"Ventana abierta"
DOMINICAS LERMA
¿SABÍAS QUÉ...
… SANTO DOMINGO NO HIZO LAS LEYES
DE NUESTRA ORDEN?
Como vimos el mes pasado, la histórica reunión
en Prulla de Domingo y sus compañeros dio como resultado que escogería la Regla
de San Agustín como norma de vida. Resuelto ese problema, podríamos pensar que
se da por cerrada la sesión y fin de la historia.
Pues va a ser que no. En realidad, solo estamos
empezando.
La Regla de San Agustín es estupenda y
maravillosa (y no es porque sea la mía, lo digo de verdad), pero tiene una
peculiaridad que es al mismo tiempo una ventaja… y un problema. Esta Regla es
lo más breve que puedes encontrar. Habla solo de aspectos generales, pero no
menciona un solo detalle. Dice lo que hay que vivir, pero no indica cómo
vivirlo. Por ejemplo: indica que todos los miembros de la comunidad deben
vestir de la misma manera, ¡pero no dice qué tipo de vestido debe ser!
Y es que, para ser exactos, san Agustín no
pretendió jamás escribir una “Regla de vida monástica” ni nada que se le
parezca. Este texto era en su origen una carta dirigida a una comunidad de
monjas que andaban amotinadas contra la superiora de turno, armando una
escandalera de la que se hacía lenguas toda la diócesis. El pobre obispo de
Hipona escribe a esta comunidad de revolucionarias intentando apagar los fuegos
y recordando los principios que deberían regir la vida de quien se ha
consagrado a Jesucristo.
Así pues, san Agustín trató de reflejar la
esencia de cualquier vida totalmente entregada al Señor. Domingo conocía de
sobra esta Regla. Era la que había vivido en Osma, y en la que había basado la
reforma que llevó a cabo silenciosamente en el cabildo. El castellano amaba
profundamente este documento; ahora solo faltaba concretar el nuevo estilo de
vida de los predicadores.
En vista de lo cual, Domingo propuso escribir
entre todos un libro de “Costumbres” que, con el tiempo, pasaría a llamarse…
¡¡¡“Constituciones”!!!
Y, sí, sí, todos estaban invitados a participar
en la redacción: cada punto era comentado, discutido y, finalmente…
¡¡¡votado!!! Pongámonos serios: Domingo podría haber elaborado el documento sin
ayuda de nadie, ¡¡¡habilidad y tablas tenía de sobra!!! Pero fue en ese momento
cuando, solemnemente, proclamó:
-Lo que concierne a todos, por todos debe ser
tratado y aprobado(*).
¡¡¡Dime tú si no es un acto de confianza
total!!! En vez de aferrar su obra, apropiársela, querer marcar el camino “a su
manera”, nuestro amigo puso una vez más el futuro en manos del Señor… dejando
el poder de decisión en manos de la comunidad. Creyó mucho más en el poder del
Espíritu Santo, a quien invocaban antes de cada sesión, que en su propia
intuición. Y, como el Espíritu es libre, una de las primeras condiciones para
este crucial debate fue que se escucharía la opinión de todos, mayores o
jóvenes, experimentados o novatos… ¡¡¡porque el Espíritu puede hablar a través
de cualquiera!!!
Ante tal alarde de confianza, aquí todos se
arremangaron, asumiendo su responsabilidad, dispuestos a sudar tinta china y lo
que hiciese falta para discernir la voluntad del Señor.
El hecho es que Espíritu sopló con fuerza… mucha fuerza… porque, como en Pentecostés, los resultados de aquella reunión serían un auténtico terremoto para toda la Iglesia. Estamos ante el nacimiento de una Orden dedicada expresamente a la Predicación, fundamentada en la oración y el estudio.
PARA ORAR
-¿Sabías que… el Señor sueña con un camino único para ti?
Aquellos primeros frailes subrayaron con todos
los colores posibles el valor de la formación intelectual ¡¡y esto era una
innovación absoluta!! Lejos de allí, en Asís, Francisco y sus compañeros
estaban estableciendo su modo de vida, ¡absolutamente diferente! El Poverello miraría
siempre con cierta reticencia el estudio, así que, mientras los dominicos se
moverían como peces en el agua entre los universitarios de las ciudades, los
franciscanos gozarían entre la gente sencilla de los pueblos y aldeas.
¿Mejor, peor? ¡Diferentes!
Como hemos comentado ya alguna vez en estas
reflexiones, cada estilo de vida tiene sus peculiaridades, ¡¡¡y eso es lo que
enriquece a la Iglesia!!! Más aún, el Señor quiere escribir con cada uno de
nosotros una historia absolutamente original. Podemos admirar a los santos,
como Domingo y Francisco se admiraban entre sí, pero, querer imitarlos,
convertirnos en fotocopias, ¡¡es traicionar el sueño que Cristo tiene para cada
uno!!
“Hay testimonios que son útiles para
estimularnos y motivarnos, pero no para que tratemos de copiarlos, porque eso
hasta podría alejarnos del camino único y diferente que el Señor tiene para
nosotros. Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y
saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él“
(Gaudete et exsultate, nº 11).
El Señor ha puesto en tu interior una perla
preciosa y única… ¡¡¡tu misión es descubrirla y hacerla brillar para engalanar
a la Iglesia!!!
VIVE DE CRISTO
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http://dominicaslerma.es/
https://t.me/RetoVivedeCristo
¡Feliz día!
©Producciones es El- Vive de Cristo (Dominicas Lerma)
Prohibido cualquier reproducción para uso comercial.
Sólo se permite un uso para actividades de evangelización
siempre que se publiquen sin ningún tipo de modificación.
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