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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

sábado, 15 de marzo de 2025

RINCÓN PARA ORAR. "TRANSFIGÚRAME SEÑOR, A TU IMAGEN Y SEMEJANZA". Sábado, 15 - Marzo - 2025

"Ventana abierta"

RINCÓN PARA ORAR

SOR MATILDE

TRANSFIGÚRAME SEÑOR, A TU IMAGEN Y SEMEJANZA

28 Sucedió que unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar.

29 Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante,

30 y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías;

31 los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén.

32 Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.

33 Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías», sin saber lo que decía.

34 Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor.

35 Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.»

36 Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto. (Lc. 6, 28-36)

Jesús, siendo Dios, no quiso que, siendo hombre, sus seguidores fieles tuvieran una fe desencarnada. Si la fe está en la frontera de lo humano y lo divino, allí quiso enviar desde el cielo un destello de su divinidad. Por esto, en lo alto de un monte, su ser se transfiguró y era todo claridad: “su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz”. Un “signo” que, Jesús les regaló para poder soportar el escándalo de la cruz que, tendría que padecer no a muchos días.

Este episodio, fue para los tres Apóstoles - que serían los videntes de la divinidad de Jesús y columnas de la fe de la iglesia - el testimonio de que Dios en Jesús, había visitado a su pueblo y cumplido en él, todas sus promesas hechas durante siglos.

Así, junto a Jesús, aparecieron Moisés y Elías, la Ley y los Profetas que, confirmaron el misterio de Jesús, como el Enviado del Padre, el Elegido. Y, por si fuera poco, una voz desde el cielo confirmó la divinidad de Jesús y su misión en favor de los hombres: ¡el cielo bajaba a la tierra!. Los tres pobres discípulos, estaban aturdidos y atemorizados y en momento tan trascendental, a Pedro, se le ocurrió intervenir con tonterías de la tierra.

Esta manifestación del Padre en la voz y, del Hijo en su resplandor, era una gracia que Dios les hizo para fortalecer su espíritu y no para elucubrar sobre este acontecimiento. Pero, reconocemos en tantos santos y quizás en nosotros mismos, en algún momento que, cuando Dios nos introduce en “la nube de su gloria”, somos como niños ignorantes y bobos. La gracia de Dios que, irrumpe en nuestra vida, es un regalo inmerecido, fruto de la benevolencia y la misericordia divinas. Y, ante ella, no sabemos sino balbucir y no poder ni siquiera dar gracias.

¡Señor Jesús, Tú te transfiguraste ante unos pocos hombres y los hiciste portadores de tu gloria cambiándolos en todo su ser: de carnales, los hiciste espirituales; de oscuros, en luminosos y transmisores de la Luz y, de humanos, ¡cada vez más divinos y ansiosos de tu santidad! ¿Es que, es imposible que hagas lo mismo en nosotros que caminamos a años luz de estos ideales? ¡Tú Señor, lo puedes hacer porque además lo quieres! ¡Puedes transfigurarnos dándonos un corazón nuevo y un espíritu nuevo!

¡Así mismo, tienes que arrancar de nosotros ese corazón de piedra que, la vida ha ido recubriendo de dureza y ocultando la verdad de nuestro verdadero ser: un corazón blando de carne que sea todo amor y entrega a Ti y a todos los hombres! ¡El mismo que nos pusiste al crearnos con tanto amor a tu imagen y semejanza! ¡Confío Señor que mi plegaria llega al cielo y atraviesa las nubes! ¡Que en la nube de tu Presencia, vas a envolverme como cubriste a tus tres discípulos! ¡Creo Jesús y espero en Ti! ¡Qué así se haga en mí! ¡Amén! ¡Amén!

 

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