"Ventana abierta"
LA ANTICIPACIÓN DEL TRIUNFO DE JESÚS Y DE NUESTRO TRIUNFO
Fe Adulta
2º. Domingo de Cuaresma. Ciclo C
El domingo 1º de Cuaresma se
dedica siempre a las tentaciones de Jesús, y el 2º a la transfiguración. El
motivo es fácil de entender: la Cuaresma es etapa de preparación a la Pascua;
no sólo a la Semana Santa, entendida como recuerdo de la muerte de Jesús, sino
también a su resurrección. Este episodio, que anticipa su triunfo final nos
ayuda a enfocar adecuadamente estas semanas.
El contexto: la promesa
Jesús ha anunciado que debe padecer mucho, ser
rechazado, morir y resucitar. Ha avisado que quienes quieran seguirle deberán
negarse a sí mismos y cargar con la cruz. Pero tendrán su recompensa cuando él
vuelva triunfante. Y añade: «Os aseguro que algunos de los aquí presentes no
morirán antes de ver el reinado de Dios». ¿Se cumplirá esa extraña promesa?
El cumplimiento: la
transfiguración
Seis después tiene lugar este extraño episodio.
El relato de Lucas podemos dividirlo en dos partes: la subida a la montaña y la
visión. Desde un punto de vista literario es una teofanía, una manifestación
de Dios, y los evangelistas utilizan los mismos elementos que empleaban los
autores del Antiguo Testamento para describirlas. Por eso, antes de analizar
cada una de las partes, conviene recordar algunos datos de la famosa teofanía
del Sinaí, cuando Dios se revela a Moisés.
La teofanía del Sinaí
Dios no se manifiesta en un espacio cualquiera,
sino en un sitio especial, la montaña, a la que no tiene acceso todo el pueblo,
sino sólo Moisés, al que a veces acompaña su hermano Aarón (Ex 19,24), o Aarón,
Nadab y Abihú junto con los setenta dirigentes de Israel (Ex 24,1). La presencia
de Dios se expresa mediante la imagen de una densa nube, desde la que habla (Ex
19,9). Es también frecuente que se mencione en este contexto el fuego, el humo
y el temblor de la montaña, como símbolo de la gloria y el poder de Dios que se
acerca a la tierra. Estos elementos demuestran que los evangelistas no
pretenden ofrecer un informe objetivo, “histórico”, de lo ocurrido, sino crear
un clima semejante al de las teofanías del Antiguo Testamento.
La subida a la montaña
Jesús sólo elige a tres discípulos, Pedro,
Santiago y Juan. Va a ocurrir algo tan grande que no puede ser presenciado por
todos.
Lucas introduce aquí un cambio pequeño, pero importante. Marcos y Mateo dicen que subieron “a una montaña alta y apartada”; Lucas, que “subieron a la montaña para rezar”. La altura y aislamiento del monte no le interesa, lo importante es que Jesús reza en todas las ocasiones trascendentales de su vida.
La visión
En ella hay cuatro elementos que la hacen
avanzar hasta su plenitud.
1. La transformación del rostro de Jesús. Lucas destaca que el cambio se produce mientras Jesús oraba: “Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.” Es un anticipo de las apariciones de Cristo resucitado, cuando su rostro es difícil de identificar para María Magdalena, los dos de Emaús y los discípulos en el lago.
2. La aparición de Moisés y Elías. Moisés es el
gran mediador entre Dios y su pueblo, el profeta con el que Dios hablaba cara a
cara. Elías es el profeta que salva la religión Israel hacia el siglo IX a.C.,
cuando está a punto de sucumbir por el influjo de la religión cananea. Sin Elías
habría caído por tierra toda la obra de Moisés. Por eso los judíos concedían
especial importancia a estos dos personajes. El hecho de que se aparezcan ahora
a los discípulos (no a Jesús) es una manera de garantizarles la importancia
del personaje al que están siguiendo. No es un hereje ni un loco, no está
destruyendo la labor religiosa de siglos, se encuentra en la línea de los
antiguos profetas, llevando su obra a plenitud.
En este contexto, las palabras de Pedro
proponiendo hacer tres chozas suenan a simple despropósito. Pero son consecuencia
de lo que ha dicho antes: «qué bien se está aquí». Es preferible quedarse en lo
alto del monte a cargar con la cruz y seguir a Jesús hasta la muerte.
3. Como en el Sinaí, el monte queda cubierto
por una nube.
4. Las palabras de Dios son las mismas que se
escucharon en el momento del bautismo, cuando Dios presentaba a Jesús como su
siervo. Pero aquí se añade un imperativo: "¡Escuchadle!" La orden se
relaciona directamente con las anteriores palabras de Jesús, sobre su propio
destino y sobre el seguimiento y la cruz de sus discípulos.
Resumen
La
transfiguración supone una enseñanza creciente para los discípulos: 1) al ver transformados su rostro y sus vestidos tienen
la experiencia de que su destino final no es el fracaso, sino la gloria; 2) la
aparición de Moisés y Elías confirma que Jesús es el culmen de la historia
religiosa de Israel y de la revelación de Dios; 3) la voz del cielo les enseña
que seguir a Jesús no es una locura, sino lo más conforme al plan de Dios.
La anticipación de nuestro
triunfo (Filipenses 3,17-4,1)
A la comunidad de Filipos, igual que a otras
fundadas por Pablo, llegaron misioneros cristianos, pero de tendencia radical,
judaizante; convencidos de salvarse por observar una serie de normas
alimentarias (“su Dios es el vientre”) y por la circuncisión (“se glorían de
sus vergüenzas”). En consecuencia, aunque no lo reconozcan, para salvarse no es
preciso que Jesús muera por nosotros, y “se comportan como enemigos de la cruz
de Cristo”.
Frente a esta postura, los filipenses,
seguidores de Pablo, no aspiran a cosas terrenas, aguardan a un salvador,
Jesús, que transformará nuestro cuerpo humilde a semejanza del suyo glorioso.
Esta promesa de la transformación de nuestro cuerpo es la que ha movido a
elegir esta lectura, en paralelo con la del evangelio: la transfiguración de
Jesús no solo anticipa su gloria sino también la nuestra.
La teofanía a Abrahán (Gn 15,
5-12. 17-18)
Abrahán, presentado como un pastor seminómada,
recibe las dos mayores promesas que puede desear: una descendencia numerosa y
una tierra donde asentarse. El texto podemos dividirlo en tres partes: la
primera promete una descendencia numerosa como las estrellas; la segunda, la
tierra (sin concretar de qué tierra se trata, se supone que la de Canaán); la
tercera une los dos temas: la descendencia de Abrahán heredará la tierra (en
este caso se le atribuye una extensión fabulosa).
Este relato, que no tiene relación con el
evangelio, se ha elegido porque durante la Cuaresma se recuerdan momentos
capitales de la Historia de la salvación en el Antiguo Testamento.
El domingo 3º será la vocación de Moisés.
El 4º, la celebración de la primera Pascua.
El 5º, la promesa del nuevo éxodo, de
Babilonia.
¡A recoger!
1. Sin
dificultades (superadas) no se avanza
2. El que
no avanza, nunca alcanzará la meta
3. El que
sigue buen camino alcanzará la gloria de Dios
4. El que
cree más en la muerte que en la VIDA, SOLO PUEDE acogerse a la
misericordia de Dios…
5. Esa es
la bendición de Dios; la transformación del miedo, el recelo, la desconfianza,
el desconcierto… a todo lo contrario, que es lo que nos trae la fe en Jesús.
6. Parece
como que estamos siempre dormidos... como Pedro. ¡Despierta tú que duermes y Cristo
será tu luz… Es pura verdad Jesús.
7. Parece
como que Jesús nunca niega las dificultades pasadas y futuras que hemos
padecido y padeceremos, pero dentro de nuestra vida ha colocado luz y
esperanza…
8. Luego, ¡caminemos la vida diaria!, pero… iluminados: El cristiano seguidor
en su vida diaria de Jesús, ¡tiene futuro!
9. Pero
si quieres futuro espléndido, ten en cuenta que hay que pasar por el
Viernes Santo (incluso con sus angustias en el huerto de los olivos), para
llegar al Domingo de Resurrección (triunfo total de Cristo y de sus seguidores)
10. Chute pues
de realismo… y de esperanza.
Vitamina de la gracia de Dios.
El evangelio de hoy nos presenta un anticipo de gloria, previo a las jornadas que nos esperan (primera parte de la Semana Santa) para indicarnos un final feliz. Salimos del invierno y abre su camino la primavera. ¡Hay que primaverear!



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