En el Evangelio de hoy (Mateo 21, 33-43), contemplamos la parábola de los labradores homicidas, una invitación a valorar el amor del Padre, superar la codicia y edificar nuestras familias sobre la fe sólida en el Señor.
Te invito a acompañarme en esta lectura junto con una reflexión pastoral y una oración guiada para renovar tu compromiso espiritual.
Oración
Papa Francisco: Con esta parábola, Jesús nos recuerda lo que sucede cuando el hombre cree que se hace a sí mismo y olvida la gratitud, olvida la realidad fundamental de la vida: que el bien viene de la gracia de Dios, que el bien viene de su don gratuito. Cuando uno olvida esto, la gratuidad de Dios, termina por vivir la propia condición y el propio límite no ya con a alegría de sentirse amado y salvado, sino con la triste ilusión de no tener necesidad de amor ni de salvación. Uno ya no se deja querer, y se encuentra prisionero de su propia codicia, prisionero de la necesidad de tener más que los demás, de querer estar por encima de los demás. Este proceso es feo y nos sucede muchas veces. Pensémoslo en serio. De ahí provienen muchas insatisfacciones y recriminaciones. , tantas incomprensiones y tantas envidias; y, a causa del rencor, se puede caer en el torbellino de la violencia. Sí, queridos hermanos y hermanas, ¡la ingratitud genera violencia, nos roba la paz, nos hace hablar gritando, sin paz, mientras que un simple «gracias» puede restablecer la paz! Preguntémonos entonces: ¿me doy cuenta de que he recibido la vida como un don? ¿Soy consciente de que yo mismo, yo misma soy un don? ¿Creo que todo comienza por la gracia del Señor? ¿Comprendo que soy benficiario de ella sin méritos?, que he sido amado y salvado gratuitamente? Y, sobre todo, ¿sé decir «gracias» como respuesta a la gracia? ¿Sé decir «gracias»? (08-10-2023).
Señor Jesús, custodia mi corazón y mi pensamiento para que no me aparte nunca de ti.
La viña del Señor es la casa de Israel (Salmo 79, 9. 12-16. 19-20).


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