"Ventana abierta"
Los cinco minutos del Espíritu Santo
Mons. Víctor Manuel Fernández
El autor nos conduce en estos cinco minutos diarios para abrirnos al Espíritu de Dios y percibir la fuerza de su consuelo.
El Espíritu Santo nos
hace nacer y nos hace renacer. Nos hizo nacer en el Bautismo, pero eso es sólo
un germen, una semilla que se tiene que desarrollar permanentemente. El
Espíritu Santo es el que realiza ese permanente renacimiento.
Jesús le dijo a Nicodemo: "Te aseguro que si uno no nace
del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios... No te extrañes
si te he dicho que hay que nacer de nuevo" (Juan 3,5.7).
Pero descubrimos que ese nacimiento tiene que ser permanente
porque en Juan 3,18 y en 1 Juan 3,9;5,18 advertimos que allí se habla de los
que han renacido de un modo pleno, y ya no pecan, porque han nacido
perfectamente de Dios.
Por lo tanto, el Espíritu Santo nos ha hecho renacer en el
Bautismo, pero quiere hacernos renacer cada día hasta que seamos plenamente
renovados y transformados.
Vivamos cada día de esa manera, como una nueva oportunidad
para nacer de nuevo, para seguir renaciendo a una vida más bella y más buena.
Invoquemos al Espíritu Santo para que nos haga renacer cada día más, porque
sólo con su poder es posible morir cada día al hombre viejo y dejar nacer el
hombre nuevo.
No podemos contentarnos con la vida recibida en el Bautismo, que es como un germen, sino a permitir su desarrollo hasta alcanzar una plenitud de vida tal, que el pecado ya no pueda tener poder alguno sobre la propia existencia.
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