"Ventana abierta"
ÁNGELUS
A LA LLAMADA DE DIOS
Al viento grave, ligero a su llamada, prometía el poeta que sería su grano, su vida y su persona a la llamada de Dios.
Pero para no ser capricho de cualquier aire, ligero para multiplicarse, peso para caer en el surco, no en el camino, en la zarza o en el pedregal.
Ligero, dispuesto para dar el treinta, el cincuenta, el ciento por uno.


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