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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

martes, 14 de julio de 2026

Ángelus: LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA. JULIO, MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO. DÍA 14. Martes 14 - Julio - 2026

"Ventana abierta"

El recuerdo de la madre siempre es tranquilizador, pero cuando esta Madre es María, la paz inunda nuestra alma, la sonrisa aflora a nuestros labios, la alegría penetra a nuestra vida. Piensa, pues, con frecuencia en María, tenla presente en todos los momentos de tu vida, invócala sobre todo en los tramos más difíciles y comprometidos.

SI VAS CON ELLA, NO PERDERÁS EL RUMBO

ÁNGELUS
LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA

Seguramente en algunas ocasiones has necesitado desahogarte en el Corazón de la Madre de Dios, que es toda ternura y compasión.

Acude a ella con confianza y amor, cuéntale todas tus cosas, consúltala en tus dudas, pídele consuelo en tus penas, comparte con ella tus éxitos y tus alegrías.

VIRGEN PRUDENTE, QUE SIEMPRE SIGA TUS CONSEJOS.

Padre Nuestro. . .

Ave María. . .

Gloria. . . 

JULIO, MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO

DÍA 14

La Sangre Preciosísima de Jesucristo nos obtiene una sentencia favorable en el juicio particular.

I. ¡Qué terribles son, Señor, vuestros juicios divinos! Vos que habéis encontrado manchas aun en los Ángeles, y delante de quien los cielos no son puros, vos que juzgáis toda palabra ociosa, ¡ay! ¿Qué me sucederá, decía el Santo Job, cuando vengáis a juzgarme? Y yo miserable pecador, ¿qué haré? ¡Ah! ya lo sé, ya sé lo que he de hacer.

Santa María Magdalena de Pazzis me instruye de ello; me cubriré con vuestra Sangre y vendré a suplicaros que no miréis mis faltas sino los méritos de esa Sangre Sagrada. Ella es la que borrará mis pecados, la que pedirá misericordia por mí, pecador.

¡Oh! ¡Qué dichosa es el alma que, teñida con esta Sangre, comparezca delante de su Juez! De ella se dirá: « ¿Quién es éste que viene de Edom revestido de la púrpura de Bosrá?» Ella no temerá a sus enemigos, se presentará llena de confianza delante del divino Juez; verá sus faltas borradas por esa Sangre, presentará los méritos de esa Sangre al pie del trono de Dios, y en virtud de sus méritos recibirá la sentencia de vida eterna.

Más ¡desdichada el alma que no conoce el precio de esta Sangre, y no la honra! Oh Dios mío, ¿qué sentencia podrá esperar sino una sentencia de eterna condenación?

II. ¡Verdad terrible, pero indudable! Esta voz tan sonora como el eco de la trompeta, esta voz de la Sangre del Redentor que te convida ahora a penitencia, si la desprecias y si le cierras tus oídos, será para ti algún día, óyelo, será para ti como el eco de la trompeta fatal, señal del más riguroso juicio.

¿No ves, pues, oh alma rebelde y obstinada en el pecado, que la Sangre divina te amenaza con un fuego eterno? ¡Ah! purifícate con esa Sangre en tanto que el Señor te da tiempo para convertirte; o de lo contrario, deberás arder en un fuego eterno.

El agua y el fuego son los dos elementos que purifican. El que rehúsa purificarse al presente con las lágrimas de la penitencia, ese baño saludable que, unido a la Sangre Preciosísima de Jesucristo, lava todas las manchas del pecado, caerá en un fuego devorador. Este fuego jamás podrá purificarle, pero le atormentará por toda una eternidad con llamas abrasadoras encendidas en la Sangre divina que tan insensatamente despreciamos.

Ahora Cristo, es un agua benéfica, dice, Guarrigue; pero entonces será un fuego que consume; era una fuente abierta para lavar los pecados; mas entonces será una llama cruel, un fuego que devora hasta la medula del alma. Aquí el baño de sangre, allí el horno de fuego, ¿qué elijes tú?

¡Ah!, digamos más bien con el mismo Guarrigue: «Vale más, hermanos míos, es más dulce ser purificado por una fuente, que por el fuego.» Purifíquese el alma en esta fuente de misericordia y de gracia para no arder en un infierno de fuego eterno, que se sumerja en este mar de la Sangre Preciosísima de Jesús con el más sincero afecto del corazón para evitar la sentencia terrible de eterna maldición.

COLOQUIO

Oh Juez justísimo, Jesús amado; Vos no queréis la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y con este objeto nos invitáis, con tanta misericordia a la penitencia, nos ofrecéis vuestra Sangre Purísima para lavar las manchas de nuestro corazón y os contentáis, con algunas lágrimas de un corazón contrito y humillado que se una esa Sangre de salvación. ¡Ah! ¿Cuál sería, pues, nuestra dureza si nos resistiésemos todavía a vuestra gracia y cerrásemos los oídos a vuestra voz? Semejante dureza, ¿no merecería con justo título la eterna condenación? Concededme, pues, antes de enviarme la muerte, la gracia de aprovecharme de vuestras piedades, arrojándome en la fuente de misericordia, y purificarme así de todas mis faltas. Haced que en esa Sangre halle mi consuelo en la vida y en la muerte; haced que por sus méritos alcance en vuestro divino tribunal una sentencia favorable, y que esa Sangre no se convierta para mí como para los judíos en una maldición eterna.

EJEMPLO

Refiérase en la vida de San Francisco de Borja que, asistiendo a un enfermo que tocaba el término de su vida y rehusaba obstinadamente el confesarse, el Santo tomó un crucifijo y se postró en tierra, junto a la cama del enfermo. Con palabras de fuego y en nombre de la Sangre omnipotente de Dios, en nombre del inmenso amor que el Redentor nos ha manifestado en la cruz, exhortó a reconciliarse con Dios y a recibir los santos Sacramentos. Pero, como el enfermo seguía endurecido en la impiedad, vio una porción de Sangre fresca salir de las llagas de la imagen. El Señor quería por este milagro convidarle a penitencia y ofrecerle con una benevolencia inaudita su Sangre para remedio de su obstinación; mas el miserable rehusaba escuchar las palabras del Santo y la invitación del mismo Dios. Vióse entonces la imagen desclavar de la cruz una de sus manos, y llenándola de sangre, arrojarla al rostro del pecador obstinado. Poco tiempo después murió condenada; y aquella, Sangre, salida milagrosamente del crucifijo, no sirvió, en castigo de criminal obstinación del enfermo, sino para atizar contra él las llamas devoradoras del fuego infernal. (Eusebio Merimber. Hist. S. Franc. Borgiae).

JACULATORIA

Eterno Padre, os ofrezco la Sangre de Jesucristo en rescate de mis pecados y por las necesidades de la Santa Iglesia.

INDULGENCIA

El Soberano Pontífice Pío VII concedió cien días de Indulgencia por cada vez que se diga la anterior jaculatoria. Así consta del rescripto que se conserva en los archivos de los Padres Pasionistas de Roma."

Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.

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