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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

sábado, 4 de abril de 2020

Archidiócesis de Sevilla. Siempre adelante. Jueves, 2 - Abril - 2020

"Ventana abierta"


Archisevillasiempreadelante

Siempre Adelante ofrece durante esta semana, una serie de meditaciones sobre los personajes bíblicos que estuvieron junto a Jesús en su Pasión, Muerte y Resurrección.
Cada semblanza, vivencia y experiencia ha sido elaborada por distintos colaboradores que han querido, esta última semana de Cuaresma, compartir y acercar al lector no sólo a la oración contemplativa, sino también a la acción de gracias y a la petición, como camino cuaresmal que permita preparar el espíritu para vivir con mayor sensibilidad y disposición la Semana Santa que se avecina, muy distinta a años anteriores.
Se trata de profundos y hermosos textos que se pueden compartir en familia, en torno, inclusive, a la Palabra de Dios, con actitud de oración y reflexión, con el corazón y la mente abiertos a lo que Jesús quiere decir.

******************
Es primavera. El sol poniente juega con la brisa, y la oscuridad de la tarde deja paso a la noche tras haberse cerrado la losa grande del sepulcro. No hay más que silencio y oscuridad en este viernes santo.

Los hombres: Nicodemo, José de Arimatea, Juan, el discípulo amado,… que desde el cercano Calvario traían el cuerpo muerto de Jesús han terminado su tarea: cansados, sudorosos, sucios por el polvo y la sangre aún caliente. Acaban de dejar en la roca excavada el cadáver del ajusticiado antes de que empiece el sábado.

Y con ellos, también las mujeres: María, la madre de Jesús, las otras Marías, y tú, María Magdalena, que lleváis todo el día y la noche sin dormir, yendo de aquí para allá, rotas por el dolor, con el peso del sufrimiento al ver el tormento y la muerte del amigo, del maestro, de Jesús, al que, después que ha pasado todo, acaban de dejar en la sepultura, como a un bandido, un malhechor…

Refresca en la atardecida del viernes, y la soledad del huerto atrae la noche de la Pascua… No hay más que hablar del Rabí de Nazaret que durante tres años ha ido recorriendo los pueblos y ciudades de Galilea, comiendo con los pecadores, curando a los enfermos, predicando a los pobres, y anticipando el Reino de Dios en esta tierra.

María Magdalena piensa todo esto yendo a no se sabe dónde, pues desde que lo prendieron se disgregó el grupo de los amigos de Jesús, y ella perdió su familia, su compañía, su calor de hogar.

¿A dónde ir, cuando ha desaparecido el Maestro… cuando su cuerpo joven y fuerte yace dentro de la fría roca del huerto de Arimatea?

Atrás han ido quedando los recuerdos de las tardes a la orilla del lago de su Magdala natal, de enseñanzas y confidencias entre brasas con pescado y panes para compartir…

Quedan los viajes sufridos desde una aldea a otra por los caminos y valles, pisando el polvo de Galilea, Samaría y Judea, a veces solos, a veces en grupo, y en otras ocasiones entre multitudes, como una discípula, como una apóstol de este Jesús que ha muerto entregando su vida, que era lo único que tenía en este mundo para abrirnos las puertas del otro.

Y es que lo que ha vivido la Magdalena estos tres años junto al Maestro, a distancia a veces, pero siempre en cercanía de espíritu, le ha dejado huella, una honda huella en su cuerpo y su alma, que la ha llevado desde la jovialidad de una vida normal y corriente, como la que vivimos todos siguiendo la corriente de la sociedad de cada momento, hasta el encuentro dentro de su corazón con el Jesús que salva del pecado, del egoísmo y de la superficialidad de la vida; hasta enamorarse, si se puede decir así, de su persona, de sus palabras, de su mensaje…

Han sido muy duros estos últimos días, desde que llegó, y todos sus seguidores con él, a Jerusalén. La ciudad se preparaba para la Pascua, y lo recibieron con ramos y hosanas, como un Rabí cada vez más conocido y querido por el pueblo.

De las predicaciones junto al templo, ante sacerdotes y rabinos, no podía venir más que la denuncia y el arresto de Jesús. Y en la tarde de la Cena, el ambiente cambió, como de repente.

Había llegado su “hora”. Aquella era una Cena de despedida, sólo para los doce amigo que él eligió y llamó por su nombre.
Pero sus palabras y su mandato de aquella tarde llegaron a todos cuanto le seguían desde más cerca o más lejos: -“¿Señor, lavarme los pies tú a mi?”… -“Tomad y comed todos… “ -“Haced esto en memoria mía…”. La Pascua de Jesús estaba cada vez más cerca.

Después, en la noche, todo fue tan rápido…: el prendimiento, el juicio, la condena, la calle de la Amargura y el Calvario; no había fuerza humana, ni divina, que parara aquello.

Y ahora, bajo la luna del Parasceve, este vacío tan grande que siente la Magdalena solo se puede llenar por el dolor y el sufrimiento de haberlo perdido, de haberlo despedido… -¿para siempre?-, que lo inunda todo de negritud.

Él hablaba de que a los tres días resucitaría de entre los muertos; sí, lo anunciaba entre sus muchas palabras de curación y esperanza, pero no era fácil entenderlo entonces.
Ahora, en esta soledad, María Magdalena piensa en ello y le da vueltas. Qué querría decir el Rabí al pie de la letra, o sería alguna figuración difícil de comprender.

Por ello, una vez pasado el sábado que prohibía toda actividad y movimiento, la Magdalena no dormía tranquila, no estaba serena habiéndose separado del cuerpo de su Maestro. Había que ir allí, al huerto; tenía ella que volver para estar cerca, al menos, de los restos humanos de quien le había abierto los ojos del corazón a una vida nueva.
Y llegó hasta la tumba con los perfumes. Y la vio abierta. Y la vio vacía. Y el evangelista Juan nos relata que María Magdalena lloraba, porque no había encontrado el cuerpo del Señor. Y sufrió miedo, y sorpresa, y… ¿qué misterio era aquél del sepulcro vacío…?

La historia volvía a seguir su curso, no había acabado entonces, como Pedro, Andrés. Santiago, Felipe… habían supuesto, y por eso cada uno desapareció a su pueblo o ciudad. La historia seguía pues…

Jesús tuvo, luego, la gran misericordia con María Magdalena de darse a conocer a ella la primera como su Maestro y transformar sus lágrimas en gozo pascual.
Fue nada menos que la primera testigo que vio al Resucitado y la primera mensajera que anunció la resurrección del Señor a los apóstoles, lo que a su vez ellos anunciarán por todo el mundo por los siglos de los siglos: “-Anda, ve a mis hermanos y diles…” -María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: “He visto al Señor y ha dicho esto”.

Sin embargo, aún sufriría en el jardín de la resurrección, cuando el Señor le dijo “-Noli me tangere”, “-No me toques”, que la envolvió otra vez en la extrañeza y el desasosiego. Por qué, qué querría decir el Maestro con esto ahora que lo volvía a tener cerca…


Estas palabras, leídas desde el corazón, tenemos que entenderlas como una invitación dirigida no sólo a la Magdalena, sino a todos los creyentes para entrar en una experiencia de fe que supera un entendimiento meramente humano y materialista del misterio divino.

La Resurrección es un acontecimiento para los que han creído, y esas palabras son una buena lección para todos los discípulos de Jesucristo: no buscar las seguridades humanas y las atracciones este mundo, sino la fe profunda en Cristo vivo y resucitado.

De entre todos los personajes que acompañaron a Jesús en su Pasión y Muerte y que estos días tenemos ante nuestra mirada, la Magdalena es la más afortunada porque es la que más directamente se relaciona con el misterio de la Resurrección.

Cristo tuvo una especial consideración y afecto con ella, que manifestó su amor hacia Él, cuando iba buscándole en el huerto con angustia y sufrimiento aquella mañana de domingo.
Y ella fue la primera testigo que vio al Resucitado y la primera mensajera que anunció la resurrección del Señor a los apóstoles, es por lo tanto una evangelista que nos transmite, tanto hoy como ayer, la nueva creación de la Pascua en la suavidad, la luz y el olor de cada primavera.

Isidro González

LLEGA EL CORONAVIRUS: ¿QUÉ VALOR TIENE TU VIDA? Lunes, 30 - marzo - 2020

"Ventana abierta"


Archidiócesis de Sevilla

LLEGA EL CORONAVIRUS: ¿QUÉ VALOR TIENE TU VIDA?
IRENE Mª SOTO NOGUERO
LICENCIADA EN CIENCIAS RELIGIOSAS


HOY HE IDO A COMPRAR A LA PLAZA Y EL TEMA DE CONVERSACIÓN NO ERA OTRO QUE “EL CORONAVIRUS”…

La una comenta que “hay que ver cómo están en Madrid”; la otra que “qué miedo”; la de más allá “que si es que da diarrea (por lo del acopio de papel higiénico)”; su amiga: “anda, anda, que será como la gripe A, que al final nada de nada”; otra que se entera dice: “el problema es la gente mayor, (usted perdone)…”. Un señor que se agrega a la comidilla comenta: “pues la Bolsa no veas cómo está ¡que ruina!”.
Es algo que escapa a nuestro control y nos preocupa. Nadie lo dice abiertamente pero, de pronto, se ha hecho presente en el ambiente la conciencia de que somos mortales. Y de que a lo peor, la cosa no está tan lejos.
Como decía mi madre  “la vida no la tiene arrendada nadie”. Pero nos cuesta pensar en la muerte. ¿Te imaginas?
Sin embargo, reflexionaba yo sobre este asunto, a lo mejor es buen momento para tomarme en serio esta Cuaresma y recordar que “he de volver al polvo”.
Como cristiana, sé que la muerte es esa puerta que nos dará acceso a la presencia del Señor. Y Él preguntará por el amor, por cómo he respondido a Su oferta de intimidad amorosa.
Al mirar dentro de mí, veo que he de hacer un serio examen de conciencia. Para caer en la cuenta de qué valor le doy a la vida: según la viva aquí, según cómo responda al Señor, así será mi vida eterna. También sé que Él me quiere y que me puedo acoger a su insondable misericordia.
Tras ponerme frente a la muerte, a Él encomiendo mi vida. Y aunque no es políticamente correcto hablar de esto, se me vienen a la cabeza las plagas de Egipto o el cuarto sello del libro del Apocalipsis. Pero en manos de Dios todo es para bien.
Nuestro pastor, el Arzobispo Juan José Asenjo, con muy buen criterio, ha recomendado unas pautas para no dar alas a este mal que nos acecha, porque los cristianos hemos de cuidarnos para lo que Dios quiera de nosotros. Pero no me preocupo, porque acabo de poner mi vida en Sus manos.
A lo mejor esta pandemia del coronavirus es una fuente de gracia; como a mí, puede obligar a muchos a reflexionar sobre la muerte y sobre el valor de su vida. Y les invita a volver su corazón a nuestro Señor.

Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor  (Sal 1, 2)

Mensaje completo del Papa Francisco. Jueves Santo. 9 - Abril - 2020

"Ventana abierta"


Conferencia Episcopal Española
Mensaje para la Semana Santa 


Mensaje completo del Papa Francisco: 

Queridos amigos, buenas noches,

Esta noche tengo la oportunidad de entrar en vuestras casas de una manera diferente a la habitual. Si me lo permitís, me gustaría hablar con vosotros unos momentos en este período de dificultad y de sufrimientos. Os imagino en medio de vuestras familias, mientras vivís una vida inusual para evitar el contagio. Pienso en la vivacidad de los niños y los jóvenes, que no pueden salir, ir a la escuela, hacer su vida. Llevo en mi corazón a todas las familias, especialmente a las que tienen algún ser querido enfermo o a las que desgraciadamente están de luto por el coronavirus u otras causas. En estos días pienso a menudo en las personas solas para las que es más difícil afrontar estos momentos. Sobre todo pienso en los ancianos, a los que quiero tanto.

No puedo olvidar a los que están enfermos a causa del coronavirus, a las personas ingresadas en los hospitales. Tengo presente la generosidad de los que se exponen al peligro para curar esta pandemia o para garantizar los servicios esenciales a la sociedad. ¡Cuántos héroes, de todos los días, a todas las horas! También recuerdo a los que pasan apuros económicos y están preocupados por el trabajo y el futuro. Pienso además en los presos en las cárceles, a cuyo dolor se suma el miedo a la epidemia, por ellos y por sus seres queridos, pienso en los que carecen de domicilio, que no tienen un hogar que los proteja.

Es un momento difícil para todos. Para muchos, muy difícil. El Papa lo sabe y, con estas palabras, quiere expresar a todos su cercanía y su afecto. Intentemos, si podemos, aprovechar este tiempo lo mejor posible: seamos generosos; ayudemos a quien lo necesita en nuestro entorno; busquemos, a lo mejor por teléfono o en las redes sociales, a las personas que están más solas; recemos al Señor por los que pasan por esta prueba en Italia y en el mundo. Aunque estemos aislados, el pensamiento y el espíritu pueden llegar lejos con la creatividad del amor. Es lo que hace falta hoy: la creatividad del amor.

Celebramos la Semana Santa de una manera verdaderamente inusual, que manifiesta y resume el mensaje del Evangelio, el del amor ilimitado de Dios. Y en el silencio de nuestras ciudades, resonará el Evangelio de Pascua. Dice el apóstol Pablo: “Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Cor 5, 15). En Jesús resucitado, la vida ha vencido a la muerte. Esta fe pascual alimenta nuestra esperanza. Me gustaría compartirla con vosotros esta noche. Es la esperanza de un tiempo mejor, en el que también nosotros podamos ser mejores, finalmente liberados del mal y de esta pandemia. Es una esperanza: la esperanza no defrauda; no es una ilusión, es una esperanza.

Los unos al lado de los otros, en el amor y la paciencia, podemos preparar en estos días un tiempo mejor. Gracias por dejarme entrar en vuestras casas. Tened un gesto de ternura con los que sufren, con los niños, con los ancianos. Decidles que el Papa está cerca y reza para que el Señor nos libre pronto del mal a todos. Y vosotros, rezad por mí.
 ¡Buena cena, hasta pronto!

UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA CUARESMA. Día 39º. SÁBADO, 4 - Abril - 2020

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UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA CUARESMA
Día 39º. SÁBADO 4 de abril de 2020

Texto del Padre José Pedro Manglano Castellary

Cámbiate por Jesús. Barrabás es un personaje del evangelio que no parece muy importante, pero si nos fijamos, cada uno de nosotros estamos representados por él. Cuando Barrabás iba a morir por haber matado a un soldado, Jesús apareció y le cambiaron por él, y murió Jesús en vez de Barrabás. El Señor se cambió por cada uno de nosotros para que no muriéramos a la vida del alma y para que pudiéramos nacer de nuevo a la vida de la gracia después del pecado, nacer a la vida para poder ir también al cielo. Todo lo que hizo fue para que tuviéramos la oportunidad de amarle.

Y los hombres hemos pagado ese amor tuyo, Señor, con pecados y faltas de amor. Jesús sabía que íbamos a pagarle así, que íbamos a serle desagradecidos, y aun así decidió entregarse para que le amáramos.

Puedes imaginarte ahora tú, cambiándote por Jesús en la Cruz de cada día: faenas que te hacen, enfados, cosas que no te salen, pequeñas contrariedades... y coger así tu cruz de cada día llevándola con alegría.

Continúa hablándole a Dios con tus palabras.


Ahora es el momento importante, en el que tú hablas a Dios con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído. Cuando lo hayas hecho termina con la oración final.



ORACIÓN FINAL

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en la Cruz y escarnecido.
Muéveme ver tu cuerpo tan herido
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


HOY EL RETO DEL AMOR ES TENER MISERICORDIA ANTE EL MIEDO, NERVIOSISMO O INQUIETUD DE LOS DEMÁS. Sábado, 4 - Abril - 2020

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HOY EL RETO DEL AMOR ES TENER MISERICORDIA ANTE EL MIEDO, NERVIOSISMO O INQUIETUD DE LOS DEMÁS

Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

EL VALOR DEL SIGNIFICADO

El otro día estábamos haciendo un trabajo conjunto entre Joane, Israel y yo. Me encargaba de la última parte... y me salió desastrosamente mal.
Lo cierto es que me llevé un disgusto enorme. El trabajo de las demás, el material perdido... No me sentía capaz de repetirlo ni arreglarlo... pero quise continuar como si nada sucediera. Sin embargo, ellas notaron que algo me pasaba.
Nos pusimos a hablar de lo sucedido, y me impresionó un montón cómo me acogieron cuando les pedí perdón, cómo me animaron a continuar... Es más, hasta dedicaron tiempo para explicarme detalles de la máquina que no entendía y que eran la causa del fallo. Lo que parecía un desastre, acabó resultando una bendición para mí.
Amar a alguien en sus cualidades es muy fácil. Pero ese no es el amor verdadero. El amor no es solo el que ve lo mejor de la otra persona. Ni siquiera es el que saca lo mejor de la otra persona. El verdadero amor es el que ve lo peor... y permanece.
Todos necesitamos un amor así. Un amor que no haya que conquistar, que no haya que impresionar, que conozca nuestro peor lado... y se quede con nosotros. ¡Y este es el amor que nos ofrece Jesucristo! Porque, ¿sabes cómo se llama ese amor que abraza lo más pobre de ti?
Misericordia.
¡La Biblia usa sin cesar esta palabra! “Es eterna su misericordia”... dice continuamente. Admito que a mí me sonaba a “perdón”, “compasión”... que es bello, sí, pero me parecía un nivel diferente a “amor”. ¡Y muchas veces he deseado que la hubieran traducido como “amor”!
Sin embargo, el otro día escuché esa definición de misericordia que me llegó al corazón: “Es el amor de Cristo a lo más pobre de ti”. Ahora me encanta esa palabra, pues sé que, en realidad, es el nombre más dulce que tiene el amor.
Hoy el reto del amor es tener misericordia ante el miedo, nerviosismo o inquietud de los demás. Esta situación de confinamiento nos afecta a cada uno de forma diferente, hace palpable nuestra pobreza... Hoy no quieras cambiar a los de tu alrededor: con Cristo, acógelos como están, ámalos.
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¡Feliz día!

©Producciones es El- Vive de Cristo (Dominicas Lerma)
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siempre que se publiquen sin ningún tipo de modificación.

viernes, 3 de abril de 2020

Las mil y una noches parte 3 | Cuento del mercader y el Efrit . Viernes, 3 - Abril - 2020

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Peligros de contagio por coronavirus

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Las mil y una noches Sherezade. HISTORIA DEL PESCADOR Y EL EFRIT, INICIO. Viernes, 3 - Abril - 2020

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NOCHE 3

Doniazada dijo: "Hermana mía, suplico que termines tu relato". Y Schehrazada contestó: "Con toda la generosidad y simpatía de mi corazón". Y prosiguió después: He llegado a saber, oh rey afortunado, que cuando el tercer jeique contó al efrit el más asombroso de los tres cuentos, el efrit se maravilló mucho, y emocionado y placentero, dijo: "Concedo el resto de la sangre por que había de redimirse el crimen, y dejo en libertad al mercader".

Entonces el mercader, contentísimo, salió al encuentro de los jeiques y les dio miles de gracias. Ellos, a su vez, le felicitaron por el indulto. Y cada cual regresó a su país. "Pero, añadió Schehrazada, es más asombrosa la historia del pescador". Y el rey dijo a Schehrazada: "¿Qué historia del pescador es esa?". Y Schehrazada dijo:

HISTORIA DEL PESCADOR Y EL EFRIT, INICIO

He llegado a saber, oh rey afortunado, que había un pescador, hombre de edad avanzada, casado, con tres hijos y muy pobre. Tenía por costumbre echar las redes sólo cuatro veces al día y nada más. Un día entre los días a las doce de la mañana, fue a orillas del mar, dejó en el suelo la cesta, echó la red, y estuvo esperando hasta que llegara al fondo. Entonces juntó las cuerdas y notó que la red pesaba mucho y no podía con ella. Llevó el cabo a tierra y lo ató a un poste. Después se desnudó y entró en el mar maniobrando en torno de la red, y no paró hasta que la hubo sacado. Vistióse entonces muy alegre, y acercándose a la red encontró un borrico muerto. Al verlo exclamó desconsolado: "¡Todo el poder y la fuerza están en Alah, el Altísimo y el Omnipotente!".

Luego dijo: "En verdad que este donativo de Alah es asombroso". Y recitó los siguientes versos: ¡Oh buzo, que giras ciegamente en las tinieblas de la noche y de la perdición! ¡Abandona esos penosos trabajos; la fortuna no gusta del movimiento! Sacó la red, exprimiéndole el agua, y cuando hubo acabado de exprimirla, la tendió de nuevo. Después, internándose en el agua, exclamó: "¡En el nombre de Alah!". Y arrojó la red de nuevo, aguardando que llegara al fondo. Quiso entonces sacarla, pero notó que pesaba más que antes y que estaba más adherida, por lo cual la creyó repleta de una buena pesca, y arrojándose otra vez al agua, la sacó al fin con gran trabajo, llevándola a la orilla, y encontró una tinaja enorme, llena de arena y de barro. Al verla se lamentó mucho y recitó estos versos: ¡Cesad, vicisitudes de la suerte, y apiadaos de los hombres! ¡Qué tristeza! ¡Sobre la tierra ninguna recompensa es igual al mérito ni digna del esfuerzo realizado por alcanzarla! ¡Salgo de casa a veces para buscar candorosamente la fortuna, y me enteran de que la fortuna hace mucho tiempo que murió! ¿Es así, !oh fortuna! como dejas a los Sabios en la sombra, para que los necios gobiernen el mundo?

Luego, arrojando la tinaja lejos de él, pidió perdón a Alah por su momento de rebeldía y lanzó la red por vez tercera, y al sacarla la encontró llena de trozos de cacharros y vidrios. Al ver esto, recitó todavía unos versos de un poeta: ¡Oh poeta! ¡Nunca soplará hacia ti el viento de la fortuna! ¿Ignoras, hombre ingenuo, que ni tu pluma de caña ni las líneas armoniosas de la escritura han de enriquecerte jamás? Y alzando la frente al cielo, exclamó: "Alah, tú sabes que yo no echo la red más que cuatro veces por día, y ya van tres". Invocó nuevamente el nombre de Alah y lanzó la red, aguardando que tocase al fondo. Esta vez, a pesar de todos sus esfuerzos, tampoco conseguía sacarla, pues a cada tirón se enganchaba más en las rocas del fondo. Entonces dijo: "¡No hay fuerza ni poder más que en Alah!". Se desnudó, metiéndose en el agua y maniobrando alrededor de la red, hasta que la desprendió y la llevó a tierra. Al abrirla encontró un enorme jarrón de cobre dorado, lleno e intacto. La boca estaba cerrada con un plomo que ostentaba el sello de nuestro señor Soleimán, hijo de Daud (Salomón, hijo de David, considerado el Señor de los efrits).

El pescador se puso muy alegre al verlo, y se dijo: "He aquí un objeto que venderé en el zoco (bazar) de los caldereros, porque bien vale sus diez dinares de oro". Intentó mover el jarrón, pero hallándolo muy pesado, se dijo para sí: "Tengo que abrirlo sin remedio; meteré en el saco lo que contenga y luego lo venderé en el zoco de los caldereros". Sacó el cuchillo y empezó a maniobrar, hasta que levantó el plomo. Entonces sacudió el jarrón, queriendo inclinarlo para verter el contenido en el suelo. Pero nada salió del vaso, aparte de una humareda que subió hasta lo azul del cielo y se extendió por la superficie de la tierra. Y el pescador no volvía de su asombro. Una vez que hubo salido todo el humo, comenzó a condensarse en torbellinos, y al fin se convirtió en un efrit cuya frente llegaba a las nubes, mientras sus pies se hundían en el polvo. La cabeza del efrit era como una cúpula; sus manos semejaban rastrillos; sus piernas eran mástiles; su boca una caverna; sus dientes, piedras; su nariz, una alcarraza; sus ojos, dos antorchas, y su cabellera aparecía revuelta y empolvada. Al ver a este efrit, el pescador quedó mudo de espanto, temblándole las carnes, encajados los dientes, la boca seca, y los ojos se le cegaron a la luz.

Cuando vio al pescador, el efrit dijo: "¡No hay más Dios que Alah, y Soleimán es el profeta de Alah!". Y dirigiéndose hacia el pescador, prosiguió de este modo: "oh tú, gran Soleimán, profeta de Alah, no me mates; te obedeceré siempre, y nunca me rebelaré contra tus mandatos". Entonces exclamó el pescador: "oh gigante audaz y rebelde, tú te atreves a decir que Soleimán (Salomón) es el profeta de Alah. Soleimán murió hace mil ochocientos años, y nosotros estamos al fin de los tiempos. ¿Pero qué historia vienes a contarme? ¿Cuál es el motivo de que estuvieras en este jarrón?".

Entonces el efrit dijo: "No hay más Dios que Alah. Pero permite, oh pescador, que te anuncie una buena noticia". Y el pescador repuso: "¿Qué noticia es esa?". Y contestó el efrit: "Tu muerte. Vas a morir ahora mismo, y de la manera más terrible". Y replicó el pescador: "oh jefe de los efrits, mereces por esa noticia que el cielo te retire su ayuda. ¡Pueda él alejarte de nosotros! Pero, ¿por qué deseas mi muerte?, ¿qué hice para merecerla? Te he sacado de esa vasija, te he salvado de una larga permanencia en el mar, y te he traído a la tierra". Entonces el efrit dijo: "Piensa y elige la especie de muerte que prefieras; morirás del modo que gustes". Y el pescador dijo: "¿Cuál es mi crimen para merecer tal castigo?". Y respondió el efrit: "Oye mi historia, pescador". Y el pescador dijo: "Habla y abrevia tu relato, porque de impaciente que se halla mi alma se me está saliendo por el pie".

Y dijo el efrit: Sabe que yo soy un efrit rebelde. Me rebelé contra Soleimán, hijo de Daud. Mi nombre es Sakhr El-Genni. Y Soleimán envió hacia mí a su visir Assef, hijo de Barkhia, que me cogió a pesar de mi resistencia, y me llevó a manos de Soleimán. Y mi nariz en aquel momento se puso bien humilde.

Al verme, Soleimán hizo su conjuro a Alah y me mandó que abrazase su religión y me sometiese a su obediencia. Pero yo me negué. Entonces mandó traer ese jarrón, me aprisionó en él y lo selló con plomo, imprimiendo el nombre del Altísimo. Después ordenó a los efrits fieles que me llevaran en hombros y me arrojasen en medio del mar. Permanecí cien años en el fondo del agua, y decía de todo corazón: "Enriqueceré eternamente al que logre libertarme". Pero pasaron los cien años y nadie me libertó. Durante los otros cien años me decía: "Descubriré y daré los tesoros de la tierra a quien me liberte". Pero nadie me libró. Y pasaron cuatrocientos años, y me dije: "Concederé tres cosas a quien me liberte". Y nadie me libró tampoco. Entonces, terriblemente encolerizado, dije con toda el alma: "Ahora mataré a quien me libre, pero le dejaré antes elegir, concediéndole la clase de muerte que prefiera". Entonces tú, oh pescador, viniste a librarme y por eso te permito que escojas la clase de muerte".

El pescador, al oír estas palabras del efrit, dijo: "Por Alah, que la oportunidad es prodigiosa, y había de ser yo quien te libertase. ¡Indúltame, efrit, que Alah te recompensará! En cambio, si me matas, buscará quien te haga perecer". Entonces el efrit le dijo: "¡Pero si yo quiero matarte es precisamente porque me has libertado!". Y el pescador le contestó: "oh jeique de los efrits, así es como devuelves el mal por el bien. ¡A fe que no miente el proverbio!". Y recitó estos versos: ¿Quieres probar la amargura de las cosas? ! Sé bueno y servicial! ¡Los malvados desconocen la gratitud! ¡Pruébalo, si quieres, y tu suerte será la de la pobre Magir, madre de Amer! Pero el efrit le dijo: "Ya hemos hablado bastante. Sabe que sin remedio te he de matar".

Entonces pensó el pescador: "Yo no soy más que un hombre y él un efrit, pero Alah me ha dado una razón bien despierta. Acudiré a una astucia para perderlo. Veré hasta dónde llega su malicia". Y dijo al efrit: "¿Has decidido realmente mi muerte?". El efrit contestó: "No lo dudes". Entonces dijo: "Por el nombre del Altísimo, que está grabado en sello de Soleimán, te conjuro a que respondas con verdad a mi pregunta". Cuando el efrit oyó el nombre del Altísimo, respondió muy conmovido: "Pregunta, que yo contestaré la verdad". Entonces dijo el pescador: "¿Cómo has podido entrar por entero en este jarrón donde apenas cabe tu pie o tu mano?". El efrit dijo: "¿Dudas acaso de ello?". El pescador respondió: "Efectivamente, no lo creeré jamás mientras no vea con mis propios ojos que te metes en él". En este momento de su narración, Schehrazada vio aparecer la mañana, y se calló discretamente.

Evangelio: San Juan 10, 31-42. En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús... 5ª. Semana de Cuaresma. Viernes, 3 - Abril - 2020

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EL DETALLE. Viernes, 3 - Abril - 2020

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N.º 59
EL DETALLE
Contigocaminar.blogspot.com
 H.S


Todo tiene su valor y significado. Cuando celebramos un acontecimiento, por ejemplo: un cumpleaños, un aprobado el curso o ha encontrado un puesto de trabajo… etc. No sólo influye en la determinada persona, sino en todo su entorno familiar, amigos, ambiente social… etc. Aquí descubrimos que cuando hay intercomunicación, ayuda, amistad… nos damos cuenta que la convivencia, la misma amistad… causan una fuerte repercusión en el entorno.

Ser fiel en lo pequeño, un simple detalle, tiene su importancia. Cuando hay amistad, diálogo, ayuda todo detalle alcanza otro valor. Son esos los pequeños gestos de cada día, los que al final consiguen el encuentro entre las personas, sobre todo, entre las más cercanas. Cuando ofrecemos una ayuda. Hacemos una llamada, un encuentro… sobra toda palabra porque está hablando el corazón. Sí, extendamos la mano para que no se apague la triste mirada de los niños abandonados y tal vez explotados. Para que nadie se sienta solo.

Para que los jóvenes sean valientes y construyan un mundo mejor, que nosotros los mayores. También para que sigan vivas las ilusiones de nuestros mayores. Alarguemos la mano para quien se siente atrapado en la droga… en todo lo que destruye la dignidad de las personas.

Arzobispo de Sevilla. VIERNES DE LA QUINTA SEMANA DE CUARESMA. 3 - Abril - 2020

"Ventana abierta"


Archidiócesis de Sevilla


VIERNES DE LA QUINTA SEMANA


En nuestra peregrinación cuaresmal hemos llegado ya al Viernes de Dolores. El culto a la Virgen de los Dolores surge en Alemania en el primer cuarto del siglo XV, pero es a partir del siglo XVIII, cuando se propaga por toda la cristiandad la devoción a los Siete Dolores de la Santísima Virgen, que ella experimenta en las horas que transcurren desde la noche de Jueves Santo, hasta la mañana de Pascua florida. En ellas, vive con dolor indescriptible la traición de Judas y el prendimiento, el abandono de los Apóstoles, el simulacro de juicio de los sumos sacerdotes, la cobardía cómplice de Pilatos, la coronación de espinas, la tortura en el Pretorio, el camino hacia el Calvario, la crucifixión, la larga agonía y la muerte de su Hijo.

Algunos Padres de la Iglesia de los siglos IV y V asignan a María un doble alumbramiento: el primero sin dolor, sin llanto ni gritos, sin mancha y sin sangre, el alumbramiento virginal de la madre de Dios en Belén. El segundo es doloroso y cruento. Tiene lugar en el Calvario, donde todos nosotros hemos nacido como hijos de la Virgen. A este segundo alumbramiento se refiere el Apocalipsis cuando nos narra la portentosa visión de la mujer rodeada de sol, con la luna por pedestal, coronada con doce estrellas, que grita con los dolores de parto (Apoc 12,1-2). Es el dolor inaudito de María que sabe que está dando a luz una muchedumbre incontable de hijos, convencida además de que este alumbramiento tiene un precio, la sangre preciosa de su Hijo unigénito.

A la Virgen de los Dolores encomendamos en este día el dolor inmenso de la Humanidad en esta hora. Que ella se apiade de nosotros e interceda ante su Hijo para que acelere el final de la tragedia que estamos viviendo.

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla


UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA CUARESMA. Día 38º. VIERNES, 3 - Abril - 2020

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UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA CUARESMA
Día 38º. VIERNES 3 de abril de 2020"

Texto del Padre José Pedro Manglano Castellary

Desanimarse es una tontería. Escucha el consejo que da el barrendero a Momo: "Cuando barro, las cosas son así: a veces tienes ante ti una calle larguísima. Te parece tan terriblemente larga que crees que nunca podrás acabar. Y entonces te empiezas a dar prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante... Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente.... entonces es divertido... de repente uno se da cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle."

Ser santo, amar mucho a Dios... cualquier meta se alcanza 
siempre. Consiste en dar un paso cada día; por eso, no te desanimes nunca: haz bien hoy las pequeñas cosas del día. 

¡Qué no me desanime, Señor, que es una tontería! Poco a poco, con pequeños pocos, conseguiré hacer realidad las cosas grandes que quiero - y Tú también quieres - en mi vida.

Continúa hablándole a Dios con tus palabras
 .


Ahora es el momento importante, en el que tú hablas a Dios con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído. Cuando lo hayas hecho termina con la oración final.



ORACIÓN FINAL

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en la Cruz y escarnecido.
Muéveme ver tu cuerpo tan herido
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


HOY EL RETO DEL AMOR ES QUE CORRAS A TU CITA CON EL CAMIÓN DE BOMBEROS, A TU CITA CON CRISTO. Viernes, 3 - Abril - 2020

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HOY EL RETO DEL AMOR ES QUE CORRAS A TU CITA CON EL CAMIÓN DE BOMBEROS, A TU CITA CON CRISTO

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

¡YA LLEGAN!

Estábamos en la oración de la tarde cuando, de repente, por la ventana pasó algo así como un camión con música a todo volumen que la letra decía:
-¡Resistiré!...
Algunas nos la sabíamos de antes de entrar, y las mayores nos miraban extrañadas al ver que susurrábamos la letra.
Al día siguiente... Eran los payasos con...
-Adiós, don Pepito; adiós, don José...
Pero... si todos estamos en casa, ¿a quién se le había ocurrido hacer algo así todos los días?
Ahora ya lo sabemos: ¡son los bomberos! Todos los días salen a las 8:00 con su camión y dan la vuelta por el pueblo poniendo música para animar y alentar en esta situación.
Es el momento que mayores y pequeños esperan en sus ventanas para verles pasar, y a mí... he de reconocer que tampoco me gusta faltar a la cita, y, si estoy fuera de la capilla a esa hora, vuelvo corriendo para estar con todas, escuchar qué nos ponen y, a la vez, orar por ellos, por tantos que cada día nos sostienen velando por que estemos bien.
Es verdad que estos días nos pueden parecer marcados por la rutina, por “un día más”. Sin embargo, el Amor es creativo, Cristo es dinámico y, por muy reducido que parezca ser todo, siempre hay hueco para el Amor; un amor que sorprende, que va más allá, que toca el corazón de aquellos con los que convivimos, generando asombro y despertando la esperanza.
Jesús es el que nos llena de paz, el que calma nuestro corazón y nos da fuerzas para poder ser luz en estos momentos para aquellos que nos rodean; es como esos bomberos que, al pasar por nuestras ventanas, nos hacen sentir seguros... ¡son los que apagan los fuegos! ¡Fuertes, valientes! Con ellos nos sentimos protegidos y, a la vez... apagan el fuego de la rutina, de la tristeza, trayendo cada día algo nuevo.
Hoy el reto del Amor es que corras a tu cita con el camión de bomberos, a tu cita con Cristo, y dejes que Él apague los fuegos que tienes dentro en el día de hoy, para que juntos podáis hacer de este día algo nuevo para los que te rodean. Ten un detalle que rompa la rutina, una actividad que marque la diferencia... que todos y cada día esperen al camión de bomberos.
VIVE DE CRISTO
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¡Feliz día!

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jueves, 2 de abril de 2020

Nosotras cantamos desde casa.

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Cuento. “El milagro de vivir”. Jueves, 2 - Abril - 2020

"Ventana abierta"


Cuento “El milagro de vivir”

Homenaje a todas aquellas familias que actualmente por la pandemia del coronavirus COVID-19 esperan a su ser querido que se encuentra hospitalizado – Fé y Esperanza, Dios les bendiga a todos y 1000 generaciones más.