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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

viernes, 1 de noviembre de 2013

Celebramos Todos los Santos y los fieles difuntos 1 y 2 noviembre, 2012

"Ventana abierta"


Celebramos Todos los Santos y los fieles difuntos

1 noviembre, 2013


Desde hace más de un milenio -a partir del siglo IX-, la Iglesia Católica celebra el 1 de noviembre la solemnidad litúrgica de Todos los Santos, día de precepto.

Ecclesia Digital

En ese mismo contexto celebrativo y temporal, los monjes benedictinos de la célebre abadía de Cluny, comenzaron también a celebrar al día siguiente -2 de noviembre- la conmemoración de los fieles difuntos, que pronto se extendió por toda la Iglesia y en el siglo XIV tenía también lugar en Roma.

Ambas están unidas por el denominador común de la vida eterna después de la vida terrena. Ambas han sido y siguen siendo muy populares hasta el que punto que el mes de noviembre es el mes de las ánimas, tiempo propicio, pues, para rezar por los difuntos y para reflexionar sobre la llamada doctrina de la Iglesia de los “Novísimos” o Escatología, que no es sino el dogma cristiano de la resurrección de los muertos y la respuesta al sentido de la vida y de la muerte.

1 de noviembre: Todos los Santos

El 1 de noviembre es la solemnidad litúrgica de Todos los Santos. Se trata de un popular y bien sentida fiesta cristiana, que al evocar a quienes nos han precedido en el camino de la fe y de la vida, gozan ya de la eterna bienaventuranza, son ya -por así decirlo- ciudadanos de pleno derecho del cielo, la patria común de toda la humanidad de todos los tiempos.

Esta solemnidad litúrgica, la Iglesia englobaba a todos los santos. Si durante el resto del año litúrgico se nos ofrecen las memorias de distintos y conocidos santos, en la fiesta del 1 de noviembre protagonistas, sobre todo, los santos anónimos, los santos desconocidos, los santos del pueblo, los santos de nuestras familias; santos, en definitiva, con rostro tan cercano hasta el punto se que no hay duda de que entre los santos del 1 de noviembre se incluyen amigos, paisanos, conocidos y familiares.

¿Y qué es ser santo? Afirmaba  el Papa Benedicto XVI: "El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo".

Santos de carne y hueso

Hace ya unos años el sacerdote y músico español Cesáreo Gabaraín, autor, por ejemplo, del popular "Tú has venido a la orilla", compuso una canción en la que nos describía lo que es la santidad. 
Decía la letra de la canción: 
"Un santo no es un ángel, es hombre de carne y hueso, que sabe levantarse y volver a caminar. El santo no se olvida del llanto de su hermano, ni piensa que es más bueno subiéndose a un altar. Santo es el que vive su fe con alegría y lucha cada día pues vive para amar".

Además, la fiesta de Todos los Santos, es también una llamada apremiante a que vivamos todos nuestra vocación a la santidad según nuestros propios estados de vida, de consagración y de servicio. En este tema insistió mucho el Concilio Vaticano II. El capítulo V de su Constitución dogmática "Lumen Gentium" lleva por título "Universal vocación a la santidad en la Iglesia".

La santidad no es patrimonio de algunos pocos privilegiados. Es el destino de todos, como fue, como lo ha sido para esa multitud de santos anónimos a quienes hoy celebramos. Recordémoslo: "Un santo no es un ángel, es hombre de carne y hueso, que sabe levantarse y volver a caminar. El santo no se olvida del llanto de su hermano, ni piensa que es más bueno subiéndose a un altar. Santo es el que vive su fe con alegría y lucha cada día pues vive para amar".

2 de noviembre: los fieles difuntos

 

El 2 de noviembre es el día de la conmemoración de los fieles difuntos. Nuestros cementerios y, sobre todo, nuestro recuerdo y nuestro corazón se llenan de la memoria, de la oración ofrenda agradecidas y emocionadas a nuestros familiares y amigos difuntos.

La muerte es, sin duda alguna, la realidad más dolorosa, más misteriosa y, a la vez, más insoslayable de la condición humana. Como afirmara un célebre filósofo alemán del siglo XX, "el hombre es un ser para la muerte". Sin embargo, desde la fe cristiana, el fatalismo y pesimismo de esta afirmación existencialista y real, se ilumina y se llena de sentido. Dios, al encarnarse en Jesucristo, no sólo ha asumido la muerte como etapa necesaria de la existencia humana, sino que la ha transcendido, la ha vencido.

Ha dado la respuesta que esperaban y siguen esperando los siglos y la humanidad entera a la nuestra condición pasajera y caduca. La muerte ya no es final del camino. No vivimos para morir, sino que la muerte es la llave de la vida eterna, el clamor más profundo y definitivo del hombre de todas las épocas, que lleva en lo más profundo de su corazón el anhelo de la inmortalidad.

En el Evangelio y en todo el NT encontramos la luz y la respuesta a la muerte. Las vidas de los santos y su presencia tan viva y tan real entre nosotros, a pesar de haber fallecido, corroboran este dogma central del cristianismo que es la resurrección de la carne y la vida del mundo futuro, a imagen de Jesucristo, muerto y resucitado.

Morir se acaba


Meses antes de fallecer, en junio de 1990, ya muy visitado por la hermana enfermedad, el periodista, sacerdote, escritor y poeta José Luis Martín Descalzo, escribió, con jirones de su propio cuerpo y de su propia alma, versos bellísimos y tan cristianos sobre la muerte.

Dicen así:

"Morir sólo es morir. Morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
y encontrar lo que tanto se buscaba.
Acabar de llorar y hacer preguntas,
ver al Amor sin enigmas ni espejos;
descansar de vivir en la ternura;
tener la paz , la luz, la casa juntas
y hallar, dejando los dolores lejos,
la Noche-luz tras tanta noche oscura".


José Luis Martín Descalzo


Oración en la Solemnidad de Todos los Santos.

"Ventana abierta"


Oración de los fieles en la 
Solemnidad de todos los Santos.



Sacerdote: En comunión con tantos hermanos nuestros que nos han precedido con el signo de la fe y gozan de la Claridad de Dios, oremos al Padre.
* Para que el Señor suscite en su Iglesia ejemplos de una santidad heroica, que atraiga a los no creyentes en Cristo, y conceda a todos los bautizados redescubrir que Dios los llama a la santidad...
* Para que nuestros hermanos que no conocen la Luz y la hermosura del Evangelio de Cristo, sean liberados de las tinieblas, entren en el Reino de la Luz y compartan la herencia de los Santos...
* Para que el ejemplo de los Santos que experimentaron que para entrar en el Reino de Dios hay que sufrir muchas tribulaciones, fortalezca a los que sufren y se tambalean en su combate...
* Para que los mineros que han muerto en esta semana y todos los que mueren sirviendo a la comunidad, alcancen el descanso eterno. Oremos también por sus familias...
* Para que en España las instituciones democráticas y todo el pueblo, fomenten la solidaridad y la caridad, la justicia y la paz, la unidad y la concordia, y el pleno reconocimiento de los derechos fundamentales de todos...
 * Para que quienes hoy nos hemos reunido para celebrar la Solemnidad de Todos los Santos nos encontremos también con nuestros familiares y amigos difuntos en el Reino Glorioso de Jesucristo...
Sacerdote: Escucha Padre Santo nuestras súplicas y concédenos tu Espíritu Paráclito. 
Por Jesucristo nuestro Señor. 
Amén .




miércoles, 30 de octubre de 2013

Profetas de desventuras

"Ventana abierta"


Profetas de desventuras

Jesús no dijo:

"Temblad, que estoy llegando", sino "Trabajad mientras vuelvo".


Autor: José Luis Martín Descalzo | Fuente: Razones para el amor


Aquella viejecita -con esa santa ingenuidad que sólo tienen los ancianos y los niños- contaba que asistió un día a un sermón en el que el cura habló con palabras tan terribles del próximo fin del mundo, del sol que se iba a destruir y las estrellas que se iban a caer, que, al salir, "como todo aquello era tan triste, me fui a una pastelería y me comí un dulce".


Yo hubiera hecho algo muy parecido. Porque me temo que si yo estuviera tan convencido de que el mundo se va a acabar en los dos próximos meses, lo más seguro es que, en lugar de tratar de mejorarlo, me dedicase a cultivar mi corazoncete y me olvidase de los demás. Con lo cual -lo sé- corrompería a la vez mi corazoncete y el mundo. Y así anticiparía la hora de su destrucción.

Hablando un poco más en serio, diré que eso es lo que me preocupa del catastrofismo que ahora está tan de moda: que invita más al egoísmo que a la lucha, que reduce la idea de conversión a la de prepararse para morir. Y son cosas muy diferentes.
Pero ¡vaya usted a detener a los amigos de las fábulas! De poco sirvió que Juan XXIII estigmatizase a los profetas de desventuras. Desde entonces hasta hoy se han multiplicado. Pero las palabras del papa Roncalli siguen ahí, lucidísimas:

"Nos llegan de cuando en cuando, en el ejercicio cotidiano de nuestro ministerio, voces que ofenden nuestros oídos, cuando algunas personas, inflamadas de cierto celo religioso, carecen de justeza en su juicio y en su manera de ver las cosas.

En la situación actual de la sociedad no ven más que ruinas y calamidades. Tienen la costumbre de decir que nuestra época ha empeorado profundamente en relación con los siglos pasados y se conducen como si la historia, que es maestra de la vida, no les hubiera enseñado nada … Nos parece necesario expresar nuestro completo desacuerdo con tales profetas de desgracias que anuncian incesantemente catástrofes, como si el fin del mundo estuviera a la vuelta de la esquina".
 Y es que para saber que en el mundo hay muchas cosas que están mal no hace falta ser profeta: basta con tener ojos. Y para aceptar que un día concluirá este mundo y regresará el Señor, no hace falta ser un visionario; basta con tener fe. Pero hay que falsificar mucho el Evangelio para confundir al Señor con el terror y el miedo. Y es que Jesús no dijo: "Temblad, que estoy llegando", sino "trabajad mientras vuelvo".

Por eso yo no tengo ninguna curiosidad por conocer cuándo acabará el mundo. De momento sé que el día de hoy acabará dentro de unas horas y que este año se concluirá el 31 de diciembre y que yo tengo obligación de llenar de amor esas pocas horas y esos pocos días.
Mañana me plantearé la tarea de volver a llenar las horas de mañana, y en el próximo año -si ese año existe y si yo vivo en él- trataré de seguir haciéndolo mejor. Y me da lo mismo que ya sólo quedan dos papas, como dice del señor Fontbrune que dice el supuesto San Malaquías.
De momento, quiero al que hay y estoy seguro de que querré -si llego a verles- a sus sucesores. Y no me preocupan los profetas que anuncian la caída del sol. Por hoy tengo suficiente con darle gracias a Dios por este bonito sol que brilla hoy en el cielo.




lunes, 28 de octubre de 2013

Cuento. El sueño de Chispa. Manos Unidas.

"ventana abierta"


1. 
El sueño de Chispa

Érase una vez un pueblecito llamado Arco Iris, era pequeñito, con sus casitas de piedra, su río transparente y su precioso campo de girasoles que durante el verano iluminaba la aldea.
En él vivían muchos girasoles, pero, entre todos, había uno que destacaba por su sencillez y su generosidad, y también por ser el más chiquitito, su nombre era Chispa y le encantaba leer y conversar con los demás.
Siempre soñaba con poder viajar algún día y conocer todos aquellos lugares maravillosos que aparecían en los libros de aventuras que leía cada noche antes de dormir.

 

Pero Chispa sabía que conseguir eso era algo imposible para un girasol, que sus raíces se lo impedían. Ser una preciosa planta como era ella tenía muchas cosas buenas, pero ella no podía viajar, no sobreviviría si la arrancasen de la tierra donde había nacido y de la que se alimentaba.
Sin embargo ella sabía que todos tenemos algo mágico dentro, que se llama imaginación, así es que a menudo cerraba los ojos, se concentraba y recorría cada rincón de la Tierra.
Al día siguiente comenzaba el verano y en el campo celebraban la Fiesta de las Flores. Era el día más importante y divertido del año. Todos los girasoles se recortaban sus pétalos para estar lindos y estrenaban algo porque decían que traía buena suerte.
Pero Chispa nunca se compraba nada nuevo, prefería guardar el dinero de su hucha para cosas más importantes. Tampoco se cortaba los pétalos porque pensaba que así, si algún día alguien se acercaba a ella buscando su sombra, podría ofrecérsela. Además, aunque le encantaba la música, siempre bailaba con mucho cuidado y cuando alguien le preguntaba por qué lo hacía así, Chispa les contestaba:
-Me da miedo que se me caigan las pipas, puede que, en algún momento, sirvan para alimentar a alguien.
- ¡Qué generosa eres Chispa! Siempre estás pensando en ayudar a los demás. Le decían todos.
2.
El sueño de Chispa

Cuando se hizo de noche y la fiesta terminó, en medio de la oscuridad y del silencio, un grupo de ocas sobrevolaron Arco Iris. Venían desde muy lejos. 


En su país había dejado de llover, las plantas estaban secas y no tenían nada que comer. Entre las aves estaba Fito, que hacía el viaje por primera vez junto a su hermano, su papá y su mamá.
Llevaban muchas horas volando sin parar y Fito estaba muy cansado, tenía hambre y también mucho sueño, tanto que sin darse cuenta se durmió mientras volaba, y aunque siguió moviendo las alas, poco a poco fue cayendo. De pronto... boooomm!!! Chocó contra las ramas de un árbol y fue a caer a los pies de Chispa.
Menudo susto se dio Chispa, enseguida se acercó a ayudar a Fito, que se despertó sobresaltado y gritó:
-¡Ahhhh! ¿Quién eres? ¿Dónde estoy?¿Cómo he llegado hasta aquí?
-Tranquilo pequeño, le dijo Chispa. ¿Estás bien?¿Te duele algo?
A Fito le dolía mucho un ala, se la había roto al estrellarse, por lo que no podría continuar su viaje. Pero él sólo pensaba en su familia:
-Ellos no volverán hasta que acabe el verano ¿Qué voy a hacer? ¡Estarán muy preocupados por mí!, ¿Dónde me quedaré?
-No te preocupes, les mandaremos un mensaje con el siguiente grupo de ocas que pasen por aquí diciéndoles que estás bien. Te quedarás en mi casa, nosotros te cuidaremos, le dijo Chispa.

3.
El sueño de Chispa

Fito pasó en Arco Iris dos meses inolvidables, rió, jugó, compartió,y aunque, a veces se acordaba mucho de su familia, se sentía feliz en ese pueblito.
Pero el verano estaba terminando y había llegado el momento de regresar a casa, pronto volvería a ver a su familia, a sus amigos, pero también había llegado la hora de abandonar aquel lugar y a aquellas personas que tanto le habían querido. Entonces se le ocurrió una ¡gran idea! Pero pensó que sería mejor esperar para contársela a Chispa. Era una sorpresa para ella.
Al día siguiente, un montón de ocas inundaron el cielo de Arco Iris, todos en el pueblo miraban asombrados hacia arriba. 


El papá y la mamá de Fito vieron a su hijito desde la altura. Estaban deseando darle un abrazo.
¡Por fin llegó el momento! Estaban felices de estar juntos de nuevo.
La familia de Fito no sabía cómo agradecer a Chispa tanta generosidad, su pequeño había sido feliz con ellos y eso nunca lo olvidarían.
- ¡Ha sido el verano más divertido de mi vida! Dijo Fito.
Chispa estaba muy contenta porque Fito volvía a ver a su familia pero también muy triste porque llegaba la hora de la despedida, tenían que separarse...

4.
El sueño de Chispa

Entonces Fito se acercó y le dijo:
-Chispa, no estés triste, viajarás conmigo y conocerás todos esos lugares que siempre soñaste conocer.
Chispa abrió tanto los ojos y la boca por la sorpresa que casi no pudo volver a cerrarlos, ¡no podía creer lo que estaba oyendo! ¡Viajar!


-Pero... Fito, yo no puedo moverme de aquí, ya lo sabes, soy un girasol y las plantas no tenemos piernas, tenemos raíces.
-Pero hay muchas maneras de viajar Chispa y tú lo sabes,  dijo Fito. Tú tienes algo que forma parte de ti y que me ha alimentado durante todo este tiempo, ¡tus pipas!
-¿Mis pipas? ¿Y qué harás con ellas Fito?, dijo Chispa.
-Me las llevaré conmigo y las iré soltando en todos esos lugares maravillosos por los que voy a pasar durante mi viaje, así podrás conocerlos. En todos ellos nacerán preciosos girasoles y una parte de ti permanecerá para siempre en cada uno. Así tu sueño se habrá cumplido.
Fito inició su vuelo y ahí comenzó también la aventura de Chispa.
Ella había sido generosa, ofreció su ayuda a quién lo necesitó y siempre pensó en los demás antes que en ella, por eso llegó el día en que su sueño se cumplió.

 Educación en valores.
Manos Unidas