"Ventana abierta"
El recuerdo de la madre siempre es tranquilizador, pero cuando esta Madre es María, la paz inunda nuestra alma, la sonrisa aflora a nuestros labios, la alegría penetra a nuestra vida. Piensa, pues, con frecuencia en María, tenla presente en todos los momentos de tu vida, invócala sobre todo en los tramos más difíciles y comprometidos.
SI VAS CON ELLA, NO PERDERÁS EL RUMBO
ÁNGELUS
LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA
Nos afirma Jesús que a Dios lo verán los limpios de corazón; nadie de corazón tan limpio, tan santo y tan puro como el Corazón inmaculado y purísimo de María.
Por eso nadie pudo ver y gozar de Dios tanto como ella.
Ya sabes qué es lo que se te pide para que tú también puedas ver a Dios: limpia tu corazón, purifícalo, hazlo semejante al Corazón de María Santísima.
VIRGEN FIEL, MADRE
SANTA Y VIRGINAL, DIOS MISMO SE HA PRENDADO DE TU FIDELIDAD, HAZ MI CORAZÓN
SEMEJANTE AL TUYO.
Padre Nuestro. . .
La Sangre preciosísima de Jesucristo nos purifica en el Sacramento del Bautismo
I. Jesucristo,
espirando en la Cruz, acababa de consumar el sacrificio de justicia y de
caridad que el Divino Cordero ofreció por nosotros sobre aquel Altar de su
misericordia; uno de los soldados que estaban en el Calvario tomó una lanza e
hiriendo el Sagrado costado de Jesucristo le abrió e hizo salir de él agua y
sangre, símbolo, según San Agustín, de los Sacramentos que purifican y
alimentan.
Así, en esta
agua purísima está figurado el Sacramento del Bautismo, fuente de regeneración
y de vida por la cual somos regenerados a la gracia. Mas ¿de dónde viene a esta
agua la admirable virtud de purificar las almas del pecado original en los
niños y de él y de todos los pecados actuales en los adultos que reciben este
Sacramento? ¿De dónde se deriva tan grande eficacia en este elemento?
El abad
Ruperto responde: “se deriva de la Sangre Preciosísima de Jesucristo; por la
unión y mezcla del agua con la Sangre del Redentor, el agua ha adquirido una
virtud tan eficaz y maravillosa.”
De donde
resulta que todos los efectos que el Bautismo produce en el alma traen su
origen de esta Sangre Preciosísima; por ella somos regenerados a la gracia; por
ella hemos venido a ser hijos de Dios por adopción, hermanos de Jesucristo,
herederos del paraíso. ¡Oh misterios sublimes de la bondad inefable de
Jesucristo! ¡Oh poder inefable de esta Sangre!
II. Pero ¿cómo
hemos mantenido esta vida de gracia que se nos dio en el Bautismo? ¿Cómo hemos
conservado esta inocencia del Bautismo con que nuestra alma ha sido embellecida
por la virtud de la Sangre de Jesucristo? ¡Ay! a los primeros albores de la
razón, ¿no hemos perdido la hermosa vestidura de la inocencia del Bautismo? ¿No
hemos manchado esta alma lavada en la Sangre del Divino Cordero? ¿No podemos
decir llorando con San Agustín, «dónde y cuándo he sido inocente»?
Hemos sido
hechos hijos de Dios por el Bautismo, y después de tan gran favor, dejamos de
obrar según el espíritu de Dios; hijos somos de la luz, y nuestras obras son
obras de tinieblas; hemos sido elevados a la herencia celestial, y nosotros nos
hemos hecho esclavos de Lucifer. “Reconoce, pues, oh cristiano, exclamaré con
el grande Pontífice San León, reconoce tu dignidad, y después de haber sido
hecho participante de la naturaleza divina por el Bautismo, no seas tan vil que
vayas a tomar de nuevo ese yugo infernal, del que te ha libertado la Sangre de
Jesucristo:” Agnosce, o christiane, dignitaten tuam et divinae consors factus
naturae noli in veterem vilitatem degeneri conversatione transire. Somos hijos
de Dios; pues sean dictadas nuestras obras por el espíritu de Dios: Hi sunt
fili Dei, qui spiritu Dei aguntur. Hermanos de Jesucristo y herederos del
cielo, no apeguemos a la tierra nuestro corazón: Agnosce, o christiane,
dignitatem tuam.
COLOQUIO
¡Qué acción de
gracias podrá rendiros mi alma, oh Jesús amabilísimo, por haberme hecho nacer
en el gremio de la Santa Iglesia y admitirme a las fuentes sagradas del
Bautismo! ¿No pudiera haber nacido entre las tinieblas de la idolatría y de la
infidelidad? Y no obstante, Vos me habéis hecho nacer entre católicos, me
habéis purificado en el Bautismo y hecho participante de vuestra Sangre.
Por esto me
confundo, viendo que no he correspondido a vuestro amor y cuánto ha degenerado
mi vida del carácter de cristiano que imprimisteis en mi alma; yo la he
desfigurado, la he envilecido con mis malas obras.
Dios mío
purificad de nuevo mi alma, y si de vuestro costado abierto corre unida a
vuestra Preciosísima Sangre esa agua que me purificó en el Bautismo, hoy uno yo
otra agua a vuestra Sangre vivificante; y esta agua no es otra que el agua de
mis lágrimas que vierte un corazón contrito; y estas lágrimas, unidas a vuestra
Preciosísima Sangre, forman un baño saludable de penitencia para lavar de nuevo
el alma de las manchas contraídas después del Bautismo.
EJEMPLO
La vestidura
blanca que servía para revestir a los neófitos luego que habían recibido el
Sacramento de Bautismo, es el lienzo o capillo blanco que se pone sobre los
niños después de bautizados; y el símbolo de la limpieza y pureza que el alma
adquiere por la Sangre de Jesucristo en este Sacramento, pureza que debemos
conservar sin mancha a fin de presentarnos puros y limpios delante del tribunal
de Jesucristo después de nuestra muerte. Por esto Santa Marta enseñó esta
blanca vestidura a un apóstata, a fin de que reconociese el beneficio recibido
en el Bautismo por medio de la Sangre inocente del Cordero inmaculado y
volviese de nuevo a la fe que había abandonado.
JACULATORIA
Eterno Padre,
os ofrezco la Sangre de Jesucristo en rescate de mis pecados y por las
necesidades de la Iglesia.
INDULGENCIA
El Soberano Pontífice Pío VII concedió cien días de Indulgencia por cada vez que se diga la anterior jaculatoria. Así consta del rescripto que se conserva en los archivos de los Padres Pasionistas de Roma.
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.





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