ventana

ventana

Sean bienvenidos

Sean bienvenidos

Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

lunes, 15 de agosto de 2022

RINCÓN PARA ORAR. DIOS MIRÓ MI HUMILDAD, Y ME EXALTÓ. Lunes, 15 - Agosto - 2022

  "Ventana abierta"

RINCÓN PARA ORAR


SOR MATILDE

DIOS MIRÓ MI HUMILDAD, Y ME EXALTÓ

39 En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá;

40 entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

41 Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo;

42 y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno;

43 y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?

44 Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.

45 ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»

46 Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor

47 y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador

48 porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,

49 porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre

50 y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.

51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.

52 Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.

53 A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.

54 Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia

55 - como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.»

56 María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa. (Lc. 1, 39-56)

Hoy celebramos la Asunción de María a los cielos en cuerpo y alma. Después de Jesucristo que, ascendió al cielo por su propio poder, María, es la única criatura que fue llevada al cielo, por la fuerza de su santidad y pureza. No convenía, dada la predilección de Dios por su Madre que, su cuerpo se descompusiera en el sepulcro, como todos los cuerpos de los mortales. Ella, engendró en su seno al Hijo de Dios y donde estuvo la Vida Encarnada, ésta, no pudo morir. Así, el cielo de la santidad de María, fue devuelto a los brazos del Padre, de donde había salido.

En cuanto María, se sintió habitada por Dios, de una manera única y con su Hijo, recién engendrado, “corrió aprisa” para hacer un servicio de caridad, allí donde su gracia necesitaba derramarse. “Se puso en camino para asistir a su prima Isabel que, había engendrado un hijo", de una manera misteriosa y milagrosa. Y éste primer saludo de las dos mujeres, se llenó de gracia divina y alegría, porque los dos hijos, todavía no nacidos, rebosaron de amor y bendición sobre las dos madres. Y ellas, repletas del Espíritu Santo, prorrumpieron en cantos de acción de gracias a Dios: Isabel, ensalzando a María, la Madre de Dios por su fe; Y María, remitiendo sus acentos de alegría, sólo a Dios que, ha hecho cosas grandes en Ella, “la sola humilde” y “llena de gracia”. Y en esta apertura a Dios, sabe que, “desde ahora me felicitarán todas las generaciones” porque, en su maternidad, serán bendecidos todos los pueblos de la tierra y por Ella, llegará a los hombres, la gracia y el Amor poderoso de Dios.

Si antes del anuncio del ángel, María, era la humilde, “la esclava del Señor”, después de ser habitada por el Verbo de Dios, Él, la hizo humildísima: la Madre de “el Siervo de Dios”, porque donde Jesús entra para habitar, todo se hace como Él: “el Pobre de Dios” que, se despojó de su rango divino y no hizo ascos a una naturaleza inferior a la suya, divina. Y es que Dios, se complace en lo que no es, porque “Él, es el que Es” y no tiene nada, ni nadie que, se le compare, en riqueza y poderío.

Si Dios, no puede dejar de ser Dios, para experimentar la pobreza, la debilidad y la menesterosidad, Él mismo, alaba y bendice al que le reconoce como el Todo y sabe desprenderse hasta de su ser pequeño, por amor a Él. Esta humildad, le conmueve y esta, es la que arrebató el corazón de Dios hasta “querer” hacerse Uno, con María, por la Encarnación en sus entrañas.

¡Señor, abre nuestra mente y corazón para entrar a contemplar estos Misterios altísimos que, superan nuestro entender y nuestro amar!

Como somos pequeños en todo, así, venimos a Ti, ¡Oh Dios!, para que, por tu Espíritu Santo, seamos habitados y podamos entrar en la Bienaventuranza, ¡donde Tú vives eternamente! ¡Qué así se haga en nosotros, por tu infinita misericordia! ¡Amén!

No hay comentarios: