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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

martes, 5 de abril de 2011

Jóvenes














































































































No somos nada.
Ya lo decía la canción: “...Sólo venimos a cumplir los días que se nos otorgaron. Vivimos en la oscuridad porque no sabemos lo que nos reserva el futuro…”
Ayer me llamó una amiga y me explicó que su abuelo estaba enfermo y que había llegado a un punto en que no se podía valer por si mismo. Y al final me dijo: “Imagínate si él, tuviera que pasar por todo esto, sólo, sin nosotros, sin su familia...”

En este país, hay muchas residencias, residencias de la tercera edad. Para mi la Residencia en si, me despierta el mismo interés turístico que una construcción del renacimiento o una efigie de una personalidad histórica. Me llama tanto la atención que cada vez que paso por delante de una residencia, me paro a mirar. Veo los viejos sentados, meditando, aburridos y solos. En mi vida había visto algo semejante. Viejos aparcados allí, como en el cimenterio de elefantes. Me da un poco de vergüenza reconocerlo, pero es verdad que me paro a mirarlos descaradamente. Me quedo mirando y me imagino cuales debieron de ser sus vidas. Viejos que ya no se valen por si mismos y dependen absolutamente de otros. Viejos quietos, sombras quietas, sin nadie a quién explicar sus vivencias, sus experiencias...
Hombres viejos, mujeres viejas, pero que también fueron jóvenes, gente que había hecho viajes, que alguna vez tuvieron ganas de comerse la vida, gente que caminaba kilómetros, que corría, gente animada. Y míralos… Sombras de sus sombras, quietos, y más de uno, ya ido. Lo más destacable no es que fueran viejos o que estuvieran quietos, sino que estaban solos. Una soledad que ya se les nota en los gestes, en la cara, en las sombras… Ancianos, rodeados de gente que no conocen, sombras quietas.
¿Qué había hecho mal esta gente para acabar solos?, igual que muchos viejos que mueren o acaban sus vidas, solos. ¿Por qué? ¿ Qué han hecho mal? ¿Acaso no tienen familia? ¿Acaso no estuvieron con sus hijos para que ahora sus hijos no estuviesen con y por ellos? Me da pena y me pone triste.

Yo no sé lo que hay que hacer para no acabar así. Sólo sé que como dice el proverbio, “El viejo se calienta con el fuego hecho con todas las leñas que recogió en su juventud.”. Aquí la leña se refiere tanto a Experiencias como a Gente. A lo mejor, todos ellos no recogieron suficiente leña como para calentar su vejez. No procuraron enseñar a sus hijos la importancia de la familia, la importancia de los lazos, de la sangre, no se lo curraron lo suficiente como para tener ahora a su gente con ellos. A lo mejor solo impulsaron una vida de independencia familiar, una vida de aislamiento, de individualismo, que es lo que promueve esta sociedad.

Es muy importante hacer reuniones familiares, enseñar a los hijos la importancia de los primos, de la familia lejana, de la familia cercana e incluso si hace falta, de la familia “manga larga”… Intentar hacer ver a los pequeños, la importancia de la familia. Sólo así, a un hijo se le parte el alma al pensar que sus padres deben de estar solos, o peor… quietos. Al fin y al cabo, la familia es la única que se queda al final de la tarde...
Hay que intentar mantener unida la familia, como la de mi amiga que cada dos por tres, se encuentran todos. O como otro amigo mío que cada domingo va a ver a su abuela, pase lo que pase, seguramente porque alguien se encargó de enseñarle que la familia es importante, que la abuela es importante. Eso dice mucha a favor de las personas y me alegro que formen parte de mi círculo. Parece una tontería pero todo esto hace que esos ancianos no se encuentran solos, ni tienen que pasar por su larga tarde solos, como sombras quietas.

¿De qué nos sirve cuidar de unos hijos, darlo todo por la familia si al final nos dejarán en un sitio con gente que no conocemos? Ya sé que no hay más remedio por la sociedad en la que vivimos, pero es que a mucha gente ya le va bien esta situación. Así se quitan de encima a sus padres, a sus abuelos o lo que fuese.

Cuando se es viejo, el cuerpo ya no tiene los muelles pulidos, ya no se tiene el vigor y la fuerza de antes, ni las ganas. Todo cuesta. Uno se vuelve dependiente de los demás. Y es aún más difícil si tienes que lidiar con todo solo, en una soledad amarga y dura. Una soledad que apaga y entumece los órganos y que hace que uno desaparezca sin dejar huellas. No es algo que tengamos que vivir solos.

Todos tenemos miedo de llegar a este momento y a estar solos. Pero entretanto vamos vagando por el mundo, aislándonos en gente e en amistades efímeras, individualizándonos, rehuyendo de la familia, haciendo nuestras vidas que no incluye a nadie más.

La vejez es la tarde, la tarde noche de nuestras vidas. Es sólo en este momento cuando nos planteamos todo lo que nos ha pasado en nuestro largo viaje de vida. Y plantearnos si lo hicimos lo mejor que pudimos.
Por esto tenemos que cuidar las cosas que de verdad importan para tener la suerte de, cuando seamos viejos, sentarnos y tener a nuestro alrededor la gente que quisimos, a los que queremos y que también nos quieren y a quienes enseñamos desde pequeños, desde siempre, las cosas importantes de verdad.

Todos pasaremos por allí.

http://yaivi.blogspot.com/


El Ángelus del Papa

15 de febrero 2009

A propósito del Evangelio de la Misa de ayer, que comenté en mi entrada anterior, el Santo Padre pronunció estas palabras antes del rezo del Ángelus


Queridos hermanos y hermanas:

En estos domingos, el evangelista san Marcos ha presentado a nuestra reflexión una secuencia de varias curaciones milagrosas. Hoy nos presenta una sumamente particular: la de un leproso sanado, quien se acercó a Jesús y, de rodillas, le suplicó: "Si quieres, puedes limpiarme" (Cf. Marcos 1,40-45). Él, conmovido, le tendió la mano, le tocó y le dijo: "Quiero; queda limpio". Instantáneamente se verificó la curación de ese hombre, a quien Jesús le pidió que no revelara lo sucedido, y que se presentara a los sacerdotes para ofrecer el sacrificio prescrito por la ley de Moisés.

Aquel leproso curado, por lo contrario, no logró guardar silencio, es más, proclamó a todos lo que le había sucedido, de manera que, según refiere el evangelista, acudían a Jesús aún más enfermos de todas las partes, hasta obligarle a quedarse fuera de las ciudades para no ser asediado por la gente.

Jesús le dijo al leproso: "queda limpio". Según la antigua ley judía (Cf. Levítico 13-14), la lepra no era considerada sólo como una enfermedad, sino como la forma más grave de "impuridad". Les correspondía a los sacerdotes diagnosticarla y declarar inmundo al enfermo, quien tenía que ser alejado de la comunidad y quedarse fuera de los poblados, hasta que tuviera lugar una eventual y certificada curación. Por este motivo, la lepra constituía una especie de muerte religiosa y civil, y su curación una especie de resurrección. En la lepra es posible entrever el símbolo del pecado, que es la verdadera impureza del corazón, capaz de alejarnos de Dios. La enfermedad física de la lepra no nos separa de Él, como preveían las antiguas normas, sino la culpa, el mal espiritual y moral. Por este motivo, el salmista exclama: "Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado". Y luego dirigiéndose a Dios, añade: "Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: 'confesaré al Señor mi culpa', y tú perdonaste mi culpa y mi pecado" (Salmo 31/32,1.5).

Los pecados que cometemos nos alejan de Dios y, si no se confiesan humildemente confiando en la misericordia divina, llegan a producir la muerte del alma. Este milagro reviste, por tanto, un intenso significado simbólico. Jesús, como había profetizado Isaías, es el Siervo del Señor, quien "cargó con nuestras dolencias y soportó nuestros dolores" (Isaías 53,4). Con su pasión, se convertirá como en un leproso, impuro por nuestros pecados, separado de Dios: todo esto lo hará por amor, con el objetivo de alcanzarnos la reconciliación, el perdón y la salvación. En el Sacramento de la Penitencia Cristo crucificado y resucitado, a través de sus ministros, nos purifica con su misericordia infinita, nos restituye la comunión con el Padre celestial y, con los hermanos, nos ofrece el don de su amor, de su alegría y de su paz.

Queridos hermanos y hermanas: invoquemos a la Virgen María, a quien Dios preservó de toda mancha de pecado, para que nos ayude a evitar el pecado y a recurrir frecuentemente a su sacramento de la confesión, el sacramento del perdón, que hoy debe ser descubierto aún más en su valor y en su importancia para nuestra vida cristiana.







Hoy, como casi todos los domingos, tengo que predicar un retiro que empieza dentro de una hora y termina a las cinco de la tarde.

Ayer preparé las meditaciones, pero aún debo prepararme yo. Por eso madrugo un poco, me asomo al balcón para respirar el aire frío y seco de Madrid y, sobre todo, releo los textos litúrgicos de la Misa que voy a celebrar.

El Evangelio habla del perdón de los pecados; pero yo me he quedado en la primera lectura, en las palabras que Isaías pone en boca del Dios:

"Yo soy quien borra tus delitos por Mí mismo; no me acordaré de tus pecados..."

San Josemaría hablaba con asombro de un Dios que perdona. El Profeta nos explica ahora hasta donde llega su perdón: el Todopoderoso, por amor a los hombres, es capaz incluso de olvidar nuestros pecados. ¡Qué fantástica esa amnesia divina!

A más de uno me gustaría repetírselo:

—Dios te ha perdonado, ha limpiado tu alma, te ha dado una nueva vida e incluso ha olvidado tus miserias. ¿Por qué te atormentas tú al recordarlas? No trates de abrir esa puerta. El Señor, con su Gracia, la ha cerrado para siempre.




Hablemos de mendigos....
 

Que sí, que tenéis razón; que hay mafias "rumanas" y no tan rumanas; que hay mendigos delincuentes y no tan mendigos; que algunos llegan en taxi a su puesto de "trabajo"; que muchos"se forran" con la limosnas de las ancianitas compasivas. Pero no seamos hipócritas: la mayor parte duermen a la intemperie, son alcohólicos, esquizofrénicos, depresivos, drogadictos, o simplemente solitarios a los que nadie mira a los ojos porque asusta mirar de frente a la miseria.

Yo conozco banqueros delincuentes y no por eso me niego a saludar y sonreír a un banquero. Y sé que hay periodistas mafiosos, arquitectos-chorizo, abogados corruptos y médicos que matan. También hay curas indignos del Sacramento que han recibido; pero nunca he pensado en eso al tratarles con educación y con afecto. ¿Por qué no va a haber indigentes corrompidos, captados por organizaciones mafiosas? Están más indefensos que nadie. Es lógico que se dejen manipular.

Prefiero dejarme engañar por un mendigo a desconfiar de todos y encima quedarme con la conciencia tranquila, porque, ya se sabe, son unos delincuentes.

No puedo ponerme como modelo de nada. También yo me he impacientado cuando me han asaltado por la ventanilla del coche, o cuando lloriquean a mi paso para moverme a compasión. Yo también me he cambiado de acera y he dicho -mintiendo- que "hoy no tengo dinero".

Pero cuando el Evangelio habla de los pobres no matiza tanto: no nos dice que ayudemos sólo a los honrados, a los mendigos que no mienten, a los que nos tratan con la cortesía y deferencia que presuntamente merecemos.

Los "pobres" del Evangelio son igualitos a los de ahora mismo.




El hombre prefiere los fuegos artificiales, al maravilloso espectáculo que cada noche le brindan las estrellas




Amigo mío.

Cuando yo nacer, yo negro.
Cuando yo crecer, yo negro.
Cuando yo sol, yo negro.
Cuando yo frío, yo negro.
Cuando yo enfermo, yo negro.
Cuando yo asustado, yo negro.
Cuando yo morir, yo negro.

Pero, cuando tu nacer, tu rosado.
Cuando tu crecer, tu blanco.
Cuando tu sol, tu rojo.
Cuando tu frío, tu morado.
Cuando tu enfermo, tu verde.
Cuando tu asustado, tu amarillo.
Cuando tu morir, tu gris.

Y me llamas a mi hombre de color

Autor: Desconocido

Mar te dice al oído:

Hoy en el día internacional contra el racismo
quería dejar mi pequeño grano de arena con
esta reflexión..

Creo que el amor no entiende de razas,
ni el corazón de colores,
el amor se cultiva desde el interior
independientemente del color de nuestra piel
porque la sangre es roja para todos..
y los sentimientos no conocen razas,
sólo de amor...



Era un gran mago que todo lo podía, de fuerza y poder extraordinario. Un día, en su camino vio a un pequeño, al verlo se dijo a sí mismo :

--"Haré algo bueno por él".

Sus palabras se dirigieron entonces al frágil ratoncito :

--"Has pasado por mi camino, en premio, ya no serás más un ratón , serás la más bella de las mujeres, la más talentosa, la más llena de todas las virtudes."

Dicho esto, con un breve ademán, la convirtió, según su propósito, en una bella doncella. Una vez hecho esto le dijo :

--" Ahora, ¿qué deseas ?, pídame lo que quieras, mi fuerza y mi poder es grande. Dime qué es lo que deseas, que yo te lo concederé.

La doncella respondió :

--"Quiero casarme con el ser más poderoso de la Tierra".

El mago respondió :

--"Te casaras con el Sol, él es quién da Luz y Calor al planeta."

El Sol respondió :

--"¿Qué tanto es mi valor y mi poder que una simple nube puede cubrirme y quitar mi calor ?"

EL mago reflexionó y dijo :

--"Es cierto, entonces, será con las nubes que son capaces de tapar al sol, que nos dan la lluvia para que crezcan los campos, con el agua que es indispensable para la vida".

Más el ser de las nubes respondió :

--"Tanta es mi fuerza y mi importancia, que el viento, solo, me

mueve a su antojo".

Nuevamente el mago pensó :

--"Es cierto, te casaremos con el viento".

El viento, habiendo escuchado dijo:

--"Tanta es mi fuerza, que una montaña me detiene y no puedo pasar a otro lado, me estrello contra ella, y más no puedo avanzar".

El mago se quedó razonando nuevamente:

--"¡ Ya sé !, te casarás con el espíritu de la montaña, nadie la mueve".

A lo que la montaña respondió:

--"No soy el más poderoso de la Tierra... ¿Qué tanto es mi valor, que un simple ratoncito me roe las entrañas, y hace su madriguera dentro de mi ?"

Comprendiendo el mago la verdad de todo lo anteriormente dicho, y sin decir más, volvió a su forma original a la que antes era una ratoncita. Luego la observo alejarse con el ratón que roía las entrañas de las montañas y comprendió el mago:

--"Nadie es más fuerte y nadie es mejor,Cada uno tiene su importancia,en las múltiples manifestaciones del ser."

Autor: desconocido.

Mar te dice al oído:

No pretendas ser otra persona de la que realmente eres,
esfuerzate en ser tu mismo, en modelar cada una de tus virtudes,
y disipar cada uno de tus defectos.

Solo asi estaras conten@ con la persona que realmente eres,
con aquella que siente satisfacciones en cada uno de sus esfuerzos,
y aquella que siente la necesidad de avanzar en cada uno de
sus retos...Se tu mimo porque tu esencia es tu ser.




- Por cada mujer fuerte cansada de aparentar debilidad, hay un hombre débil cansado de parecer fuerte.

- Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta, hay un hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo.

-Por cada mujer cansada de ser calificada como "hembra emocional", hay un hombre a quien se le ha negado el derecho a llorar y a ser “delicado”.

-Por cada mujer catalogada como poco femenina cuando compite, hay un hombre obligado a competir para que no se dude de su masculinidad.

-Por cada mujer cansada de ser un objeto sexual, hay un hombre preocupado por su potencia sexual.

- Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o a un salario satisfactorio, hay un hombre que debe asumir la responsabilidad económica de otro ser humano.

-Por cada mujer que desconoce los mecanismos del automóvil, hay un hombre que no ha aprendido los secretos del arte de cocinar.

- Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación, hay un hombre que redescubre el camino hacia la libertad.

La Humanidad posee dos alas: una es la mujer, las alas mujer, otra el hombre. Hasta que las dos alas no estén igualmente desarrolladas,... LA HUMANIDAD NO PODRÁ VOLAR

NECESITAMOS UNA NUEVA HUMANIDAD
Autor: desconocido

Mar te dice al oído:
La vida parece una continua
carrera entre el hombre y la mujer
una carrera en que cada uno por su lado
intenta llegar antes a la meta
dejando ver por el camino las cualidades y conocimientos
que posee cada uno.
y yo me pregunto...
Por que no unir cualidades,conocimientos, y llegar juntos a la meta??