"Ventana abierta"
La Buena Semilla
(Jesús dijo:) Yo soy la luz del mundo.
Juan 8: 12
Antes que Abraham fuese, yo soy.
Juan 8: 58
Yo soy
Todo lo que Dios es habitaba corporalmente en
Jesús. Por ello, a menudo, en el evangelio de Juan, Jesús se presenta con las
palabras: “Yo soy”. En el original griego esta expresión refleja un
presente perpetuo. Dios estaba en este hombre: el Hijo del Hombre, Dios cercano
a nosotros.
Cuando sus discípulos estaban asustados debido
a una gran tempestad, Jesús les dijo: “Yo soy; no temáis” (Juan 6: 20). Y
cuando lo recibieron en su barca, se tranquilizaron.
A unos contradictores que lo interrogaban, les
dijo: “De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo
soy” (Juan 8: 58). Para ellos, Jesús blasfemaba, pues la
expresión “Yo soy” les recordaba cómo Dios se había revelado a
Moisés: “Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a
vosotros” (Éxodo 3: 14). Y Juan añade: “Tomaron entonces piedras para
arrojárselas” (Juan 8: 59).
El Hijo de Dios entre los hombres, el eterno “Yo
soy”, no podía dejarlos indiferentes. Jesús les dijo también: “Yo soy la
luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz
de la vida” (Juan 8: 12).
Muchos temían esta presencia del Hijo del Hombre. Lo rechazaron y lo clavaron en una cruz. Si por un lado unas manos inicuas clavaron al Hijo de Dios en el madero, por otro lado “Yo soy”, abandonando todos sus derechos, lo aceptó porque era la voluntad de su Padre. Su amor infinito lo condujo hasta allí para llevar el castigo de nuestros pecados. Ahora, resucitado, eternamente vivo, puede salvar a todos los que le reciben, y les da la paz.



No hay comentarios:
Publicar un comentario