"Ventana abierta"

JUGAR AL DOMINÓ
Web católico de Javier Olivares
¿Alguna vez has
jugado al dominó? Cuando yo era muchacho, jugar al dominó era uno de mis
pasatiempos favoritos. Hace algún tiempo, mientras visitaba a una familia, vi a
un joven muchacho y a su abuelo jugando a ese juego. Al pensar en los días de
mi niñez
me vino a la mente un torrente de recuerdos.
Lo extraño del juego de dominó es que se gana perdiendo. Para ganar, tienes que
perder tus fichas. El que primero se deshace de sus fichas gana el juego.
Tienes que dar para obtener, perder para ganar, ser reducido a nada para llegar
a la cima.
No es como el béisbol, el tenis u otros juegos, en los que el mayor
número de carreras, puntos o anotaciones determina al ganador. ¡No! En el
dominó, el que triunfa es el que primero llega a la nada.
La regla del hombre natural es: «Consigue todo lo que puedas.» La regla del
hombre espiritual debería ser: «Da todo lo que puedas.» En la esfera
espiritual, sólo conservaremos para siempre aquello que damos.
En la vida cristiana muchas veces las victorias más significativas y más
importantes vienen disfrazadas en un atuendo de derrota, debemos reducirnos a
nada antes de llegar a ser algo. La semilla que se guarda en el granero se
enmohece y se deteriora, pero si se «bota» en el suelo aumenta 30, 60 y 100 por
uno. «... si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo...»
(Juan 12,24).
Recuerda, Jesús lo dio todo. Él es nuestro ejemplo.
Marcos 15:31 "Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes
escarneciendo, decían unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo
no se puede salvar". (aunque sí podía, decidió no hacerlo. Por ti y por
mi).
La vida es como un partido de tenis: ¡No Puedes ganar si no "sirves"
bien!
Mateo 20:28 "Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para
servir, y para dar su vida en rescate por muchos".


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