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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

viernes, 2 de noviembre de 2018

Entrevista a Frank Ostaseski. Una vida dedicada a los demás. 2 - Noviembre - 2018

"Ventana abierta"


FRANK OSTASESKI “La muerte es muy justa: nos llega a todos”


Beatriz Calvo Villoria

En esta entrevista miramos de frente al gran tabú occidental, la muerte.  Frank Ostaseski tiene un currículum abrumador, pero se puede resumir en una vida dedicada a ayudar a los demás, recogiendo el testigo del boddhisatva que santifica el mundo con las virtudes excepcionales del amor compasivo. En 1987, co-fundó el Zen Hospice Project, el primer hospicio budista en América y acompañó a morir a miles de personas en sus brazos, con su bella mirada, con la hermosa presencia que destila una vida aprovechada para el Bien.


Es profesor de budismo, conferenciante internacional, líder en el cuidado contemplativo en procesos de morir… y dicen que es una de las 50 personas más innovadoras de América.

-Muchas gracias por estar aquí y contestar a mis preguntas.

-Me alegro mucho de estar con usted. Es un placer poder tener una conversación sincera.

-¿Cómo la muerte puede enseñarnos a vivir una vida buena, a vivir la verdad profunda de lo que somos?¿Y cuáles son las cualidades de ese ser profundo, de lo que realmente somos?

-Bueno… Morir es lo más humano del mundo. De algún modo, la muerte es muy justa: nos llega a todos. Nadie sale de aquí con vida, ¿no? Creo que, en primer lugar, debemos entender que, aunque la muerte puede ser hermosa y trascendente, también puede ser confusa y dolorosa, pero, sobre todo, es algo normal, corriente. Todos viviremos esa experiencia. Creo que no tenemos que ser alguien especial para morir bien. Creo que podemos hacerlo siendo gente corriente. Yo trabajo con gente que vive en las calles de San Francisco cambiando pañales en los bancos de parques detrás del ayuntamiento. Estas personas no suelen confiar mucho y, aun así, generalmente, enfrentan la experiencia de la muerte, que imaginan que será insoportable e inconcebible, pero la enfrentan de forma extraordinaria. Aun sin tener ninguna práctica ni ningún sistema familiar que los apoye. Así, incluso… es posible recibir a la muerte, no como a una enemiga, sino como una mentora. Creo que, de las cualidades que debemos tener para hacerlo, la primera es la actitud receptiva, la disposición a recibir, a acoger la situación tal y como llega. No significa que tenga que gustarnos, no significa que tengamos que estar de acuerdo, pero debemos estar dispuestos a recibirla. Primero, la actitud receptiva. Y, luego, tendríamos que tener la habilidad de sentir compasión, que es una parte del amor. Ésta surge como una guía para nosotros, como una respuesta particular al sufrimiento. Nos ayuda a ganarle terreno al sufrimiento. Y esta capacidad la tenemos todos, está en cada uno de nosotros. No creo que podamos guiarnos en la experiencia del sufrimiento sin la presencia de la compasión. Pero somos muy afortunados, porque todos nosotros tenemos acceso a esta compasión.

MORIR ANTES DE MORIR
-Los sufíes dicen: “Morir antes de morir para no morir cuando muramos”. Y utilizan técnicas de meditación para “aprender a morir antes de morir”. ¿Meditar es aprender a morir?

-Sí, este dicho de los sufíes existe en muchas otras tradiciones. Si aprendemos a morir antes de morir, entonces, cuando muramos, no moriremos. Creo que hay muchos paralelismos entre la práctica espiritual y el proceso de la muerte. Crece el silencio, nos volcamos hacia nosotros mismos, nos alejamos de los círculos externos de nuestras vidas, de las actividades de nuestras vidas. A menudo, podemos tener imágenes y visiones… y, de alguna forma, el inconsciente se pone en primer plano, algo que no solemos experimentar en nuestra vida cotidiana. Creo que una de las cosas que ocurre durante la práctica espiritual, que también ocurre cuando vamos a morir, es que hay un sentimiento de pertenencia a las demás personas, sentimos que pertenecemos a algo más grande que nosotros, que también nos incluye. En el budismo lo llamamos ‟no separación”, o “interdependencia”, pero creo que la gente experimenta esto a menudo en el proceso de su muerte. A veces, lo experimentan como una conexión con Dios, o con sus antepasados, o con gente que ha fallecido antes que ellos. Todo el mundo tiene su propia visión de lo que ocurre tras la muerte, y creo que es importante que examinemos esta visión, que le preguntemos a otros: “¿Qué crees que hay tras la muerte?”. No tengo interés en imponer mi visión sobre otros; más bien, me interesa saber qué piensan ellos. 

Le pongo un ejemplo: trabajé con una mujer que profesaba la fe de la Ciencia Cristiana. Era una cristiana muy devota, sentía un gran amor por Jesús. Una vez me dijo: “Cuando muera, sólo quiero posar la cabeza sobre el regazo de Jesús”. Se sentía muy tranquila al respecto. Y un día su nieta vino a visitarla y le dijo: “Abuela, he leído un libro. No tienes que preocuparte por la muerte. Cuando mueres, todos los que han muerto antes que tú, estarán allí para acogerte, para darte la bienvenida”. 


Y su abuela se asustó mucho. ¿Por qué? Porque guardaba un secreto que nunca había contado. Y era que su marido, Edgar, le había pegado la mayor parte de su vida. Y él había muerto tres años antes. Y ahora la idea de pasar la eternidad con Edgar no era muy agradable. 
Por eso, yo no impongo mis ideas sobre los demás, ni mis ideas budistas, ni ningún tipo de dogma. Mi misión es ayudarles a que descubran por sí mismos… qué es lo que más les importa, ¿entiendes? Qué es lo que les reconforta, en qué tienen fe.

MÁS ALLÁ
-Usted dice que una buena pregunta tiene corazón, porque surge de un profundo amor a descubrir lo que es verdad. ¿Podemos preguntarnos por el misterio de la muerte o es tan inefable que cada tradición lo define según su cosmovisión? Como el Bardo thodol, en el que da terror pensar que vas a elegir un renacimiento terrible, o el infierno en los cristianos. Pero hay algunos “items” que siempre se repiten: el juicio final, el río, el atravesar… ¿Se puede saber realmente qué hay más allá?

-Yo creo que hay que distinguir entre las creencias y la fe. Las creencias son ideas firmes, y la muerte suele romper nuestras ideas más firmes. Y nos presenta algo mucho más fundamental. No sé exactamente qué ocurre cuando morimos. Existen distintas tradiciones que lo abordan de diversas formas. Creo que, a estas metáforas que tú mencionas, nos enfrentamos a ellas en nuestra vida cotidiana. Siempre experimentamos algún tipo de juicio, a veces vivimos en una especie de sala de tribunal en esta vida. Creo que podemos familiarizarnos con estos estados aquí y ahora. Creo que “misterio” sería una buena palabra. No sé si podemos entender el misterio en un sentido cognitivo. Pero creo que podemos “sumergirnos” en el misterio como podemos hacerlo en una hermosa pieza musical. Cómo la música entra en nuestro cuerpo y vamos al mismo ritmo que ella. Creo que el proceso de la muerte es algo así. Entra en nosotros y nos guía y nos muestra el camino. Pero uno de los retos a los que nos enfrentamos es: “¿Estamos dispuestos a liberarnos de nuestra historia y sumergirnos en el misterio?”. Muchas veces queremos imponer sobre el misterio nuestro plan, nuestra idea de cómo debería ser, cómo deberíamos sentirnos, sobre cómo debería saber y oler. Mi padre solía decir: ″La muerte no puede ser tan mala: nadie ha regresado para quejarse″.

-¿Se muere como se vive? ¿Podemos tener una buena muerte sin haber tenido una buena vida?

-Bueno… Yo creo que es un cliché eso de que morimos como vivimos. Y los clichés son medias verdades, se parecen a la verdad, pero no son enteramente verdad.  Yo he visto a personas que, en los últimos instantes de su vida, la cambian completamente al encontrarse con la muerte. Por eso, no estoy de acuerdo con este cliché de que morimos como vivimos. Sí acepto que hay hábitos que pueden convertirse en impulsos firmes, y esos impulsos nos hacen avanzar, incluso en el momento de la muerte. Así que, una de las preguntas que tenemos que responder es: ‟Si los hábitos crean impulsos, entonces, ¿qué hábitos queremos crear en nuestras vidas?”. Pero creo que también tenemos que reconocer que, aunque muchas tradiciones espirituales consideran la muerte como el momento más importante, tenemos toda una vida que viene antes de ese momento. Aunque es muy importante, y se dan circunstancias especiales en el momento de la muerte, ¿acaso no cuenta el resto de nuestra vida? ¿No cuentan las cosas buenas que hemos hecho, los pequeños actos de bondad con los demás? ¿Todo eso no importa? Yo creo que sí, mucho.

-También importa el mismo momento de la muerte…

-También creo que importa lo que está presente en el momento de la muerte. Por ejemplo, las personas pueden experimentar gran confusión cuando van a morir, pero pueden estar rodeados de seres queridos que ofrecen calma. Esto puede tener una gran influencia en el proceso de su muerte. No creo que muramos en soledad, yo creo que morimos en comunidad, creo que necesitamos el apoyo mutuo en el proceso de nuestra muerte. Y creo que una de las consecuencias de la medicalización de la muerte es que la hemos convertido en una patología. En vez de verla como la culminación del viaje de nuestra vida.

DAR SIN QUEMARSE
-Dices que la relación de ayuda puede convertirse en uno de los caminos de crecimiento espiritual más sólidos. ¿Cuál es el elemento esencial? ¿Cómo trabajar en medio del sufrimiento sin quemarse, sin fatiga de compasión?

-Yo creo que este término tan popular ahora, “fatiga de la compasión”, es un término equivocado, una mala interpretación de lo que es la compasión. Yo creo que la compasión tiene dos dimensiones. La primera dimensión es la de la ‟compasión sin límites”, absoluta, la compasión universal. Todo el mundo, todas las cosas, han participado de esta compasión desde siempre, incluso sin ser conscientes. Y luego está la ‟compasión cotidiana”, que es cuando hacemos algo por la gente, cuando los alimentamos, cuando ayudamos, cuando nos levantamos contra la injusticia. Esa es la compasión cotidiana. Esta compasión cotidiana puede volverse agotadora, podemos cansarnos de hacer buenas acciones. Y podemos volvernos resentidos, y querer que la gente nos dé las gracias por nuestras buenas acciones. Por eso la compasión cotidiana debe basarse en la compasión sin límites, en la compasión universal. Pero la compasión universal, la compasión sin límites, es tan sólo una idea, una creencia, a menos que se arraigue en la compasión cotidiana, ¿sí? La compasión universal necesita de la compasión cotidiana, necesita nuestros brazos y piernas, necesita nuestras lenguas y nuestros ojos. Así es como funciona, así es como se plasma en el mundo. Creo que se da un intercambio de beneficio mutuo entre la compasión universal y la cotidiana. Creo que cuando entendemos esto, no nos agotamos tanto. Creo que una de las causas principales de agotamiento en nuestra cultura, en nuestro sistema sanitario, es que no tenemos claro cuáles son nuestras necesidades cuando hacemos este trabajo. Esa es la primera. La segunda es que el sistema espera demasiado de nosotros. Se les pide a los enfermeros, médicos y otros que hagan demasiado con muy pocos recursos. Esto crea un gran conflicto en sus vidas.

HOSTILIDAD HORIZONTAL
-¿Nos exponemos al dolor de otros?

-La causa real del agotamiento suele ser lo que llamaríamos “trauma secundario”, la exposición al dolor y al sufrimiento de otros, sin que tengamos forma de metabolizar la experiencia. Si trabajamos con pacientes que están muriendo, no basta con luego volver a casa, ver la TV y tomarse una copa de vino. Tenemos que encontrar otra forma de procesar lo que hemos visto, necesitamos hacer prácticas como mindfulness, o prácticas espirituales  para integrarnos en ese algo más grande que nosotros, que nos incluye. La causa principal del agotamiento y del abandono en el sistema sanitario es lo que llamamos la “hostilidad horizontal”, la falta de respeto de enfermero a enfermero, de médico a médico; el menosprecio entre iguales, entre compañeros. Por eso, tenemos que reconocer este problema en los sistemas sanitarios, y resolverlo de forma positiva. Por eso, debemos tener una base de compasión absoluta, necesitamos la expresión diaria de la compasión, y, también, debemos encontrar formas prácticas de trabajar en los sistemas que tenemos, hacerlos más humanos para la gente que trabaja en ellos.

-¿Por qué las “cinco invitaciones”, de las que usted habla en su libro, sirven tanto para vivir como para morir? ¿Es que vivir es morir?

-No, no lo creo. Creo que una “invitación” es una petición para que asista a un acontecimiento concreto, como si le invito a mi boda o a cenar a mi casa. Las “cinco invitaciones” son los acontecimientos de nuestra vida, son invitaciones para sumergirnos de lleno en nuestras vidas. Fueron personas que estaban muriendo las que me enseñaron “las invitaciones”. Cuando vamos a morir, cuando estamos ante el precipicio que es la muerte, comprendemos qué es lo realmente importante. Entonces, al acompañarlos, ellos me mostraban qué era lo más importante para ellos. Por eso, las invitaciones son: “No esperes”, “Acepta todo, no rechaces nada”, “Pon todo tu ser en la experiencia”, “Busca un lugar de reposo en medio de la agitación” y “Cultiva una mentalidad de no saber”. Creo que son importantes a la hora de cuidar de gente que está muriendo: son una excelente guía para eso, pero también valen para cualquiera de nosotros, para poder vivir una vida… integral, llena de aventura, y curiosidad, de sorpresa, de asombro.

LAS CINCO INVITACIONES
La muerte no nos espera al final de un largo camino. La muerte está siempre con nosotros, en la médula de cada momento que pasa. Ella es la maestra secreta que, oculta a la vista, nos ayuda a descubrir lo que más importa en la vida.
"Las cinco invitaciones" es una estimulante reflexión sobre el significado de la vida y cómo la conciencia de la muerte atrae a nuestro ser más verdadero. Con más de treinta años de experiencia en el cuidado de personas en las etapas finales de sus vidas, Ostaseski ha descubierto que la muerte puede ser la guía que necesitamos para despertar plenamente nuestras vidas, para ayudarnos a forjar experiencias plenas y significativas.

Sacando la muerte del armario
HABLA DE ELLA Y DEJA DE TEMERLA

Frank Ostaseski (Nueva York, 1951), maestro budista de mindfulness, fundador del Zen Hospice Project y el Metta Institute (California), primeros centros de cuidados paliativos para enfermos terminales en Estados Unidos, empleó un curioso método para que su hijo perdiera el miedo a los monstruos escondidos en el armario. En lugar de sentarse en el cabecero de su cama y tratar de convencerle de que los monstruos no existen y que nada debía temer, se metía con él bajo el embozo de las sábanas y le preguntaba: “¿Dónde está?; ¿Crees que sigue ahí?”. “Sí, detrás de esa puerta”, decía el niño. “Vamos, ¿te atreves a acercarte un poquito conmigo?”. Y juntos reptaban por la moqueta en dirección a la temida puerta. “¿Qué, un poco más?”. Y, toda vez alcanzada la proximidad: “¿Qué, abrimos la puerta y lo abatimos con almohadazos? ¡Bumba, bumba, bumba!”. De este modo el niño no negaba su miedo, que hubiera surgido por cualquier otro lugar, sino que aprendía a conocer el objeto de su temor, que era inexistente, y, conociéndolo, éste (o sea el monstruo) dejaba de controlar sus noches. Es exactamente la misma teoría que aplica a sus enseñanzas para aprender a afrontar la muerte: “Hay que sacar a la muerte del armario. La gente está ansiosa de hablar y saber de la muerte; pues habla y afróntala ahora, no esperes al último momento”.

Galería de imágenes. La salvación

"Ventana abierta"


La Salvación






















HOY EL RETO DEL AMOR ES QUE, ANTE UNA SITUACIÓN QUE TE DESBORDE, ACUDAS A ÉL. 2 - Noviembre - 2018

"Ventana abierta"


HOY EL RETO DEL AMOR ES QUE, ANTE UNA SITUACIÓN QUE TE DESBORDE, ACUDAS A ÉL

Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

A BUEN COBIJO

Es una tradición que, en el día de los Santos, tras la comida de fiesta y la sobremesa, bajemos todas juntas hasta el cementerio rezando el Rosario. Es un día para mirar al Cielo. Qué impresionante, qué inimaginable debe de ser... Cristo nos lo dijo: “Voy a prepararos un sitio...”
Y, por ello, bajamos a “felicitar” a las hermanas que nos han precedido: ¡ellas ya han llegado!
Un misterio, dos... y cada vez se iba notando más el frío. Un viento helado soplaba a nuestras espaldas. De pronto, noto que una hermana más mayor se acerca y se pone justo delante de mí. Me hizo gracia, porque noté en seguida que intentaba ponerse un poco “a cobijo”. Y es que, como mi cuerpo es de constitución fuerte, la tapaba algo del viento.
Así que, entre risas, me puse a bromear con ella diciéndole que me había percatado de su “intención”, pero le insistí en que me parecía muy bien, y así seguimos todo el rosario.
Unos minutos después, caí en la cuenta de que esto mismo tendríamos que hacer con Cristo una y otra vez: ¡ponernos a cobijo junto al más Grande! Sólo Él puede salvarnos de cualquier situación en la que nos veamos, sólo en Él encontramos el cobijo que necesitamos en las tormentas. Sólo Él nos da el Amor y la Fuerza que necesitamos para vivir cada día de nuestra vida llenos de Alegría.
Es cierto que muchas veces nos sucede que, hasta que no sentimos “el frío”, no buscamos cobijo en Él, pero pienso que a Cristo no le importa, le basta con que vayas una vez, para que tengas tu propia experiencia de cómo actúa en tu vida cuando le dejas, y eso es algo que nunca se te podrá olvidar y que, al recordarla, te hará saber adónde puedes volver. ¡Su Huella es imborrable!
Hoy el reto del amor es que, ante una situación que te desborde, acudas a Él. Cuando éramos pequeños, no teníamos problema en acudir a toda velocidad a los brazos de nuestros padres cuando algo nos sucedía... Hoy Cristo te espera con los brazos abiertos, Él es el más Grande, y siempre te acompaña.
VIVE DE CRISTO

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¡Feliz día!

jueves, 1 de noviembre de 2018

Feliz día en la Solemnidad de Todos los Santos. 1 Noviembre. Día de los Fieles Difuntos. 2 Noviembre. 2018

"Ventana abierta"


Feliz día en la Solemnidad de Todos los Santos. 1 Noviembre.


Día de los Fieles Difuntos. 2 Noviembre.


Estimados amigos:
Rescatando el sentido de este día de entre las insulsas calabazas y falsas telarañas, propongo un brindis por los que ya no están:
Por los abuelos, padres, tíos, primos, hermanos...
Por los amigos y amores que se fueron tan de mañana... ya son polvo de estrellas, pero, mantienen sus lares en nuestro corazón. A todos y cada uno de ellos, un cálido recuerdo y tres palabras: gracias, perdón, os quiero.
Por los que no están con nosotros.
Por los que faltan y dejaron su ausencia escritas en recuerdos.
Por aquellos que dejaron de ver nuestros ojos y nosotros los suyos.
Por aquellos que el corazón les falló y dejaron de escribir notas en la partitura de nuestra vida.
Por aquellos que prometieron ser felices y murieron luchando por conseguirlo.
Por aquellos que no llegaron a serlo y por aquellos que murieron con una sonrisa en la cara tras años, y miles de recuerdos vividos.
Acordémonos verdaderamente de ellos, los Santos de nuestra vida.
Feliz Día de todos los Santos.

HOY EL RETO DEL AMOR ES QUE DEJES QUE CRISTO ENTRE CONTIGO EN LA RAÍZ. 1 - Noviembre - 2018

"Ventana abierta"


HOY EL RETO DEL AMOR ES QUE DEJES QUE CRISTO ENTRE CONTIGO EN LA RAÍZ

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

QUITANDO HIERBAS... CON CRISTO

Ya ha empezado el frío. Tuvimos que organizar una “operación de rescate de tortugas”, pues había que ponerlas en lugar seguro ante la previsión de heladas.
No se trataba de una misión sencilla pues, a lo largo del verano, la hierba había crecido sobrepasando la red que cubre el terrario, y las seis tortugas se escondían debajo. Las ramas, las hojas, se habían enredado en la red, haciendo casi imposible levantarla. Tuve que reptar por debajo de la red, cortando los tallos desde abajo para poder ir levantándola después. Así me iba encontrando las tortugas en sus escondites a la vez que poníamos el terrario al descubierto. Mientras, Lety e Israel iban levantando la red para facilitarme el camino.
De nada nos habría servido cortar ramas desde arriba. Cuando reptaba me daba cuenta de que los problemas se cortan “desde abajo”. Cuando tenemos alguna reacción, sacamos las tijeras intentando cortar aquello que está por encima de la red: cuando contestamos mal a alguien, cuando sentimos rechazo, cuando no podemos abrir el corazón... Son hierbas que nos salen y no conseguimos cortar.
Para quitar esa red que te ata, tienes que ir abajo, reptar por debajo para ver dónde está la raíz: ese acontecimiento que hirió tu corazón, tu confianza; aquello que te hace protegerte.
Pero no es un camino en solitario, es Cristo el que va levantando la red para mostrártelo, y no sólo eso, sino también para sanarlo.
Hoy es el día de Todos los Santos. Puedes pensar que ellos no tenían hierbas, ni raíces... ¡todo lo contrario! Claro que hay hierbas, pero ¡viven de Cristo! La santidad es Cristo en ti. No tengas miedo ante tu debilidad, deja que sea Él el que te muestre el camino.
Hoy el reto del amor es que dejes que Cristo entre contigo en la raíz. Deja que Él sane tus heridas para que puedas volver a amar, a confiar. Mira a los santos y no tengas miedo a decir: “¡Yo quiero ser santo! ¡Quiero vivir de Cristo!”. ¡La Iglesia está de Fiesta, merece la pena vivir de Cristo! ¡Feliz día de los Santos!
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¡Feliz día!

Comentarios a la Palabra de Dios. TODOS LOS SANTOS. 1 - Noviembre - 2018

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Dominicas Lerma


Comentarios a la Palabra de Dios


1 DE NOVIEMBRE - TODOS LOS SANTOS  


Apoc 7,2-4. 9-14
2 Luego vi a otro Angel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Angeles a quienes se había encomendado causar daño a la tierra y al mar:
3 « No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios. »
4 Y oí el número de los marcados con el sello: 144.000 sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. 9 Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
10 Y gritan con fuerte voz: « La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero. »
11 Y todos los Angeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios
12 diciendo: « Amén. Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén. »
13 Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: « Esos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han venido? »
14 Yo le respondí: « Señor mío, tú lo sabrás. » Me respondió: « Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero.

-    Tras la apertura del sexto sello, el transcurso del acontecer escatológico, parecía tocar muy de cerca el fin. Y en este momento de la mayor tensión, tiene lugar una interrupción con intermedio, que en una visión doble da para los fieles una respuesta a la pregunta que hicieron los impíos al final de la sexta visión de los sellos: “¿y quién puede tenerse en pie?” 

(6,17). Al desamparo y desesperación de los “que moran sobre la tierra” (6,10) se contrapone la protección y gozosa perspectiva de esperanza de los fieles, en medio de esa atmósfera de ruina (Lc 21,28).

-    A la pregunta: ¿Cuál será la suerte de los elegidos en esos tiempos catastróficos?, sigue la respuesta: con la especial protección de Dios no perecerán en la tierra, y a través de la caducidad de este mundo, llegarán a la meta, junto al trono de Dios. Estas promesas aparecen en dos cuadros relacionados entre sí: la Iglesia en este mundo caótico y la misma Iglesia en la luz y en la paz junto a Dios en la eternidad.

(v. 2-3)     -     El ángel viene del Oriente y promete bienes por el hecho de venir por donde sale el sol, donde la expectativa judía creía hallarse el paraíso del tiempo final. En sus manos lleva el sello de Dios con el que ha de marcar a los elegidos antes de comenzar las nuevas tribulaciones. Con fuego se marcaba en la antigüedad a los animales y esclavos como propiedad de su amo (los adeptos del culto de Dionisos, se grababan una hoja de yedra, Ez 9,2-7): un ángel marca a los temerosos de Dios con una TAU en la frente. Significa pues promesa de protección y pertenencia. Aquí, con esta acción simbólica, Dios promete a los suyos ser preservados, no de las tempestades, sino de perecer en ellas (Jn 17,15).

(v. 4)        -   El número simbólico de los sellados es 144.000= 12x12x1000. El número 12 símbolo de perfección y 1000, símbolo de cantidad grande. Los sellados se reparten homogéneamente entre todas las tribus de Israel, pues en Dios no hay acepción de personas. La tribu de Judá, la mesiánica, va en cabeza y todos por igual, símbolo de que en el nuevo pueblo de Dios no hay diferencia entre judíos y gentiles.
(v. 9-12)   -   Juan ve, después de los elegidos en la tierra, una muchedumbre que ha llegado ya a la meta. Este goce de los elegidos lo consigna Juan para animarnos a la confesión de la fe, si es preciso hasta el sacrificio de la vida. Aquí ya no hay número, es una muchedumbre de elegidos, de todas las naciones, de pie, glorificados (“túnicas blancas”) ante el trono de Dios y con la palma, símbolo de victoria. Con la ayuda de Dios y su protección han conseguido la victoria a través de todas las tribulaciones de la tierra. Su triunfo se lo deben a Dios y al Cordero, fieles en sus promesas.

-    Todos los ángeles del cielo y los dos grupos que rodean el trono confirman esto con una liturgia parecida a la fe (5,12) y casi con las mismas palabras. Aquí se dirige a Dios, allí, al Cordero. Los elegidos no se han doblegado sino ante Dios, con profunda gratitud.

(v. 13-14)     -   Uno de los ancianos pregunta al vidente, y Juan no osa responder, sobrecogido como está de emoción y reverencia (“Señor mío”); así el anciano, que lo sabe mejor que hombre alguno en la tierra, puede explicar lo que está viendo Juan.- “Los que vienen de la gran tribulación”, los que superaron las pruebas del tiempo final y se les entregó la túnica blanca del vencedor (3,5). Su obra, no fue primero mérito propio, su gloria se la deben a la muerte expiatoria del Cordero que causó el perdón y readmisión a la intimidad divina; pero ellos respondieron a la gracia y a la oferta de salvación de Dios. Esto se expresa en una imagen algo contradictoria: blanquear las vestiduras en la sangre del Cordero.



l Jn. 3,1-3
1 Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!. El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.

2 Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.

3 Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

(v. 1)           “Somos hijos de Dios, es decir, hemos nacido de Dios. Esta frase tan manida en el lenguaje cristiano se ha visto equivocada o minimizada por la piedad y es necesario poner al descubierto sus reales dimensiones.

Ser hijo de Dios” en S. Juan no es algo que el hombre posee como criatura de Dios, sino que es un don absolutamente gratuito, que ni se puede esperar, ni se puede imaginar por parte del hombre. Está expresado con gran claridad en el Prólogo del Evo. de Juan (1, 12). Para llegar a ser“Hijo de Dios se necesita una fuerza

(TEKNON) para referirse a los cristianos. Con énfasis se nos hace ver que la filiación singularísima y que sólo posee el Logos, el Hijo Unigénitoque está en el seno del Padre.

-    San Juan cuando dice “hijo, referido a los cristianos con respecto a Dios, no emplea la palabra griega que significa -por excelencia- hijo(UIOS). Esta palabra queda reservada para Cristo, emplea única de Cristo es el presupuesto necesario para que nosotros podamos ser “hijos de Dios. Puesto que “permanecemos en El, no sólo nos llamamos, sino que además lo somos:¡Y lo somos!.

Pero se dirige no sólo a lo que somos por gracia, sino al que da la gracia, a este regalo y hacia su amor. Ved que gran amor... es un intenso ruego que brota del fervor, nos quiere llevar S. Juan a reflexionar sobre el amor que nos sustenta y eleva y ello nos hace desembocar en la gratitud. En el (v. 16) se siente más aún la grandeza del don al verlo sobre el trasfondo del “mundo que no comprende. Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a El. Si se acepta el don del amor se acepta igualmente la extrañeza del mundo (entendido en S. Juan como el campo de las fuerzas del maligno) (2, 15-17) (Jn. 14, 17) (Ef. 1, 5) (Jn. 1, 12; 16, 3).

(v. 2)      -    He aquí el momento culminante de la insospechada y está expresado muy bien en (Jn. 17, 24) contemplaremos la “gloria” de Jesús: el esplendor de su unión de amor con el Padre que le hace una sola cosa con El. Esta visión de Cristo y de Dios es más que un proceso intelectual, nosexpectación de la salvación. El ser hijos de Dios nos trae algo que todavía no puede verse, pero es real; que nos transformaremos de formatransformaremos por la visión (II Cor 5, 17).

- “Aún no se ha manifestado lo que seremos, es decir, lo mejor no ha llegado todavía, esto ha de empaparnos todo el ser. Lo futuro será algo tan fascinador que eclipsará toda la creación actual, pues el “verlo como es El no se agotará nunca, algo incesantemente nuevo. Y todo esto por el Hijo, por Jesús el Unigénito que murió y resucitó.

(v. 3)        -        Otra vez el pensamiento se convierte en llamamiento para nuestra vida concreta. El motivo más intenso para “santificarse a sí mismo”, (permanecer en Cristo) es esta esperanza en la grandeza de Dios que es luz y amor. La esperanza nos arrebata la filiación divina y nos eleva a lo que “todavía no se ha manifestado”. Porque nuestra consumación, lo que esperamos, no se proyecta desde nosotros, sino desde Dios; y esto debe consolidar y animar el “caminar” del cristiano. Con esta esperanza nos preparamos a nosotros mismos, haciéndonos iguales al “Santo”, alJusto”, a Cristo, haciendo de la conducta de Cristo, la norma de nuestra propia conducta.

Y concluimos: una fe atrofiada, que no está abierta a esta esperanza ¿inspirará el caminar en la luz, en la vida cristiana como Dios quiere?.



Mt 5,1-12ª
1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.
2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
3 « Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
4 Bienaventurados los mansos, porque ellos posseerán en herencia la tierra.
5 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos.

-    He aquí uno de los grandes discursos de Mateo, el más importante: el Sermón de la Montaña, donde se ponen los fundamentos del reino mesiánico, es el Evangelio de los Evangelios.

(v. 1-2)     -    Las muchedumbres son los que le habían seguido de todos los territorios de Israel.-  Sube a un lugar elevado desde donde puede contemplar a la gran muchedumbre y también oírle, pero también es el lugar de la instrucción divina (Neh. 8, 5), cuando Esdras leyó al pueblo el libro de la Ley.

-    La postura de estar sentado es propia de los Maestros: los rabinos se sentaban en las sinagogas (23, 2), es decir, que se enseña con poder y con la autoridad de Dios (Cristo se sentó).-    Jesús habla a sus discípulos como al verdadero Israel, que ahora ya existe y habla también a todos como el Israel de la esperanza y del futuro, es decir, también a nosotros sobre la voluntad de Dios.

(v..3-12)     -     Jesús trae la buena nueva a los pobres (Is 61,1). El Antiguo Testamento, no tenía ninguna estima de los pobres, pues las riquezas eran signo de la bendición de Dios. Pero posteriormente, los salmos, se ve que los desvalidos son amados de Dios porque ante la carencia de bienes son ante Él humildes y abandonados a su benevolencia. A estos se les promete el Reino de Dios porque están libres de la carga de   sus bienes y de la propia presunción.

-    Los que lloran son consolados (Is 61,1s). El llanto es inherente a toda pesadumbre. El sufrimiento puesto ante los ojos de Dios, siempre recibe consuelo y además una promesa: Dios enjugará toda lágrima de sus ojos y la muerte ya no existirá, (Ap. 21,4).

-    Los mansos se conforman con la voluntad de Dios, están llenos de esperanza en su benevolencia. Saben que Dios ha tomado la defensa de los humildes de la tierra (Is 11,4), su herencia será la posesión imperecedera del Cielo.

-   Los hambrientos y sedientos de justicia. Al igual que los pobres y mansos ponen su vida en manos de Dios que es quien de verdad puede colmar su sed. El hombre anhela dirigir su vida a Dios, hacerse digno de Él, pero esta suprema satisfacción tendrá lugar en el tiempo futuro, aquí trabaja en la esperanza firme y segura.

-    Los misericordiosos colocan la misericordia por encima del derecho. No devuelven mal por mal porque a ellos, Dios les paga con bienes; perdonan porque son perdonados constantemente por Dios y el día del juicio no podrán sostenerse sin esta misericordia.

-    Los limpios de corazón tienen ansia de contemplar a Dios: “muéstrame tu rostro”, que dijo Moisés a Dios. Pero “ningún hombre lo vio ni puede verlo” (l Tim 6,16), porque mora en una luz inaccesible; pero “luego” sucederá el gran prodigio de que Dios será visible a nuestros ojos glorificados. Pero sólo lo verán los que tengan el corazón puro por el amor.

-    Los pacificadores son los que llevan la paz en sus corazones y la transmiten a su alrededor. La paz es un bien divino: “Él es nuestra Paz” y Dios nos la infunde en el corazón para que nosotros la demos a todos. Y en su Reino seremos “hijos de Dios” en el Hijo aunque ya lo somos (l Jn 3,1).

-    Los perseguidos por causa de la justicia . En todos los tiempos ha habido persecuciones. Jesús mismo y sus discípulos las han experimentado y a pesar de todo son bienaventurados y su futura exaltación estará en vivo contraste con su humillación actual. En pago de su entrega en la paciencia recibirán el Reino de Dios.



Oración de Comunión Espiritual. Solemnidad de Todos los Santos. 1 -Noviembre - 2018

"Ventana abierta"


Oración de Comunión Espiritual


Solemnidad de Todos los Santos


Nos sentimos dichosos, bienaventurados de poder alimentarnos del Cuerpo de Cristo, de este manjar del Cielo.
Nos acercamos a comulgar, haciendo juntos nuestra Comunión Espiritual, sintiendo así la dicha del Señor.

"Gracias, Señor Jesús, porque proclamándolos dichosos, devolviste la dignidad, el reino y la esperanza, a los que el mundo tiene por últimos e infelices, los pobres y los humildes, los que lloran y sufren, los que tienen hambre y sed de la fidelidad de Dios, los misericordiosos que saben perdonar a los demás, los que proceden con un corazón limpio y sincero, los que fomentan la paz y desechan la violencia, los perseguidos por servirte a Ti y al Evangelio.

Tengo hambre de la justicia, que la busque en Ti.
Tengo deseo de paz, que no sólo sea una buena intención.
Que la pobreza sea condición de libertad y no de angustia.
Que mi llanto no me lleve a la desesperación.
Dame los ojos de la fe para ver y, el corazón puro para amar.
Tú, Señor Jesús, eres el ejemplo que me anima a seguir hasta el final. Tú mi fuerza.

Gracias, porque en este camino, el de la santidad, no me dejas solo, estoy acompañado y alentado por la multitud de los Santos, los bienaventurados, mis hermanos".