
Marramaquiz era uno de los gatos más temidos en el mundo de los ratones. Que lo hacía tan temible os preguntaréis, su olfato prodigioso, capaz de detectar a cualquier ratón a una gran distancia.
Cansados de sucumbir ante tan brutal enemigo, los ratones llegaron a la conclusión de que debían dejar de caminar por el piso de abajo, con el fin de que el gato no los viera. Así lo hicieron, hasta que Marraquiz se dio cuenta del engaño y comenzó a idear cómo volver a comer todos los días.
Tras meditarlo, dio con la idea que más acertada le parecía, sujetarse con sus patas en una viga y fingir que estaba muerto. que no le dio muy buen resultado, pues los ratones en seguida se dieron cuenta de su engaño y pasaban de largo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario