de la historia hasta su consumación, pero es en los últimos tiempos, inaugurados con la Encarnación, cuando el Espíritu se revela y nos es dado, cuando es reconocido y acogido como persona. Jesús nos lo presenta y se refiere a Él no como una potencia impersonal, sino como una Persona diferente, con un obrar propio y un carácter personal .
ORACION PARA IMPLORAR EL ESPIRITU SANTO
Divino Padre Eterno, en nombre de Jesucristo,
y por la intercesión de la Santísima Siempre Virgen María,
envía a mi corazón El Espíritu Santo.
Ven, Espíritu Santo, a mi corazón y santifícalo.
Ven, Padre de los pobres, y alíviame.
Ven, autor de todo bien, y constélame.
Ven, luz de las mentes e ilumíname.
Ven, dulce huésped de los corazones, y no te apartes de mí.
Ven, verdadero Refrigerio de mi vida, y renuévame.
Tres veces……….Gloria al Padre…….
Espíritu Santo, eterno Amor,
Ven a nosotros con tus ardores,
Ven, inflama nuestros corazones.
Y SERÉIS MIS TESTIGOS” (Hech. 1:8)
Historia:
La palabra Pentecostés viene del griego y significa el día quincuagésimo. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas (Ex 34,22), esta fiesta en un principio fue agrícola, pero se convirtió después en recuerdo de la Alianza del Sinaí.
Al principio los cristianos no celebraban esta fiesta. Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de San Irineo, Tertuliano y Orígenes, a fin del siglo II y principio del III. Ya en el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de Constantinopla, Roma y Milán, así como en la Península Ibérica, se festejaba el último día de la cincuentena pascual.
Con el tiempo se le fue dando mayor importancia a este día, teniendo presente el acontecimiento histórico de la venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles (Cf. Hch 2). Gradualmente, se fue formando una fiesta, para la que se preparaban con ayuno y una vigilia solemne, algo parecido a la Pascua. Se utiliza el color rojo para el altar y las vestiduras del sacerdote; simboliza el fuego del Espíritu Santo.
Significado:
Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio.
Pentecostés es fiesta pascual y fiesta del Espíritu Santo. La Iglesia sabe que nace en la Resurrección de Cristo, pero se confirma con la venida del Espíritu Santo. Es hasta entonces, que los Apóstoles acaban de comprender para qué fueron convocados por Jesús; para qué fueron preparados durante esos tres años de convivencia íntima con Él.
La Fiesta de Pentecostés es como el “aniversario” de la Iglesia. El Espíritu Santo desciende sobre aquella comunidad naciente y temerosa, infundiendo sobre ella sus siete dones, dándoles el valor necesario para anunciar la Buena Nueva de Jesús; para preservarlos en la verdad, como Jesús lo había prometido (Jn 14.15); para disponerlos a ser sus testigos; para ir, bautizar y enseñar a todas las naciones.
Es el mismo Espíritu Santo que, desde hace dos mil años hasta ahora, sigue descendiendo sobre quienes creemos que Cristo vino, murió y resucitó por nosotros; sobre quienes sabemos que somos parte y continuación de aquella pequeña comunidad ahora extendida por tantos lugares; sobre quienes sabemos que somos responsables de seguir extendiendo su Reino de Amor, Justicia, Verdad y Paz entre los hombres.
Ven Padre de los pobres, ven a darnos tus Dones
Tú eres descanso en el trabajo, Ven a darnos tu Luz.
Consolador, lleno de bondad, dulce huesped del alma,
suave alivio de los hombres.
Tu eres descanso en los trabajos
templanza en las pasiones,
alegria en nuestro llanto.
Querida Virgen María, querida Mamita linda, a tus pies, contemplando tus bonitos ojos que transparentan a Dios, acudimos a ti llenos de confianza.Tu eres madre de todos, justos y pecadores. Por eso, imploramos tu protección y te ofrecemos nuestras buenas obras, nuestro rechazo al libertinaje y a la corrupción de costumbres. Quédate con nosotros, quédate en nuestro corazón. ¡Bendícenos Madre del Amor Hermoso, como sólo una madre lo sabe hacer!
~Mamita Linda~
La Virgen María es Madre de todos los hombres. Al pie de la Cruz estaba la Virgen María traspasada de un inmenso dolor viendo a su divino Hijo pendiente de la Cruz. Y Jesús, desde la Cruz, nos la entregó como Madre nuestra y nos hizo a todos los hombres hijos de María. Por eso María es Madre nuestra, para que cuide nuestras almas y pida a Jesucristo, su Hijo, nos lleve a todos los hombres al Cielo. Ella vela para librarnos del pecado y del infierno. Cuando invocamos a la Virgen en nuestras tentaciones, en nuestros peligros del alma y del cuerpo, en nuestras tribulaciones, ella desde el Cielo nos consigue innumerables gracias.
Para salir del pecado que con sus cadenas nos ata fuertemente el demonio, lo magnífico es acudir a la Virgen nuestra Madre.
San Bernardo indicaba: “En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. ¡Quién no esperará en Ti, si ayudas aun a los desesperados!”
Los medios mejores para amar a la Virgen son cumplir los mandamientos, consagrarse a Ella todos los días, rezar el santo Rosario y al acostarnos rezar las tres Avemarías.
Practica:
En las tentaciones, en las necesidades y tribulaciones, invocaré a María, es nuestra Madre. Ella siempre nos socorrerá.
Confiar en Dios requiere, de cada uno de nosotros, que nos pongamos en sus manos. Esta confianza en Dios, base de la conversión del corazón, requiere que auténticamente estemos dispuestos a soltarnos en Él.
Cada uno de nosotros, cuando busca convertir su corazón a Dios nuestro Señor y busca acercarse a Él, tiene que pasar por una etapa de espera. Esto puede ser para nuestra alma particularmente difícil, porque aunque en teoría estamos de acuerdo en que la santidad es obra de la gracia, en que la santidad es obra del Espíritu Santo sobre nuestra alma, tendríamos que llegar a ver si efectivamente en la práctica, en lo más hondo de nuestro corazón lo tenemos arraigado, si estamos auténticamente listos interiormente para soltarnos en confianza plena para decir: “Yo estoy listo Señor, confío en Ti”
Mientras yo no sea capaz de soltarme a Dios nuestro Señor, mi alma va a crecer, se va a desarrollar, pero siempre hasta un límite, en el cual de nuevo Dios se cruce en mi camino y me diga: “¡Qué bueno que has llegado aquí!, ahora tienes que confiar plenamente en mí”. Entonces, mi alma puede sentir miedo y puede echarse para atrás; puede caminar por otra ruta y volver a llegar por otro camino, y de nuevo va a acabar encontrándose con Dios nuestro Señor que le dice: “Ahora suéltate a Mí”; una y otra vez, una y otra vez.
ORACION DE ABANDONO
Padre, en tus manos me pongo,
haz de mi lo que quieras.
Por todo lo que hagas de mi, te doy gracias.
Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo,
con tal de que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi alma entre Tus manos, te la doy, Dios mío,
con todo el ardor de mi corazón porque te amo,
y es para mi necesidad de amor el darme,
el entregarme entre tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tu eres mi Padre.
Queridos hermanos,Estamos muy cerca de la Gran Celebracion de Pentecostes, es decir la venida del Espiritu Santo. Y en estos dias que anteceden a esta gran fiesta podemos reflexionar un poco en que tanto permitimos al Espiritu Santo reinar en nuestras vidas, en que tanto nos dejamos guiar por este Espiritu de Amor que sabe muy dirigirnos si nosotros nos dejamos dirigir, pero que no puede actuar si nosotros no le damos esa oportunidad de llenarnos de su presencia en todos los instantes de nuestras vidas.Asi pues, tenemos unos dias para hacer una buena reflexion y pedirle a Dios que podamos ser sensibles a ese Espiritu de Amor que desea llevarnos siempre hacia nuestro destino verdadero y final que es vivir en gracia de Dios en todo momento.Que Nuestro Dios nos conceda abrir nuestros corazones a esta venida del Espiritu Santo para que podamos ser mejores hijos de Dios y vivir siempre haciendo la voluntad del Padre.
~OH, ESPIRITU SANTO~
Santo Espíritu que procedes del Padre y del Hijo
Envíanos Padre el Espíritu Santo.
Regala a tus hijos sus dones, refuérzanos con el Paráclito.Danos sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
Padre Misericordioso que no dudaste en enviarnos a tu Hijo, no nos niegues ahora Tu Espíritu.
Padre reconciliador, te lo pedimos por los méritos de Tu Hijo Jesucristo; Amadísimo por Ti, qué te fue Obediente hasta la muerte y una muerte de Cruz.
Llénanos tambien con sus doce frutos.
Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Mansedumbre, Bondad, Benignidad, Longanimidad, Fe, Modestia, Templanza, Castidad.
Padre Omnipotente, Dios Eterno, te Alabamos y te Bendecimos
Te damos gracias; Creador del Universo, Amen.
Esperemos muy pronto la Venida del Espiritu de Amor!
Pablo no dice que el Espíritu Santo quita nuestras “debilidades,” sino que Él “nos ayuda.” “Vivimos nuestra vida completa en condiciones de debilidad.”Lo maravilloso, dice Leon Morris: “Lo que el Espíritu hace es ayudar; Él nos da el auxilio que necesitamos para vernos completamente.”



