"Ventana abierta"
La Buena Semilla
He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he
aquí que yo añado a tus días quince años.
Isaías 38: 5
Le he dado tiempo para que se arrepienta.
Apocalipsis 2: 21
Todavía una oportunidad
Era lunes por la mañana; un compañero de
oficina, muy impresionado, nos contó el accidente que había sufrido la víspera
y en el cual había rozado la muerte. Su automóvil se había reducido a una masa
de hierro, pero él y su familia habían salido sin daño alguno.
“Por poquito nos morimos… ¡tuvimos mucha
suerte!”.
¿Suerte? No, fue Dios el que les prolongó la
vida. ¡Cuántas veces Dios nos ha guardado de forma clara, hasta espectacular,
incluso sin que nos demos cuenta! Entonces no sirve de nada decir de forma
fatalista: “¡No era mi hora!”. Reflexionemos más bien en la bondad de Dios,
quien nos dio la vida y nos la ha conservado hasta hoy. Él tiene derecho a
pedirnos cuentas por esos días que añadió a nuestra vida. “El Señor… es
paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos
procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3: 9). Para los creyentes, esta
paciencia de Dios es una invitación a servirle con fidelidad y a vivir más
profundamente la esperanza cristiana. ¿Cómo empleamos el tiempo que Dios nos da
en la tierra?
Cada lector inconverso también puede hacerse
esta pregunta: ¿Qué atención he prestado a “las riquezas de su benignidad,
paciencia y longanimidad?”. Esta bondad de Dios me guía a arrepentirme (Romanos
2: 4). ¡Ya me alargó el plazo!
Aún hoy me invita a asir su gracia: “Cree en el
Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16: 31).



No hay comentarios:
Publicar un comentario