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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

sábado, 10 de enero de 2026

RINCÓN PARA ORAR. "TÚ ACUDES A MI, DÉJALO AHORA". Sábado, 10 - Enero - 2026

"Ventana abierta"

RINCÓN PARA ORAR


SOR MATILDE

TÚ ACUDES A MI, DÉJALO AHORA

Jesús se dirige al Jordán donde Juan Bautista está bautizando.  Este encuentro entre los dos estaba preparado en el cielo desde toda la eternidad. Jesús, iba a comenzar su andadura como el Mesías, “el siervo de Yahvé”. Y se sometió, como todos los devotos judíos, a un bautismo de penitencia a manos de su primo Juan.

Ni Juan ni Jesús realizaron por su cuenta este rito, sino que ambos recibían órdenes de lo alto. “Para cumplir toda justicia”. En estas palabras de Jesús a Juan se adivina que la voluntad de Dios, hasta en los más pequeños detalles, está marcada por el Padre, en el Corazón de Jesús: “Yo he venido para hacer su voluntad” y, “a tus manos, encomiendo mi espíritu”.

Y también, determinó el Padre que aquí, en el Jordán, tuviera lugar la manifestación de la Trinidad: Jesús en medio del agua; la paloma, el Espíritu  Santo descendiendo como la santidad, a la misma santidad del Hijo; y el Padre: “Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco”.

¿Podríamos añadir una coma o tilde a este Misterio divino? El bautismo de Jesús se nos da para que lo contemplemos y adoremos. Para que, también sumergiéndonos con Jesús, podamos desentrañar todo lo que allí sucedió en medio de una masa de gente que comprendía poco o nada lo que estaba sucediendo allí. Los Evangelios, añaden en la Transfiguración, a esta Palabra del Padre: “escuchadle”. Y este mandato es para nosotros para todos los que queremos beber del torrente de las delicias de la presencia de Jesús en nuestros corazones. Obedecer en todo a la Palabra de Jesús en los Evangelios, nos sumergirá en la voluntad de Dios-Padre que, quiere hijos obedientes como el Hijo: “Yo no vengo por mi cuenta sino enviado por el Padre”.

¡Y pensar que, cuando todavía no teníamos uso de razón, nuestros padres quisieron sumergirnos en el bautismo, que nos hizo hijos de Dios!  En este misterio glorioso, fuimos introducidos junto con Jesús y en él, nos hizo coherederos de sí mismo, por la adopción filial. ¡Así, nos amó el Padre de esta manera!

Y, ¿qué no sucedió después a lo largo de los años y de los días que nos vimos poco a poco no puros, sino pecadores? Es que, muchas veces hemos perdido la gracia por nuestras obras no buenas: las que el Padre nos determinó, para que fuéramos santos por el amor. Pero su piedad, no soportó al vernos caídos y alejados de su Corazón. Y para ésta, nuestra lamentable condición, Dios nos regaló una tabla de salvación y ésta, es el “Sacramento de los enfermos” y tocados por el mal: la Confesión. Porque Jesús, vino a salvar a los pecadores y en su infinito amor no dudó en morir por la ingente multitud que esperaba con ansia su Salvación.

¡Señor, hazme hambriento de tu gracia que a ella me entregue con acción de gracias! ¡Qué así sea! ¡Amén! ¡Amén!

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