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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

viernes, 16 de enero de 2026

Recordando con agradecimiento: 50º Aniversario Durante el curso 2017 – 2018. Pregón de Luis Miguel González Blázquez. "JERUSALEMA". Colegio Santa María de los Reyes (Torreblanca). 25 - Mayo - 2021. Lipdub "Libertad" Colegio Santa María de los Reyes Colegio Santa María de los Reyes. Fecha de estreno: 23 mayo 2024. Documental Colegio Santa María de los Reyes Colegio Santa María de los Reyes.

"Ventana abierta"

50º Aniversario

Durante el curso 2017 – 2018 celebramos nuestro 50 aniversario: 50 años de presencia educadora de la Sociedad del Sagrado Corazón en Torreblanca; 50 años de siembra que nos llenan de orgullo y gratitud y que quisimos compartir con toda la Comunidad Educativa y con todo el barrio.

Os invitamos a que leáis la Revista digital “50 aniversario del Colegio Santa María de Los Reyes” en cuyas páginas se recogen recuerdos que forman parte de lo que ha sido la vida del Centro en estos cincuenta años de presencia educadora en el barrio de Torreblanca. En ellas aparecen testimonios de personas que son y han hecho historia, aunque faltan palabras de otras que, por motivos diversos, les ha sido imposible expresarlas y otros nombres, anónimos, que seguirán adelante esforzándose en la labor educativa. Nos queda mucho camino, aún, por recorrer.  A quienes ahora nos toca continuar la obra, el proyecto educativo, social, humano, debemos poner todo nuestro esfuerzo y empeño en hacerlo de manera eficaz y con excelencia, para no defraudar las expectativas, el legado y la herencia recibida de lo iniciado hace cincuenta años, pero también para que perdure y pueda servir a las futuras generaciones.

Pregón

Luis Miguel Gonzáles Blázquez, Técnico superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico, fue antiguo alumno de la promoción del 93 de este colegio. Destacado cofrade de la ciudad y Hermano Mayor de la Hermandad de Torreblanca entre el 2010 y 2014, actualmente es colaborador de opinión en el programa de radio "Pasión y Esperanza" de redio NeoFM, en el programa de televidsión "La Pasión" de el Correo de Andalucía y en la retransmisión de la Semana Santa de Sevilla a través de "El Correo Televisión.

El 7 de abril participó en el acto solemne que tuvo lugar en el colegio para celebrar los 50 años de su fundación en Torreblanca. El pregón que dio tras la eucaristía nos emocionó a todos y queremos agradecerle que nos acompañara en este día tan especial y que contribuyera a hacerlo inolvidable.

Ponemos a vuestra disposición el archivo del pregón para todos aquellos que lo queráis conservar.

PREGÓN CINCUENTENARIO COLEGIO SANTA MARÍA DE LOS REYES

Luis Miguel González Blázquez 7 de abril de 2018

Y lo quiso Ella… quiero, al comenzar el pregón, encomendarme a la Madre de Dios que da nombre a nuestro Colegio, Santa María de los Reyes, patrona de la archidiócesis de Sevilla, para que me conceda el don de poder expresar con palabras todo lo que mi corazón y el vuestro alberga. Al encontraros aquí presentes, celebrando el cincuentenario de nuestro colegio, estamos de enhorabuena, nuestro cole cumple sus bodas de oro, cinco décadas, medio siglo, que se dice pronto.

Son las cosas de la vida: unos los llaman casualidad, otros el destino. Pero yo estoy convencido de que todo lo que sucede lo hace siempre por alguna razón, que no hay casualidad en lo que digo, sino que así lo quiso Dios: que en el año en que este colegio cumple su 50 aniversario y que lleva su nombre, Santa María de los Reyes, un regalo grande nos hizo. Y Ella fue la que quiso que el más ilustre de nuestros vecinos, que es el Señor Cautivo que, además de ser su hijo, es el Cristo de Torreblanca, estuviera ante sus plantas en la Catedral de Sevilla, y ante esta maravilla todo el barrio le acompañó, porque las cosas sencillas, esas que se hacen con amor, son las que más brillan y desde luego que el barrio brilló. Supimos dar ejemplo de cómo hacer bien las cosas. Entre muchas otras causas es porque tenemos formación esa de la que se preocuparon cuando vinieron aquel día en las misiones generales unas monjas de Sevilla, concretamente de la puerta Osario, de allí del colegio del Valle, que llegaron a este barrio a la zona donde estamos donde aún había barracones. Vieron esa necesidad, no tan solo asistencial, sino también de educación y fundaron un colegio, no sin mucho trabajo, por el que le doy gracias a Dios, ya que fue la semilla de lo que hoy estamos celebrando.

Quedarán por siempre aquellas que lo empezaron: la hermana María Urién, la Reverenda Madre Enriqueta Serra, la directora Rvda. Madre Carmen López-Cuervo, y una serie de nombres que se os viene a los recuerdos, sobre todo a las primeras alumnas: la Hermana Tablado —¿estáis escuchando su música? pues compuso hasta el himno del colegio—, la Hermana Josefa de la Hera, ¿y cuántas os pinchasteis los dedos en clase de costura con la Hermana Soto?, la hermana Mercedes Clavero (que, por cierto, era la hermana carnal de un ministro de España), Dolores Borrego, la Madre Tomás, la Madre Aguilar, la Srta. Margarita, la Hermana Pica, la Hermana Otilia, la Hermana Nati, La Hermana Pilar. Seguro que recordáis hasta al único hombre que daba clase por aquellos entonces, que era el Padre Octavio que aún es recordado no tanto por sus enseñanzas como por sus ojos claros. 

Y todo ello, es orgullo del barrio, Torreblanca ya tendría un nuevo colegio donde poder estudiar las niñas, aunque esto luego cambió y pudimos estudiar todos. Y el mundo se congratula, pues, a Mayor Gloria de Dios, nace un centro donde aprendimos a leer, donde escribimos y también donde hicimos amigos, donde empezaron nuestros recuerdos y donde de verdad fuimos niños, donde nos dieron el cariño, donde nos formamos y también donde aprendimos que la religión no va en contra de la razón, que se puede ser plural en la vida sin que ello dañe a Dios. Por eso le doy las gracias a nuestros padres, al igual que todos los que estamos aquí congregados, que un día eligieron que para nuestra formación y para que en la vida sea un referente, que todos los aquí presentes estudiáramos con las religiosas del Sagrado Corazón.

- Religiosas del Sagrado Corazón, 
- Profesores, Antiguos profesores, 
- Antiguos alumnos, Alumnos actuales, - 
Padres, Madres, Hermanos,
 - Personal no docente - 
Queridos amigos y queridos compañeros.

La Virgen de los Reyes, mediadora universal ha velado por todos y cada uno de los aquí congregados, por todos los alumnos y sus familias, profesores, religiosas y personal no docente. Ella, la Madre del que un día iluminó a su hija Magdalena Sofía con su Sagrado Corazón, para que hiciera del mundo un lugar mejor, para que a nadie le falte lo básico, que es la educación, y poder ganarse la vida de forma honrada, así como manda Dios; y poder hacer de nosotros hombres y mujeres de provecho. Y desde luego que lo han hecho, esos son los designios del Señor, de qué forma si no una chiquilla que nació en un rinconcito de Francia en tiempos de la Revolución, que casi no nace —de hecho el parto se adelantó del susto que se pegó su madre ante un incendio en una casa vecina— haya podido fundar una congregación que tiene colegios hoy en el mundo entero.

Magdalena Sofía de Barat, ella se arrima a su hermano Luis, del que los conocimientos recibió, muchos para ser una niña. Eran otros tiempos y la mujer en esos lares no tenía prácticamente derechos pero ella algo cambió: siempre tuvo presente a Cristo en el ardor del Corazón, el ardor de su Sagrado Corazón que la acompañó toda la vida.

Y aquí no se detiene y sigue andando y camina ya que siempre lo tuvo claro y ya desde los cinco años quiso consagrarse a Dios. 

Cuando se trasladó a París para completar su formación, es allí donde, conocedor de sus virtudes la llama el Padre Varín, Jesuita. Casualidades de la vida, la congregación que regenta las parroquias de Torreblanca, también son Jesuitas. Una vez más las casualidades no existen y sí la Providencia. En los años venideros es él el que la anima a fundar una congregación de educadoras, inspirada por la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Santa Magdalena aceptó humildemente ayudar en tal misión, llena de desconfianza en sus fuerzas; "Lo acepté todo, sin comprender ni prever nada", dijo.

 Lo que vino después, todos lo conocemos y fue canonizada en los altares del cielo como Santa por Pio XI.

¡Santa Magdalena Sofía de Barat,
cuántas cosas buenas has traído a este barrio,
 has movido corazones
y las almas vas tocando
y a los niños educando,
que tu amor lo sigues dando,
como lo hiciste en vida,
siempre al pobre predicando! 
Aquí están tus hijas,
esas de corazones entregados,
 esas de amor ferviente,
esas que de verdad te sienten,
y que llegaron a este barrio
en las misiones generales
desde aquel colegio que había
 allá por la Puerta Osario,
para quedarse aquí por siempre.
Siendo tú el ejemplo,
ellas que te llevan y sienten
como devotas fervientes,
de una devoción ingente
que siempre vio conveniente
 a Santa Magdalena encomendarnos
para que la Fe nos alimente,
que tu devoción se acreciente
y que se vuelque to tu barrio
 hoy aún más necesario,
 y que gracias a ese grupo de Hermanas
 junto al personal docente
que siempre te tienen presente,
colaborando mano a mano
llevando tu estandarte,
que es la actitud orante,
sirviendo a Cristo en el pobre
eso es lo que logramos
para que te sientas orgullosa,
como solo tú te mereces, 
y recibir con creces
esos frutos del Padre.
 
Hoy aquí congregados
celebramos una de tus obras
que cumple cincuenta años,
la que fundaste en Torreblanca,
campos llenos de olivar
en la zona más alejada,
mas esa encrucijada
no pudo minar la moral
de aquellas que comenzaran
ese milagro de verdad.
 
Por todos lo que hemos estado,
por todos los que están,
 por los que vendrán en un futuro,
soy testigo y te juro
que tu obra perdurará
mientras que un alumno tuyo
 sea capaz de proclamar
que estudiamos en el colegio
de Santa Magdalena Sofía de Barat.

¿Qué habéis sentido cuando entrabais por la puerta del Colegio? Yo, lo confieso, ha sido una mezcla de sentimientos. 

Como muchos de nosotros hacía años, quizás demasiados, que no pisábamos este suelo, creo que hoy se ha detenido el tiempo y he vuelto a ser niño, a vosotros, imagino, que os habrá pasado igual.

¿Qué has sentido cuando, después de muchos años, te has vuelto a reencontrar con tus antiguos compañeros? Algunos os habéis seguido viendo, pero otros son muchos años sin saber nada y aunque os hubierais visto, quizás nunca os habríais reconocido. Puede que no te acuerdes de su nombre, pero seguro que sí de sus apellidos, los que estaban cercanos a ti sentados en clase y los que quiso el destino que un día os separaseis. Yo estoy seguro de que, como mínimo, habréis sentido escalofríos y una ilusión extraordinaria. Parece que se detuvo el tiempo y que has vuelto a tu infancia.

 ¿Qué habéis sentido al mirar a la portería? Decidme si no habéis buscado a Rosario la Portera o a su marido. ¿Quién no ha mirado a la izquierda buscando el huerto o el parvulario y se ha visto con su babi? Y, si os oléis las manos, decidme quién no ha olido a plastilina, a cera Manley.

 ¿Qué habéis sentido cuando os habéis adentrado por el primer pasillo y de nuevo os habéis enfrentado a sus puertas de la izquierda con sus rejas y todo? ¿Quizás os recuerda a Dirección? Y si continuáis por el pasillo un cuadro, el de Mater, ¿qué habéis sentido. 

Cuando, mirando a la derecha, habéis visto al fondo las clases donde estuvimos los primeros años en Primaria? Decidme si no os han entrado ganas de poner las sillas boca abajo encima de la mesa como cuando terminábamos las clases… ¿Qué habéis sentido cuando habéis entrado en el patio cubierto?, ese que de la lluvia nos resguardaba, porque, cuando llovía solo había dos opciones: la mejor, que nos fuéramos al patio cubierto; en la peor de ellas pues te quedabas en clase.

¿Os acordáis de donde se exponía el Belén? Sí…, en el patio cubierto ese en que tantas figuras hemos trabajado todos los aquí presentes y que modelamos en barro en clase de Plástica. ¿Había mayor ilusión que decir: "Esa, esa figura es la mía"?, pues muchos los llamados pero pocos los elegidos porque ahora, entre nosotros, a algunos eso del arte como que se nos atascaba un poquillo.

 ¿Os acordáis de ese patio cubierto lleno de cartulina? ¿Qué habéis sentido al ver esas escaleras que nos conducían a las clases de arriba?, ¿qué habéis sentido cuando de nuevo habéis visto el patio del recreo?, ese en el que como niños jugamos, ese donde descansábamos de unas interminables horas lectivas, donde hacíamos gimnasia y también para jugar al futbol, o al pañuelito, en el que bebíamos de sus fuentes, (que en verano ¡anda que no estaba caliente el agua!), hasta estoy viendo un árbol que había en un lateral. Decidme…, decidme si no estáis escuchando ahora mismo el timbre, ese que todos estábamos deseando que sonara. Claro, para salir, porque para la vuelta…, siempre alguno remoloneaba. ¿Qué habéis sentido cuando habéis pasado por la Capilla, o de nuevo habéis visto la imagen de Santa Magdalena Sofía de Barat? O por la sala donde estaba la televisión. ¡Ufff, qué momentos!, ¿verdad? El día que te decían que íbamos a esa sala a ver un video parecía que nos había tocado la lotería. Todos pendientes de aquella vieja tele Thomson y de aquel video Beta y VHS, que no en pocos momentos… fallaba y tenía que venir Amelia para arreglarlo; o, simplemente, las llaves para abrir el armario, pues… no aparecían. A mí esta sala me trae especial recuerdo pues en mi etapa, cuando yo estudiaba, era el cámara del colegio, Amelia era la profesora encargada y muchas fueron las horas no solo para grabar sino después para pasar las cintas. Cuánto tiempo le dedicamos a ello pero eran de esas horas que nunca nos pesaban. Fueron mis primeros contactos con el mundo de la televisión y ahora… pues de otra forma continúo con esta afición pero esta vez frente a ellas y no detrás. Decidme ¿qué habéis sentido cuando habéis entrado en el polideportivo, no os habéis visto haciendo gimnasia o jugando al matar? O bien, cuando habéis mirado a este escenario, decidme qué habéis sentido, pues varias son las ocasiones que recordamos con nostalgia: los teatros con sus luces, su telón, las celebraciones del Día de Andalucía, la Navidad, ¡Dios, qué recuerdos! Si me estoy viendo ahora mismo vestido de San José allí arriba y seguro que muchos de los que estáis pues de pastores, romanos, de Virgen o de lo que sea… Y las celebraciones y los concursos de la Semana Cultural, si miráis a las paredes, ¿no estáis viendo las espalderas y las escaleras colgadas, y al fondo el potro, las colchonetas? No te digo ná para saltar. Yo, por lo menos en el tema deportivo, siempre he sido un desastre —a otros se les daba fenomenal—, aunque, lo confieso…, era el gordito de la clase y bueno… eso marca de por vida. Pues recuerdo que para jugar al fútbol los capitanes de los equipos, cuando tenían que elegir uno a uno, yo me quedaba para el final. El último te decía:"Venga, vente conmigo, ¡¡¡joee!!!" ¿Con quién me voy a ir ya si ya no queda ninguno?, ¡y encima para jugar de portero!. ¡Te quieres ir ya! Y ahora que miro hacia arriba, allí en esta ventana, esa era la sede de una Radio Escolar, la MSB1. Fue un proyecto del maestro Lucas. La montamos algunos alumnos con un amplificador, un viejo tocadiscos, una radio antigua y un altavoz que daba al patio y donde, en la hora de recreo, emitíamos, donde, además de poner música también hacíamos programas. Fueron años de extrema felicidad e incluso fuimos a Onda Cero a un programa que se llamaba “La escuela quiere saber”, donde tuve la oportunidad de entrevistar a Cristina Hoyos y su marido el Caracolillos. Va pasando el tiempo y la vida son etapas. Y ahora mírate las manos, ya no eres un niño pero recuerdas con intensidad todos esos momentos en los que estuviste en el colegio, porque fueron nuestras primeras experiencias de vida. ¿Piensas que en el cole, solo aprendiste a leer y escribir? Aprendiste mucho más pues al ser como he dicho antes, nuestra primera experiencia de vida nos fueron inculcadas la solidaridad, la fraternidad, la paz, la reconciliación, la responsabilidad, la autoestima, la gratitud, la justicia, la libertad, el teatro, la música, las artes, el deporte, el civismo, y, en definitiva. la vida, esa que se nos abría ante nuestros ojos, esa a la que nunca debemos dejar escapar entre los dedos. ¡Todo nos parecía enorme! Porque se abría ante nosotros un mundo tras otro desconocido. Quizás por eso todo se fijaba en la mente y recordamos todas esas cosas, a pesar de que han pasado muchos años, como si fuese ayer. En estos cincuenta años, en este medio siglo de vida, todo ha cambiado. Los primeros, todos los aquí presentes, que ya no somos niños ¿verdad? La mayoría somos padres y ahora somos nosotros los que llevamos a nuestros hijos al colegio, incluso algunos sois abuelos y lleváis a vuestros nietos. ¡Qué cerca y a la vez qué lejos nos resulta revivir todos estos momentos! Pero volvamos a recordar eso que ya nadie podrá quitarnos. Somos las generaciones que vimos el televisor en blanco y negro y después en color, cuando solo había dos canales y, encima, no teníamos mando, los que nos íbamos a la cama con telerín, los que lloramos por primera vez con la muerte de Chanquete, los que veíamos Espinete y los que flipábamos con La bola de cristal. Somos la generación que jugó al elástico, a los cromos de trajes regionales, a los que solo nos hacía falta una tiza para pintar un teje, una lima para cuando había barro y un trompo para rompérselo al otro y que se fuera llorando; a los que los Reyes nos echaron las Nancis, las Barriguitas, el Miguelín y la Rosaura, los Juegos Reunidos Jeiper, el Exín Castillo, el Cinexín, el Hundir la Flota, el Twister y los que jugamos al Trincarro. Los que nuestro lugar preferido era la calle, donde lo único que necesitábamos para divertirnos era estar con nuestros amigos. Somos aquellos que nos echábamos las rodillas abajo, volvíamos a levantarnos y seguíamos jugando, y a los que nos curaban con Mercurio o Mercromina, en el mejor de los casos, y a los que nuestra mascota favorita era el Naranjito. Somos aquellos que ¡sí! usábamos pantalones con rodilleras, las cangrejeras de plástico, los vestidos de flecos, los pantalones de Rocky, las camisetas de dibujos animados, las mochilas toallas y hasta las riñoneras de plástico; los que leímos el Barco de Vapor, el Teleindiscreta y también el Super Pop. Somos aquellos que escuchábamos las cintas de radio, esas a las que le metíamos un boli Bic para rebobinarlos y los que por primera vez nos pusimos unos auriculares para escúcharlas nosotros solos cuando aparecieron los walkman. También somos aquellos a los que nuestras madres atiborraron de Yoplait para poder conseguir los platos y los que nuestra comunión celebrábamos con una merienda con chocolate; a los que nos regalaban 20 libros de firma, algunos de ellos hasta con música de Beethoven, unos cubiertos de plata e incluso, a algunos, un rebobinador de cintas de video. ¿Para qué queríamos eso, Dios mío?, ¡¡si los vídeos ya rebobinaban!! Somos aquellos que merendábamos pan con chocolate, los Panteras Rosa, los Bonis, los Phosquitos, el Tigretón y los Bollicaos.

Así nos pusimos algunos… Pero, centrándonos de nuevo en el colegio, había un oasis para cualquier estudiante fuera cual fuera la edad, el curso, el ciclo o la época en la que se haya estudiado… las excusiones escolares. Así es como lo recuerdo yo: como un paréntesis en el día a día. Un premio. Algo especial que te ponía nervioso desde la noche antes. Todo empezaba con la autorización que te tenías que llevar firmada y los 20 duros, cuando llegaba el día. Llegado el momento, cuando subías al autobús, empezabas a saludar a tus padres por la ventana. Era el momento lágrimas. Parecía que nos íbamos a ir un mes a África en vez de unas horas aquí al lado. Y, ahora que lo pienso, todo el mundo se quería poner en el lado de la ventana y encima te decía: "Es que si no me pongo ahí, pues me mareo". Para no faltar a la verdad, a algunos sí les pasaba y tenían que llevar su bolsita de plástico, aunque tu madre te hubiera comprado la pastillitas Chiclidas de los mareos en la farmacia. 

Y ¿en la mochila? ¿qué es lo que llevabas?, el bocadillo, algunos caramelos y la cantimplora de plástico con agua, esa sí que por mucha excursión que fueras nunca te faltaba y, por Dios, que no se te olvidara.

Los destinos eran variopintos: La Casera, el Parque de las Palomas, el Archivo de Indias, el aeropuerto, el Parlamento y hasta el Ayuntamiento. ¡Lo que hubiéramos dado por tener un Facebook!

¡Cómo nos lo pasábamos, Dios mío! y prueba de ello es que, por muchos años que pasen, estos momentos nunca se nos olvidan. ¡Hay que ver lo que es la vida…! Y otra de las excursiones, esa de las que marcan para siempre era… el Viaje de Fin de Curso. ¿Cuántos mantecados has vendido para pagarlas? ¡Ahí sí que la liábamos parda! Pero eso es otro capítulo que contaremos en un próximo pregón pues, como nos metamos en faena, la cosa no acaba y prometí que sería un pregón cortito.

Pero en toda esta historia, en estos recuerdos que hoy nos vienen a la mente, hay una figura principal, los profesores. He de reconocer que me he emocionado al volver a ver sus caras, pues en mi memoria tenía una imagen distinta de ellos. Parece que nos los vamos a encontrar de la misma forma en la que los recordábamos de niños y, claro, pasa el tiempo y es inevitable verlos más viejos.

 Y ahora que estoy aquí subido y puedo, en nombre de todos, voy a explayarme. Poneos en pie todos los profesores, que ahora sí que voy a por vosotros.

Los había y los hay de todas las formas, al igual que los colores, los había simpáticos y también los había malajes, los que nos hacían dictados y los que nos sacaban a la pizarra en clase, los había alegres y también los que parecía que los zapatos les apretase, los había más comprensivos y los que no te dejaban pasar ni una, los que te ponían en el rincón y los que le mandaban una notita a tu madre, los que creíamos que nos tenían manía y también los que nos hacían las clases mucho más agradables, a los que llamábamos maestros y luego profesores, los había más guapos y también los había feos. ¡Ah!, que se me olvidaba, que también estaban los que por alguna tontería nos dejaban sin recreo. Pero, en definitiva, fueran cuales fuesen sus metodologías educativas, la innovación en su trabajo o su capacidad para adaptarse a los cambios, hay algo a lo que nadie le puede caber duda, nuestros profesores y maestros NOS QUERÍAN Y NOS QUIEREN.

 Como niños que éramos, quizás no entendíamos que todo, TODO lo que hacían era por nuestro bien y que, aunque no nos diéramos cuenta, nos estaban, además de enseñarnos, inculcando unos valores que quizás en nuestra madurez es cuando realmente apreciamos todo lo que han hecho por nosotros estos señores.

 Por ello, desde este atril y en nombre de todos los aquí presentes, quiero agradecéroslo públicamente: vuestro esfuerzo, vuestro trabajo, vuestros valores, vuestro respeto, vuestra paciencia, vuestro comportamiento y por vuestra experiencia, por enseñarnos, por formarnos, por inculcarnos una forma de vida y por formar parte importante de ella. Pues el paso del tiempo quizás borre de mi cabeza que España es una meseta, que limita al norte con el mar Cantábrico y que los Pirineos nos separan de Francia, al este con el mar Mediterráneo al sur por el mismo mar y el océano Atlántico, que está separado por el estrecho de Gibraltar, y al oeste por donde se pone el sol con el país vecino que se llama Portugal (que no se me ha olvidado, por cierto). Pero lo que nunca, nunca, se me podrá olvidar es quiénes fueron mis profesores, los que estáis hoy aquí presentes y los que no habéis podido venir, los que os fuisteis al cielo sin poderos despedir, a los cuales desde aquí quiero mandaros un beso. Y es por eso que todos sois los de la eterna paciencia, los de las grandes beligerancias, los de la mayor constancia, por todos esos momentos felices y por todas las circunstancias, porque formáis parte de nuestras vida hoy os decimos a todos ¡gracias, gracias y gracias!

 Antes de terminar, agradeceros el poder estar aquí pregonando lo que quiero, compartiendo mi sentir que también es el vuestro. Gracias a todos los que habéis trabajado con esfuerzo para celebrar este cincuenta aniversario de una forma excepcional, profesores, antiguos alumnos, el coro, compositores, y hasta ese esqueleto feo al que no conozco y al que le pusisteis por nombre Filomeno que, por cierto, no sé si es casualidad o a propósito, pero Philo en griego es “amigo” y meno “menín” es permanecer, es decir, “amigo para siempre” , por lo que hay esqueleto para rato, como para rato hay colegio.

Hoy hemos revivido aquellos preciosos momentos. Espero haber trasmitido aquello que de verdad siento, en prenda de gratitud.

 Ha pasado medio siglo, son cincuenta años, que se fueron en un suspiro y si hay alguien a quien admiro, y por la que todos estamos aquí viviendo este cincuenta aniversario, esto gracias a ti, la que nació hace dos siglos, una adelantada a su tiempo, una luchadora nata, que nunca dudó un momento en entregar a Cristo su aliento y la que, gracias a su tesón, creó una nueva forma de vida y fundó una congregación donde late más fuerte que nunca tu Sagrado Corazón. Gracias te doy, madre mía, y me siento privilegiado por poder caminar en la vida presumiendo de formación, la que aprendí en Torreblanca, de la mano de una Santa y una mujer extraordinaria que pasó por este mundo en aro de Santidad. ¡Gracias te doy, madre mía, Magdalena Sofía de Barat! He dicho…

JERUSALEMA. 

Colegio Santa María de los Reyes

Torreblanca

Fecha de estreno: 25 mayo 2021

En este curso tan difícil en el que, aún más si cabe, hemos remado con fuerza en la misma dirección, todos los que formamos este Colegio, profesores, alumnos y personal de administración y servicios, queremos dedicaros con mucha ilusión este vídeo, con la alegría y esperanza de volver a la normalidad. ¡Gracias a todos!

Fecha de estreno: 23 may 2024

Para conmemorar nuestro día grande, el de Santa Magadalena Sofía Barat, todo el colegio entero se ha unido para realizar este Lipdub del tema "Libertad" de Nil Moliner. No cabe más felicidiad y alegría en un lugar y en menos tiempo. "Nada es imposible para un corazón donde reside la buena voluntad" Sta M. Sofía Barat.

10 de septiembre de 2024

La gran familia del colegio Santa María de los Reyes os damos la bienvenida a este nuevo curso 2024-25. Nuestra ilusión y trabajo nos acompañarán durante estos meses para recorrer con vosotros el camino del aprendizaje y el crecimiento personal. ¡Despegamos!"

Fecha de estreno: 20 junio 2025

Documental promovido por el AMPA del colegio Santa María de los Reyes y realizado por Intrurdrom, con dirección y producción de Luis Miguel González. Muchas gracias por reflejar lo que somos y lo que queremos seguir siendo.


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