"Ventana abierta"
El recuerdo de la madre siempre es tranquilizador, pero cuando esta Madre es María, la paz inunda nuestra alma, la sonrisa aflora a nuestros labios, la alegría penetra a nuestra vida. Piensa, pues, con frecuencia en María, tenla presente en todos los momentos de tu vida, invócala sobre todo en los tramos más difíciles y comprometidos.
SI VAS CON ELLA, NO PERDERÁS EL RUMBO
ÁNGELUS
LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA
San Pedro cayó en el pecado de negar al Maestro; pero luego consiguió el arrepentimiento y, tras el arrepentimiento, alcanzó el perdón.
No nos cuesta mucho imaginar que San Pedro acudió a la Madre de Jesús para que ella le alcanzara el perdón de su Divino Hijo, y tampoco nos cuesta imaginar el afecto y la ternura con que fue recibido el apóstol pecador, arrepentido y lloroso.
Este y no otro debe ser el camino que nosotros debemos seguir, si en alguna oportunidad caemos en pecado; no debemos desesperar el perdón, pues conocemos las entrañas de misericordia con que Dios nos espera, pero haremos muy bien en acudir a la Madre del perdón, para que sea ella la que nos presente el Divino Redentor.
MADRE DEL AMOR, SUSCITA EN NOSOTROS EL ARREPENTIMIENTO SINCERO DE NUESTRAS CULPAS.
Ave María. . .
Gloria. . .
♡Nuestra Señora de Luján♡
Hacia el año 1630, un cierto portugués, de
nombre Antonio Faría de Sá, hacendado de Sumampa, jurisdicción de Córdoba del
Tucumán, pidió a un amigo suyo, Juan Andrea, marino, que le trajese del Brasil
una imagen de la Concepción de María Santísima con el propósito de venerarla en
la Capilla que estaba fabricando en su estancia. Juan Andrea cumplió el encargo
y le trajo no una, sino dos imágenes de Nuestra Señora, que llegaron al puerto
de Buenos Aires. Una, según el pedido, era de la Purísima Concepción; la otra,
del título de la Madre de Dios con el niño Jesús dormido entre los brazos.
Desde luego entendieron los arrieros tal
disposición del Cielo de que la imagen de la Virgen encerrada en tal cajón
debía quedarse en aquel paraje y así siguieron con la otra a su destino.
Ambas imágenes fueron colocadas en dos
cajoncillos y subidas a una carreta. Al llegar a las orillas del Río Luján, en
la estancia de Rosendo, los troperos se detuvieron allí para pasar la noche. Al
día siguiente, una clara mañana de Mayo, queriendo proseguir el camino no
pudieron mover la carreta. Admirados de la novedad pasaron a individualizar la
causa y declaró el conductor del convoy: “Aquí vienen dos cajones con dos
bultos de la Virgen, que traigo recomendados para una capilla de Sumampa”.
Cuando abrieron el cajón, hallaron una bella imagen de Nuestra Señora de la
Concepción, de media vara de alto y con las manos juntas ante el pecho. Luego
de venerar la Santa Imagen la llevaron en procesión a la casa de Rosendo y sus
dueños le levantaron un humilde altar. Fue entonces cuando un joven negro
llamado Manuel- dijo: “Sáquese de la carreta uno de los cajones y observemos si
camina”. Así se hizo, pero en vano. “Truéquense los cajones”, replicó él mismo.
Entonces ocurrió que al cambiar los cajones y al tirar los bueyes la carreta se
movió sin dificultad.
La Imagen de Nuestra Señora estuvo por algún
tiempo guardada y venerada en la pequeña habitación de la casa de campo de los Rosendo, adornada ahí con todo el decoro y
respeto posible. Pero muy pronto los dueños de la estancia quisieron levantar a
la milagrosa Imagen una Capilla que estaría lista hacia mediados de 1633. Fue
abierta a los numerosos peregrinos que allí acudían, atraídos por las gracias
que la Virgen Santísima dispensaba a sus devotos.
Su construcción sería muy rústica y no pasaría
de un modesto rancho, con paredes de barro, techo de paja y piso natural de
tierra y por todo lujo un revoque de blanqueo; y el pequeño altar tendría una
sencillez primitiva y un poco arriba del mismo estaría colocada la Santa
Imagen. La Capilla o Ermita de los Rosendo no tendría más de cinco varas de
largo por tres de ancho.
El mercedario Pedro de Santa María relata: “la
Santa Imagen estuvo en lo de dicho Rosendo, en un Oratorio muy corto y muy
venerada la Imagen de todo el Pago. Y dicho Rosendo dedicó un negro llamado
Manuel al culto de la Imagen, quien cuidaba de la lámpara de dicha Señora, que
incesantemente ardía”.
Hacia el año 1671, Ana de Matos, mujer
acaudalada de Buenos Aires, que conocía de cerca el milagro de Luján, dolorida
por el abandono en que quedaba la Santa Imagen, se acercó al Cura de la
Catedral, Presbítero Juan de Oramas, medio hermano del Pbro. Diego Rosendo de
Trigueros, para pedírsela o comprársela. Debido a la soledad de los campos y
sin materiales convenientes no fue fácil construir una Capilla por lo que se
procuró un modesto Oratorio, junto a la casa de Doña Matos. Al cuidado del
culto fue puesto el Negro Manuel, su fiel servidor. Hacia el año 1677 empezó la
obra de la Nueva Capilla construida con material de ladrillos cocidos y se
concluyó hacia 1685 celebrando la colocación de la Imagen en su nicho.
El traslado, desde la antigua ermita hasta la
casa de doña Matos se cumplió cerca del 8 de diciembre, como preparación a una
nueva celebración de la Purísima Concepción. Participaron el Obispo de Buenos
Aires Cristóbal de la Mancha y Velazco (1646-1673) y el Gobernador Martínez de
Salazar. El 2 de octubre de 1682 doña Ana dona tierras a la Santa Imagen de
Luján en estos términos: “Porque tengo mucho amor a la advocación de Nuestra
Señora de la Limpia Concepción y a su Santa Imagen hago gracia y donación a
dicha Imagen de todo el sitio que necesitare para la fábrica de su capilla…”.
Hace la donación con la condición de que la Imagen ha de estar perpetuamente en
dichas tierras; así se convertía en oficial y pública la Capilla de Nuestra
Señora al pasar al dominio de la Iglesia la posesión de ese lugar sagrado y
también daba origen y fundamento a la verdadera fundación de la actual ciudad
de Luján.
Doña Ana de Matos murió el 25 de enero de 1698.
Rosendo dedicó a un negro llamado Manuel al
culto de la Imagen quien había sido testigo del milagro. Hacia el año 1638
contrae matrimonio con una mujer criolla, llamada Beatriz, esclava de la
familia González Filiano. El matrimonio fue celebrado en la humilde Ermita de
la Concepción del río Luján. Beatriz fue una fiel compañera del negro Manuel y
lo secundó plenamente en el empeño por mantener vivo el culto a la Santísima
Virgen en la apartada Ermita de Rosendo.
Beatriz falleció antes de 1670.
MAYO MES DE MARÍA
FLORES A MARÍA
Flor del 8 de Mayo
Nuestra Señora de Luján
Meditación: “Se turbó, preguntándose qué podría ser éste
saludo” (Lucas 1,29). Prudentísima porque turbada calló, porque obedeció, porque
creyó y supo entregarse como esclava de Dios. ¡Qué modelo para nuestra
locuacidad, nuestra poca fe y nuestro orgullo!. “Las vírgenes prudentes
llenaron sus lámparas de aceite” (Mateo 25,4). María la llenó con fe. “Feliz
porque has creído”. La llenó con amor. “Mi Amado es mío y yo soy suya” (Cantar
de los cantares 2,16). La llenó de esperanza. “Guardaba todas las Palabras de
Jesús en su Corazón” (Lucas 2,51).
Oración: ¡Oh Virgen de Luján que señalas el camino de
nuestro peregrinar!. Haz que la prudencia de tu Corazón la cultivemos también
hoy, para que nuestras lámparas se aviven con una ardiente llama de fe, el
pabilo de la esperanza y el aceite del Amor, como verdaderos templos de Dios.
Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez
Avemarías y Gloria).
Flor para este día: Reflexionar sobre si cumplo lo que Dios quiere de mí, si hago Su Voluntad, o la mía.
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.






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