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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

martes, 6 de enero de 2026

RINCÓN PARA ORAR. "EL PUEBLO QUE VIVÍA EN TINIEBLAS, VIO UNA LUZ GRANDE". Martes, 6 - Enero - 2025

"Ventana abierta"

RINCÓN PARA ORAR


SOR MATILDE

EL PUEBLO QUE VIVÍA EN TINIEBLAS, VIO UNA LUZ GRANDE

1 Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén,

2 diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»

3 En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén.

4 Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo.

5 Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta:

6 Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.»

7 Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella.

8 Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.»

9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.

10 Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.

11 Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.

12 Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino. (Mt. 2, 1-12)

Israel vivía en tinieblas, porque quienes la gobernaban, Herodes y otros, eran inicuos. No buscaban la justicia que Dios quiere y eran más siervos del Maligno que fieles a Dios a sus Mandamientos.

Y, en este mundo irrumpió la Salvación y, las tinieblas que, eran normalmente el medio donde se movían y vivían todos, se tornó en “una luz grande”. En escena aparecieron en Jerusalén, tres individuos que llegaban de muy lejanas tierras. ¿Quizás de Persia? Allí, vivían magos o sabios, que estudiaban y profundizaban en el camino y el brillo de las estrellas.

Varios de ellos, contemplaron que, había una estrella que alumbraba el firmamento de forma muy intensa. Como fueron varios los que observaron este fenómeno que, anunciaba también el nacimiento del Rey de los judíos, con curiosidad y audacia, no dudaron en ponerse en marcha hacia Jerusalén.

Esta estrella les alumbraba cada etapa del camino y llegaron por fin a Jerusalén, la ciudad del gran Rey. Ellos preguntaron con entusiasmo que dónde estaba el Mesías, el rey de Israel que acababa de nacer. Y ante esta noticia, toda Jerusalén entera se sobresaltó y el primero, Herodes. Y es que “Jesús ha venido a salvar lo que estaba perdido”, lo opaco, lo que no tiene luz, las tinieblas de tantos corazones. Él, es la luz del mundo y, ¿qué no hará sino iluminar? Pero, la luz no fue acogida porque los hombres prefirieron sus oscuridades porque sus obras eran malas y la luz se las denunciaba.

Los magos, eran gente buena, buscadores de la verdad. Por ello, cuando la encontraron, se arrodillaron ante un niño. Y es que, Dios da su sabiduría a los que lo buscan. Los magos, no se escandalizaron de que un rey no habitara en un palacio, como Herodes sino en una simple casa y le ofrecieron a Jesús sus mejores dones de oro, incienso y mirra. Pero lo que era más valioso a los ojos de Dios es que, se entregaron a sí mismos.

Dios protege a hombres como estos y para evitarles el mal de Herodes, un sueño les avisó que volvieran a su tierra por otro camino. La tradición, les ha llamado estos adoradores, no solo sabio sino santos porque la santidad, surge en quién obra rectamente. Y, conociendo en Jesús al Mesías del Señor, lo adoraron.

¡Cuántas veces en nuestro vivir tropezamos, no dudo que providencialmente, con hombres buenos como estos que, nos proyectan luz y rectitud de alma dejándonos el corazón iluminado y con un resplandor y candor que no tiene igual!

¡Seamos fieles en medio de estos encuentros y no dudemos en admitir tanta luz porque ellos son ángeles de Dios que alumbran nuestras decisiones y nos hacen conocer la voluntad de Dios que es la que nos santifica amándola! ¡Qué así sea! ¡Amén! ¡Amén!

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