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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

lunes, 9 de julio de 2012

Inmaculada Concepción. Tercer Milenio de la mano de María. Lunes, 9 - Julio - 2012

"Ventana abierta"




Padre Santiago Martín   
artículo del Tercer Milenio de la Mano de María. 1.999.



Inmaculada Concepción.

¡Hola amigos! En el anterior capítulo les hablaba a ustedes desde el punto inicial de la Virgen María, y era “María  como Criatura de Dios”. 
Esta vez quisiera dar un paso más y contemplar a María –nos instruye el P. Santiago Martín- en otro de sus atributos, quizá el primero junto al de Criatura de Dios, como Inmaculada: “La Inmaculada Concepción de María” decimos al proclamar el dogma. 
No crean ustedes que este dogma ha sido siempre aceptado unánimemente desde el principio por todos, ha tardado mucho en abrirse camino entre todos los creyentes, entre todos los católicos. Grandes Santos amantes de la Virgen, devotos de Ella, como por ejemplo S. Bernardo, no lo veían así, creían que estaba reñido con aquella afirmación de S. Pablo: “Todos pecaron” en el sentido de que Jesucristo había sido el Redentor de todos. “Si todos pecaron –decía S. Bernardo- la Virgen María también tenía que haber pecado aunque sólo fuera el pecado original”. El propio Santo Tomás, este gran sabio de nuestra Iglesia, decía que la Inmaculatización no le había venido a la Virgen en el momento de la Concepción, sino a lo largo del embarazo. La devoción popular estaba en contra de estas opiniones, decía que Aquella que era tan Buena, que era la Madre siempre Fiel, no podía haber conocido nunca –ni siquiera en la Concepción- el pecado, ni tan siquiera el pecado original.

Y fue un teólogo franciscano, el que resolvió el problema, recordando que hay dos tipos de medicina:

-La medicina curativa que te quita una enfermedad que ya has contraído. -Y la medicina preventiva que te cura, pero a base de evitar que te contagies de esa enfermedad.


Por lo tanto María, es también salvada por su Hijo, pero salvada de una manera distinta; a Ella se le aplica la medicina preventiva, y a los demás el otro tipo más corriente de medicina.


Dicho esto y aclarado el concepto de “El Dogma de la Inmaculada”, tenemos que preguntarnos: 
¿Qué nos enseña ese dogma? 
¿Qué tiene que ver con nuestra vida? 

Yo les diría –continúa explicando el Padre S. M- que había que fijarse en María como Inmaculada, para verla como Aquella que es el modelo de todas las virtudes. Por ejemplo, la mayor parte de nosotros, cuando tenemos una necesidad, cuando tenemos un problema acudimos a Ella, ¡y hacemos bien! No hagan ustedes caso a los que dicen que no hay que ir a rezar a la Virgen, o a los Santos, o a pedirle a Dios; a Dios no le cansa que le pidamos, ¡tenemos que pedir! El propio Señor dijo: “Pedid y se os dará”. Tenemos que pedir, pero no sólo pedir, tenemos también que dar gracias; y además a la hora de pedir, tenemos que pedir algo que no sea sólo material, por ejemplo, la santidad.


Este 8 de Diciembre contemplamos a María como La Inmaculada.  El P. Santiago Martín nos invita a que le digamos a la Virgen María: 
¡Ayúdame a ser como Tú! 
¡Ayúdame a luchar contra el pecado! 
¡Ayúdame a ser mejor, más generoso/a, menos rencoroso/a, menos vengativo/a, a ser una persona más disponible para ayudar a los demás! 
¡Ayúdame a ser como Tú, que mi amor por Ti y tu amor por mí, me inmaculatice de algún modo, que ese amor sea como una especie de impermeable que me proteja del pecado, que de esta forma la Gracia de Dios para luchar contra el pecado. 

Que le pidamos a la Virgen las virtudes, que nos ayude a ser cada día un poco mejores.


Redención fue para Vos,
preservaros Dios, María,
que antes de encarnar tenía
virtud la Sangre de Dios.

  
Sin tiempo Dios con morir,
la humanidad redimió,
eternamente ordenó 
haberla de redimir.

Y el redimiros a Vos, 

no es sólo en tiempo, María,

que en la eternidad tenía 

virtud la Sangre de Dios.

 

¡Sálvame, Madre mía! 

–te pido en mis oraciones-
y con tu amor infinito 
se colman mis ilusiones.

Tu nombre, Virgen María,
 pronuncio en mis oraciones,
Y cuanto más te venero, 
más quiero decir tu nombre.

De noche cuando me acuesto,
 a Dios le pido soñarte,
Y al amanecer despierto, 
tan sólo para adorarte.

 Hasta el próximo D.M. amigos, que será  ya el . artículo.
 Vuestra hermana en el Señor: Angelita.

domingo, 8 de julio de 2012

María como criatura de Dios. Tercer Milenio de la mano de María. Domingo, 8 - Julio - 2012

"Ventana abierta"



Padre Santiago Martín 
1º artículo del Tercer Milenio de la Mano de María. 1.999.


MARÍA COMO CRIATURA DE DIOS.


¡ Hola amigos/as!
Aquí nos encontramos de nuevo en nuestra “Ventana abierta, de Seguir la Senda” con el primer artículo después de la Introducción anterior ya expuesta, donde les prometí que durante una larga temporada entraríamos en los comienzos del Tercer Milenio, de la mano de la Virgen María, bajo su protección.

Y quiero empezar hablando de algo que normalmente no se dice, me refiero a la Virgen María como Criatura de Dios.  Y digo que no se dice normalmente -nos explica el P. Santiago Martín- porque para muchos, este aspecto de Dios Creador, de Dios Señor, es algo pasado de moda, es algo que incluso algunos empiezan a dudar hasta dentro de la Iglesia; y tiene tal fuerza el concepto de Dios Padre que es la plenitud de la Revelación mostrada por Jesucristo, que para algunos esa palabra “Padre”, hace olvidar todo lo demás; es como si diciéndole a Dios “Padre”, ya no hubiera nada más que decirle. Me parece algo equivocado, y creo además-continúa comentando el P. S.M- que es una antigua herejía que se está poniendo de moda otra vez, la herejía de considerar el Antiguo Testamento despreciable, como si no tuviera nada que enseñarnos, como si solamente fuera importante el Nuevo Testamento; es una tontería, porque es como querer empezar una casa por los últimos pisos del edificio; la casa necesita una buena base, unos buenos cimientos y los primeros pisos, para después coronar magníficamente la obra. 

Cristo vino a completar la Revelación, no a empezarla, y desde luego no a destruirla. Por eso, fijándome en María, lo primero que tengo que decir de Ella, es que es una Criatura de Dios, una Criatura del Creador. 

¡Fíjense! La palabra hijo aplicada al hombre, aplicada también a María, es una palabra que podemos dar sólo en cuanto se es hijo en el Hijo; sólo Jesús era auténtico Hijo, nosotros somos hijos adoptivos, y lo somos en cuanto nos bautizaron, sin embargo todos somos criaturas de Dios: también el budista es criatura de Dios, también el ateo. 

Y en cuanto a criatura, somos seres amados por Dios, no quizá de la misma manera o quizá con un matiz distinto que el Hijo, pero somos amados por Dios.

Por tanto, primera cosa que tenemos que decir de María: 
¡Criatura de Dios!
En eso fue educada Ella, en un sentido de ver a Dios como su Creador, y eso tenía al menos cuatro características que no podemos olvidar:

1º.  Si Dios es Creador, hay cosas de Dios que yo no puedo entender, porque Él es el Creador y yo la criatura, forzosamente es más listo que yo, forzosamente tengo que aceptar el Misterio.
¡Y qué importante es aprender a vivir, a convivir con el Misterio, sobre todo cuando vienen los graves problemas de la vida! Si nosotros tuviéramos la humildad de María para saber que:
¡ Dios es el Señor y yo la criatura!  
Y que no puedo entender todos los planes de Dios que me ha creado, seguramente algunos problemas se nos resolverían.

2º. Aspecto de este concepto de criatura que vemos que lo tenía la Virgen María como buena mujer judía, ”la obediencia”. 
Ella fue educada en la obediencia, mientras que nosotros
- quizá porque se ha insistido exclusivamente en el contexto de Dios Padre- hemos sido educados en una especie de confianza, que es buena, pero que muchas veces se presta al abuso. Tengo la impresión- sigue explicando el P.S.M- de que hoy para muchos, ya Dios no es Padre, sino que es “Abuelete”, y por lo tanto tienen tanta confianza, que se le han subido a las barbas. A Dios muchos no le respetan, le toman el pelo, dicen o piensan: 
“ ¡Es tan bueno…!”   ¡No pasa nada…!”  “¡Voy a gastarle una broma y voy a hacer lo que yo quiera!”...   
María nos enseña como Criatura a respetar a Dios, es Alguien a quien hay que obedecer.

3º. Aspecto de este concepto de Dios Creador: que Él ha creado, no solamente al hombre, sino a la Naturaleza que también es obra de Dios. Por eso la Naturaleza tiene que ser respetada, no puede ser destruida, manipulada: con el problema de la capa de ozono, con las torturas a los animales, con la basura que se deja cuando uno va de excursión, con los vertidos a los ríos o a los mares… La Naturaleza es obra de Dios y Dios la protege, y no podemos manipularla porque Dios la cuida, y Dios va a pedirnos cuentas también de ella.

4º. Aspecto de la criatura es aceptarse a uno mismo, tenemos que aceptarnos a nosotros mismos como somos, somos obra de Dios, y Dios hace las cosas buenas, no todos podemos ser: altos, jóvenes eternamente, guapos, simpáticos, ricos, rubios de ojos azules…¡No! María se aceptaba y se quería como era.

Por eso, ante la verdadera Virgen del Cielo, la Virgen Blanca –esto es sin mancha- o ante las imágenes de la Virgen que tenemos más cerca, puesto que es una misma Virgen, con distintos piropos que los cristianos queremos dedicarle. Como son: Virgen de los Dolores, Inmaculado Corazón de María, Esperanza y Caridad, Hiniesta..., le pidamos:
¡ Ayúdame  a ser como Tú, a respetar a Dios, a respetar la Naturaleza, y ayúdame a aceptarme a mí mismo como soy, a naturalmente querer mejorar, pero siempre aceptándome como soy  porque soy obra de Dios!  
¡Dame fuerza para quererme a mí mismo, para no tener un permanente complejo, que al final lo pago yo y lo pagan los demás!

Muy bien amigos, hasta el próximo artículo D.M. de “Ventana abierta”, que será ya el de la mano de la Virgen de todas las advocaciones, nuestra Madre María.

 Vuestra hermana en el Señor: Mª Ángeles (Angelita).

sábado, 7 de julio de 2012

María en el Tercer Milenio (Introducción) 1.999. Sábado, 7 - Julio - 2012

"Ventana abierta".


Padre Santiago Martín
Introducción al Tercer Milenio de la Mano de María. 1999. 

María en el Tercer Milenio


¡ Hola, amigos! Me es muy grato encontrarnos aquí unidos mediante nuestra “Ventana abierta, de Seguir la Senda”. Esperamos que estos artículos recopilados del P. Santiago Martín, nos lleve a un mayor conocimiento de la vida de la Virgen María y sus distintas advocaciones. 

Esta es la introducción a una serie de capítulos que iremos desglosando D.M. 

Caminamos en el Tercer Milenio de la mano de la Virgen María

 Introducción:

La humanidad cruzó una fecha que se considera verdaderamente simbólica: La entrada en el Tercer Milenio de la Era cristiana.

La realidad es que para todos nosotros, para la humanidad entera, hemos cruzado algo que nos introduce en una realidad que quisiéramos todos diferente, sobre todo porque fuera más pacífica y más justa.

Pero, ¿qué tiene que ver el Segundo, el Tercer Milenio?
¿Qué significa?

Y aquí nos instruye el Padre Santiago Martín:
Lo primero que significa es que estamos recordando a Jesucristo,¡esto no podemos olvidarlo!
Es Jesucristo, la Persona de Jesús de Nazaret la que marca el inicio de una etapa diferente en la historia de la humanidad; de tal forma, que el tiempo empieza a contarse precisamente desde su nacimiento.
No es que en la historia de los hombres no haya habido personajes extraordinarios, influyentes, decisivos, incluso tanto en la Política, como en el Arte o como en la Ciencia, pero ninguno como Jesucristo.
Jesucristo indica y empieza un antes y un después en la historia de los hombres.

Por lo tanto, esto para creyentes y para no creyentes, es necesario recordarlo, no sea que entre tanta física como se hizo en torno al año 2.000, nos olvidemos de que el origen está precisamente en Jesús
-que no nos roben el Tercer Milenio lo mismo que muchas veces nos roban la Navidad, que hacen de ella la fiesta del consumismo-.

Y junto a Jesús siempre ha estado una Mujer.
Realmente si no fuera por esa presencia de esa Mujer, quizá habría resultado la balanza excesivamente inclinada hacia la parte masculina debido a que Jesús era un Hombre.
Esa Mujer, me estoy refiriendo, naturalmente a la Virgen María.

En otras religiones, por ejemplo las religiones egipcias, también había la figura femenina junto a la figura masculina del dios y de los dioses. Normalmente la figura femenina era la esposa o en algún caso era la hija, hay que pensar en los dioses griegos, en los romanos, en los dioses egipcios -como digo- por ejemplo con Isis y Osiris.

En cambio en el caso del cristianismo, la figura femenina es la figura de la Madre.
No estamos hablando de la mujer de Jesús, no estamos hablando de la hija de Jesús, sino de la Madre de Jesús, María, la Virgen María.
Es la figura femenina que estando por debajo de Cristo -porque Cristo es Dios y Ella es una Mujer- sin embargo ocupa un puesto fundamental. Se puede decir que desde hace 2.000 años hasta nuestros días, no ha habido una Mujer -y por lo tanto sumando la historia de la humanidad, también hay que decirlo- tan amada, tan venerada, tan elogiada, tan seguida, tan imitada como Ella.
María es la Mujer más conocida, más querida, más verdaderamente, apasionadamente amada de toda la historia de la humanidad; y eso curiosamente  que apenas se sabe casi nada de lo que hizo, sin embargo su figura tiene tal atractivo, que no han dejado de ocurrir una y otra vez, o bien apariciones de Ella que se acerca a los hombres que sufren, o bien invocaciones de los hombres hacia Ella a la que consideran como Madre.

Por eso, en este Tercer Milenio de la Era cristiana, tendríamos que hacerlo de la mano de Aquella con la cual empezó todo, de la mano de la Virgen María.



Así pues, me propongo, con el permiso de ustedes, a meditar y a hablar de la Virgen, en ésta nuestra "Ventana abierta", con una larga serie de escritos que los iré enumerando conforme vaya editándolos en este blog, elaborados por el Padre Santiago Martín.

Dirá alguno, ¡pero bueno, ¿da para tanto el personaje?!
¡Da para muchísimo más!, y si no, que se lo pregunten a los que acuden a la húmeda y hermosísima cueva de la Santina de Covadonga, o a la marisma del Guadalquivir en el Rocío, o a la belleza que es el Pilar junto al Ebro, o en fin a cualquiera de los miles y miles de santuarios donde la veneramos en nuestro país y en todo el mundo.


¡María tiene tantas facetas...!
La podemos contemplar como Hija.
La podemos contemplar como Madre.
La podemos contemplar como viuda.
La podemos contemplar como Aquella que pierde al Hijo.

Y concluye el P. Santiago Martín:
Nos encomendamos a Ella.
Con Ella estamos seguros.
Ella es nuestra Madre, por eso la queremos tanto.


Pidámosle a la Santísima Virgen María, a nuestra Señora de los Dolores de mi Hermandad en Torreblanca, a todas las distintas advocaciones de la Virgen que en tantas ciudades y en tantos pueblos se venera, pidámosle por la paz del mundo que en estos tiempos está tan amenazado.
Nuestra Señora de los Dolores de nuestra Hermandad, en  la Parroquia de San Antonio de Padua.


Nuestra Señora del Inmaculado Corazón de María.


 y Nuestra Señora de Esperanza y Caridad.


Las tres Reinas de Torreblanca.
Ruega por nosotros.

Nuestra Señora de la Hiniesta, en la Parroquia de San Julián, en mi antiguo barrio donde me bauticé, me confirmé e hice mi Primera Comunión.


Ruega por nosotros.

Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de las Américas.


Ruega por nosotros.

Santo Tomás Moro, Patrono de los Políticos.


Ruega por nosotros.

San José, Patrono de Canadá.

Ruega por nosotros.

María Inmaculada, Patrona de los Estados Unidos.

Ruega por nosotros.

Todas las advocaciones de nuestra Madre, la Virgen María, reunidas en una sola.
Madre María, Ruega por nosotros, que recurrimos a Vos.


¡Jesucristo, Rey de Reyes.
Te adoramos.
Venga a nosotros tu Paz!


¡Adios amigos!
 Hasta el próximo artículo D.M., de esta serie que comenzamos, de la mano de la Virgen María.


María, Madre y Reina.

"Ventana abierta"


LA MÁS TIERNA DE LAS MADRES



 Y LA MÁS PODEROSA DE LAS REINAS.



 Autor: P. Sergio Córdova LC.

 El sacerdote y escritor español José Luis Martín Descalzo narra en una de sus obras: 
"Recuerdo que hace ya muchos años, me encontraba desayunando en la cafetería de un hotel de Roma. Se me acercó una chica japonesa, y me preguntó si yo era sacerdote. Le respondí que sí, y entonces me dijo a bocajarro:

 –"¿Podría usted explicarme quién es la Virgen María?". 
Sus palabras me sorprendieron tanto que sólo supe responder: 

–"¿Por qué me hace esa pregunta?". 

Y aún recuerdo sus ojos tan conmovidos cuando me explicó: –"Es que ayer oí rezar por primera vez el Avemaría, y no sé por qué me he pasado toda la noche llorando”. 

Y entonces tuve que explicarle que también yo necesitaría pasarme muchas noches llorando para poder responder a esa pregunta....". 

 Y para ti, querido amigo, ¿quién es la Virgen María?... 

La solemnidad del día de hoy nos da una respuesta, que corresponde a uno de los muchos títulos de María Santísima: 

 1) María es la Madre de Dios

 ¡Tantas veces lo hemos escuchado y lo rezamos cada día que tal vez ya nos hemos acostumbrado! 
Debido a nuestra educación y al ambiente en el que vivimos, tal vez ya no nos impresiona ni nos dice nada –como sucede, tristemente, con tantas otras verdades y misterios de nuestra fe—. A fuerza de repetir las cosas, nos hemos arrutinado e insensibilizado.
 Pero no era así para los cristianos de los primeros siglos de la Iglesia. Les parecía algo increíble, inaudito y –si me permiten la expresión— algo apoteósico. 
¿Cómo era posible que una criatura humana pudiera ser la madre del Dios infinito y omnipotente? 
Eso sólo cabía en los mitos paganos y en los círculos heréticos de la religión politeísta. 
Y tanto era así que insignes teólogos de entonces se opusieron rotundamente a esta afirmación. Y cuando no aceptaron la doctrina de la Iglesia, se convirtieron en "herejes": Arrio, Nestorio y otros.

 ¡María Santísima es realmente la Madre de Dios! 
Así lo había revelado Dios mismo en la Sagrada Escritura y lo ratificaban los Santos Padres y los Concilios de la Iglesia. 
Fue en Éfeso, el año 431, cuando se proclamó solemnemente a María como la “Theotókos”, la que engendró a Dios. 

Y después de once siglos exactos, el año 1531, María de Guadalupe se aparecía en México al indio Juan Diego, diciéndole: 
"Juanito, el más pequeño de mis hijos, sabe y ten entendido que yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios por quien se vive". 


María ha engendrado al Hijo de Dios y Dios ha nacido de las entrañas purísimas de María porque Él así lo ha querido. El Verbo se hizo carne en María y así pudo habitar entre nosotros, para redimirnos y realizar el plan de salvación. Gracias a ella, Dios ha podido hacer nuevas todas las cosas. Como afirma bellamente san Anselmo:
 "Dios, a su Hijo, el único engendrado de su seno igual a sí, al que amaba como a sí mismo, lo dio a María; y de María se hizo un hijo, no distinto, sino el mismo, de suerte que por naturaleza fuese el mismo y único Hijo de Dios y de María. Toda la naturaleza ha sido creada por Dios, y Dios ha nacido de María. Dios lo creó todo, y María engendró a Dios.
 Dios, que hizo todas las cosas, se hizo a sí mismo de María; y así rehizo todo lo que había hecho. 
El que pudo hacer todas las cosas de la nada, una vez profanadas, no quiso rehacerlas sin María. 
Por eso, Dios es padre de las cosas creadas y María es madre de las cosas recreadas. 
Dios es padre de la creación y María es madre de la universal restauración".

 2) Y María, por ser la Madre de Dios, es también todopoderosa como Medianera. 

 San Bernardo y los Santos Padres solían llamarla "Omnipotentia supplex", la Omnipotencia suplicante. Porque es la más poderosa de las reinas y la más eficaz de las intercesoras. 
En Caná arrancó a su Hijo el primer milagro "cuando aún no había llegado su hora". 

 

Y puede hacer siempre lo mismo, si acudimos a ella con fe, con confianza y amor filiales, pues una madre no niega nada a un hijo.

 Los siglos XV y XVI fueron una gravísima amenaza para la cristiandad. Los turcos arrasaban Europa con la pretensión de conquistarla para el Islam (hoy también se cierne un peligro no muy diferente). Y entonces el Papa Pío V armó a la Iglesia con el santo Rosario para la defensa de la civilización cristiana. 
El 7 de octubre de 1571 la flota cristiana presentó batalla a los turcos en Lepanto. 

 El cuadro de Lucas Valdés que representa a la Virgen del Rosario sobre la batalla de Lepanto.

La victoria fue clamorosa. Por eso el sultán Solimán decía:
 "Le tengo más miedo a las oraciones del Papa que a los ejércitos europeos".

 
 San Pío V recibe la visión de la victoria católica en Lepanto.

¡A las oraciones a María Santísima! Fátima, Lourdes, persecución de la Iglesia en el siglo XX y XXI... Las cosas no han cambiado demasiado. Y María sigue siendo hoy y siempre el "Auxilio de los cristianos". 

 3) María es también mi Madre. 

Entonces, con María, ¡estamos seguros, somos poderosos! San Estanislao de Kotska solía repetir, lleno de ternura y emoción: 
"¡La Madre de Dios es también mi madre!". 
Y en esta expresión encerraba toda su relación íntima, personal y afectiva con María Santísima. 
Un amor mutuo que enlazaba ambos corazones y en él se sentía acogido y protegido. "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón ni te inquiete cosa alguna. ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No estás por ventura, en mi regazo?”… 
Ya sabemos de quién son estas palabras.
 ¡Todos necesitamos de una madre, necesitamos de María! Sobre todo en los momentos difíciles de la vida, en la aflicción, en la soledad, en la tribulación. 
Ella nos consolará, nos confortará, nos acompañará en el camino de la vida hasta llegar al cielo, a la presencia adorable de su bendito Hijo. 
Por eso, en este día en que iniciamos el Año nuevo y en el que celebramos la solemnidad de la Madre de Dios, acudamos a nuestra Madre santísima, postrémonos ante ella, acojámonos en su regazo maternal y, con todo el afecto de nuestro corazón, consagrémosle todo nuestro ser. 
 ¡Ella es la más tierna de las madres y la más poderosa de las reinas! 
Con ella todo lo podemos. 
Pidámosle con todas las veras de nuestra alma lo que traigamos en lo más íntimo de nuestro corazón y ella nos lo concederá. 
Y ojalá que nosotros también podamos decir, como el Papa Juan Pablo II: 
"Totus tuus, María, ego sum!", "Todo tuyo, María, yo soy!".

Felicitación de cumpleaños. Sábado, 7 - Julio - 2012.

"Ventana abierta"


Felicitación a papá y abuelito en su 
64 cumpleaños.‏


Aquí nos tienes convocados para enviarte nuestra felicitación en la conmemoración de tus 64 cumpleaños.
Te deseamos que disfrutes de una extensa existencia llena de salud y bienestar
y que siempre disfrutes de nuestro cariño y compañía.


Aunque nuestro calendario nos dice que hoy tenemos que decirte lo mucho que te queremos, esperamos que sepas que te queremos todos los días del año, mucho más que unas simples palabras puedan expresar.
Querido Marido:
Gracias por ser alguien con quien siempre puedo hablar sin discutir, ja, ja, ja, ja, ja, ja …. 


Un Hoy bien vivido, hace que cada Ayer sea un sueño de felicidad, y cada Mañana una visión de esperanza.
Gracias por estar siempre tan cerca de mí.
Te mereces toda una vida larga y fructífera de mañanas preciosas, marido.
¡Feliz cumpleaños!


 Papá:
No hay regalo que pueda superar nuestra deuda eterna contigo, aunque vivieras mil años.
¡Feliz Cumpleaños Papá!



Abuelito:
Tantas velas….. ¿tan poca tarta?


Solamente para ti.
Deseándote un día muy bonito en tu 64 cumpleaños junto a todos nosotros.
Tus nietecitos, que mucho te quieren por orden de aparición:
Ángel, Iván, Sergio, Víctor, Aarón.

  Feliz, feliz en tu día, abuelito que Dios te bendiga, que reine la paz en tu día y que cumplas muchos más…
¡Bieeeeen…!

  

viernes, 6 de julio de 2012

El camelo de los caramelos.


"Ventana abierta"

El camelo de los caramelos 

 

Había una vez un hombre que siempre se encontraba enfermo aunque nada le dolía, se sentía permanentemente debilucho.
- ¡Ay, qué malito estoy! - se quejaba.
- Pero ¿Qué te duele?
- Nada, pero... ¡ay qué malito estoy!
- Chico, pues si te encuentras tan mal deberías ir al médico.


Por fin el hombre fue al médico  y le explicó lo que le pasaba, el médico le recetó unas pastillas mágicas.


-Cuando usted tenga que hacer algún esfuerzo y se encuentre débil, sólo tiene que tomarse una de estas pastillas y verá cómo se siente fuerte.

El hombre se fue a casa y al llegar, su mujer le pidió que le ayudase a subir unas cajas grandes al desván. Como el hombre se sentía débil, se tomó una de las pastillas y de pronto encontró fuerzas para transportar las cajas. 
Su mujer le propuso ir de excursión al campo y al hombre eso de andar por las montañas le parecía un esfuerzo insuperable, pero se tomó una pastilla y subió tranquilamente a un monte altísimo. 
Al día siguiente no le apetecía nada ir a trabajar. Se tomó una pastilla y fue al trabajo tan contento. 
El hombre estaba tan feliz, que cuando se le acabaron las pastillas, volvió al médico para pedirle más y para que le dijese de qué estaban hechas.

- Le he engañado, todo ha sido un camelo: eran caramelos...

 - dijo el médico.
- ¿Caramelos? - preguntó el hombre muy sorprendido. - ¿Y por qué me dan tanta fuerza?
- Porque le dan confianza. Cuando usted se toma uno de esos caramelos, lo único que hace es convencerse de que puede hacer cualquier cosa que se proponga.


El hombre entendió que realmente no estaba enfermo, sólo se lo imaginaba. Y ya no necesitó más pastillas, porque comprendió que la medicina es confiar en uno mismo.

 La fuerza... ¡está dentro de nosotros!


Debemos hacer esto mismo con el Señor: confiar en Él, saber que SIEMPRE está a nuestro lado apoyándonos.